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Etiqueta: Redes Sociales

Desnudos en las Redes Sociales

Los tiempos están cambiando. En España, fue una conquista democrática la erradicación de ficheros que guardaban información considerada sensible (Orientación sexual, raza o religión) que se utilizaron durante la represión franquista. La privacidad conquistada durante las décadas pasadas se ha resuelto con cierta regresión, mientras los gobiernos enarbolaban la bandera de la seguridad tras los distintos atentados terroristas que sacudieron algunas de las principales ciudades occidentales. Nuestra sociedad vigilada. Mientras tanto nuestra vida se entrelaza cada vez más con la Red y todas las aplicaciones que nos permiten estar conectados con nuestros conocidos y amigos, así como en aquellos sitios web que resultan de nuestro interés; somos diseccionados hasta algunos estratos que consideraríamos inadmisibles. Los ficheros de datos se multiplican, a la vez que las leyes que sirvieron regularlos buscando proteger nuestra intimidad se demuestran insuficientes en un mundo globalizado.

Pero las mentalidades también cambian, cualquiera puede disponer de sus minutos de gloria quieriéndolo o sin quererlo, y nuevos términos como el sexting o actitudes como mostrarse desnudo en la falsa intimidad de un cuarto de baño que algunos adolescentes realizan pueden pasar a ser algo más que una moda. Actos que no se encuentran generalizados, pero que invitan a que personas con mayor o menor influencia consideren que la intimidad ha muerto. Claro que Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, autor de la aseveración:

“Las personas se sienten muy cómodas no sólo compartiendo más información y de diferentes tipos, sino que también siendo más abiertos y con más personas. Esta norma social es algo que ha evolucionado en el tiempo, y nosotros la seguimos.”

Aquel que considera el fin de la privacidad como norma social, es la misma persona que considera que los usuarios de Facebook son “idiotas” o que reclama para sí esa privacidad que quiere sustraer a otros. Al final, parece que el dueño de Facebook puede llegar a encontrarle la utilidad a esa privacidad, algo que nosotros también deberíamos comenzar a plantearnos seriamente antes de que resulte demasiado tarde.

Pero es hipócrita acusar a otros de utilizar con mala fe nuestros datos personales, aunque nos declaren “idiotas”, cuando somos nosotros los primeros que no sabemos cuidar de lo que hacemos y lo que ofrecemos en la Web. Recientemente, los medios de comunicación publicaron alarmados que unos ladrones habían asaltado una casa haciéndose valer de la red social Facebook. El propio Jeff Jarvis, consultor y gurú de los medios de comunicación en Internet, tomó cartas en el asunto y trató de indagar sobre este hecho. Sus conclusiones, además de lanzar la estupenda frase “No os creáis todo lo que leáis”, fueron que se había sobredimensionado la noticia, que el ladrón no era un desconocido para la víctima, sino que estaba agregado como “Amigo” en la popular red social y que el hecho en sí se podría haber evitado siguiendo unas sencillas reglas para salvaguardar la privacidad ante personas que pueden llegar a no ser tan de fiar como creeríamos.

Sin embargo, muchos hechos aislados deberían llevarnos a la conclusión de que lo que publicamos es susceptible de ser usado en contra nuestra por desaprensivos. La web PleaseRobMe trata de alertarnos sobre ello recogiendo todas las actualizaciones de estado de los usuarios de Twitter que declaran voluntariamente encontrarse fuera de casa. Sin embargo, esa súplica de ser robados a través de Twitter no se trata de una exageración si nos atenemos a tan sólo dos ejemplos que se han recogido recientemente en distintos blogs.

En el primero de ellos, una chica que está en un restaurante cenando con unas amigas recibe una llamada de un extraño que llega a asustarla. En el segundo, un hombre recibe una broma muy pesada estando durmiendo en un hotel, cuando unos desconocidos que se hacen pasar por la dirección del mismo tratan de echarlo. El nexo en común de estas dos historias es que ambas personas utilizan un servicio de geolocalización (una aplicación que sirve para situarte geográficamente en un lugar en general utilizando un teléfono móvil) que les sitúa en un punto y publicándolo en Twitter, permitiendo a ciertos desaprensivos hacerles pasar por unos de los peores momentos de sus vidas.

