El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

La mejor búsqueda es preguntar al que sabe

Según me dicen, mi único pecado al escribir en este blog consiste en que siempre intento arrimar el ascua a mi sardina. En este caso, nuestra sardina, puesto que siempre intento enfocar las noticias que voy descubriendo a la Documentación y los documentalistas, aunque parezca que no tengan nada que ver con nosotros. Personalmente, creo en nosotros y en lo que escribo, que la Sociedad desconozca el trabajo que realizamos los profesionales de la información desde luego que no es su responsabilidad última, pero se está demostrando que ciertos proyectos empresariales funcionarían mejor si hubiese realmente un documentalista dentro de ellos.

Así que permitidme que esta vez tome prestada la frase guerrera del biblioblog Véase Además, para relataros una serie de acontecimientos que curiosamente se han ido encadenando sucesivamente y que me hacen creer que esta bitácora, y cualquier otra por supuesto, tiene cierta utilidad más allá que el perder el tiempo como alguien me dijo una vez. Que los documentalistas tenemos un rol a desempeñar dentro de la empresa privada y de la empresa pública que excede, desde luego, el ámbito bibliotecario, archivístico y de los centros de documentación.

Ante todo, os debo de confesar que cada una de estas situaciones que aquí os cuento, son para mí completamente sorpresivas y me intriga el futuro, que convenientemente gestionado, puede estar abriéndose ante nosotros sin que nos percatemos realmente de lo que está sucediendo. Además, estos tres hechos ahondan mi satisfacción por la profesión que escogí en su momento y que ejerzo hoy, incluyendo mi convencimiento de la potencialidad de Internet y de la incipiente blogosfera como medio de comunicación.

1. En esta bitácora, se habla de todo un poco…

Uno de los métodos tradicionales de comunicación en Internet es el correo electrónico, por lo que no debería sorprenderme haber recibido un e-mail de estas características. Cronológicamente, ésta es la primera situación a la que me enfrenté y que me sorprendió gratamente, puesto que el remitente escribía desde un ministerio de un gobierno latinoamericano. El correo no tenía desperdicio:

Le escribo para solicitarle ayuda dada su experiencia en gestión de información. Resulta que en nuestro centro se está tratando de diseñar el sistema de información, pero tenemos que primeramente realizar un levantamiento de toda la información del centro. He estado leyendo distintos trabajos y muchos se refieren a la metodología Infomap de Bulk y Holton. Nosotros no contamos con dicha metodología, pero según lo leído parece que es lo que más se utiliza para comenzar a trabajar. Mi pregunta reside en el paso 3 que se refiere al análisis de la información a través de matrices y mapas. No comprendo cómo realizar el mapeo ni tampoco qué resultados se pueden esperar, el caso es que no he visto un ejemplo donde se haya utilizado y que quizás me pudiera servir de referencia.

Desgraciadamente, mi respuesta se hizo esperar, ya que estaba un tanto ocupado, además de que la cuenta de correo en la que recibí la petición no suelo utilizarla para gestionar mis correos, por lo que pasó inadvertida durante un tiempo. En cualquier caso, como podréis imaginar su petición era bastante complicada puesto que la información aportada era bastante escasa. Pero de cualquier modo, traté de ayudar con la poca información que se me facilitaba y respondílo mejor que pude:

Como ya sabrá, la metodología Infomap tiene una carencia importante y consiste en que tan sólo sirve para hallar la información que se utiliza dentro de una organización, pero no cómo se utiliza. Es decir, usted puede utilizar la metodología para trazar “Mapas”, o si lo prefiere tablas, informativos en torno al organigrama de su institución, pero no sabrá cómo se utiliza ésta ni para qué se utiliza. Además suele ser un proceso un tanto caro y requiere mucho tiempo.

En cualquier caso, puede encontrar más información en:

W.F. Lubbe; J.A. Boon (1992, diciembre). “Information Audit at University”. En: South African Journal of Library & Information Science (vol. 60, n.º 4, págs. 214-223).

2. Estar en la Red es mucho mejor que no estarlo

El establecimiento de redes cooperativas y de información compartida es uno de los fenómenos de la blogosfera de los que estoy convencido se realizarán diversos estudios y trabajos desde nuestra disciplina. Los bloggers habituales de la biblogsfera saben bien que durante un tiempo, traté de ser partícipe de esta nueva herramienta comunicativa y, además de esta bitácora, publiqué en algunos blogs que me eran ajenos. Desgraciadamente, la realidad se termina imponiendo y, por distintas razones, lentamente abandoné aquella iniciativa que no descarto retomar dentro de un tiempo.

