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El Documentalista Enredado Entradas

La muerte en los blogs

No es extraño que los blogs, para los bloguers, sean una parte importante de sus vidas. Sus usos pueden llegar a considerarse como banales para una mayoría, sin embargo para los bloguers más veteranos esta consideración nunca podría estar más alejada de la realidad. A pesar de que es cierto que algunos los utilizamos como un simple entretenimiento para rellenar algunas horas muertas, también como una válvula de escape en una búsqueda constante tanto personal como profesional o simplemente, por señalar unas pocas, como una identidad que no se escapa a lo que son realmente fuera de la Red; todas ellas son expresiones, más o menos fieles, de la vida que disfrutamos, sobrellevamos, sufrimos y/o soportamos. Pero en cualquier caso, al igual que sucede fuera de la Red, cuando esa vida llega a su fin, cuando el destino que todos encontraremos más tarde o más temprano nos alcanza, las bitácoras como medio de comunicación personal no pueden sustraerse de ello. Con esto quiero decir que, además de vida, en algunas ocasiones los weblogs también pueden recoger muerte.

El ejemplo más reciente lo podemos encontrar en el discapacitado físico que fue encontrado muerto en su casa a principios de mayo de 2006. Su nombre era Jorge León y disponía de un blog con el título Destilados Pentapléjicos en el que iba anotando sus pensamientos, sus dolores y frustraciones. Al mismo tiempo, buscaba una mano amiga que le ayudase a acabar con su dolor continuo, algo que finalmente consiguió reabriendo el debate sobre la eutanasia. Cuando saltó la noticia, los medios recurrieron a su bitácora como una fuente de información rica y fiable para tratar de crear un perfil humano más allá de aquellos que le conocieron. Es curioso que los periodistas, a pesar de utilizar fragmentos de sus textos, en un principio no se atrevieron a publicar la dirección completa del blog, pero debido a la presión de los lectores finalmente su bitácora salió a la luz pública.

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Inventario de obstáculos y otras excusas para no leer

Vivimos en una sociedad en la que el tiempo es un bien muy preciado: vamos deprisa al trabajo, a los estudios, a la compra, al dentista… Ajetreados todo el día y con poco margen para dedicar al ocio. Por eso, es frecuente que muchas personas justifiquen su falta de aprecio por los libros amparándose en la conocida excusa: “Yo querría leer, pero… ¡No tengo tiempo!”.

Ahora bien, reflexionemos un poco sobre la cuestión y planteémonos algunas preguntas. ¿Cuánto tiempo es necesario para leer? ¿Hablamos de horas, minutos, páginas? ¿Cuáles son los mejores momentos del día para dedicar a la lectura? ¿Dónde podemos sacar mejor provecho de un libro? ¿Podemos ir cada semana a leer a la biblioteca? De hecho, de tiempo sí que disponemos, pero debemos decidir a qué actividades se lo queremos dedicar. Leer relaja, nos permite estar con nosotros mismos, es un buen tema de conversación con los amigos o los hijos y, además, es una actividad de entretenimiento y una forma barata de conocer a otras personas, lugares y experiencias.

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El libro es fuerza, es valor… Poemas por los libros (3)

El libro es fuerza, es valor
es poder, es alimento;
antorcha del pensamiento
y manantial del amor.

Rubén Darío

XXIX 

La bocca mi bacciò tutto tremante..  
 
Sobre la falda tenía 
el libro abierto, 
en mi mejilla tocaban 
sus rizos negros, 
no veíamos las letras 
ninguno, creo, 
mas guardábamos ambos 
hondo silencio. 
¿Cuánto duró? Ni aun entonces 
pude saberlo. 
Sólo sé que no se oía 
más que el aliento 
que apresurado escapaba 
del labio seco. 
Sólo sé que nos volvimos 
los dos a un tiempo, 
y nuestros ojos se hallaron 
y sonó un beso. 
……………………. 
……………………..  
Creación de Dante era el libro, 
era su Infierno
Cuando a él bajamos los ojos, 
yo dije trémulo: 
¿Comprendes ya que un poema 
cabe en un verso? 
Y ella respondió encendida: 
-¡Ya lo comprendo!
 
Gustavo Adolfo Bécquer
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La conspiración alfabética

De manera inconsciente, cuando nos disponemos a consultar cierto tipo de documentos –diccionarios, enciclopedias, guías telefónicas…–, damos por hecho que el ordenamiento alfabético y, por tanto, la búsqueda alfabética de un determinado concepto, son los más adecuados en obras con información tan variada y amplia como las mencionadas. Pero en el caso de las enciclopedias, la estructuración de sus contenidos mediante entradas ordenadas alfabéticamente no es algo tan innato como pudiéramos pensar y supuso toda una revolución cuando fue utilizada en L’Encyclopédie ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers de Diderot y d’Alembert, en 1758.

