Saltar al contenido →

El Documentalista Enredado Entradas

Nuevos bloguers, viejos errores

Me comienza a dar la impresión que la biblioblogosfera se comienza a mover de nuevo, nuevos blogs se abren tanto por parte de instituciones que se tratan de amoldar a la Biblioteca 2.0 como por particulares que desean comenzar con su tarea de personal branding. Lo cierto es que después de malos augurios que por supuesto tenían sus razones de peso en su atrevimiento de cómo se desarrollarían los acontecimientos, aparentemente la biblioblogosfera reverdece, confío que tomando el impulso que se merece.

Este texto no persigue señalar las políticas editoriales que cada uno debería adoptar en su blog, por supuesto que las metas y los objetivos a alcanzar son puntos que cada uno se traza y evalúa cada cierto tiempo, pero considero necesario resaltar aquí dos errores de peso que he venido comprobando y que se presentan con cierta reincidencia:

  1. Sobre la configuración de los feeds. Aunque parezca lo contrario, obtener un lector fiel es tremendamente complicado. En un lugar donde la competencia está a un solo clic, que una persona de forma consciente decida seguir nuestros textos a través de la sindicación de contenidos es un punto a favor de nuestra tarea diaria y debemos cuidar qué hacemos con nuestros feeds y cómo los configuramos. Lo primero que desea un lector es no tener que seguir enlaces, es decir, no quiere consultar un feed a través de su agregador para descubrir que tiene que desplazarse hacia el sitio web para acabar leyendo su contenido completo. Sí, ofrecer los contenidos capados en nuestra sindicación puede suponer un aumento momentáneo de nuestras visitas, pero lo que nosotros buscamos con los feeds es la fidelización. Nuestros lectores no disponen del tiempo ni de los deseos para ir saltando desde el agregador hacia nuestra web y, por ello, una de las razones por las que perdemos potenciales lectores es precisamente no ofrecer los feeds con los contenidos completos. En otro ámbito, se situarían los grandes blogs o los feeds de los medios de comunicación donde la actualización es constante, dependiendo de los casos, aquí sí que podría estar justificado ofrecer los contenidos capados precisamente por la ingente cantidad de contenidos a publicar. En definitiva, si ya has convencido a un internauta para que te siga, preocúpate de cuidarlo más allá de aumentar el tamaño de tus logs.
  2. Promoción de los contenidos más allá del blog. Vale, tienes un blog, ahora lo que deseas son visitas, ¿cuál es la mejor manera de promocionar tus contenidos? Desde mi punto de vista, y mucho más dentro de nuestro ámbito temático, la constancia y la paciencia. Si las demuestras – junto con unos buenos contenidos, claro-, si tus seguidores saben qué se van a encontrar cada vez que saben de una actualización, seguramente no se irán.
    La utilización de otro tipo de herramientas como la promoción social de noticias, en nuestra área temática tenemos el caso de Documenea, también puede ser interesante, aunque cuidado si eres muy insistente y no sabes seleccionar adecuadamente los contenidos que quieres promocionar, porque los administradores te podrían considerar como spammer y podrías ser baneado. Por otro lado, y desgraciadamente, la utilización de listas de distribución por correo electrónico para la promoción de blogs está sufriendo ciertos abusos. de un tiempo a esta parte Por supuesto que está bien promocionar el lanzamiento de un blog, está bien comentar algún artículo del que nos sintamos especialmente orgullosos, pero no podemos caer en las prácticas de spammer de que en cada actualización debamos de dar aviso en las listas. Además, si lo hacemos, tampoco considero correcto hacer llegar un extracto del contenido y un enlace hacia la información completa, porque los usuarios de estas listas están dados de alta en una lista de distribución, no se han agregado a tus contenidos. Pueden llegar a aceptar que les remitas tus noticias si las consideras muy relevantes, pero si lo haces envíaselas enteras y no les hagas seguir enlaces.
4 comentarios