Ahora bien, otro de mis convencimientos pasa por creer que las redes sociales que nacen sobre la base de la blogosfera pueden ser mucho más interesantes, fuertes y útiles que cualquier otra. Interesantes porque la dispersión geográfica de sus miembros está convenientemente distribuida; fuertes porque existen intereses comunes y no se conoce al mismo tipo de personas que se pueden encontrar en tu ciudad; y finalmente útiles porque los bloggers son muy activos por su naturaleza y necesitan actualizar sus conocimientos de forma continua y compartirlos. Precisamente, una de las situaciones que os estoy relatando nació a partir de estas redes sociales cimentadas en la biblogsfera, y consistió en que recibí una oferta de trabajo en una empresa con sede en Valencia.

Hay que decir que esta oferta se desarrolló de una forma curiosa. Primero, recibí un correo preguntándome qué somos exactamente los documentalistas y para qué servimos. Puede parecer sencillo de explicar, pero no lo es de ningún modo. Transmitir las funciones que pueden desarrollar los documentalistas en las empresas no es sencillo ya que se deben derribar algunos obstáculos mentales propios y del empresariado, aunque personalmente ya me había preocupado de recoger en esta bitácora nuestras funciones de una forma personal, primero, y de una forma más técnica y detallada después.

Así que esta vez la contestación a sus preguntas fue bastante rápida puesto que tan sólo debía redirigir a mi interlocutora hacia las dos páginas que describían nuestros roles. Inmediatamente después, me pidió que le enviase mi currículum junto con el de algunas personas más que conociese y que pudiesen estar interesadas en un puesto de trabajo como documentalista. Por supuesto que así lo hice y las dos entrevistas que se desarrollaron a posteriori me parecieron muy interesantes. El puesto de trabajo es un tanto imponente pero muy estimulante, aunque aún deberé esperar un tiempo para conocer el desenlace de esta historia.

3. Un documentalista no deja de serlo por mucho que se lo proponga

Esta tercera situación ya no tiene relación alguna con el medio de las bitácoras o de Internet, y es de hecho una historia bastante curiosa. Mientras realizamos nuestros estudios en la universidad conocemos a gente de diversos lugares y con distintas inquietudes, algunos van avanzando junto nosotros a lo largo de los distintos años en los que estudiamos, otros se van quedando rezagados alargando su estancia en la universidad, mientras que otros simplemente abandonan porque aquello no va exactamente con ellos. Cuántos conocemos que acabaron y decidieron buscarse un trabajo fuera del mundo de la información; cuántos abandonaron en el camino, cuántos otros desearon convertirse en cualquier otra cosa completamente tangencial… Yo conozco uno y se hizo bombero.

No creo que se esté preparando un futuro Fahrenheit 451 (Era un placer quemar), pero es curioso el modo en el que un estudiante a bibliotecario decide hacerse bombero, prepararse unas oposiciones nada sencillas, y dedicarse a apagar fuegos mientras le sube la adrenalina en situaciones de riesgo. Desde luego que su situación laboral no es nada censurable, pero sí es curiosa la situación que se desató posteriormente, cuando le ofrecieron trabajar en el archivo… y aceptó.

Cuando una tarde, tomándonos un café me contaba su nueva situación laboral, sinceramente no pude nada más que alegrarme. Al menos, alguien que ha estudiado algo de Archivística y Biblioteconomía se encargaría de los papeles metidos en un cuarto y trataría de establecer algo de orden en un lugar donde hasta entonces primaba todo lo contrario. Algo de ciencia se impregnaría en las cuatro paredes de aquel lugar, y por supuesto que no pude nada más que realizar un interrogatorio sobre las políticas que había adoptado, qué tipo de documentación había allí dentro, etc.

Os diré, y por supuesto que así se lo dije, que lo vi un tanto oxidado ya que parecía titubear ante algunas propuestas que le hacía, pero considero que lo más importante es que hay alguien que tratará de hacer bien su trabajo, con algo de paciencia y de ciencia. Me gusta imaginar que algo retendría de nuestra conversación, que comenzaría a recordar aquellos días que nos encerrábamos en una clase para recibir clases desde que salía hasta que se ponía el Sol (y no es un recurso literario), que retendría alguna de las ideas que le di, que aplicaría alguno de los procedimientos que le sugerí.

Imagino que el tiempo dirá.

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  • Paco

    Viernes, 10 de junio de 2005 at 18:25 |

    Ehhh q bueno y la verdad q es cierto todo lo q se dice, y ya veras como si q es capaz de poner orden en ese gran desastre de mundillo, q le ha tocado organizar a nuestro amigo el ARCHIVERO-BOMBERO.

