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Categoría: Biblioteconomía

Un lustro como documentalista informativo

Dedicado a Bárbara para que me haga caso, si quiere, puesto que no es baladí.

Alguien dijo que en esta profesión deberíamos estar preparados para casi todo y razonó que seguramente acabaríamos en cualquier tipo de empresa / institución para trabajar en el mejor de los casos. En el peor, iríamos saltando de una a otra, posiblemente sin mucha relación de la última con la anterior. Por supuesto que los hay que afirman que lo que deberíamos hacer es especializarnos, enfocar nuestra carrera hacia un objetivo y andar hacia él. Pero, desde mi punto de vista, y después de lo que he vivido, de lo que he visto y de lo que me han contado; me quedo con el primer razonamiento: Hay que saber un poco de todo para poder afrontar el futuro. Adaptabilidad lo llaman, por lo que pueda pasar o porque cerrarnos en cuanto a una opción no es lo más seguro teniendo presente la situación de nuestro mercado laboral.

Hace ya cinco años que acabé la diplomatura en Biblioteconomía y como muchos recién diplomados consideré que ya era hora de comenzar a buscar trabajo (relacionado con mi carrera, un trabajo relacionado con los fast food no cuenta) aunque aún me aguardase la titulación de Licenciado en Documentación por delante. Todos sabemos que el paso de la universidad al mundo laboral siempre es incierto, sin embargo en mi caso parte del camino ya estaba hecho. La razón es sencilla, puesto que nada más empezar mi tercer curso en la Universitat de València ya me había dedicado a enviar mi currículum a distintas empresas convenientemente seleccionadas. De octubre a mayo, nada supe de ninguna de ellas, pero cuando todo parecía perdido, cuando todo indicaba que trabajaría en una empresa que nada tenía que ver con el mundo de la información (¿Recambios de coches?), recibí una llamada de teléfono para realizar una entrevista de trabajo en una de aquellas empresas.

La entrevista se desarrolló de una forma bastante curiosa y de aquello tengo, y creo que de aquel año en particular, un grato recuerdo. Primero, acudí a la entrevista con una terrible infección de oídos que me producía un gran dolor, segundo llegué un poco pronto y el entrevistador todavía no había llegado después de comer, por lo que la tensa espera añadida a mis molestias aumentaba mi grado de nerviosismo. Claro que si acudes a una entrevista de trabajo en el primer medio de comunicación impreso, en cuanto a audiencia, de la Comunidad Valenciana no es para menos. Poco importa si casi no puedes abrir la mandíbula para articular palabra o que tus pensamientos se deriven hacia el dolor del oído izquierdo; afortunadamente, mi elemento son las entrevistas cara a cara, salí bastante satisfecho de ella y por lo visto fue muy bien.

Durante el mes de mayo, la mayoría de los estudiantes están preparando los exámenes de junio y yo no era una excepción, salvo por el hecho que a mí tan sólo me restaba uno, además de tener que presentar la memoria del Practicum obligatorio de la diplomatura. Todo aquello se trató en la entrevista y, posteriormente tras distintas conversaciones que tuve con mi entrevistador, se me ofreció un mes de prueba para ver cómo me adaptaba al funcionamiento de la empresa y darme la oportunidad de finalizar mis estudios (Cuestiones de categoría profesional, me temo). Es obvio que todo se desarrolló correctamente y otra de las anécdotas de aquel año pasa precisamente por la entrega de la memoria del Practicum. Aquella entrevista también la recuerdo especialmente, sobre todo por un comentario final que mi tutora me hizo: "Y a partir de ahora, os soltamos y debéis buscaros la vida"; a lo que yo le respondí: "Yo ya encontré trabajo" (El acento estaba en que había un contrato de por medio).

Es probable que no sepáis qué hacíais o dónde estabais el 3 de julio de 2000, lunes, desde luego que la importancia de esta fecha es relativa, pero aquella fecha marca definitivamente el inicio de mi carrera como documentalista en un medio de comunicación. Así, partí de un contrato de seis meses que se prorrogó hasta alcanzar uno indefinido que se cruzó con una oferta en la delegación de Antena 3 en Valencia que finalmente rechacé para mi fortuna. Sobre lo que pueda contar de todo este tiempo, cinco años nada menos, es mucho. Pero esencialmente y sinceramente, la conclusión es que me he hecho viejo y puede que un poco pedante. Recuerdo perfectamente que cuando comencé como un becario más, me enfrentaba a las preguntas del resto de becados de una forma completamente distinta a lo que lo hago ahora. Todavía recuerdo como Luisa me pedía fotos de distintos pueblos en fiestas sin que hubiese demasiada fortuna.