Facebook mete la pata por enésima vez con la privacidad de sus usuarios

Los medios de comunicación han transmitido la reculación de Facebook como una batalla ganada por los usuarios, pero ¿es que nunca vamos a aprender que los mercados son conversaciones? ¿Dónde quedan las cacareadas La Conversación o la Inteligencia Colectiva? ¿No debería Facebook precisamente por tratarse de una Red Social, por ser una empresa nacida por y para Internet, contemplar todos estos aspectos antes de empantanarse en el cambio unilateral de las Condiciones de uso de su sitio web? ¿No deberían aceptar los usuarios esas modificaciones como un nuevo contrato a firmar? En cualquier caso, no deberíamos cometer el error de caer en la sorpresa por este desliz acometido por Mark Zuckerberg, porque desde luego no hay dos sin tres.

En esta ocasión, Facebook realizaba una pequeña modificación en el contrato de las Condiciones de uso, según el cual la Red Social se reservaba el uso de todos los materiales (incluyendo la identidad) que un usuario pudiese subir o utilizar dentro de su web, aunque esto ya lo hacía antes del escándalo, incluso si el usuario se daba de baja. El blog Consumerist daba la voz de alarma en el texto Las nuevas condiciones de uso de Facebook: “Podemos hacer lo que queramos con tu contenido para siempre” – Facebook’s New Terms Of Service: «We Can Do Anything We Want With Your Content. Forever.» Y la reacción no se hizo esperar sobrepasando a la empresa de tal manera que sus directivos han constituido un grupo llamado Declaración de Derechos y Deberes de Facebook mediante el cual los usuarios pueden aportar ideas para una nueva propuesta, más respetuosa con la información personal de los internautas. Es decir, los responsables de la empresa se retractan pero seguirán intentando “jugar”, si se quiere esta expresión, con la información con la que les estamos alimentando continuamente.

Pero este gran error, se conjuga con otros de igual o peor calado en la búsqueda de rentabilización de la ingente cantidad de información que está recogiendo y gestiona de sus usuarios y que es muy reticente a borrar de sus bases de datos. De hecho, hace aproximadamente un año, se descubrió que no había manera de darse de baja de forma definitiva de Facebook (Con el borrado de los datos que esto supone), sino que sólo podías desactivar la cuenta. La empresa se defendió arguyendo que no se borraban los datos por si en algún momento el usuario cambiaba de opinión y quería retornar a la Red Social, argumento que curiosamente también ha desempolvado en esta ocasión asegurando que los datos permanecían en la Red para que los amigos que todavía permanecían dentro de ella pudiesen recuperar los elementos textuales y audiovisuales que hubiesen dejado en ella. Por supuesto que, desde Facebook, tuvieron que desandar el camino y aceptar que los usuarios pudiesen darse de baja de forma completa y definitiva cuando ellos deseasen.

De forma previa a esta polémica, la empresa lanzó Facebook Beacon, un sistema que se intercambiaba información de usos y comportamientos de los usuarios de Facebook a otras empresas de tal manera que éstas pudiesen realizar campañas de marketing dentro de ella. Así, por ejemplo, se dio el caso de una usuaria que adquirió una cafetera a través de una web y Facebook informó a todos sus contactos de la compra, así como dónde la había comprado. Obviamente, no existió consentimiento por parte de la usuaria ni de, primero, que la web compartiese información con Facebook, ni que posteriormente esta información se redistribuyese con los contactos, lo que provoca un serio conflicto entre la privacidad y el control de la información que diseminamos dentro de esta Red Social sobre la que Facebook parece insistir en esta ocasión.

2 comentarios

¿Batacazo en los ingresos Adsense?

Cuando decidimos incluir publicidad en nuestro blog, lo hicimos en primer lugar para curiosear, para probar cosas nuevas y , como dijimos entonces, para disponer de una estadística más; y segundo, cómo no, quitarnos de encima el coste de mantenimiento de nuestro blog. Entonces, al igual del 90% de los pequeños editores de Internet, nos decantamos por Google y su Adsense por tratarse de uno de los servicios más confiables disponibles en el mundo publicitario en Web y lo cierto es que la experiencia ha sido al menos divertida (con la cancelación de nuestra cuenta y todo).

