El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

Bloguear en agosto

A finales de este mes, los medios de comunicación destacarán que las vacaciones se acaban para la mayoría de los españoles, mientras que el síndrome post-vacacional (nótese que seguramente habrá uno vacacional aunque será el de menor incidencia, los adictos del trabajo son minoría) hace su presencia en la psique de alguno de los sufridos trabajadores que retornan a la esclavitud de la jornada de las ocho horas diarias. Se trata de noticias cíclicas, que se repiten año a año y que no tienen mayor misterio, pero que el sufrido periodista acabará adornando con frases como “Hay algunos que todavía no se han ido (de vacaciones)” o el más dramático “Habrá quien no disponga de ellas” (Si cuela, cuela). Y si es que la meseta de la Península Ibérica sufre una drástica despoblación a favor de la socorrida costa, se deberá a que la mayoría de los habitantes de este país acuden, de forma automática no necesariamente racional, a bañarse al agua salada sin importarles que ésta se encuentre a la temperatura de la sopa a estas alturas del estío. Ya que de todos es sabido que en agosto es menester ponerse moreno, color morcilla, aunque sea convirtiéndose durante unos días en una gamba de 70 kilos (60, porque antes debemos habernos puesto a dieta, tiranía del bikini lo llaman).

Pero volvamos a los sufridos trabajadores que velan oficinas, y poco más, durante esta época del año y es el asunto que nos ocupa. Es posible que se consuelen con la idea de que al menos están fresquitos, ¡lo importante es el número de frigorías!, y libres de arena, pero lo cierto es que pasar 8 o 6 horas a la sombra con unos días que se prolongan casi hasta las nueve de la noche puede considerarse autoengaño. Además, se encuentran prisioneros de una forma psicológica porque no pueden (podemos) evadirnos. Por ejemplo, no reciben esos correos electrónicos hilarantes de sus familiares o conocidos, la mitad de los compañeros de oficina están fuera (Adiós a la media hora del café), los medios de comunicación entran en un letargo debido a la inexistente actividad política, la televisión se pudre un poco más en verano e incluso Internet se abandona en la obsolescencia.

¿Y qué hacemos los bloguers? Lo que todos: Huir de la blogosfera, como es preceptivo. Las visitas decaen, los comentarios son inexistentes y la escritura se convierte en un esfuerzo tedioso debido al calor y a las pocas ideas. Así que o bien hemos programado una serie de textos para atravesar todo el mes de agosto, o hemos dejado nuestra bitácora en manos amigas, o bien simplemente la dejamos a barbecho. Pero si se da la fortuna que trabajamos, siempre puede existir cierto compromiso y solidaridad con aquellos que pasan su agosto en el trabajo que, a buen seguro y de forma completamente accidental, dejarán caer sus ojos en nuestros soporíferos textos. En fin, con algo deben pasar las horas si la radio se queda sin pilas.

Desde luego que bloguear en agosto no es una tarea agradable, pero ya que lo sufrimos al menos trataremos de escribir un poco más desenfadadamente durante este mes, aunque no mucho. Realizaremos algunos textos más personales y jocosos con la esperanza de que llegarán a menos personas de las que debieron llegar en cualquier época del año, pero que albergaremos la esperanza de que a alguien alegraremos el agosto (Poco soy consciente). A ver cuánto duramos sin derretirnos…

El autor no lo hizo para mí arrow-right
Next post

arrow-left Bibliotecarios, documentalistas y/o archiveros mileuristas
Previous post

  • Maria Elena Mateo

    Martes, 1 de agosto de 2006 at 20:38 |

    ¿Y qué me dices cuando se estropea el aire acondicionado? ¡¡¡No nos queda ni ese consuelo!!!
    Pero lo bueno de trabajar en agosto es que hay menos trabajo, tus jefes no están y la ciudad es toda para tí (sólo para tí, que también es malo, claro).

    Y el blogueo informal, tampoco está mal para variar. Hay que dar toques insustanciales a la vida de vez en cuando.

  • Catuxa

    Miércoles, 2 de agosto de 2006 at 15:39 |

    Yo firmo por currar en Agosto y pillar las vacaciones en Septiembre!

    Ahora, analizando la situacion, la vida cultural se para en agosto, y todo da paso a sol, playa y cañitas. Hasta la blogosfera se vuelve insustancial (de la tv mejor nohablar…)

  • Marcos Ros

    Miércoles, 2 de agosto de 2006 at 22:06 |

    Desde luego que la mejor opción para las vacaciones es Septiembre porque todo se descongestiona, hace menos calor (esperemos) y la mayoría ya están en el tajo.

    Eso sí, primero hay que tener la opción de poder cogerse las vacaciones en Septiembre.

    😛

Usamos Cookies - Utilizando este sitio o cerrando este mensaje aceptas nuestra política de Cookies.
Aceptar Cookies
x