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Las normas UNE aplicables en Biblioteconomía

A través de Belén Pons, llego a este simpático gráfico referente a las Normas UNE de aplicación dentro del ámbito bibliotecario en España. Haced clic para ampliar.

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BIBILIOTECA. UNE. La Revista de Aenor. Noviembre 2011. pp. 58-59

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En la elección de la universidad, la biblioteca es importante

Anuncio ComplutenseLa Biblioteca, ese concepto demodée para una parte de la sociedad, resurge de vez en cuando para demostrarse como un elemento vital en la educación universitaria y sobre las otras dos patas sobre las que se fundamenta el cacareado nuevo modelo productivo español basado en el conocimiento – Los otros dos son investigación e innovación – . Aquí mismo, recogimos dos ejemplos que vienen a demostrarlo en dos universidades valencianas (Universidad La Florida y la Universidad Cardenal Herrera-CEU) donde se utilizan las Ciencias de la Documentación como un plus.

Pues bien, hoy os traemos otro ejemplo de un anuncio publicado en prensa nacional para recabar futuros estudiantes que sitúa a la biblioteca como una fortaleza a la hora de elegir como centro de formación a la Universidad Complutense de Madrid.

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El bibliotecario de “Los ríos de color púrpura”

En la prestigiosa Universidad de Guernon, en Francia, se ha cometido un crimen atroz. El bibliotecario ha sido asesinado tras largas horas de tortura y terribles mutilaciones. Pero, ¿quién querría matar a un bibliotecario? Su trabajo consistía básicamente en gestionar los libros y las plazas de estudio en la biblioteca. Así que, ¿cuál podría ser la motivación del criminal? ¿un sacrificio ritual? ¿qué las lecturas de los alumnos le llevaron a descubrir algún oscuro secreto de estos y lo hicieran callar? ¿qué no les prestara el libro adecuado?

En la película “Los ríos de color púrpura”, que Mathieu Kassovitz dirigió en el año 2000, apenas podemos ver un par de escenas que se desarrollan en la biblioteca. Ésta aparece ante nosotros como las tradicionales bibliotecas de antiguas universidades: espacios descomunales, auténticas murallas de estanterías de madera repletas de libros, un aspecto algo lúgubre y silencioso que sin embargo invita al estudio con sus numerosos puestos de lectura iluminados con una lámpara de mesa de tulipa verde…

Y aunque eso es casi todo lo que podemos ver de la biblioteca en la película, en la novela homónima de Jean-Christophe Grangé en la que se basa la biblioteca tiene un peso significativo en la trama de la obra y en el origen del crimen. Y el papel del bibliotecario es mucho más importante de lo que pudiera parecer a primera vista.

En el pasado o en el trabajo de este bibliotecario, que siguiendo la tradición paterna ocupa su misma plaza, parece estar la clave. O al menos eso cree el famoso detective Niémans, experto criminólogo encargado de resolver el caso. A su llegada a la Universidad de Guernon (al igual que en la película Seven) pone a su equipo a trabajar en la búsqueda de los libros que pudieran haber inspirado al asesino y los alumnos que los tomaron prestados, buscando en su catálogo términos como “mal”, “violencia”, “tortura”, “sacrificios rituales”, “mutilaciones”… Realizando una exhaustiva búsqueda de información que pueda dar alguna luz sobre el porqué del asesinato del bibliotecario, que sólo es el primero.

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Las bibliotecas en el cine

Una de las secciones que lamentablemente hemos tenido más olvidadas durante el 2008 que termina dentro de esta bitácora ha correspondido la sección dedicada a las las bibliotecas en el cine. Me sorprende mucho que esto haya sido así teniendo presente que era una de mis preferidas, aunque imagino que el esfuerzo que supone el mantenimiento de esta sección -el visionado de una película completa, más la extracción de un fotograma significativo (si es posible), más la redacción de un texto apropiado- constituya uno de los mayores obstáculos a la hora de su actualización a lo largo del tiempo (Además de otros problemas inherentes al ritmo de publicación de un blog). Sin embargo, los hechos nos indican que durante un año y medio no hemos publicado ninguna anotación, por lo que es de suponer que nuestro interés en la publicación de contenidos específicos ha decaído mucho.