Si antes me desquitaba con las cuestiones que me hacían los usuarios recién llegados, ahora simplemente emito una sonrisa de complacencia: "¿Estás seguro que quieres recuperar eso de esa manera?" O "¿Todo sobre esto? ¿Estás seguro?" Definitivamente, reconozco que es una falta mía y puede que grave, pero a estas alturas casi no puedo evitarlo, llamémoslo respuesta a la ingenuidad del usuario.

Desde luego que mucho he recorrido ya, aunque no lo suficiente, a mucha gente he conocido y de diversa índole, algunas me recordarán, otras simplemente me obviarán, pero yo todavía trato de recordarlas capturando el recuerdo. Anécdotas pueden haber muchas, como aquel que nos dejó tras permanecer tan sólo un día en la redacción, razones de atención dedicada hacia su persona arguyó.

Como podréis imaginar, los medios de comunicación son las herramientas ideales par ir marcando los pasos de la Historia. Algunos de esos momentos los he tenido trabajando, como el 11-S, ahora sí que recordaréis dónde os encontrabais, o el día que falleció el Papa. Sobre el 11 de septiembre de 2001, los ataques comenzaron a difundirse en los medios españoles a las 15h, yo entraba a trabajar a las 16h. Cuando llegué al periódico, la redacción estaba desierta, algo completamente inusual, pero es que todos se encontraban hipnotizados enfrente de un televisor que poseía un sub-director en su despacho. Desde luego que aquella tarde fue bastante larga para todos, mientras algunos transmitían sus miedos vaticinando el comienzo de una guerra sin saber muy bien contra quién.

Sobre la muerte del Papa, aparentemente fui el último en enterarme, lo cual es bastante gracioso cuando yo estaba trabajando dentro del diario. Si la noticia se difundió en torno las 21:30 21:40 de la noche, yo a las 22h me disponía a salir de trabajar hacia una cena con las amistades, mientras cruzaba la redacción un sub-director me preguntó:

– ¿A dónde crees que vas?

– Me iba ya, ¿por? – respondí.

– El Papa ha muerto.

Y aunque no era una noticia bomba, puesto que era obvio que el deterioro del Papa era irreversible, tenía sus consecuencias, así que permanecí en el periódico durante una hora y media más. Por supuesto que tuve que cenar casa, cosas del oficio me temo.

En cualquier caso y a pesar de todo, de los disgustos, de las discusiones, de las frustraciones y de las alegrías que van aparejadas con cualquier trabajo; os debo de decir que ha sido y es una experiencia muy grata y esun trabajo que no me canso de hacer. Trabajar en un medio de comunicación nos enfrenta al cambio continuo, a veces súbito, de las necesidades de los usuarios y desde luego que los materiales en cuanto a forma y contenido. Considero quees un verdadero reto para los documentalistas trabajar en un medio de comunicación y una verdadera oportunidad para cualquiera de nosotros la oportunidad de trabajar en ellos. Por supuesto que yo nunca dejé, ni he dejado, de estudiar por trabajar en el periódico, la obtención de la licenciatura en Documentación era un objetivo completamente secundario, que he aprendido mucho con mi trabajo en el periódico y fuera de él.

Permitidme ahora una guinda como colofón a este texto. Este dibujo está dedicado de Ortifus a sus compañeros del diario Levante en un suplemento extra que se editó en mayo de 1987. Puede que los documentalistas informativos todavía desprendamos en este dibujo los tópicos de guardianes de la documentación, sin embargo merece la pena:

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Bibliotecas: llamar a cada cosa por su nombre

Os anuncio que yo debería estar de vacaciones, tan sólo eran dos semanas, pero podrían haber sido 14 días de expansión y de relajación. Pero parece que los elementos se conjuran, una y otra vez, para que yo no pueda disfrutar de ellas, primero por tontas coincidencias y segundo por desastres concatenados. Obviamente, las coincidencias se pueden limar, pero los desastres son completamente ineludibles y sólo puedes encogerte de hombros, aceptar que han sucedido y arrimar el hombro por lo que pueda venir.

Obviamente, si te ves obligado a trabajar durante lo que se habían supuesto tus vacaciones, al menos tómatelo con calma ríete un rato de tí mismo, de tu estúpido destino, qué otra salida me queda, y resígnate siempre podría ser peor. En cualquier caso, es posible que el destino te aguarde una pequeña sorpresa puede que como compensación injusta.

De cualquier manera, como resultado de mi recluimiento a trabajos forzados, descubro este texto remitido por un bibliotecario a un medio de comunicación. Este escrito se publicó en el diario Levante el 21 de junio de 2005, espero que os sea de interés.

