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Etiqueta: Humor

Los Simpson visitan una biblioteca pública

Fue en Véase Además, un biblioblog que se encuentra en este momento descansando, cuando se hizo la primera referencia desde la biblioblogosfera a las bibliotecas de Springfield que aparecían en la serie animada Los Simpsons. En aquel entonces, dejé en Véase un comentario relatando una escena en la que el Reverendo Lovejoy devuelve un libro que es precisamente una Biblia. La bibliotecaria le comenta algo así como a ver cuándo se compra la biblia de una vez que siempre la tiene en préstamo. Él le replica por lo bajo: "Claro, quién tuviese un sueldo de bibliotecario…"

Han pasado unos meses desde la publicación de aquel texto y ahora tengo la oportunidad de recoger aquí una escena que sucede dentro de la Biblioteca Pública de Springfield, en el episodio 6 de la temporada segunda de esta serie que lleva por título "La sociedad de los golfistas muertos".

La razón de la visita a la biblioteca se debe a que Homer, el padre de Bart y Lisa, decide apuntar a su hijo a un concurso de mini-golf para que compita contra Todd Flanders, el hijo de Ned y vecino de la familia Simpson. El padre Simpson trata de dar algunos consejos a su hijo para hacerlo más competitivo, pero obviamente no son ni los más adecuados ni necesariamente acertados desde la experiencia de Homer. Lisa, consciente de que su hermano se siente presionado, decide ayudarle y para ello acude a la Biblioteca Pública.

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Mr. Bean visita una biblioteca

El personaje creado por Rowan Atkinson, Mr. Bean, es conocido por su estupidez absurda y su parquedad de palabras, aunque según el actor Bean sólo es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto, desarrollando un cinismo y humor elegante. La serie de televisión que se estrenó en 1990 y se prolongó hasta 1995, se hizo popular gracias a su ingenuidad agradable, aunque llegaba a ser malvada y egoísta en cierts ocasiones. El humor de la comedia viene en gran parte de las originales y excéntricas soluciones que Mr. Bean encuentra para resolver sus problemas y su indiferencia total por solucionar otros. El personaje también ha saltado a la gran pantalla bajo los títulos Bean (1997) y Las vacaciones de Mr. Bean (2007).

En esta ocasión, Mister Bean visita una biblioteca con un resultado hilarante, como no podía ser de otra manera.

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Citas / Chistes sobre blogs

Una recopilación de citas y chistes que se han ido publicado en el blog Microsiervos. Ya hicimos algo similar en el texto Micro-citas.

“Este era un tío que tenía un blog que no hablaba todo el rato de otros blogs…”
Microsiervos

“Los blogs son la paraolimpíada de la literatura.”
Consumido.com

“Leer los blogs sin un feed reader es como tener 30 cuentas de mail y consultarlas únicamente a través de la web.”
Mató tu Onda!

“Estar en Internet es, en definitiva, vivir en comunidad, y ser el vecino usurero que vive encerrado en el quinto con sus gatos no es lo más recomendable.”
Caspa.tv

“Si escribes una anotación en tu weblog pensando en que eso es lo que querría ver alguna de las personas que te visitan… Es que no has entendido lo que es un weblog.”
Rebecca Blood, The Weblog Handbook

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Enciclopedia Prospectiva

Cuando en la pasada Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Valencia veía los libros de estudio de nuestros padres y abuelos que, en una sola obra enciclopédica, abarcaban todo lo que los escolares de la época debían conocer, me sonreía pensando en los múltiples libros para cada asignatura que llevan los estudiantes de hoy en día. Y eso limitándonos tan sólo al conocimiento accesible a los niños…

El conocimiento humano se ha expandido hasta límites insospechados para los estudiosos de hace apenas un siglo, y ya entonces era imposible concebir una obra que abarcara dicho conocimiento con la celeridad con que se producía y modificaba. Aunque la enciclopedia siempre lo ha pretendido: es el libro de los libros, la obra que comprime lo esencial de los conocimientos de cada época, el referente definitivo de los saberes fijados.

Con dicha pretensión, a lo largo de los siglos la enciclopedia ha ido variando su forma y estructura según iba aumentando la información que contenía: primero siguiendo una estructura temática según el árbol de la sabiduría de cada momento, que también variaba; luego, tras la aparición de la imprenta y el crecimiento desmesurado del saber, el modelo temático -que además pecaba de subjetivo- se convirtió en inmanejable y surgió un nuevo modelo basado en el orden alfabético.