El hecho es que disponer de una cuenta en Adsense, ha abierto un poco la temática de nuestro blog, vigilantes sobre la publicidad y los modelos de financiación de los bloguers y pequeños editores, preocupados por el mundo SEO y SEM, pero lo que no me esperaba comprobar era la tremenda caída de los ingresos que se iban a dar. Porque no nos podemos llevar a engaño, somos un blog muy modesto, no esperamos grandes retribuciones, pero la denunciada caída del 60% del CTR parece que se va a quedar pequeña. Sólo tendríamos que echarle un vistazo a la evolución de las cifras del eCPM (Acrónimo de coste efectivo por cada mil impresiones y se usa para medir el rendimiento de los bloques de anuncios) en gráficos comparativos de distintos países.

En el caso español (que os recojo), aunque podéis consultar otros, es significativo y puede desembocar hacia que los usuarios de Adsense apuesten por otros modelos publicitarios huyendo de la cierta opacidad de Google (Qué es lo que el anunciante paga, qué es lo que Google se queda y qué es lo que le toca al editor nunca ha estado muy claro) y sus extrañas políticas de uso. En nuestro caso, hemos contemplado la posibilidad de eliminar la publicidad porque realmente, a pesar de que los clics puedan incrementarse o mantenerse, obviamente no percibimos el retorno como compensatorio o también podemos decantarnos por probar otros modelos publicitarios como el de TradeDoubler que nos recomendaron.

Ante las denuncias de caídas, Google se ha defendido, por supuesto, asegurando que las fluctuaciones en los ingresos son normales, pero que en los tiempos de incertidumbre económica, mucho más dramáticas, que no a todos los sectores o segmentos les afectan igual ni durante el mismo tiempo, por lo que no a todos los sitios web se encontrarán afectados en igual medida.

De momento, en nuestro caso, esperaremos y comprobaremos cuál es la evolución, cómo les va afectando esta situación a los blogs y lo que van comentado sobre este asunto. Pero no es descartable que volvamos a ser un blog limpio de publicidad a lo largo de estos meses. Para ello aprovisionamos hace poco.

8 comentarios

Cuando Google falla

Durante el año 2007, el servidor de Google.com sólo estuvo inaccesible durante 7 minutos – tan sólo superado por Yahoo.com que estuvo accesible durante todo los días sin caídas –, sin embargo Google se encontró con su pantalla azul de la muerte, haciendo referencia a la pantalla que se muestra cuando el sistema operativo Windows se queda colgado, el pasado 31 de enero entre las 15:30 y 16:30 hora española cuando todos y cada uno de los resultados de Google aseguraban que todos los sitios y páginas web disponían de malware. Esto supone que Google no permitía acceder a ninguna página web a través de él y, ante cualquier búsqueda, remitía siempre a una página de aviso sobre el peligro que suponía que el internauta accediese al recurso informativo resultado de una consulta.

Durante una hora, el buscador de Google se volvió, literalmente, loco durante el proceso de actualización en la noche del viernes al sábado [en Estados Unidos] el fichero con la lista de URLs consideradas con ‘badware’ que consulta Google a través del sitio web especializado StopBadWare.org. Según ha asegurado la compañía, se trató de un error humano, atribuido al uso de una barra “/ ” y que declaraba que toda la web era maliciosa, aunque hubo un cruce de acusaciones previo entre Google y StopBadware sobre la responsabilidad del error que finalmente decayó en el buscador que admitió su fallo.

Aunque el fallo se haya tratado como un hecho puntual, realizado durante las tareas de mantenimiento del buscador justo en el momento de menor tráfico en Internet, creo que no se ha analizado con suficiente profundidad la incidencia. De hecho, durante una hora, muchas personas se quedaron casi sin Internet, con su fuente de consulta completamente colapsada y sin permitirles el acceso a sus los recursos web que solicitaban. Si Google acapara el 80% del tráfico mundial en el negocio de las búsquedas, ¿qué sucedió durante ese lapso de tiempo? ¿Las visitas decayeron de forma generalizada como si el Pagerank de todas las páginas se hubiesen convertido en cero? ¿Utilizaron los internautas otros buscadores? ¿Qué sucedió con los ingresos publicitarios de las webs? ¿Desaparecieron, se mantuvieron? ¿Qué hubiese sucedido si el fallo se hubiese producido durante una de las horas de mayor actividad del buscador?

