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Etiqueta: Medios de Comunicación

Breve historia de la gestión de la documentación en los medios de comunicación (1) – Introducción

Aunque la evolución de la disciplina de la Documentación en ámbitos periodísticos se puede dividir en diversas etapas o épocas dependiendo del método de documentación que se llevase a cabo, debemos hacer referencia aquí que la aparición de los departamentos de documentación en los medios de comunicación se debe a la confluencia de tres aspectos a la hora de tratar la información que hacían necesario la implantación de mecanismos documentales para la recuperación de la información. El primero de estos aspectos fue la utilización de otros periódicos para la elaboración de nuevas informaciones, el segundo la recopilación y el archivo de los ejemplares que editaba el propio periódico y el tercero es el interés de recoger información para la confección de obituarios.

Tal y como describe González Quesada (1995), la principal fuente de información en un medio de comunicación impreso la constituye los números anteriormente publicados por éste. Estas colecciones reciben un gran esfuerzo para su mantenimiento y son de gran utilidad para la referencia informativa para el desarrollo, así como la elaboración de índices del propio periódico. Gracias a esto, la mayoría de las empresas editoras conservan colecciones casi completas de sus publicaciones como parte de su archivo patrimonial.

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En la era de la post-información

Algunos afirmaron que con la implantación y la difusión del uso de Internet en la sociedad avanzaríamos hacia la era de la Información. De este modo, nos encontraríamos en una sociedad ideal en la que el recurso más valioso de las etapas anteriores de la Humanidad, la información, sería fácilmente accesible, cualquiera podría disponer de ella y hacer uso. Todo se hallaría en las redes, tan sólo al alcance de nuestros dedos y únicamente deberíamos de teclear las palabras mágicas. Sin embargo, todos sabemos que aquellos sueños pronto se vieron truncados. La información es ubicua, pero no es fácil discriminar la relevante, discernir entre información y simple publicidad, la mentira del el engaño, la manipulación informativa de lo que no lo es, cubrir todas las fuentes interesantes, descubrir aquellas informaciones que nos son realmente relevantes. En una palabra, es casi imposible permanecer informado sin acabar infoxicado.

En la etapa posterior a la Sociedad de la Información, el camino se andará justo de la forma contraria de lo que hacemos ahora. La información vendrá a nosotros, no la buscaremos, la información se discriminará por sí misma, llegará a los que realmente están interesados en ella; en suma, el individuo se convertirá en un objetivo informativo. Como ya dijo Negroponte, nos hallaremos entonces en la era de la post-información.

Emilio Alonso contemplaba las portadas de los periódicos en los kioscos a media mañana del miércoles 6 de junio y no salía de su perplejidad. El mundo ya sabía que sería Londres y no Madrid la ciudad que albergaría los Juegos Olímpicos en el 2012, pero aquellos viejos papeles tozudamente aún afirmaban: "Frenética movilización para que Madrid logre hoy el triunfo". Sobre aquellos papeles completamente desfasados y obsoletos, Emilio reflexionaba sobre las necesidades que tenían los medios de comunicación en reciclarse o, simplemente, morir. Pero es que la muerte fue noticia a la mañana siguiente tras los atentados de Londres, mientras aquellos papeles andaban preguntándose qué había sucedido con el gran trabajo que había hecho Madrid para ganar los juegos. La mañana del día 7 de julio en Londres ya no importaba en exceso las celebraciones del día anterior sobre su elección, cuatro bombas habían explotado en el centro de la ciudad. Mientras los papeles pasaban rápidamente a la Historia, la Historia escribía otra página. El periodismo hacía otro tanto, pero esta vez en la Red.

El 11M los grandes periódicos pusieron en la calle una edición especial sobre los atentados de Madrid. A media mañana, las explosiones se habían producido entre las 7:45 y las 8, los lectores podían informarse de los datos que se tenían hasta ese momento. El diario El País todavía anda lamentándose por el titular en portada que había publicado afirmando que los atentados habían sido obra de ETA. La precipitación los dejaba en evidencia, mientras que sus ediciones digitales debían reforzar las composiciones en la web para tratar de mantenerse accesibles tras la avalancha de visitas que recibían. Elpais.es abrió sus contenidos aquella mañana (hasta entonces era completamente de pago) y puede que entonces la división digital, venciese a definitivamente a la impresa, los tiempos estaban cambiando. Están cambiando.