Pero en la Era de la Imprenta, cualquier enciclopedia, desde el momento de su gestación a su publicación, queda desfasada. Después de completar tomos y tomos de sabiduría de la A a la Z, es necesario ampliar o modificar la información que recoge con nuevos suplementos año tras año. Estos añadidos dificultan la localización de la información que queremos y la ayuda de índices -también añadidos con cada nuevo volumen- no consigue paliar ese caos informativo que se genera. Además hay que sumar el coste económico que implica la producción editorial, que requiere largos ciclos de fabricación y comercialización.

Al entrar en la Era de la Informática y de Internet nacen las enciclopedias en línea y con el nuevo formato también evoluciona su contenido, su estructura y su manejo: la información ya no sólo es textual o imágenes, sino que cada concepto puede ir acompañado de su sonido o incluso podemos ver el desarrollo de un proceso gracias a la tecnología multimedia; en las enciclopedias en línea, los conceptos se relacionan temáticamente a través de hiperenlaces, al igual que las referencias cruzadas relacionaban las voces de las enciclopedias impresas, pero éstos se localizan a través de buscadores, en vez de índices alfabéticos. Finalmente, desde el punto de vista económico, los procesos de realización, publicación e, incluso, actualización de cualquier obra se agilizan, ya que podemos obviar los tiempos de impresión publicando directamente en formato digital.

Pero a pesar de la celeridad que aporta este nuevo sistema de publicación, aún así, el tiempo se nos echa encima y la elaboración de una entrada enciclopédica sobre un descubrimiento que se realiza hoy necesita un tiempo de reflexión, de consenso, que revele su importancia y valor para pasar a la posteridad recogido en una enciclopedia. Es decir, cualquier enciclopedia nace obsoleta.

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Un poco de blogohumor

Hoy celebramos el Tercer Día Internacional del Bloguer, al igual que hiciéramos el año pasado, para participar sólo es necesario el compromiso de escribir un texto sobre la blogosfera o sobre nuestra experiencia como bloguers. Pero este año hemos considerado que debíamos cambiar el carácter de la celebración y más que escribir un texto sesudo sobre su situación, una nueva loa o un artículo depresivo sobre lo duro que es ser bloguer; debíamos dar un punto desenfadado a esta celebración recogiendo algunos puntos de vista de humor y sarcásticos sobre el mundo de los blogs. 

Pero, en primer lugar, queremos recoger los Corolarios de los blogs que recogen algunas de las verdades que a veces pasamos por alto y que son, en su mayoría, ciertas. Estos corolarios constituyen pequeños pecados inconfesables en los que todos caemos más tarde o más temprano, sin embargo los bloguers describirán una sonrisa al leerlos reconociendo en ella su verdad.

  • Actualizar con frecuencia no implica proveer contenidos de calidad.
  • Recibir muchos visitantes no significa tener muchos lectores.
  • Recibir muchos comentarios no implica escribir buenos artículos.
  • Tener muchos comentaristas no implica tener muchos amigos.
  • Que enlacen mi blog no significa que me lean.
  • Que no enlacen mi blog no implica que no me lean.
  • Comentar no siempre implica haberse leído el artículo.
  • No comentar no implica que no te lo hayas leído.
  • Estar en un ranking o ser muy enlazado no significa ser un buen blog.
  • No estar en un ranking no significa ser un mal blog.
  • Tener publicidad en la página no implica que te paguen por ella.
  • Llevar más tiempo escribiendo un blog, no significa hacerlo mejor.
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Un chiste bibliotecario feminista

Celia nos envía una presentación en Power Point de esas que se suelen reenviar masivamente a los conocidos. Su título es Bibliotecaria para el ego femenino, pero como no somos muy amigos de ejecutar las presentaciones, os transcribimos el chiste por si no queréis descargarla. No es espectacular, pero tiene su gracia.

Un señor entra en una biblioteca y pide a la empleada:

– ¿Puede ayudarme a encontrar un libro?

– Dígame el título, por favor.

– Creo que se llama: "Hombres, el sexo fuerte".

– ¡Ahh! Pero la Ciencia Ficción está en el piso de abajo, señor.

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