    Y eso q aunque uno quiera por circunstancias de la vida, creo q ese alma de pequeño documentalista no se puede olvidar.

    Quizas? por que fueron muchas puestas de sol, las q pasamos encerrados en esas clases….

  • Marcos Ros

    Sábado, 11 de junio de 2005 at 21:00 |

    Cuando el archivero-bombero me dijo que se estaba preparando las oposiciones, no me sorprendió. Todos le conocemos, así como su sobrenombre que le adjudicó Javi de Canals, por cierto, otro archivero, pero esta vez sí de pura cepa, de los de toda la vida.

  • Jon

    Domingo, 12 de junio de 2005 at 17:25 |

    un archivero-bombero lo que hay que ver!

  • Maria Elena Mateo

    Domingo, 12 de junio de 2005 at 22:54 |

    ¡Eso no me lo habías contado!
    Salúdalo de mi parte cuando lo veas y a ver si quedamos un día y nos cuenta su experiencia de archivero.

  • Anónimo

    Martes, 21 de junio de 2005 at 12:53 |

    “Que los documentalistas tenemos un rol a desempeñar” ¿”Rol a desempeñar”? Chirría un poco, ¿no? [Lo siento, sé que me entenderás]. Me gusta lo que escribes.

    Un saludo

  • Marcos Ros

    Martes, 21 de junio de 2005 at 16:20 |

    Pues la verdad es que no sé exactamente a qué te refieres. ¿No te gusta la expresión o la idea en sí misma? La verdad es que siendo tan enigmátic@ no me sacas de excesivas dudas…

    :-S

  • Javi Alarcón

    Viernes, 24 de junio de 2005 at 08:28 |

    Gracias, Marc por confesar que fui yo quien le puso su primer ápodo al Bombero-tore… digooo al bombero archivero. Creo que todavía no lo sabía. Salu2

  • Marcos Ros

    Sábado, 25 de junio de 2005 at 21:21 |

    ¿Fuiste tú? No lo recordaba, lo que sí me acuerdo es quién le puso su “famoso” apodo, claro que por aquel entonces era un “secreto” a voces aunque él no se enteró hasta que te volviste a tu tierra sano y salvo.

  • 2nd International Weblogger’s Day - 2º Día Internacional del Blogger » El Documentalista Enredado

    Viernes, 24 de marzo de 2006 at 20:20 |

    […] Hoy es el día que se celebra el 2nd International Weblogger’s Day, por lo que estoy obligado moralmente a escribir algo. Desde luego que escribir un artículo no me supone demasiado esfuerzo, incluso si es de determinada extesión, creo que lo he venido demostrando, sin embargo no creo que pudiese escribir sobre la blogosfera sin reiterarme y de paso aburriros soberanamente, algo que sucede con frecuencia por otro lado. Digo esto porque he dispuesto de múltiples ocasiones para ello y lo que he tenido que opinar sobre la blogosfera ya lo he hecho en diversos textos como, por ejemplo, La blogosfera como noosfera. No hay que decir que también he dispuesto de tiempo para sincerarme como blogger, como cuando este blog cumplió un año hace escasamente un mes, así que en Para qué vine, si es más fácil venir que irse os comentaba algunas de mis impresiones y experiencias personales sobre ella. Sin embargo, y aunque la ocasión o el tema no sea el más propicio, siempre ando acordándome del medio en el que me muevo y tiendo a colar alguna apostilla sobre las bitácoras o sobre la biblogsfera de una forma particular. Así, sin ir más lejos, la semana pasada tuve ocasión de hacerlo en el artículo La mejor búsqueda es preguntar al que sabe en el que afirmo: El establecimiento de redes cooperativas y de información compartida es uno de los fenómenos de la blogosfera de los que estoy convencido se realizarán diversos estudios y trabajos desde nuestra disciplina. Los bloggers habituales de la biblogsfera saben bien que durante un tiempo, traté de ser partícipe de esta nueva herramienta comunicativa y, además de esta bitácora, publiqué en algunos blogs que me eran ajenos. Desgraciadamente, la realidad se termina imponiendo y, por distintas razones, lentamente abandoné aquella iniciativa que no descarto retomar dentro de un tiempo. Ahora bien, otro de mis convencimientos pasa por creer que las redes sociales que nacen sobre la base de la blogosfera pueden ser mucho más interesantes, fuertes y útiles que cualquier otra. Interesantes porque la dispersión geográfica de sus miembros está convenientemente distribuida; fuertes porque existen intereses comunes y no se conoce al mismo tipo de personas que se pueden encontrar en tu ciudad; y finalmente útiles porque los bloggers son muy activos por su naturaleza y necesitan actualizar sus conocimientos de forma continua y compartirlos. […]

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