Cuando uno adquiere un diario, no piensa en leerlo completamente, lo que realiza según avanza en su lectura son una serie de tareas para la selección y filtrado de noticias que le pueden resultar de mayor interés. Desde luego que las noticias no se leen en bruto y el propio comité editorial se encarga de ajustar los contenidos a la línea del periódico, así como seleccionar las noticias que pueden resultar de mayor interés para los lectores. Es decir, se produce un filtrado previo que en muchas ocasiones deja mucho que desear. En cualquier caso, es probable que la mayoría de los lectores habituales de un medio de comunicación impreso no lleguen a consumir de un 15 a un 35% de la información que ha sido impresa en este tipo de soporte, pero debía de conformarse con la información que recibía puesto que había pagado por ella.

Pero con la llegada de la Sociedad de la Información, la forma en la que se consumen las noticias escritas de actualidad ha sufrido una evolución drástica. Los medios de comunicación impresos pierden lectores precisamente por los sectores más jóvenes, aquellos que consumen más información a través de Internet y que han sabido desarrollar una vida digital. Esta vida digital pasa en muchos casos por el denominado Periodismo 3.0 o periodismo participativo por el cual una persona puede ejercer el derecho a informar, o simplemente aportando documentos más allá del testimonio oral, a los propios medios de comunicación.

Las noticias de impacto, ya se trate de los atentados terroristas en las grandes urbes o de catástrofes naturales como el tsunami del sur de Asia, sacan a relucir que las cosas están cambiando lentamente pero de forma segura y que la infraestructura creada lentamente se sostiene ante estos embates e incluso sale reforzada. Los atentados del 11S ayudaron sobremanera en la evolución de la incipiente blogosfera, además de difundir su existencia, pero los hechos acontecidos en Londres recientemente tan sólo pueden venir a demostrar que la evolución de ésta todavía no se ha detenido.

La difusión de la utilización de las folksonomías y del tagging en distintos sitios web como Technorati o Flickrsirvieron como canal de distribución de la información principal para aquellos que se encontraban sedientos de información. Los propios medios de comunicación recurrieron a estas herramientas para iniciar la recolección de documentos gráficos sobre los momentos de las explosiones o de los videos que se rodaron precariamente con los teléfonos móviles. Por supuesto que los medios solicitaron a los ciudadanos que les remitiesen documentos gráficos, sin embargo esto ya parecía un tanto arcaico, la información estaba en la Red y no necesitaba de los grandes medios para ser difundida. Si querían hacer uso de ella podían hacerlo, pero simplemente serían partícipes del cambio que les transformaría.

Aunque este es un fenómeno bondadoso, por así llamarlo, también los hay otros que no lo son tanto. Pero todos estos hechos vienen a demostrar que el modelo anterior de los medios de comunicación impresos tiende a tornarse obsoleto. El usuario ya no desea buscar la información, no desea que se la filtren, quiere que la información le busque a él y precisamente la que él necesita. Pero no podemos extrañarnos ante la rotundidad de estas afirmaciones puesto que es algo que ya se está haciendo. El mejor ejemplo lo hallamos en Google News que ya ofrece a sus lectores la posibilidad de personalizar los contenidos que quieran que sean mostrados, pero también la BBC hizo otro tanto para facilitar el consumo de la información a sus visitantes y no será el último. Sin embargo, se puede dar un paso más allá se pueden crear sitios web que personalicen la información sin la necesidad de una actitud activa del usuario.

Gixo o Findory son dos páginas web similares a Google News, ya que ofrece enlaces a artículos de otras fuentes, sin embargo la diferencia entre uno y las otras dos consiste en que Findory o Gixo aprenden de los comportamientos del usuario y tratan de ajustarse a sus movimientos dentro del sitio web. De esta forma, mientras el usuario navega a través de las distintas noticias que ofrecen, el sistema va asimilando las necesidades informativas del mismo y mientras tanto va sugiriendo y maquetando las páginas ajustándose a éstas. Como se comprobará, el sistema es muy similar al que ya utiliza Amazon que ofrece a sus clientes artículos relacionados a sus compras o bien sus visitas.

Pero sería estúpido considerar que el futuro de esta tipología de sistemas acaba en los medios de comunicación tradicionales. Los blogs lentamente se constituyen como una propuesta activa para enriquecerlos, no sustituirlos, tanto es así que Findory ya ofrece la oportunidad de sindicar las fuentes RSS de éstos. Los lectores deciden qué fuentes quieren leer, pero también recibirán propuestas para la lectura, se les discriminarán las lecturas en torno a sus intereses y las noticias irán a ellos. Puede que la era de la post-información esté a la vuelta de la esquina.