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¿Cuántos amigos quieres tener hoy?

Es la segunda vez que me pasa, aunque sigue llamándome clamorosamente la atención. Como usuario de Twitter, recibo una invitación para aumentar mi número de followers (seguidores) de mi cuenta de una forma artificial. Como hice la primera vez que recibí la invitación, no hago caso. Desde luego, no es la forma por la que me gusta obtener seguidores ni, como sucedía anteriormente con el blog, la forma en que me gustaría obtener subscriptores, a través de una cadena tonta de favores. Prefiero que una persona, de una manera más o menos consciente, tome la decisión de interesarse por lo que pueda llegar a decir.

Personalmente, puedo llegar a entender que ciertas cuentas necesiten de la agregación de un número creciente de seguidores en Twitter, así como de fans o amigos en Facebook. Si son cuentas creadas con objetivo de marketing o con perfiles profesionales, comprendo perfectamente esta necesidad. Sin embargo, para personas individuales, ¿necesariamente estamos obligadas a ello? ¿Necesitamos agregar a desconocidos que probablemente ni nos aporten nada y que tal vez sólo obedezcan a sus necesidades de ego para hinchar sus números?

Estas dudas surgen cuando estoy considerando limpiar mi cuenta Facebook de gente que no conozco pero que me ha agregado gracias al blog y, probablemente, otras razones más comerciales. Mi cuenta en Facebook es enteramente personal y teniendo en cuenta los fallos de privacidad de esta red social y su política de que cada vez seamos más abiertos y dispongamos de menor privacidad dentro de ella, me lleva a la consideración de que tal vez sea tiempo de hacer una limpieza. Además, este blog dispone de su propia página en Facebook por lo que tal vez debería comenzar a utilizar dos planos distintos con la dualidad Marcos-El Documentalista Enredado junto a Marcos-Persona.

Siguiendo las consideraciones del número Dunbar, en realidad, sólo podríamos mantener una relación más o menos fluida con 150 personas. Más allá de ese número, obviamente, la red social se convierte en inmanejable. Estoy seguro que mi red social es actualmente más escasa, pero la considero rica. En Twitter puedo tener 200 seguidores, pero en Facebook una herramienta completamente distinta, tener agregados 150 desconocidos me parece un tanto estúpido. Puedes considerar que estás realizando una exhibición de tu poder social, aunque obviamente la cantidad de amigos con los que puedes tener un contacto más o menos estrecho sólo puede concentrarse en el 10% de esa cantidad (Más o menos).

Herramientas y sitios web para obtener seguidores en Twitter y amigos en Facebook seguirán existiendo y serán necesarios dependiendo de qué casos, pero de nuevo volvemos a la necesidad general del ser humano de seguir gestionando y exhibiendo su red social. Creo que debemos tener presente los distintos planos e identidades digitales de los que disponemos y que tendríamos aprender a gestionar correctamente, de lo contrario, en el futuro podríamos llevarnos alguna sorpresa o simplemente echar pestes por haber utilizado estas herramientas alguna vez.

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¿Acabará el Chat de Facebook con el Messenger?

El movimiento ha pasado completamente desapercibido, el mundo estaba demasiado preocupado intentando destripar Google Buzz por esas fechas, o tal vez porque esta opción ya era conocida y estaba disponible desde hacía tiempo, pero desde Facebook se ha realizado un movimiento más para que casi toda la actividad social de los internautas pase por su sitio web (o por sus servicios). El chat de Facebook, un pequeño menú desplegable más molesto que otra cosa que aparecía a pie de página, se ha hecho mayor o al menos va a intentarlo. Desde la semana pasada, es posible acceder a él a través del protocolo Jabber. Es decir, los usuarios pueden utilizarlo de forma abierta como si de un MSN Messenger se tratase, asaltando el escritorio de los internautas. La conversación asíncrona puede llegar a ser síncrona, aunque por supuesto todavía debe pasar un proceso de mejora en el que sea posible filtrar a esos usuarios molestos que aceptamos como integrantes de nuestra red social, pero que realmente tenemos bloqueados y de los que no queremos saber nada.