Flaco favor nos hacemos, cuando consideramos presentar, dentro de esta publicación digital, cómo se nos contemplaba dentro de los medios de comunicación de masas a los bibliotecarios y documentalistas, así como al libro, y después nos olvidamos completamente de ello. Sin embargo, y de momento, dentro de nuestra filmoteca particular disponemos de 15 obras que confiamos ir ampliando a partir de 2009. En cualquier caso, hasta este momento, hemos hecho referencia a los títulos:

  1. El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein – 1974)
  2. Carrie (Carrie – 1976)
  3. El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring – 2001)
  4. Tesis (1996)
  5. El día de mañana (The Day After Tomorrow – 2004)
  6. El Nombre de la Rosa (Der Name der Rose – 1996)
  7. Los Cazafantasmas (Ghost Busters – 1984)
  8. Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany’s – 1961)
  9. Blade (1998)
  10. Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Sorcerer’s Stone – 2001)
  11. Hannibal (2001)
  12. Seven (Se7en – 1995)
  13. Un Día en las Carreras (A Day at the Races – 1937)
  14. Star wars: Episodio II – El Ataque de los clones (Star Wars: Episode II – Attack of the Clones – 2002)
  15. Miranda (2002)
  16. Indiana Jones y la Última Cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade – 1989)
  17. El tren de Zhou Yu (Zhou Yu de huo che – 2002)
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Una visita a la biblioteca de la Escuela de Magisterio de la Universitat de València

Mi reciente y primera visita a la biblioteca de la Escuela de Magisterio de la Universitat de València constituyó una sensación bastante extraña. En primer lugar porque, a pesar de haber pasado en innumerables ocasiones frente al edificio, nunca me había atrevido a adentrarme en él (y eso que mi hermana estudió allí) y, segundo, porque aún cargado con un maletín dispuesto a consultar los fondos de la biblioteca para ayudarme en la realización de un informe, me sentía un poco extraño en mi tierra, creyéndome demasiado torpe para realizar consultas, no fuese que la bibliotecaria me dedicase una mirada censuradora y pronunciase aquello de “No moleste” -Algo que, todo sea dicho, no sucedió-. Sí, es posible que incluso para un profesional como yo, la ansiedad en la biblioteca (o más bien miedo) estuviese más de cuerpo presente de lo deseable, pero es cierto que yo me encontraba un poco como un pez fuera de la pecera, demasiado torpe, demasiado usuario.

El caso es que de no entrar, no entré ni por la puerta principal del edificio, encaminándome hacia el aparcamiento por un lateral, discurriendo hacia la parte trasera donde se adivinaba otro edificio con, aparentemente, la misma función que el primero. Sin embargo, gracias a mi carácter un poco curioso, un poco travieso, descubrí los ventanales de lo que iba buscando, esto es la biblioteca, y sólo me quedó hallar las puertas accesorias para situarme dentro del edificio, puesto que mirándolo desde el exterior me sentía un poco como Guillermo de Baskerville mientras se hallaba en la abadía, inquiriendo Adso “Apuesto a que ese edificio no contiene sólo aire”.

Os podéis imaginar cómo un bibliotecario puede sentirse a través de los pasillos llenos de jolgorio de los jóvenes estudiantes de hoy en día, entre sorprendido y aturdido, considerando que aquel no es su lugar, que allí estoy de más. Sin embargo, la presencia de los estudiantes me sirvió, en esta ocasión, para encontrar lo que andaba buscando: la puerta de acceso a la biblioteca. Porque si bien como Guillermo andaba preguntándose cómo era posible que el bibliotecario de la abadía del crimen y su ayudante podían acceder a los fondos a través de un Scriptorium cuya puerta de acceso no tenía pomo, obviamente mi reto intelectual no iba a llegar más lejos, aunque por supuesto que es difícil encontrar tu destino si todas las puertas (reprografía, aulas y biblioteca) disponen de la misma tonalidad y semejanza.

