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Hoy publico en la bitácora A propósito de, gracias a la amabilidad de Bárbara. Lo curioso es que esta vez he sido adoptado, con lo cual ya poseo personalidad múltiple (Al menos bibliodocumental). Espero que el post os sea de interés.
Bárbara sabe que está invitada a publicar aquí cuando quiera.
Al igual que Miss Lemmon, la fiel secretaria del famoso detective belga Hercules Poirot (inolvidable personaje de la novelista Agatha Christie), siempre andaba dándole vueltas a un sistema de archivos perfecto para guardar y localizar todos sus casos; se intenta también crear el catálogo de biblioteca perfecto, que permita acceder a todas sus obras de la forma más fácil y rápida posible, sobre todo desde que las bibliotecas empiezan a albergar un número considerable de obras en distintos formatos y que se ofrecen libremente al público.
La aparición de los catálogos automatizados ha facilitado enormemente la labor de localización de los documentos dentro de las bibliotecas, ya que ofrece multitud de puntos de acceso a éstos de manera mucho más eficiente de lo que permitía el catálogo manual. Pero la variedad de formatos que hoy en día pueden encontrarse en las nuevas bibliotecas híbridas, dificulta la representación e identificación unificada de dichos documentos y plantea cuestiones tales como cuál es la mejor forma de presentar la misma información cuando está contenida en distintos formatos.
La oferta de empleo es una de las prioridades de los estudiantes universitarios a la hora de elegir una carrera y qué decir de los que ya están titulados. Aunque ya disponemos de cierta experiencia en este campo y podríamos relatarla aquí, creemos más conveniente citar el documento Título de Grado en Información y Documentación y ajustarnos a su contenido por imparcial. En cualquier caso, destacamos las conclusiones de su apartado Estudios de Inserción Laboral:
- La tasa de inserción laboral de los titulados en Biblioteconomía y Documentación es muy elevada. Aunque no se dispone de datos de otras titulaciones que puedan servir como punto de referencia, se han observado porcentajes muy altos de titulados que encuentran un empleo relacionado con sus estudios en un plazo relativamente breve de tiempo. En muchos casos, incluso, la inserción laboral comienza antes de finalizar la carrera a través, principalmente, de becas y convenios de prácticas.
1. Competencias específicas
Conocimientos
- Conocimiento de la naturaleza de la información y de los documentos, de sus diversos modos de producción y de su ciclo de gestión, de los aspectos legales y éticos de su uso y transferencia, y de las fuentes principales de información en cualquier soporte.
- Conocimiento de los principios teóricos y metodológicos para la planificación, organización y evaluación de sistemas, unidades y servicios de información.
- Conocimiento de los principios teóricos y metodológicos para la reunión, selección, organización, representación, preservación, recuperación, acceso, difusión e intercambio de la información.
- Conocimiento de los principios teóricos y metodológicos para el estudio, el análisis, la evaluación y la mejora de los procesos de producción, transferencia y uso de la información y de la actividad científica.
- Conocimiento de las tecnologías de la información que se emplean en las unidades y servicios de información.
- Conocimiento de la realidad nacional e internacional en materia de políticas y servicios de información y de las industrias de la cultura.
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-¿Biblioteconomía? ¿Quieres estudiar para bibliotecari@? Pero, hij@ mí@, ¿para eso hay que estudiar?
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La enseñanza de la Biblioteconomía se ha ido modificando según evolucionaba la biblioteca y, por lo tanto, la disciplina que se encargaba de estudiarla. Este aprendizaje ha pasado de ser una mera transmisión repetitiva de las labores que se realizaban en la biblioteca, a una formación integral, sistemática y metódica que giraba en torno a una serie de conocimientos complejos y a las distintas técnicas que de ellos se derivan.
La génesis de la enseñanza formal de una disciplina
Según la realidad bibliotecaria ha ido progresando en complejidad fundamentalmente a lo largo del siglo XX, se ha hecho más patente que los conocimientos profesionales para gestionarla se hicieron más numerosos y específicos. El perfil de los profesionales que debían hacerse cargo de ellas debía de hacerse más científico y estar mucho más definido, por lo que era necesaria una formación normalizada para que desempeñase sus funcionescorrectamente y de una forma metódica. Pronto los bibliotecarios descubrieron que si la biblioteca quería ser algo más que una colección de libros o un museo de la sabiduría, debía poseer personal preparado profesionalmentepara ejercer sus funciones correctamente y que la institución se mostrase como un instrumento eficiente y ágil.
– Mamá ya sé que voy a estudiar en la universidad: Biblioteconomía.
– ¡Hij@ mí@! ¿Bibliotequé? […]
Como nos encontramos en marzo y encarrilamos ya el camino hacia junio, cuando los jóvenes bachilleres deban encarar la selección de su profesión, queremos ofrecer aquello que nosotros no tuvimos: un poquito de información. Por lo tanto, el objetivo de éste y el siguiente envío es aportar un poco de luz sobre la carrera universitaria de bibliotecari@. Pero, ante todo y como primer paso, debemos de definir lo que estudia un bibliotecario: ¿Biblioteconomía o Bibliotecología?. Y es que esta profesión tiene más enjundia de lo que las personas de apie creen.
Los términos Bibliotecología o la Biblioteconomía pueden ser considerados con frecuencia sinónimos dependiendo del ámbito geográfico donde se usen, así en Sudamérica el término más frecuente para referirse a la ciencia bibliotecaria es Bibliotecología, mientras que en España el término más aceptado es el de Biblioteconomía.
En las últimas décadas, el contenido de las bibliotecas ha ido transformándose en cuanto al tipo de documentos que alberga, mientras que éstas han pasado de ser un receptáculo de publicaciones impresas exclusivamente – libros, publicaciones periódicas, publicaciones oficiales, mapas – a alojar todo tipo de fuentes de información.
El ejemplo más obvio de esta evolución, parte de los mismos documentos tradicionales que han pasado de su versión en papel a formato electrónico, es el caso de los libros digitales y las revistas en línea. Por otro lado, las nuevas fuentes de información, que en la actualidad ya se pueden encontrar en casi cualquier tipo de biblioteca, están contenidas en formatos «no librarios» que, aún siendo nuevos, también han evolucionado a lo largo del tiempo y siguen haciéndolo, a la par que las nuevas tecnologías. Por ejemplo: la información sonora ha pasado de contenerse en casetes a pasar a discos compactos; las imágenes, de fotografías y diapositivas a archivos informáticos; las películas y los documentales, de cintas de vídeo VHS a DVD; los programas informáticos y las bases de datos, de disquetes a diferentes formatos de CD-ROM o a su consulta a través de Internet…