El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

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Como ya señalamos anteriormente, la profesión del Documentalista/Bibliotecario se redefine una y otra vez, como lo ha hecho a lo largo de su historia, según avanza el desarrollo de la gestión de la información y la aplicación de las nuevas tecnologías. Pero, a pesar del esfuerzo realizado por reconvertirse sobre sus viejas estructuras, el profesional se encuentra ante la dura realidad social sobre la que nos encontramos.

Los titulados que acaban sus carreras universitarias, preparados (¿o pre-parados?) y conscientes de su rol social, comienzan a reclamar como suyas, puesto que para ello poseen un título aprobado por la Administración, las plazas en bibliotecas y centros de información que hasta entonces habían nutrido licenciados en Geografía, Historia, Filosofía, Filología y de otras ramas. El conflicto, y el debate, les asalta a estos profesionales recién formados dentro del término intrusismo que consiste en el acceso a esas plazas de personas o bien que no posee el título o bien que han realizado un cursillo sobre Biblioteconomía, según afirman ellos mismos. Personalmente, creo que en ocasiones se ha ninguneado erróneamente desde algunos sectores el trabajo realizado por verdaderos profesionales que, si bien tenían una formación deficiente, se preocuparon por ofrecer el mejor servicio posible a sus usuarios y aumentar la calidad de éstos.

Otro de los lastres que sulfura a los nuevos profesionales es la incapacidad de adaptación de la Administración pública que todavía hoy convoca plazas de empleo público para centros de información dirigidas para licenciados en casi todo, exceptuando la diplomatura en Biblioteconomía o la licenciatura en Documentación. Además, y desgraciadamente, en algunos pequeños municipios las plazas de bibliotecarios son consideradas para o bien ofrecer a un familiar no especializado un trabajo o bien ejercer mobbing (malos tratos psicológicos en el trabajo) a un funcionario no afín al partido político gobernante o bien la jubilación dorada de algún bedel.

Afortunadamente, estos dos hechos comienzan a ser transformados lentamente gracias en gran parte al trabajo sobresaliente, ilusionado e ilusionante que realizan las nuevas promociones de licenciados dentro de los puestos de trabajo a los que acceden, añadidas a las reclamaciones que se hacen desde los sectores profesionales de Biblioteconomía. Sin embargo, este gran esfuerzo que se está realizando no puede superar la realidad que vivimos hoy en día.

El primer hecho consiste en la deficiente calidad laboral en la que se encuentra inmersa España. Los trabajos son temporales y deficientemente remunerados, la renovación de contratos después de la finalización de una beca o una práctica en ocasiones se hace bajo la figura del falso autónomo, incluso por propia iniciativa la Administración, con los costes que debe soportar el trabajador. Además, aunque esto no es exclusivo de los Documentalistas, gracias a su formación, muchos nuevos profesionales se encuentran en la situación de que poseen mayores y renovados conocimientos que sus superiores y, sin embargo, no encuentran ni la complicidad ni la comprensión ni el apoyo necesarios para poder mejorar un servicio o desarrollar otro.

Para añadir un peldaño más al esfuerzo del nuevo documentalista, nos hallamos en un momento en el que existe un completo desconocimiento social de las funciones que un profesional de la información puede realizar dentro del ámbito empresarial. La sola mención de la carrera de ¿bibliotecoqué? provoca más de una carcajada, para pasar a la pregunta de: ¿Para eso hay que estudiar?

Esto nos debe trasladar al ámbito universitario, puesto que toda preparación que se pueda recibir se convierte en recursos financieros y humanos desperdiciados si se preparan a personas que posteriormente no encuentran demanda en la sociedad. Esto puede deberse por diversos factores, o bien porque no existe un vínculo entre la universidad y la empresa o bien vínculo porque la balanza oferta-demanda del mercado está desequilibrada. Ante esta situación, el nuevo documentalista tan sólo le restan realizar dos acciones: Sobrevivir con los contratos en precario que puedan surgir y/o bien prepararse oposiciones.

Continuará el martes, 10 de agosto

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  • catuxa

    Jueves, 19 de agosto de 2004 at 10:13 |

    “…muchos nuevos profesionales se encuentran en la situación de que poseen mayores y renovados conocimientos que sus superiores y, sin embargo, no encuentran ni la complicidad ni la comprensión ni el apoyo necesarios para poder mejorar un servicio o desarrollar otro”
    Desgraciadamente esa frase tuya me toca muy de cerca, en mi propia persona y en amigos y conocidos de la profesión.

    Además de la casi falta total de un empleo en condiciones, las becas ofertadas exigen una serie de conocimientos, aptitudes y cualidades propias de una persona de 50 años que se haya pasado parte de su vida estudiando y trabajando… no solo se exigen idiomas e informatica(qué clase de busquedas vas a hacer siin saber idiomas ni informatica…) en muchos casos programación, diseño de webs, etc y por supuesto lo ponen muy clarito: licenciados en docmentación. Eso son los requisitos, tu te frotas las manos y dices: por fin una beca en donde voy a aprender a desempeñar mi trabajo… cuando exien tanto sera que llevaré a la práctica mi verdadera profesión… y es entonces cuado te das de golpe con la ignorancia y el desconocimiento de lo que podemos y debemos hacer como licenciados en documentación. La realidad es que te exigen mucho, y después tienen a un licenciado en documentación realizando labores de auxiliar admiistrativo o en el mejor de los casos de duplomado… señores, adecuen sus demandas y asi no tendrán en sus empleos becarios frutados…

  • Mark

    Jueves, 19 de agosto de 2004 at 18:07 |

    Yo me he sorprendido muchas veces de algunas ofertas de empleo en las que pedían un Licenciado en Documentación cuyo principal cometido iba a consistir en la redacción de un ¡manual sobre el funcionamiento de un programa!.

    No es que dude de nuestras posibilidades como personas con un título universitario, puesto que un universitario al menos debería saber redactar correctamente, pero considero que esto se aleja un poco de lo que se nos ha enseñado en las Carreras Universitarias de Documentación.

    Además, esto es un indicador sintomático de que la sociedad todavía desconoce la utilidad de un Licenciado en Documentación.

  • catuxa

    Viernes, 20 de agosto de 2004 at 09:38 |

    Completamente deacuerdo contigo. Yo no tengo inconveniente en realizar un trabajo de camarera, tan solo poniendo cafes y refrescos, pero que no engañen!!! que no me ofrezcan un puesto de chef, y se me exija altos conocimientos en hosteleria para después pasarme el día preguntando “solo o con leche”??? y cada intento de mejorar la carta de cafes diciendole al jefe “tambien podríamos servir capuccinos, cafe bombom…” que me conteste “bueno tu centrate en el cafe con leche”

  • maria-elena

    Viernes, 20 de agosto de 2004 at 10:23 |

    Muy buena tu metáfora. No podría explicarse mejor.
    Pero es así como funciona todo y, además de que frustran las expectativas que tenías puesta en esa beca o trabajo para la que te exigen tanto, más que aprender desaprendes, porque no te dejan aplicar tus conocimientos.

  • catuxa

    Viernes, 20 de agosto de 2004 at 12:58 |

    Dimelo a mi!!!! si vieras como estoy catalogando los articulos…. me quitaban el titulo, el caso es que a ver como me las apaño cuando tenga que hacerlo como hay que hacerlo!

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