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Un lustro como documentalista informativo

Dedicado a Bárbara para que me haga caso, si quiere, puesto que no es baladí.

Alguien dijo que en esta profesión deberíamos estar preparados para casi todo y razonó que seguramente acabaríamos en cualquier tipo de empresa / institución para trabajar en el mejor de los casos. En el peor, iríamos saltando de una a otra, posiblemente sin mucha relación de la última con la anterior. Por supuesto que los hay que afirman que lo que deberíamos hacer es especializarnos, enfocar nuestra carrera hacia un objetivo y andar hacia él. Pero, desde mi punto de vista, y después de lo que he vivido, de lo que he visto y de lo que me han contado; me quedo con el primer razonamiento: Hay que saber un poco de todo para poder afrontar el futuro. Adaptabilidad lo llaman, por lo que pueda pasar o porque cerrarnos en cuanto a una opción no es lo más seguro teniendo presente la situación de nuestro mercado laboral.

Hace ya cinco años que acabé la diplomatura en Biblioteconomía y como muchos recién diplomados consideré que ya era hora de comenzar a buscar trabajo (relacionado con mi carrera, un trabajo relacionado con los fast food no cuenta) aunque aún me aguardase la titulación de Licenciado en Documentación por delante. Todos sabemos que el paso de la universidad al mundo laboral siempre es incierto, sin embargo en mi caso parte del camino ya estaba hecho. La razón es sencilla, puesto que nada más empezar mi tercer curso en la Universitat de València ya me había dedicado a enviar mi currículum a distintas empresas convenientemente seleccionadas. De octubre a mayo, nada supe de ninguna de ellas, pero cuando todo parecía perdido, cuando todo indicaba que trabajaría en una empresa que nada tenía que ver con el mundo de la información (¿Recambios de coches?), recibí una llamada de teléfono para realizar una entrevista de trabajo en una de aquellas empresas.

La entrevista se desarrolló de una forma bastante curiosa y de aquello tengo, y creo que de aquel año en particular, un grato recuerdo. Primero, acudí a la entrevista con una terrible infección de oídos que me producía un gran dolor, segundo llegué un poco pronto y el entrevistador todavía no había llegado después de comer, por lo que la tensa espera añadida a mis molestias aumentaba mi grado de nerviosismo. Claro que si acudes a una entrevista de trabajo en el primer medio de comunicación impreso, en cuanto a audiencia, de la Comunidad Valenciana no es para menos. Poco importa si casi no puedes abrir la mandíbula para articular palabra o que tus pensamientos se deriven hacia el dolor del oído izquierdo; afortunadamente, mi elemento son las entrevistas cara a cara, salí bastante satisfecho de ella y por lo visto fue muy bien.

Durante el mes de mayo, la mayoría de los estudiantes están preparando los exámenes de junio y yo no era una excepción, salvo por el hecho que a mí tan sólo me restaba uno, además de tener que presentar la memoria del Practicum obligatorio de la diplomatura. Todo aquello se trató en la entrevista y, posteriormente tras distintas conversaciones que tuve con mi entrevistador, se me ofreció un mes de prueba para ver cómo me adaptaba al funcionamiento de la empresa y darme la oportunidad de finalizar mis estudios (Cuestiones de categoría profesional, me temo). Es obvio que todo se desarrolló correctamente y otra de las anécdotas de aquel año pasa precisamente por la entrega de la memoria del Practicum. Aquella entrevista también la recuerdo especialmente, sobre todo por un comentario final que mi tutora me hizo: "Y a partir de ahora, os soltamos y debéis buscaros la vida"; a lo que yo le respondí: "Yo ya encontré trabajo" (El acento estaba en que había un contrato de por medio).

Es probable que no sepáis qué hacíais o dónde estabais el 3 de julio de 2000, lunes, desde luego que la importancia de esta fecha es relativa, pero aquella fecha marca definitivamente el inicio de mi carrera como documentalista en un medio de comunicación. Así, partí de un contrato de seis meses que se prorrogó hasta alcanzar uno indefinido que se cruzó con una oferta en la delegación de Antena 3 en Valencia que finalmente rechacé para mi fortuna. Sobre lo que pueda contar de todo este tiempo, cinco años nada menos, es mucho. Pero esencialmente y sinceramente, la conclusión es que me he hecho viejo y puede que un poco pedante. Recuerdo perfectamente que cuando comencé como un becario más, me enfrentaba a las preguntas del resto de becados de una forma completamente distinta a lo que lo hago ahora. Todavía recuerdo como Luisa me pedía fotos de distintos pueblos en fiestas sin que hubiese demasiada fortuna.