Las enciclopedias (del griego enkyklios paideia, "en un círculo de instrucción"), desde la antigüedad, han pretendido dar una determinada visión del mundo recopilando todo el saber humano; pero tras la invención de la imprenta en 1455, en que se desarrolló una industria editorial que impulsó la producción y transmisión del conocimiento, se hicieron cada vez más necesarias para guiar a sus lectores entre el increíble maremágnum de conocimientos ante el que se encontraban.

Hasta el siglo XVII con L’Enciclopédie, el ordenamiento alfabético de los contenidos en las enciclopedias no era habitual, como sí lo es hoy en día, sino un sistema subordinado que servía de apoyo al principal para facilitar la búsqueda. Las enciclopedias en el mundo occidental –ya que otras culturas estructuraban sus conocimientos a veces de forma muy particular–, seguían una organización temática influenciada por su esquema de enseñanza.

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Sobre el precio fijo del libro

El anteproyecto de la ley del libro se presentó hace dos semanas y las reacciones en la Blogosfera no se hicieron esperar. Así, por ejemplo, tenemos la visión de Juan Varela en Precio fijo y pago por lectura, o Anteproyecto Ley Libro y Lectura con un resumen de cómo ha acogido la prensa el nuevo texto o una visión mucho más tecnológica del asunto Seguiremos sin Amazon.es. Todos ellos bastante interesantes y os recomendamos su lectura, aunque nosotros seguimos con dos nuevos puntos de vista, antiguos eso sí, sobre la conveniencia del precio fijo de los libros.

El primero de ellos, es la viñeta de Romeu que se publicó en el diario El País, mientras que la segunda es un texto de Juan José Millás que dispone de un punto de vista similar.

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Por una vez, la bibliotecaria no es desagradable

El autor Philip K. Dick es uno de mis últimos descubrimientos y lentamente me estoy haciendo con su biblioteca a la par que se está convirtiendo en uno de mis autores favoritos. Este hecho es curioso, ya que este autor siempre ha estado presente en distintos frentes aunque me había pasado completamente desapercibido hasta ahora. Al igual que yo, seguramente conoceréis una de las obras más famosas de K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? que fue llevada al cine por Ridley Scott a principios de los años 80 con el título de Blade Runner y que, por otro lado, es apasionante. Sin embargo, mi primera adquisición de este autor fue la novela Ubik que me sorprendió gratamente al tratar algunos aspectos que se han retomado en el cine de ciencia-ficción actual como Matrix.

No soy especialmente amigo de los cuentos, por lo visto no me es sencillo llegar a tolerar esas historias cortas apenas pinceladas, que sin embargo pueden llegar a poseer más contenido que un libro de un género mayor como la novela. Cuentos Completos I (ISBN:84-450-7538-1) fue mi segunda adquisición de K. Dick y tras avanzar en su lectura os lo recomiendo sin reservas si realmente os gusta el género de la ciencia-ficción. De este libro, extraigo un breve fragmento de texto del cuento La Calavera en la que aparece una bibliotecaria, con las gafas de rigor, pero que por una vez parece dispuesta a brindar ayuda a un usuario.

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Discreto amigo es un libro… Poemas por los libros (2)

Discreto amigo es un libro:
¡qué a propósito habla
siempre en lo que quiero yo,
siempre en lo que yo no quiero…!

Calderón de la Barca

JARDIN DE INVIERNO
   
Llega el invierno. Espléndido dictado 
me dan las lentas hojas 
vestidas de silencio y amarillo. 
 
Soy un libro de nieve, 
una espaciosa mano, una pradera, 
un círculo que espera, 
pertenezco a la tierra y a su invierno. 
 
Creció el rumor del mundo en el follaje, 
ardió después el trigo constelado 
por flores rojas como quemaduras, 
luego llegó el otoño a establecer 
la escritura del vino: 
todo pasó, fue cielo pasajero 
la copa del estío, 
y se apagó la nube navegante. 
 
Yo esperé en el balcón tan enlutado, 
como ayer con las yedras de mi infancia, 
que la tierra extendiera 
sus alas en mi amor deshabitado. 
Yo supe que la rosa caería 
y el hueso del durazno transitorio 
volvería a dormir y a germinar: 
y me embriagué con la copa del aire 
hasta que todo el mar se hizo nocturno 
y el arrebol se convirtió en ceniza. 
 
La tierra vive ahora 
tranquilizando su interrogatorio, 
extendida la piel de su silencio. 
 
Yo vuelvo a ser ahora 
el taciturno que llegó de lejos 
envuelto en lluvia fría y en campanas: 
debo a la muerte pura de la tierra 
la voluntad de mis gerruinaciones
 
Pablo Neruda

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