Bibliogsfera, biblioblogosfera, biblogsfera… ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Hace ya un año, los bibliobloguers consideraron que era el momento de bautizar a la criatura que se estaba formando lentamente, pero que a todas luces había nacido para quedarse. Partiendo de un término ya establecido, la blogosfera, se detuvieron un instante para ser, por una vez, un poco formales, así que dejando de lado la aparente frivolidad de lo que anteriormente había sido denominaco como blogs bibliodocumentaloides, creyeron que podrían llegar a un consenso sobre el término que podría llegar a agrupar lo que era conocidos como blogs de Biblioteconomía y Documentación partiendo de Biblioblogosphere.
Blogs y biblioblogs
Si partimos de una definición de lo que es un blog, algo que no es siempre sencillo y parece un tanto ajeno al consenso, podríamos considerar que un blog es casi cualquier cosa:
La definición operativa de blog adoptada para este trabajo es el de «página creada por uno o varios autores, generalmente mediante una herramienta sistematizada de gestión de contenidos (Content Management System, o CMS), actualizada con gran frecuencia, presentada habitualmente en tono informal y orden cronológico inverso, con abundancia de hipervínculos a otros blogs y páginas, persistencia como vínculos permanentes para cada entrada realizada, y posibilidad de introducir comentarios por parte de los visitantes, moderados o no por el/los propietarios de la página».
Empero, atendiendo a esta definición, una de las más vastas posibles, Microsiervos, uno de los mayores blogs de la blogosfera, no dispone la posibilidad de realizar comentarios y no por ello deja de ser considerado como un blog. Por lo que si un blog tiene que tener comentarios, elemento de participación para sus visitantes, por naturaleza, aunque no los tenga y sigue siendo considerado un blog, ¿cuantas definiciones de blogs incompletas e imperfectas podríamos encontrarnos? Abordando el tema que nos ocupa, si no nos ponemos de acuerdo qué es un blog, ¿cómo lo vamos a hacer con un biblioblog?
Porque podríamos considerar que un biblioblog es un weblog sobre Biblioteconomía y Documentación, pero los tiempos que corren un biblioblog podría ser cualquier cosa. Así, Trucos de Google, considerado la bitácora que inauguró la blogosfera sobre Biblioteconomía y Documentación, estaba dedicado a Google y mantenido por un documentalista, puede que para demostrar que los tiempos cambiaban y la recuperación de la información se marchaba hacia otros evidentes derroteros. Se ensayaron análisis de la biblioblogosfera, más o menos correctos, más o menos felices; que demostraron que aquellos que mantenían su bitácora debían sentirse necesariamente miembros de una comunidad para considerarse dentro de ella. Un argumentario un tanto complejo en su concepción, pero necesario para entender la esencia biblioblog. Es decir, al igual que sucede con los blogs (sabemos que es un blog al leerlo), otro tanto sucedería con los biblioblogs, se sienten partícipes de la comunidad y así lo transmiten.
¿Qué es un biblioblog? Un blog, ya de por sí difícil de definir, en el que se tratan temas diversos como recuperación de la información, información empresarial, archivística, biblioteconomía, bibliotecas escolares, bibliotecas digitales, documentación, bibliometría, edición de libros, futuro del libro, open access, web 2.0, vigilancia tecnológica, usabilidad… Temas tan amplios y complejos que son difíciles de acotar dentro de la biblioteconomía y documentación, pero que hacemos y consideramos dentro de lo que podría ser denominada la biblioblogosfera.
Bibliogsfera, biblioblogosfera, biblogsfera…
Javier Leiva lanzó el guante en la mesa de blogs del Fesabid, ¿por qué distintos términos para una misma cosa? Puede que la respuesta correcta hubiese consistido en un "a los bloguers nos encanta estar en desacuerdo". La historia de aquel intento que al principio del texto señalábamos derivó hacia dos posturas diferenciadas: A unos nos gusta biblioblogosfera, mientras que otros prefieren bibliogsfera. A los bloguers puede que nos sea indiferente cómo la denominamos, aunque como Jorge Franganillo apuntó en Santiago de Compostela, cómo se llama qué no es baladí si se va a estudiar. Por lo que establecer los términos y sus definiciones son condiciones sine qua non para el desarrollo de un corpus en la investigación.
Pero, ¿quién se atreve a poner el cascabel al gato?