Si antes me desquitaba con las cuestiones que me hacían los usuarios recién llegados, ahora simplemente emito una sonrisa de complacencia: "¿Estás seguro que quieres recuperar eso de esa manera?" O "¿Todo sobre esto? ¿Estás seguro?" Definitivamente, reconozco que es una falta mía y puede que grave, pero a estas alturas casi no puedo evitarlo, llamémoslo respuesta a la ingenuidad del usuario.

Desde luego que mucho he recorrido ya, aunque no lo suficiente, a mucha gente he conocido y de diversa índole, algunas me recordarán, otras simplemente me obviarán, pero yo todavía trato de recordarlas capturando el recuerdo. Anécdotas pueden haber muchas, como aquel que nos dejó tras permanecer tan sólo un día en la redacción, razones de atención dedicada hacia su persona arguyó.

Como podréis imaginar, los medios de comunicación son las herramientas ideales par ir marcando los pasos de la Historia. Algunos de esos momentos los he tenido trabajando, como el 11-S, ahora sí que recordaréis dónde os encontrabais, o el día que falleció el Papa. Sobre el 11 de septiembre de 2001, los ataques comenzaron a difundirse en los medios españoles a las 15h, yo entraba a trabajar a las 16h. Cuando llegué al periódico, la redacción estaba desierta, algo completamente inusual, pero es que todos se encontraban hipnotizados enfrente de un televisor que poseía un sub-director en su despacho. Desde luego que aquella tarde fue bastante larga para todos, mientras algunos transmitían sus miedos vaticinando el comienzo de una guerra sin saber muy bien contra quién.

Sobre la muerte del Papa, aparentemente fui el último en enterarme, lo cual es bastante gracioso cuando yo estaba trabajando dentro del diario. Si la noticia se difundió en torno las 21:30 21:40 de la noche, yo a las 22h me disponía a salir de trabajar hacia una cena con las amistades, mientras cruzaba la redacción un sub-director me preguntó:

– ¿A dónde crees que vas?

– Me iba ya, ¿por? – respondí.

– El Papa ha muerto.

Y aunque no era una noticia bomba, puesto que era obvio que el deterioro del Papa era irreversible, tenía sus consecuencias, así que permanecí en el periódico durante una hora y media más. Por supuesto que tuve que cenar casa, cosas del oficio me temo.

En cualquier caso y a pesar de todo, de los disgustos, de las discusiones, de las frustraciones y de las alegrías que van aparejadas con cualquier trabajo; os debo de decir que ha sido y es una experiencia muy grata y esun trabajo que no me canso de hacer. Trabajar en un medio de comunicación nos enfrenta al cambio continuo, a veces súbito, de las necesidades de los usuarios y desde luego que los materiales en cuanto a forma y contenido. Considero quees un verdadero reto para los documentalistas trabajar en un medio de comunicación y una verdadera oportunidad para cualquiera de nosotros la oportunidad de trabajar en ellos. Por supuesto que yo nunca dejé, ni he dejado, de estudiar por trabajar en el periódico, la obtención de la licenciatura en Documentación era un objetivo completamente secundario, que he aprendido mucho con mi trabajo en el periódico y fuera de él.

Permitidme ahora una guinda como colofón a este texto. Este dibujo está dedicado de Ortifus a sus compañeros del diario Levante en un suplemento extra que se editó en mayo de 1987. Puede que los documentalistas informativos todavía desprendamos en este dibujo los tópicos de guardianes de la documentación, sin embargo merece la pena:

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Bloggers: ¿Vigilantes o vigilados?

El fenómeno de la blogosfera es bastante reciente, pero en el breve lapso de tiempo de su existencia ya se ha llegado a distintas conclusiones sobre ella. Cito algunas principales que hablan de su capacidad de influencia, de su capacidad de proponer y conducir debates, de la necesidad de estar presente en ella… Pero, sin duda, uno de los debates que con más interés estoy siguiendo es, sin duda, los cambios que la blogosfera misma está produciendo en el periodismo y en los medios de comunicación. Desde luego que las razones que me obligan a seguir este debate como documentalista tienen una explicación sencilla: Los medios son los mayores distribuidores de información y de noticias, capaces de influenciar a una sociedad o a una parte de ella; pero se están encontrando con que la situación está cambiando rápidamente y deben adaptarse a ella.