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La mejor búsqueda es preguntar al que sabe

Según me dicen, mi único pecado al escribir en este blog consiste en que siempre intento arrimar el ascua a mi sardina. En este caso, nuestra sardina, puesto que siempre intento enfocar las noticias que voy descubriendo a la Documentación y los documentalistas, aunque parezca que no tengan nada que ver con nosotros. Personalmente, creo en nosotros y en lo que escribo, que la Sociedad desconozca el trabajo que realizamos los profesionales de la información desde luego que no es su responsabilidad última, pero se está demostrando que ciertos proyectos empresariales funcionarían mejor si hubiese realmente un documentalista dentro de ellos.

Así que permitidme que esta vez tome prestada la frase guerrera del biblioblog Véase Además, para relataros una serie de acontecimientos que curiosamente se han ido encadenando sucesivamente y que me hacen creer que esta bitácora, y cualquier otra por supuesto, tiene cierta utilidad más allá que el perder el tiempo como alguien me dijo una vez. Que los documentalistas tenemos un rol a desempeñar dentro de la empresa privada y de la empresa pública que excede, desde luego, el ámbito bibliotecario, archivístico y de los centros de documentación.

Ante todo, os debo de confesar que cada una de estas situaciones que aquí os cuento, son para mí completamente sorpresivas y me intriga el futuro, que convenientemente gestionado, puede estar abriéndose ante nosotros sin que nos percatemos realmente de lo que está sucediendo. Además, estos tres hechos ahondan mi satisfacción por la profesión que escogí en su momento y que ejerzo hoy, incluyendo mi convencimiento de la potencialidad de Internet y de la incipiente blogosfera como medio de comunicación.

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Préstamo interbibliotecario reloaded

Como cualquier profesional de la información sabe, el préstamo interbibliotecario es un servicio que se encarga de la obtención de documentos que no se encuentran en las bibliotecas, solicitándolos a otros centros españoles o extranjeros. En general, a través de este servicio las bibliotecas gestionan para sus usuarios el préstamo temporal y/o la reproducción de documentos.

Pues bien, hoy en el suplemento Ciberpaís, redescubrimos este servicio de préstamo en el artículo El préstamo en red permite pedir libros de bibliotecas de otras provincias, pero esta vez con un enfoque hacia el desarrollo de este servicio gracias a la utilización de Internet. Lo más curioso es el tratamiento innovador que se le da a este servicio tan difundido desde hace tanto tiempo sin la necesidad de redes telemáticas de por medio.

Todo sea por la promoción de las bibliotecas y sus servicios al ciudadano.

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La confusión tecnológica llega a las empresas españolas

Lentos pero seguros, en España vamos dando los pasos que otros ya dieron antes. Desgraciadamente para nosotros, una década no parece ser suficiente, somos contumaces y caemos reiteradamente en los errores que cometieron otros. La noticia que nos relataba que las empresas españolas no mejoraban sus resultados a pesar de estar implementando nuevas tecnologías en sus organizaciones nos indica que estamos retrasados tecnológicamente hablando, pero es que además no somos cuidadosos. Esta noticia no podía sino recordarme lo que ya contaba Alfons Cornella en su libro de 1994 Los Recursos de Información: Ventaja competitiva de las empresas.

Pero fijémonos en las comparaciones de la noticia de reciente publicación junto lo que nos relataba Cornella. Así, la noticia publicada aseguraba que la llegada de las nuevas tecnologías (TIC) había supuesto una reducción de costes para las empresas que las utilizaban, pero que el aumento de la inversión en tecnología (49%) y en los servicios de consultoría y colaboración (47%) habían producido que los resultados no se hubiesen incrementado sustancialmente. Así, a pesar del impacto significativo de las tecnologías de la información y la comunicación en las empresas españolas, los directivos aún esperan mayores frutos de la inversión dedicada a tecnología en los últimos años.

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Elpais.es y el proceso informativo

Hace ya un tiempo que recogimos aquí el interesante artículo de Mario Tascón La continuación de la noticia por otros medios que describía cómo funcionaba la redacción digital de un medio de comunicación, en este caso de Elpais.es. El texto y la descripción del trabajo que se realizaba en la redacción me pareció fascinante e intrigante a la vez y por ello os invité a leerlo puesto que consideraba que no tenía desperdicio.

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¿Una biblioteca que atenta contra la privacidad?

La noticia de que la Biblioteca Pública de Naperville en Illinois ha destinado 40.646 dólares para la instalación de escáneres de huellas digitales en los terminales públicos de acceso a Internet a la compañía U.S. Biometrics Corp. está levantando cierto revuelo en la sociedad norteamericana. El sistema de identificación biométrica todavía se encuentra en fase de pruebas y pretende añadir elementos de control a los ordenadores, puesto que parece ser que el sistema de contraseñas no es completamente efectivo.

Este sistema, además de vigilar los movimientos en Internet de los usuarios de la biblioteca, permitirá a los padres añadir filtros a las cuentas de sus hijos, por si decidiesen acceder a algún tipo de contenido que ellos consideren completamente inadecuado.

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