De momento, no se han publicado datos. Pero, ante el fallo de Google, la reacción de la blogosfera y de los medios de comunicación fue descubrir la fragilidad de los datos que se sitúan en los servidores de Mountain View y de lo que se ha pasado a denominar La Nube (Cloud Computing). Como acción más inmediata y para evitarnos disgustos, se ha sugerido la necesidad de realizar copias de seguridad de todos los datos personales que se almacenan en los servidores de Google, pero se sigue obviando la verdadera cuestión de fondo que es ¿cuál fue el alcance real de esa hora en blanco? Por supuesto que existen precedentes, en mayo de 2005, el buscador se quedó inaccesible durante 15 minutos por un error interno, por otro lado, YouTube quedó colapsado durante horas el pasado febrero de 2008 cuando el gobierno de Pakistán prohibió el acceso al sitio y desvió el tráfico provocando un efecto en cadena. Lo que nos deja con la incertidumbre de lo peor de todo, ¿existe una alternativa al buscador y sus principales servicios?

5 comentarios

La evolución del costo-beneficio de la Web 2.0

No puedo dejar de comentaros el hecho de que me sorprende mucho el cambio de actitud que se está adoptando en la Web 2.0 sobre la rentabilización de los contenidos que hasta hace bien poco se consideraba que el internauta ofrecía a los demás de forma completamente altruista. De hecho, me parece terriblemente curioso que ante esta crisis económica los medios y los webdospuntocerocentristas consideren la adopción de medidas similares cuando bien sabemos todos que son visiones cortoplacistas que ya probaron otros y fracasaron.

Porque como bien recoge Nieves González, la corriente que actualmente se está generando sobre el futuro de la Web, abandonemos ya el 2.0 y lleguemos al 3.0, pasa por la consideración de que los contenidos generados por los usuarios deben evolucionar hacia activos generados por los usuarios. Es decir, ya no es suficiente que los usuarios generen contenidos, sino que deben de generar valor, activos para el sitio web que visitan. Pero, ¿cómo se consigue eso? Pues sencillamente, según este razonamiento, los contenidos creados por los usuarios de forma gratuita decrecerán, mientras que los de pago aumentarán.

Vaya, hasta ahora creíamos que construíamos una Web de forma colaborativa y completamente altruista, conformándonos con el reconocimiento de la Comunidad o de la Red Social que se generaba alrededor nuestro como handicap, y ahora debemos enfocarnos hacia la generación de valor económico y a la recompensa de los usuarios que generan realmente contenidos valiosos para nuestro sitio web para la construcción de una denominada Web 3.0.

Hace poco, esto simplemente hubiese resultado un insulto dentro de la blogosfera. De hecho, tampoco hay que retrotraerse en exceso para recordar los tiempos en los que el hecho de que un bloguer pusiese publicidad en su blog era contemplado como algo completamente censurable, como si mantener un blog fuese algo que naciese de una persona que publicaba lo que realmente pensaba de forma independiente y que se debiese a su comunidad.

Pero, desgraciadamente, los tiempos han cambiado. Los A-List bloguers abandonaron la blogosfera, considerando que tal vez ya estuviese muerta. Puede ser que buscasen nuevos nichos donde mantener la Conversación, donde hacerse realmente fuertes manteniendo su influencia pero sin dedicarle excesivo tiempo y esfuerzos a un medio muy sacrificado. Por otro lado, la Web 2.0 ya no es buenrollista, su mecenas Google se encuentra en aprietos (imaginemos el resto de Webs que dependen de él) y ha comenzado el recorte presupuestario, la cancelación de proyectos y como, antes de la Web 2.0, el tráfico no es suficiente, hay que generar dinero.

