El Documentalista Enredado

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Googlelizados, 10 años del nacimiento de una revolución /1

Google desbancó a la competencia gracias a su calidad, sin tener necesidad de gastarse un dólar en publicidad, todo gracias al boca-boca de los internautas que simplemente lo abrazaron según lo fueron descubriendo. Puede que algunos consideren que Google dispuso de mucha suerte, aunque en realidad sus fundadores sabían lo que estaban haciendo y lo mejor es que todo les marchó sobre ruedas desde un principio.

Nos encontramos a finales de los años 90, en esa época nos hallamos ante una Web donde se exigían cada vez más recursos tecnológicos para indexar páginas web, donde la información crecía de forma exponencial y donde los spammers se encontraban a sus anchas colocando sus páginas va´cías y rebosantes de publicidad en las primeras posiciones de los buscadores existentes. Los mejores motores de búsqueda -Incluyendo al más eficiente por entonces, Altavista– se veían desbordados ante la avalancha de información junto a la basura que se generaba día tras día, mostrándose incapacitados para ofrecer lo que los internautas deseaban: Páginas relevantes frente a sus ecuaciones de búsqueda.

En el año 1998, todavía era posible mantener actualizado de una forma manual mediante editores directorios de sitios web de calidad sin casi obviar ninguna página de relevancia, como por ejemplo Yahoo!, los portales  web causaban furor, creciendo de forma exorbitada siendo concebidos como lugares donde un usuario se mantuviese atrapado disponiendo de infinidad de servicios y posibilidades. Por otro lado, las conexiones a Internet eran realmente lentas, insufribles para un internauta de la década actual, incapaces de procesar la cantidad de páginas recargadas que se diseñaban y se lanzaban sin considerar apenas las dotes de navegación de los usuarios y, algo más importante aún, su paciencia.

El motor de búsqueda Backrub desarrollado por Sergey Brin y Larry Page nació concebido para analizar la web e indexarla desde una aproximación revolucionaria, considerándola como una suerte de democracia de contenidos. Si Tim Berners-Lee diseñó un sistema de información (La World Wide Web) mediante el cual todos documentos relacionados pudiesen estar conectados mediante enlaces, Page y Brin descubrieron todo un sistema democrático dentro de él. De este modo, creyeron que las mejores páginas web sobre un tema debían encontrarse muy enlazadas por páginas de contenido similar, por lo que comenzaron a asignar pesos a los sitios web otorgándoles relevancia mediante un baremo denominado Pagerank. De este modo, iban más allá de las palabras clave incluidas en el HTML (Meta-datos) que tan fáciles habían resultado de explotar por los spammers. El salto desde la universidad de Stanford, donde Page y Brin habían realizado sus estudios, hacia el mundo empresarial se realizó mediante una cantidad inicial de 100.000$  cuyo destinatario era una compañía no constituída todavía bajo la denominación de Google Inc. El resto ya es historia.

Una visión, una imagen

Es probable que la buena imagen que dispone Google actualmente por parte de la comunidad internauta se deba a que tanto Brin y Page surgiesen del ámbito universitario y no dejasen en ningún momento el pilotaje de su nave. Bajo dos frases sencillas Organizar toda la información del mundo y No seas malo (Don’t be evil) construyeron una cultura corporativa que hasta ahora no ha sido manchada a pesar de las suspicacias levantadas y las críticas recibidas. Su manera de concebir la web, de comprender lo que quieren los internautas en todo momento mientras se lo ofrecían, y no dejar que las presiones económicas y empresariales les desviasen de los productos y servicios diseñados; constituyen un punto más a su favor en la construcción de una marca sin reproche y que tiene mucho a su favor para seguir creciendo durante los próximos diez años.

Porque Google, nacida en septiembre de 1998, no se lanzó a la carrera del capital-riesgo para salir inmediatamente en bolsa durante la Burbuja.com. Infinidad de empresas tecnológicas se abalanzaron en una carrera epara la obtención de fondos que después no pudieron devolver. Algunas de ellas simplemente estaban vacías, mientras que otras fracasaron porque se adelantaron a su tiempo. Sin embargo. Brin y Page, junto al CEO de Google Eric Schmidt, arrumbaron su proyecto confiando en él y esperando mejores oportunidades (Google no comenzó a cotizar en bolsa hasta agosto de 2004), a la vez que buscaban un modelo de negocio para lo que aparentemente no lo tenía: Sólo un buscador. Sin embargo, la adquisición de la compañía Applied Semantics y el desarrollo de una plataforma para la venta de publicidad contextual a empresas (Adwords) junto al desarrollo de una plataforma de publicidad contextual para sitios webs (Adsense) sin querer asaltar a los internautas ni ser intrusivo como se hacía con las pop-ups, le abrió las puertas para hallar un modelo de negocio viable y seguir creciendo.

Sin embargo, Page y Brin no se encantaron con las alabanzas recibidas y siguieron trabajando. Conscientes de que su mayor y mejor producto era el buscador, se centraron en su perfeccionamiento, así como la mejora de su algoritmo para evitar que los spammers mejorasen sus técnicas de posicionamiento dentro de él. Google se convertiría muy pronto en el buscador de referencia, el que (En general) no devolvía ruido ante una consulta y si no estaba en Google no se existía. Con el tiempo, Google representaría para una generación la idea abstracta de lo que es la Web, páginas interconectadas sin ningún orden, amontonadas, apiladas en una actualización y adición sin fin que podían ser ordenadas en una lista sorprendentemente útil. Hoy en día, muchas personas no sabrían moverse por la Web sin este motor de búsqueda.

Durante estos diez años, Google ha desarrollado motores de búsqueda específicos, tratando de categorizar los diversos contenidos que disponía la web. Nació de esta forma Google News para la actualización constante de medios de comunicación, Google Images, Froogle (Un intento fallido de realizar un buscador comparativo de productos en venta en la web), Google Scholar para artículos científicos o Google Blogs Search. Sin embargo, Google pronto se percató que no podía contentarse con ser un mero distribuidor de contenidos, a la vez que sacaba réditos de la publicidad contextual, pronto se dio cuenta que necesitaba controlar también los contenidos.

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