Pero, como he señalado, un alumno en un momento providencial abrió una puerta y la presencia de un revistero me puso sobre la pista de la sala que buscaba y tan sólo me restaba traspasar una segunda puerta para alcanzar la sala. Por supuesto que no accedí inmediatamente, sobre todo porque unos carteles sobrepuestos con celo me llamaron en demasía la atención. Carteles reindivicativos, sobre la situación de la biblioteca y de su personal, que en aquel momento bien hubiesen sido merecedores de una fotografía, pero que las prisas y la falta de material adecuado (una cámara) me impidieron recoger testimonio de las protestas que el personal del centro de información lanzaba hacia la dirección del centro sobre su función, posición y trabajo.

Visto lo visto, lo cierto es que tienen razón. La biblioteca no puede ser declarada como tal, es más, la consideración de sala de estudio es más ajustada en este caso. Porque la entrada es angosta, encontrándote con un pilar que limita la visión de la sala compuesta de dos secciones: Una para el estudio individual, con mesas clavadas al suelo, para unas 40 personas y otra con cuatro mesas donde se juntan los estudiantes para realizar trabajos colectivos o bien para consultar los fondos librarios. En las estanterías accesibles al público en general, poco más que obras de referencia, dejando la mayoría del fondo de acceso sólo a los bibliotecarios.

En realidad, mi visita fue muy breve puesto que sabía a lo que iba y lo que quería consultar. Pero, obviamente, no portaba las signaturas de los libros a los que quería echar un vistazo. De manera completamente torpe, frente a tres ordenadores que invitaban poco a la consulta, me dirigí a la bibliotecaria que amablemente ante mi pregunta sobre el catálogo me referenció hacia los terminales. Cómo no me había percatado antes, o más bien, porqué me había hecho el remolón; puede porque es mejor parecer torpe, que hacer el tonto y después tener que despejar cualquier duda de que lo eres.

No cabe duda de que más oportunidades dispuse de ello y, en cuanto la bibliotecaria me descubrió azaroso tratando de encontrar el orden y el concierto de las estanterías, me señaló que seguramente el libro en cuestión debería solicitárselo a ella. Algo que obviamente tuve que hacer y los libros llegaron, al fin, a mis manos para mi consulta.

Luego llegó lo peor de toda mi experiencia, que no fue lo anteriormente reseñado, sino más bien las miradas de chascarrillo de los estudiantes de magisterio que se reunían en las grandes mesas que, imagino que entretenidos y divertidos, comprobaron mi falta de maña en una biblioteca, aunque ya se sabe “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

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Bloggin’ in the wind

How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, ‘n’ how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, ‘n’ how many times must the cannon balls fly
Before they’re forever banned?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

Blowin’ in the Wind – Bob Dylan

Imagino que, como otros, me quedé traspuesto ante la respuesta de Laura Novella en una discusión abierta en Iwetel sobre la política de gestión de carnet de usuarios dentro de la Biblioteca Pública de Valencia. En concreto, el hilo de la conversación saltaba cuando una usuaria de esta lista de distribución inquiría sobre las políticas de expedición de carnets de usuarios de las Bibliotecas Públicas, ya que se había encontrado con que la de Valencia le solicitaban un papel que acreditase fehacientemente que residía en Valencia. Amparo nos contaba que todavía no vivía en Valencia, que había aprobado una oposición y estaba a la espera de su nombramiento, pero al no poder acreditar su residencia en Valencia se quedó sin carnet. La sorpresa de Amparo fue mayor cuando consultó la información sobre la obtención del carnet, ya que según se afirmaba allí sólo era exigible la comprobación de residencia en el caso de ser extranjero.

El hecho es que, tras distintos correos cruzados entre dudas y aclaraciones, Laura que se identificó como trabajadora de la Biblioteca en liza trató de justificar ese hecho con distintos datos y cifras. Del texto, en el que se incide en los distintos problemas a los que se enfrenta la institución derivados de la población a la que debe de atender, pasa relativamente pronto a denunciar el hecho de que la investigación dentro del campo de la Biblioteconomía no está bien encaminada según su criterio y, de él, destaco:

Para no divagar más: entiendo que cada uno tiene unos intereses, y posiblemente tenga más actualidad y relevancia la web social y otros temas virtuales que los problemas de carnets de usuarios; pero esto no justifica que estas cuestiones (domésticas y menores para algunos) se traten tan a la ligera como creo que habéis hecho en los primeros mensajes. El fin último de la información es servir a las personas y está regulado por personas. Si perdemos esto de vista, acabaremos todos “blogging in the wind”. [...]