Sin embargo, este servicio es cada vez usado con mayor frecuencia por los usuarios de Facebook, que se detienen a charlar con sus contactos mientras publican y comentan los estados de los mismos. En el mismo momento en que ya no hace falta conocer el correo electrónico concreto de una persona, tan sólo cómo se llama – o se hace llamar – dentro de la Red Social, será posible hablar con ella, socavando los esfuerzos de Microsoft de convertir su Messenger en otra red social.

Y es que Facebook y Twitter tienen lo que otros quieren, Google lo sigue intentando tratando de cerrar su asignatura pendiente, mientras Facebook se propone posicionarse también en el escritorio, puede que desarrollando funcionalidades más allá del intercambio de mensajes. De momento, lo ha puesto un poco difícil al usuario medio, con configuraciones de aplicaciones de terceros un tanto liosas, aunque algunos como Adium (sólo para Mac) ya lo integran, pero puede que no tardemos en descubrir un Facebook Messenger tratando de destronar una de las aplicaciones favoritas de los internautas españoles.

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¿Qué hace viable una Red Social Profesional?

  1. Intereses comunes. Los participantes necesitan fijar y mostrar sus redes para poder colaborar con otras personas en su campo.
  2. Masa crítica de usuarios y ser escalables. Las redes tienen mayores posibilidades de prosperar y convertirse en viables cuando disponen de muchos participantes y con diversos perfiles.
  3. Las redes necesitan de líderes para ser atractivas. Aquellas que son iniciadas por desconocidos rara vez disponen del interés suficiente para el público en general. Aquellas que son usadas por trabajadores con un nivel de influencia muy alto dentro de su campo atraen al resto.
  4. Las redes necesitan contenidos para ser indispensables. Las redes deben permitir la generación de contenidos y el aporte de datos para generar conversación e interés.
  5. No admitir SPAM por parte de los participantes para darle integridad. Las redes no funcionan si son convertidas en meras plataformas de publicidad por parte de sus usuarios.
  6. Las redes deben ser fáciles de usar. La simplicidad favorece la rápida adopción de las plataformas y la comunicación entre sus miembros.

Extraído de 20 viable socialnetworks ideas de Pat Kitano

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El email pierde su sitio

Recientemente recibí una consulta desde Argentina mediante de forma simultánea y, pretendidamente, dos vías. Una de ellas era bastante tradicional, mediante correo electrónico, dirección virtual que se puede hallar fácilmente en este sitio web; mientras que la otra era mediante un mensaje en Facebook (Mensaje que también se recibe en la dirección de correo definida por el usuario cuando se da de alta). Al igual que Facebook, Twitter también dispone de su propio sistema de mensajería privada denominado Direct Messages que además de enviar un mensaje de forma privada, hace llegar un correo electrónico de un usuario a otro, y que dentro de los distintos interfaces de uso de esta herramienta -Ya se trate a través de la Web o mediante una de sus múltiples herramientas- inciden en este sistema de mensajería dual.

A pesar de ser configurable, si alguien escribe en el “Muro” de tu perfil de Facebook -digamos que este “Muro” es una especie de tablón de anuncios personal- el usuario también recibe un correo electrónico a la dirección que utilizó al darse de alta en el servicio y si alguien comenta un estado de un amigo que te gustó o que comentaste, también se recibe un correo electrónico abarrotando lentamente los buzones de los usuarios, por lo que en unas horas puedes tener de 20 correos electrónicos sin revisar y que solicitan tu atención. Sin embargo, en este caso, hay un “pero” y es que se pierde el contexto de los mensajes por lo que el hecho de recibir ese email te obliga a visitar la página web de la Red Social para poder contestar en condiciones.

Pero, de hecho, me he percatado que tengo personas agregadas, antiguos compañeros de estudios, gente que conozco -“amigos de amigos” podría considerarse- de los que desconozco una dirección de email y si tuviese que ponerme en contacto con ellos, el sistema que utilizaría sería uno de los dos descritos anteriormente. O bien Twitter (porque sé que son ellos) o bien Facebook, a pesar de que esta segunda opción sería la más confiable puesto que la gente es más proclive a ser identificada sin lugar a dudas dentro de la Red Social ya que es, en apariencia, un entorno más cerrada y privado.

