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Categoría: Blogosfera

Analizando la «Biblioblogosphere»

Como recientemente se pudo comprobar en la última edición de premios Bitácoras, en la que dos blogs bibliotecarios o biblioblogs eran finalistas en la categoría de mejor bitácora temática, la Biblioblogosfera se está convirtiendo un fenómeno a tener en cuenta.

Quizá la explicación sea que, sin incluir a los informáticos, las nuevas generaciones de bibliotecarios y documentalistas somos de los pocos profesionales que cuentan con una formación tecnológica suficiente y, por esto, los bibliobloggers formamos ya un colectivo muy amplio. Pero no nos engañemos: los biblioblogs están hechos en su mayoría por estudiantes o profesionales con grandes inquietudes por el tema, pero no por instituciones bibliotecarias que utilicen éstos como un servicio más para sus usuarios. Yo al menos no conozco ningún blog “de biblioteca” en España.

Teniendo en cuenta que España no es precisamente el país más tecnológicamente avanzado del mundo, y que aquí las bibliotecas arrastran una tradición humanística que en ocasiones parece ir en contra de todo avance tecnológico; no es de extrañar que un fenómeno tan recientemente introducido en nuestro país como es el de los blogs, no haya calado suficientemente en el mundo bibliotecario.

Pero en esta ocasión, la carencia de blogs “de bibliotecas” no es algo exclusivo de España. En el mundo anglosajón, que siempre por delante de nosotros se ha convertido en nuestro único referente (¡a saber que ocurre en la biblioblogosfera francófona! y ya no digo en otros idiomas), también se produce el hecho de que los biblioblogs estén ligados mayoritariamente a personas, y no a instituciones. Ésta es al menos una de las conclusiones que pueden extraerse de la lectura del libro Weblogs and libraries, de Laurel A. Clyde.

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El síndrome del blogger quemado

Cayendo reiteradamente en mis contradicciones, hace una semana escribía un texto un tanto pesimista sobre mi situación como biblioblogger, que no como blogger, considerando que tal vez no volvería a escribir en esta bitácora. Es curioso que ahora me vea delante del editor de textos escribiendo de nuevo para un sitio sobre el que dije que me tomaría un tiempo antes de volver a publicar. Puede mi caso sea el de un blogoadicto, pero dejaré esa sintomatología para otro texto, si alguien no se aventura antes, centrándome en este caso en otro de los síndromes de la blogosfera: El blogger quemado.

Concretamente en aquel artículo aciago de resignación y renuncia, opinaba que no me veía con la capacidad de escribir nada más para este blog. Las razones aducidas eran diversas, pero básicamente me encontraba un tanto cansado, o más bien saturado, del esfuerzo que había realizado durante el año largo de existencia de esta bitácora. Es probable que entonces pareciese que la condenase a su desaparición, y por ende mía, de la blogosfera; sin embargo, hoy heme aquí, delante de un ordenador, tratando de imponer el orden a las ideas, escribiendo un nuevo texto que no he podido evitar redactar, como si a la cabeza aún dispusiese de carburante. Al menos para uno más.

Sí, el motor se enciende, pero lo hace de la forma más egocentrista posible, considerando mi problema como algo global al que muchos bloggers se enfrentan cada día. Es curioso que entre tantas personas no nos hayamos percatado que algo parece fallar en un momento determinado en el mantenimiento de un blog. Así que me veo con las fuerzas para tratar de reflejarlo, a pesar de que habrá quien creerá que este punto está fuera de lugar, que mis opiniones son completamente erróneas. Probablemente, pero personalmente considero que muchos de nosotros llegamos a un punto en que un post más es una tortura, un comentario de recriminación es un paso hacia atrás, una pequeña penalización hacia lo que se convertirá en nuestro abandono (temporal o total) de la blogosfera.

Pero dejadme que me explique antes de que se os encienda el alma, permitidme una vez más desarrollar mis consideraciones y después podréis hablar, aquí mismo o en otro lugar, sobre la existencia, o no, del síndrome del blogger quemado.