Tal vez Laura, sin pretenderlo realmente, trató de expresar un sentimiento común de muchos bibliotecarios que consideran que la Biblioteca 2.0, porque sería injusto quedarnos tan sólo en los blogs, y todo lo que está conllevando se quedará en agua de borrajas al obviar los principales problemas de las bibliotecas. Problemas que no son ya coyunturales y que están pasando a ser estructurales ante la falta de presupuestos y de financiación, de carencia de personal y cualificación, de instalaciones y renovación de fondos.

Es posible que los investigadores en nuestro campo se olviden de los riesgos laborales de los bibliotecarios, que los tienen, y que se centren, por poner un ejemplo, más en el número de estudiantes que salen de las universidades junto con el descenso de las solicitudes que en averiguar la situación real en la que se encuentran realmente las bibliotecas de las administraciones públicas.

No te voy a quitar la razón Laura, a veces lo nuevo, lo urgente, nos hace obviar lo importante, pero tal vez se trate de que nuestra profesión está todavía en pañales y hay que trabajarla un poco más. Sin embargo, te diré que el Bloggin’ in the wind también es necesario, que hay que ejercerlo para no ir desacompasados respecto a la Sociedad que servimos, a la vez que estamos atentos a sus variaciones y poder amoldarnos a sus cambios.

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La teoría de la ansiedad en la biblioteca

La experiencia de la ansiedad en la biblioteca ha sido un área activa de investigación desde la década de los años 80. La teoría de la ansiedad en la biblioteca describe cómo los estudiantes se sienten de manera incómoda durante el uso de una biblioteca académica y cómo este malestar perjudica a su capacidad en el desempeño de tareas de búsqueda de información. Los estudiantes que sufren ansiedad en la biblioteca tienden a pensar que carecen de habilidades que otros tienen, pero, en lugar de buscar ayuda, tratan de ocultar su falta de habilidad a sus profesores y a sus compañeros.

Bostick identificó cinco obstáculos en la utilización de una biblioteca para aclarar la naturaleza de este tipo de ansiedad. Estas barreras incluyen el temor al personal de la biblioteca, un sentido afectivo de incompetencia, una sensación incómoda en la biblioteca, la falta de conocimientos sobre la unidad de información, y el malestar utilizando los equipos disponibles dentro de ella (Fotocopiadoras, ordenadores, etc.)

Los estudios de la ansiedad en la biblioteca han profundizado en las variables que pueden estar asociados con nivel de destreza de los usuarios, como el número de tipos de bibliotecas a las que un estudiante ha acudido o la frecuencia con que utiliza la biblioteca. Sin embargo, en ninguno de estos estudios se ha medido directamente la habilidad de alfabetización informacional, por lo que no es posible realizar observaciones sobre la relación entre los niveles de cualificación y experiencia de incertidumbre durante la búsqueda de información o el nivel de respuesta ante la ansiedad en la biblioteca. ¿Son las personas que experimentan la ansiedad en la biblioteca las que disponen de un alto nivel de alfabetización informacional?

GROSS, Melissa Gross; LATHAM, Don. Attaining information literacy: An investigation of the relationship between skill level, self-estimates of skill, and library anxiety. En: Library & Information Science Research, 29 (2007). P. 337

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En Valencia, la Conselleria de Cultura da a bibliotecas la mitad de lo previsto porque muchos libros «quedarían en cajas»

Cajas de librosRecientemente, descubro que el diario Levante – El Mercantil Valenciano recogía una serie de informaciones denunciando la disminución de los fondos públicos para la adquisición de fondos para las bibliotecas públicas valencianas por parte de la Generalitat Valenciana. Este modo de proceder no se entiende si atendemos a lo denunciado por el Consell Valencià de Cultura (CVC) en un informe donde se afirmaba que sería conveniente replantear y repartir los escasos fondos para dotar eficazmente los centros con demanda social más amplia.