Por poner un ejemplo sencillo sobre este cambio, y no es banal aunque se crea, consiste en que hasta ahora las empresas se preocupaban por seguir las informaciones que se publicaban sobre ellas en los periódicos, que se difundían en las radios o se transmitían en las televisiones. Incluso en ocasiones trataban de influenciar a los medios para que publicasen sus noticias, pero lentamente están percatándose que existe otro medio al que deben prestar atención y que puede llegar a poseer mayor potencialidad: las bitácoras. Así que no me extrañó que hace ya unas semanas cuando describí las distintas dificultades que posee la Administración pública valenciana con la gestión de su documentación y los desastres que este caos está generado, comenzaba recordando la situación en la que se había visto la auditora Deloitte después del incendio del edificio Windsor en Madrid. Posteriormente, siguiendo el log de nuestras visitas, descubrí que la propia empresa auditora nos había visitado comprobando lo que aquí se había dicho sobre aquel tema.

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Elpais.es y el proceso informativo

Hace ya un tiempo que recogimos aquí el interesante artículo de Mario Tascón La continuación de la noticia por otros medios que describía cómo funcionaba la redacción digital de un medio de comunicación, en este caso de Elpais.es. El texto y la descripción del trabajo que se realizaba en la redacción me pareció fascinante e intrigante a la vez y por ello os invité a leerlo puesto que consideraba que no tenía desperdicio.

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Elpais.es se rinde a la evidencia: Es mejor en abierto

Cuando el diario El País cerró todos sus contenidos, muchos consideramos que estaba cometiendo un error estratégico. Desde luego que por aquel entonces, durante el año 2000 a 2001, la burbuja de las puntocom había estallado salpicando a muchos sectores y empresas que habían tratado de desarrollar un negocio en la Red. Uno de los sectores más afectados por esta crisis tecnológica fue el sector de la publicidad que comenzó a contraerse, lo que abocó al cambio de modelo y adopción de nuevas estrategias en Internet.

La crisis puntocom también salpicó a los medios de comunicación que tuvieron que hacer frente a muchos problemas que abocaron a la adopción de distintas medidas drásticas. Así comenzaron los recortes mediante ajustes de plantilla, cierre de delegaciones y cambio en el modelo de negocio desarrollado en Internet. De esta forma, por ejemplo, El Mundo y El País decidieron plegar velas y cerraron los contenidos que editaban en papel, que era el negocio que llevaban desarrollando durante años, que tan sólo serían accesibles mediante suscripción. Sin embargo, la política aunque similar fue distinta en ambos casos. Elmundo.es permitiría el acceso a la información 24 horas, o también denominada última hora, y a algunas secciones específicas como El Navegante; mientras que El País cerraría todas las informaciones excepto las editoriales y las viñetas humorísticas. Cuál de los dos modelos se acabaría imponiendo sería cuestión de tiempo, pero uno de los factores determinantes consistiría en la evolución que se produjese en la Red.

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Deficiencias en la gestión archivística de la Administración Pública Valenciana

Todos recordamos que cuando el edificio Windsor se incendió, transcendió que una de las principales empresas afectadas era la empresa auditora Deloitte. Desde el ámbito de la Documentación, nos preocupó que la empresa no hubiese desarrollado una política de gestión documental adecuada y que una gran parte de sus archivos hubiesen desaparecido calcinados por el fuego. Posteriormente, descubrimos que la empresa auditora poseía unos sistemas de copias de seguridad, de gestión documental en suma, que les salvó en gran parte de la catastrófica situación a la que se enfrentaban. Por supuesto que no sólo trabajaba en el edificio Windsor Deloitte, sino que había distintas firmas que también utilizaban sus instalaciones. Estas empresas sortearon el gran desastre como pudieron, sin embargo sobre ellas destacó Deloitte que supo y pudo continuar trabajando gracias la planificación que había desarrollado previamente.

La paradoja reside en que si bien las políticas desarrolladas Deloitte son impecables, no es así el caso de la administración pública, al menos la valenciana. En los últimos meses, se han venido sucediendo una serie de acontecimientos que han demostrado que la gestión documental en la Comunidad Valenciana es bastante ineficiente y apenas existe planificación a la hora de conducir políticas de gestión documental.

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