El costo-beneficio ha cambiado para los administradores de los sitios web como para los usuarios. Es el momento de premiar los mejores usuarios 2.0 pero pagándoles,  los que generen valor, hay que diseñar mejores servicios pero que sean de pago y el resto que sufran la selección natural. Ya no hay compadreo, la espadas se encuentran en alto y no es suficiente con mostrar una comunidad, unas páginas servidas, unos tiempos de permanencia en el sitio. Hay que demostrar un balance saneado y (algunos) usuarios que paguen.

¿Y los usuarios? ¿Considerarán que es el tiempo de obtener beneficios por los contenidos que van dejando por toda la Web 2.0? ¿Seguirán pagando a WordPress por alojar sus blogs? ¿Permitirán a La Coctelera situar publicidad en los contenidos que ellos generan? ¿Les publicitarán o los abandonarán? ¿Los usuarios decidirán abandonar la Wikipedia a su suerte porque no obtienen nada a cambio?

¿Y las empresas? ¿Serán las redes de blogs comerciales de medios de comunicación, de empresas de nanoaudiencias el futuro de la blogosfera (Pagar a los bloguers)? ¿Pagarán las empresas a profesionales de creación de contenidos para mantener actualizadas sus web, para que creen contenidos dentro de la Web 2.0 para dejarlas en la mejor situación posible?

¿O es que simplemente ya lo estábamos haciendo sin percatarnos y la Web 2.0 dejó de ser lo que nosotros creímos que era desde hace tiempo?

2 comentarios

¿La Biblioteca 2.0 ≈ La Bablateca?

La imagen que os he dejado a la izquierda la podéis encontrar en el libro, que ya comentamos en este sitio web, “Más allá de Google” y que dispone de una fuerza increíble a la hora de sintentizar y exponer el movimiento 2.0. Desde aquí, siempre hemos contemplado con cierto escepticismo el binomio “Biblioteca + Web 2.0” si desde éste, sólo se contemplaba a las nuevas herramientas tecnológicas dentro de la Web 2.0. Puede que conscientes que algunos comprobarían con disgusto el nuevo invento de los más avezados tecnófilos de confundir al personal.

Puede que como Javier Candeira asevera “Nos fijamos demasiado en las virtudes de lo que ya tenemos y en los defectos de lo nuevo”, algo que también deberíamos apuntarnos por la parte que nos toca, mientras que algunos van intentando repartir gafas 2.0 para los más escépticos sin acritud. Sin embargo, a pesar de los efectos colaterales que la nueva terminología puede provocarnos, sepultados por la capacidad inventiva de los expertos en marketing, puede ser que todo esto nos traiga un poco de aire fresco para, al menos, enterarnos de los avances que se hacen en otras bibliotecas buscando la satisfacción del usuario.

Porque, a pesar de lo que pueda decir Fernando Juárez, es probable que la tendencia más 2.0 que le gustaría acometer en su biblioteca de Muskiz es precisamente servir cafés, porque las bibliotecas, más allá de los libros, comprueban cómo sus usuarios demandan, además del silencio, otro tipo de actividades y servicios. Éste es el momento de la conversación, entre profesionales, de forma horizontal, ensayando, acertando y fracasando, compartiendo y construyendo un nuevo modelo de institución para la difusión de la información, la cultura y el conocimiento. Un modelo de biblioteca para nativos digitales sin perder de vista a los inmigrantes digitales, donde los presupuestos no sean determinantes en la toma de decisiones, ante el olvido de las administraciones públicas, y un impedimento para la innovación.

Y si hay que acudir donde se encuentran los usuarios, se va, sin miedo, porque tampoco hay que ser un gran experto en la Web, ni mucho menos, para ser un bibliotecario 2.0. Y si estos se vuelven a mover, nos adaptamos al cambio y nos marchamos con ellos, puesto que para eso hablamos, para reflexionar de forma abierta y sin complejos, dentro de la sociedad en la que vivimos y donde las bibliotecas deberían ser parte determinante. Es la hora de los blablatecarios.