En concreto, las noticias referentes a esta situación, entre otras, son las siguientes:

El hecho de que los libros se queden en cajas, que aparenta ser una excusa un tanto peregrina para no aportar los fondos necesarios para la compra de materiales librarios, se detalla un poco más dentro de la noticia:

[...] De manera más gráfica, añadió [la consellera de Cultura Trinidad Miró] que dedicar a este asunto cuatro millones (la parte de la conselleria más la del ministerio) supondría que los fondos «quedarían en muchos casos almacenados en cajas», debido a que la mayoría de centros de lectura no están preparados para dar salida a un volumen tan elevado de libros nuevos. «Nos lo dicen muchos técnicos», remarcó.

Es decir, o que los bibliotecarios no tienen medios para dar salida a tal volumen de ejemplares en sus tareas de clasificación y catalogación, o puede que sean un tanto holgazanes, o simplemente es que el sistema bibliotecario valenciano no dispone de los profesionales suficientes dentro de las categorías funcionariales destinadas para ello. Es decir, que la situación laboral dentro del sistema no es la adecuada, algo que ya se decía en el informe del CVC anteriormente citado.

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Bichos de biblioteca (Que no ratones)

Un bicho

[Esto es para Mara]

Por extraño que pueda parecer, los riesgos que corre un bibliotecario a la hora de desempeñar su profesión son de muy diversa índole y, como no podría ser de otra manera, existen. Más allá de tener que enfrentarse de vez en cuando con algún usuario malhumorado por recriminarle su falta de silencio o recriminando nuestra falta de indulgencia, los bibliotecarios también pueden llegar a sufrir alergias producidas por la deposición del polvo que de vez en cuanto se encuentran en la tesitura de limpiar (algunos recurren al uso de guantes sin excesivo éxito), así como problemas musculares que se sufren tanto levantar y transportar a pulso grandes volúmenes de papeles en forma de libro, revistas o folletos.

Pero no sólo estos peligros acechan al bibliotecario confiado, puesto que el papel es del gusto de muchos seres ya sean pequeños mamíferos (ratas y ratones), insectos (cucarachas, gusanos y lepismas) u otros seres que encuentran en los depósitos de bibliotecas, hemerotecas y archivos un lugar cómodo donde anidar. Tanto es así que recientemente descubrimos la presencia de pequeños capullos de barro dentro de unos archivadores definitivos. Seguramente, las autoras de estas pequeñas obras de ingeniería fueron las avispas alfareras (Eumeninae) que habían resuelto establecer su residencia dentro de las cajas de archivo de algunas revistas de cemento – nunca un lugar había sido tan adecuado para estos insectos – dispuestas en una serie de estanterías un tanto olvidadas por el tiempo y la capa de tierra, no podría ser definido como polvo, resultado de una ventana que no acababa de cerrarse.

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Folksonomías, marcado social y filtrado social de noticias

Sinceramente, espero que los contenidos os resulten de interés.

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Una Biblioteca en Google

Se ha tratado de uno de los reportajes que han sido más enviados y reenviados por los internautas en imágenes sueltas o en PowerPoints. Y es que el reportaje fotográfico publicado por El Mundo de las oficinas de Google en Zurich (Suiza) ha venido a demostrar que otra forma de trabajar es posible.

Como no podía ser de otra manera, Google además de toboganes, gimnasios y billares para sus trabajadores, también les ofrece el servicio de biblioteca. Desde luego que la imagen de la biblioteca dista mucho de la idea que tenemos en España de unidades de información en centros de investigación, pero es mucho más relajante y cercano.

Una biblioteca de una sede de Google

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Comunidad de prácticas: La web social para profesionales de la información

Ya está a punto el arranque de la Comunidad de prácticas de la web social para profesionales de la información que organiza el Sedic, que tendrá una duración de seis semanas y en la que me hallo implicado. Se trata de una actividad gratuita y abierta a cualquiera interesado en participar que, desde el 21 de abril al 18 de junio de 2008, servirá como un espacio de reflexión y aprendizaje mutuo tanto para las personas que diseñamos las actividades como para todos los participantes.