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Biblioblogosfera: Eppur si muove

Ya he dicho más de una vez, dicen que me reitero demasiado, que la blogosfera es un fenómeno apasionante, que me tiene atrapado y que creo que cambiará la forma de producir y recibir información de cualquier tipo. Por supuesto que nuestra pequeña blogosfera particular, la biblogsfera también está sufriendo una revolución, aunque lo haga más lentamente y a una escala más pequeña, puede que esté rotando sobre sí misma, pero haciéndose más grande y más madura. Si a esto le añadimos el hecho de que comience a reivindicarse dentro de la blogosfera como una parte de ella diferente y diferenciable, me parece fascinante. Creo que no hace falta decir que soy un activista en ello, puesto que, a pesar de todo, los profesionales de la información comenzamos a identificarnos a nosotros mismos dentro de la Red.

El desencadenante de lo latente comenzó con un texto que publiqué aquí mismo sobre los rankings y los weblogs. Como debe de ser, a partir de aquel texto, se inició una conversación alrededor de la biblogsfera y el diálogo saltó a Véase Además donde se nos ofrecieron algunos datos muy interesantes de nuestra hermana mayor anglosajona, la denominada Biblioblogosphere. Desde allí, nació otro tema completamente distinto que se recogió en Deakialli Documental sobre la denominación castellana de la blogosfera dedicada a la información, la biblioteconomía y la documentación, ante el largo término escogido por los anglosajones.

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Mi madre nunca leería este blog: Sobre blogs, rankings e internautas

Creo que este agosto ha sido uno de los más duros dentro de la blogosfera. Por simple analogía, si los hackers y los estudiantes de informática se dedican durante el mes de agosto a desarrollar virus informáticos para comprobar a cuántos ordenadores infectan y quién de ellos es capaz de organizar el mayor caos posible en la Red, durante este verano los bloggers por lo visto hemos tenido tiempo de sobra para caer en la apatía y hemos terminado comparándonos los unos con los otros elaborando algunas clasificaciones de los supuestos mejores blogs hispanos.

Hace ya un tiempo que soy internauta y, echando la vista hacia atrás, es curioso cómo ha evolucionado todo esto. Antes los que poseíamos una página web propia nos conformábamos con poca cosa. Muchas veces se reducía a escribir una palabra clave en un buscador y te sentías muy orgulloso con tal de que tu página apareciese en el primer lugar o, al menos, que apareciese entre los diez primeros puestos de resultados relevantes. Claro que cuando Google decidió que las palabras y/o las meta etiquetas no eran lo más imporante para determinar la pertinencia de una página web ante una consulta, las cosas cambiaron.

Desde Google se consideró que eran precisamente los enlaces que una página recibía lo más determinante a la hora de determinar su relevancia, puesto que los enlaces entrantes eran un método para evaluar su popularidad y/o su importancia (Es una visión reduccionista, lo sé, pero es para entendernos). De esta manera, el buscador nos complicó un poco más las cosas. Si querías aparecer dentro de los primeros puestos dentro de una búsqueda podías realizar varias cosas: O bien tenías muchos amigos que te enlazasen, o si no los tenías hacías falsas páginas que lo hiciesen o directamente comprabas los descriptores al buscador (No hablo de Google, claro) para que te situase justo donde tú quisieras estar. Posteriormente, llegó el programa Ad-Words, pero ésa es otra historia. Google también nos ofreció una forma de conocer el peso que tenía nuestra web y con ello nos volvió locos con su famosa barra verde, el PageRank, que aunque anda un tanto obsoleta todavía nos hace sentirnos orgullosos dependiendo de su valor numérico. Aquí empezamos con las comparaciones.

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Bloggers: ¿Vigilantes o vigilados?