Comentarios cerrados

Crisis, autoridad y confianza en la Web 2.0

Sucede que, en ocasiones, vas encontrándote a cada paso, actitudes que creías desterradas, que no te volverías a encontrar, que eran salvas al aire para comprobar qué sucedía; sin embargo puede suceder que no se trate de algo que se deja caer para ver hacia dónde conduce, que en realidad es una tendencia y que, desgraciadamente, a pesar de lo dicho, donde dije digo, digo Diego.

Esta semana me sorprendía al leer que The New York Times se encontraba estudiando volver a los contenidos de pago. Curiosamente, al mismo medio que aplaudimos cuando decidió aprovechar aquello de la Larga Cola y abrió su archivo para aprovechar para la rentabilización de todo aquel tráfico. Este jueves también se publica en la revista Time un artículo cuyo título era muy esclarecedor sobre sus intenciones: How to Save Your Newspaper, y donde se urgía el establecimiento de un modelo de negocio en los medios de comunicación que debería basarse en el pago de ciertos contenidos para que estas empresas puedan sobrevivir a la crisis económica en las que nos encontramos inmersos.

Podríamos caer en la tentación al considerar que esto es algo que nos es ajeno, que los medios de comunicación ya tuvieron que vérselas con una crisis -La burbuja tecnológica también tuvo que ver con ellos puesto que los ingresos publicitarios se resintieron-, ensayaron modelos nuevos en las que el pago constituía cierta bandera y algunos tuvieron que volver sobre sus pasos cuando la situación amainó. Sin embargo, a pesar de aquellos que negaron la evidencia, la crisis en la Web 2.0 es ya un hecho y el debate sobre la búsqueda de nuevos modelos de financiación ya se encontraba sobre la mesa antes de entrar en ella con toda su crudeza. Porque actualmente Adsense y la publicidad on-line ya no es la panacea, los ingresos mediante este sistema han caído un 40% de media, y hay que agudizar el ingenio y tratar de ensayar otros medios para obtener ingresos aunque no pasen por Mountain View.

Porque el debate sobre si los blogs deben o no deben tratar de buscar ingresos por sus audiencias, hace tiempo que cayeron en saco roto y mientras algunos contemplan cómo aquellos que trataron de encontrar su nicho en las nanoaudiencias comienzan erosionar su crédito tropezando en las mismas piedras que sus hermanos mayores de papel, ya plantean lo que los medios no dudaron en contemplar: El pago por contenidos de calidad.

Por supuesto que, en nuestra andadura, podemos realizar el camino inverso, que otros nos inciten a publicar sobre un producto o a publicar sobre una temática específica (El famoso post pagado). En realidad, una suerte de publirreportaje que los medios de comunicación aceptan pero que bien se preocupan de destacar para no empañar la información con la promoción, porque no hay peor pecado que publicitar algo en lo que no se cree. No olvidemos que la autoridad se gana en el día a día y es muy difícil recuperarla.

A todo esto, en un brainstorming de marketing muy Web 2.0 ya se ha tenido tiempo de elucubrar el servicio de pago 2.0, el Freemium, que funciona sobre la base de la oferta de servicios básicos gratuitos junto con otros más avanzados de pago. Vamos, los bien definidos servicios Premium, pero buscando darle una vuelta de tuerca más al lenguaje y sus neologismos cruzados, aunque esta vez sí desde el otro lado del Atlántico. Así pues, muchos proyectos Web 2.0 se reenfocan hacia esta nueva terminología, buscando la financiación para poder sobrevivir hasta la nueva reactivación de la economía confiando en la creación o la rentabilización de su base de usuarios. Sin embargo, está por ver que los internautas bien acostumbrados a obtenerlo todo casi de forma gratuita se encuentren cómodos pagando por algo que casi consideran un derecho, donde la picaresca está muy asentada y donde casi todo se puede hacer sin pagar un euro.

Es difícil poder apuntar hacia dónde nos va a conducir la situación que vivimos hoy en día, pero me da la impresión que después de este bache muchas cosas van a cambiar en la Web y nuestra relación con ella.

3 comentarios