Los coordinadores de esta iniciativa, José Antonio Merlo Vega y Luis Rodríguez Yunta, defienden que esta actividad pretende dar respuesta a las necesidades actuales de bibliotecarios, documentalistas y gestores de información.

Los profesionales de la documentación y las bibliotecas están dándose cuenta del potencial de la web social no sólo por la gratuidad de sus servicios, sino además por las nuevas formas de relación con sus usuarios que fomenta, buscando el diálogo y la participación. En nuestro país los profesionales están mostrado su interés por la web social, algo que se aprecia en el número de artículos y comunicaciones publicados, así como por el número de mesas redondas, encuentros, jornadas y cursos celebrados en torno a esta Internet de nueva generación.
La creación de una comunidad de prácticas, en las que las personas interesadas aprendan al mismo tiempo y de manera coordinada las herramientas y técnicas de la web social, así como su aplicación en los centros de información, será un medio sin precedentes para que los profesionales españoles conozcan y dominen los recursos disponibles

La Comunidad de Prácticas se desarrollará online y de forma totalmente interactiva bajo un blog y un wiki, contará con un programa de trabajo semanal y con tutores específicos para cada módulo.

¡Animaos a apuntaros! ¡Tenemos mucho que aprender!

Semana 1 — 21 de abril de 2008 – 25 de abril de 2008
Web social para profesionales de la información – Introducción / Contexto teórico / Aplicaciones / Biblioteca 2.0
Nieves González, Universidad de Sevilla

Semana 2 28 de abril de 2008 -2 de mayo de 2008
Publicación en blogs – Weblogs / Microblogs / Servidores gratuitos
Catuxa Seoane, Bibliotecas municipales de La Coruña

Semana 35 de mayo de 2008 – 9 de mayo de 2008
Sindicación de contenidos – RSS / Sistemas de lectura de RSS / Programas
María Jesús Butera, Equipo de Redacción del Blog de Sedic

Semana 412 de mayo de 2008 – 16 de mayo de 2008
Aplicaciones de escritorio – Páginas de inicio / Aplicaciones ofimáticas / Widgets / Geoplicacione
Fernando Juárez, Biblioteca Municipal de Muskiz

Semana 519 de mayo de 2008 – 23 de mayo de 2008
Archivos compartidos – Imágenes / Vídeos / Presentaciones / Documentos
Dídac Margaix, Universidad Politécnica de Valencia

Semana 626 de mayo de 2008 – 30 de mayo de 2008
Wikis, podcasting y comunicación – Wikis / Podcasts / Mensajería
Isabel Fernández, CSIC

Semana 72 de junio de 2008 – 6 de junio de 2008
Etiquetas, favoritos sociales y filtrado de noticias – Etiquetado / Bookmarks sociales / Noticias / Compras y guías sociales
Marcos Ros, AIDICO

Semana 8 9 de junio de 2008 – 13 de junio de 2008
Redes sociales – Redes sociales / Comunidades / Entornos virtuales
Natalia Arroyo, Fundación Germán Sánchez Ruipérez

Semana 9 16 de junio de 2008 – 18 de junio de 2008
Conclusiones y reflexiones finales – Despedida / Comentarios / Repaso / Reflexiones
Tutores y coordinadores

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¿Qué está pasando con los bibliotecarios de Oviedo?

Guillermo Carvajal nos pone sobre aviso de la situación que se está dando en Oviedo respecto a la reestructuración de personal y servicios que se va a producir en la Red de Bibliotecas Municipal, mientras nos solicita nuestro apoyo para la defensa de los puestos laborales de los trece trabajadores que desde hace más de diez años están desarrollando tareas bibliotecarias dentro de las distintas instituciones del municipio.

El hecho es que el consistorio tiene previsto reducir a partir del 1 de mayo de trece a seis el número de personas que se dedican a estas tareas, así como el cierre de algunas de ellas junto la reducción del horario de otras. Mientras tanto, el debate ha sido encendido tanto en la lista de distribución Iwetel (1 y 2 ), mientras amenaza con saltar a la blogosfera  donde ya se han hecho eco algunos de los blogs más importantes (Anieto2k, Mangas Verdes y Blogpocket).

Desde aquí, nuestro apoyo.

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