El fenómeno de la blogosfera es bastante reciente, pero en el breve lapso de tiempo de su existencia ya se ha llegado a distintas conclusiones sobre ella. Cito algunas principales que hablan de su capacidad de influencia, de su capacidad de proponer y conducir debates, de la necesidad de estar presente en ella… Pero, sin duda, uno de los debates que con más interés estoy siguiendo es, sin duda, los cambios que la blogosfera misma está produciendo en el periodismo y en los medios de comunicación. Desde luego que las razones que me obligan a seguir este debate como documentalista tienen una explicación sencilla: Los medios son los mayores distribuidores de información y de noticias, capaces de influenciar a una sociedad o a una parte de ella; pero se están encontrando con que la situación está cambiando rápidamente y deben adaptarse a ella.

Por poner un ejemplo sencillo sobre este cambio, y no es banal aunque se crea, consiste en que hasta ahora las empresas se preocupaban por seguir las informaciones que se publicaban sobre ellas en los periódicos, que se difundían en las radios o se transmitían en las televisiones. Incluso en ocasiones trataban de influenciar a los medios para que publicasen sus noticias, pero lentamente están percatándose que existe otro medio al que deben prestar atención y que puede llegar a poseer mayor potencialidad: las bitácoras. Así que no me extrañó que hace ya unas semanas cuando describí las distintas dificultades que posee la Administración pública valenciana con la gestión de su documentación y los desastres que este caos está generado, comenzaba recordando la situación en la que se había visto la auditora Deloitte después del incendio del edificio Windsor en Madrid. Posteriormente, siguiendo el log de nuestras visitas, descubrí que la propia empresa auditora nos había visitado comprobando lo que aquí se había dicho sobre aquel tema.

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2nd International Weblogger’s Day – 2º Día Internacional del Blogger

No imaginaba que la lectura de un artículo en Mangas Verdes podría acarrearme tantos problemas. Y no es que la culpa la tuviese otro, es decir que la duda surgiese del texto, si no que mi naturaleza un tanto impulsiva en temas relacionados con los blogs, Internet y las nuevas tecnologíasme me suele encorsetar en camisas de once varas. El caso es que aquel post nos anunciaba la celebración oficiosa del día blogger, del weblogger, del bloguero o del bitacorero, y por supuesto que, como buen bloguero, me apresuré a inscribirme en la página que había lanzado la iniciativa. Y el problema surgió a raíz de que obvié que el contrato, puesto que había que rellenar un formulario, disponía de letra pequeña:

By signing up, you agree that you’ll make some effort of your own to write about one of several topics, or one of your choice related to these, in your blog on June 14th.

1) Why did you start blogging, how long have you been doing so, and why have you continued?

2) Do you think webloggers have a lot of power? If so, what, and how can it be harnessed?

3) Why do you think weblogging has become so popular? or any of your choice.

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La blogosfera como noosfera (o ideosfera)

The noosphere can be seen as the «sphere of human thought» being derived from the Greek ‘nous’ meaning ‘mind’ in the style of ‘atmosphere’ and ‘biosphere’. […]

Definición de Noosfera en la Wikipedia

The ideosphere, much like the noosphere, is the realm of memetic evolution, just like the biosphere is the realm of biological evolution. It is the «place» where thoughts, theories and ideas is thought to be created, evaluated and evolved. The health of an ideosphere can be measured by its memetic diversity.
The ideosphere is not considered to be a physical place by most people. It is instead «inside the minds» of all the humans in the world. It is also, sometimes, believed that the internet, books and other media could be considered to be part of the ideosphere. Alas, as such media are not aware, it cannot process the thoughts it contains.

Definición de Ideosfera en la Wikipedia

A Dana Blakenhorn (periodista) se le ocurrió afirmar en su blog que la pérdida de fuelle de Google respecto a Yahoo! se debía principalmente a la presencia de Evan Williams (EvHead), fundador de Pyra y creador de Blogger, como ejecutivo de la compañía de California. Sin embargo, pronto sus palabras se revolvieron en su contra tan pronto como alguien le recordó que EvHead no trabajaba para Google desde hacía seis meses.

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