Lo que no me cabe duda es que, lentamente, mientras nuestros hábitos comunicativos cambian, estas nuevas plataformas de la Web Social se posicionan para quedarse; poco a poco, utilizamos cada vez menos el correo electrónico para mantenernos en contacto con nuestros conocidos. Nuestras cuentas de email personal se van convirtiendo en simples vertederos donde recibimos las típicas cartas cadena, las presentaciones ruidosas que a duras penas se nos ocurre abrirlas en el trabajo, boletines que apenas abrimos por ser prácticamente imposible consultarlo todo o las actualizaciones de estado de Facebook, comentarios que recibimos en nuestros blogs, nuevos followers en Twitter… Cuentas de correo que no llegarán a desaparecer, siempre existirá la necesidad de enviar Currículums Vitae, documentos escaneados a cualquier administración, alguna carta desesperada para tratar de arreglar una situación incierta, pero que lentamente se irán perdiendo como un mero cajón de sastre a los que ya no extraeremos todo su anterior potencial.

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Las redes sociales profesionales en Internet

La norteamericana Facebook o la hispana Tuenti son dos de los grandes servicios de Redes Sociales (SRS) en Internet que se disputan la primacía del mercado español. Estas webs, al contrario de las comunidades virtuales casi inherentes a Internet, se centran sobre el individuo y sus conocidos para describir sus círculos de interés y fijar su capital social. Así, dentro de ellas, entre otras funcionalidades, los usuarios pueden listar sus contactos y mostrarlos al resto, facilitando la creación de nuevos vínculos y la comunicación entre ellos.

El potencial de este tipo de servicios es evidente, por ello, han surgido nuevos SRS que se centran en otros nichos de mercado específicos, entre ellos, el empresarial y el profesional. Éste es el caso de sitios web como Xing, LinkedIn o Viadeo que despliegan sus servicios enfocados hacia este mercado. Ante todo, debemos señalar que la visión de estos SRS se enfoca hacia las organizaciones constituidas por personas y que son éstas las que poseen realmente del capital social de las mismas.

Más allá de las modas que, de tanto en tanto, embaten la Web, la utilidad y las posibilidades de estos servicios aumentan con el tiempo a la vez que lo hace su popularidad, por lo que en un futuro no tan lejano serán claves tanto en tareas de selección de personal como en la búsqueda de acuerdos de colaboración entre organizaciones. Pero, ¿cuáles son los principales objetivos de este tipo de servicios?

A grandes rasgos, para que la utilización de este tipo de SRS sea efectiva, el usuario debe completar su curriculum vitae. Debemos tener presente que la mayoría de estos SRS establecen redes a través de instituciones y empresas por defecto, por lo que rellenar un currículum con los distintos lugares donde se ha trabajado o estudiado puede sernos de utilidad a la hora de conocer tanto a profesionales que se encuentran en otra sede de la organización como incluso ex-trabajadores de la misma que nos puedan ser de utilidad en un futuro.

Una de las principales metas a conseguir en la utilización de estos servicios es la creación de una identidad digital como profesionales, dándonos a conocer entre nuestros colegas. Por ello, la agregación de vínculos, es decir, identificar a otros usuarios como conocidos; supone otro de los aspectos importantes en la utilización de estos servicios. El establecimiento de vínculos entre nuestros conocidos nos posibilita el acceso a su red de contactos profesionales, de tal forma que si llegado el momento quisiéramos ponernos en contacto con otro colega que no conocemos, podemos buscarlo entre las redes de nuestros contactos para comprobar si alguno de nuestros conocidos lo tiene dentro de su red para de esta forma ser presentado.

Por otro lado, debemos ser conscientes de que éstas son las funcionalidades básicas que todo SRS dispone, sin embargo, al contrario de lo que sucede en los SRS enfocados hacia el ocio, estos servicios disponen de cuentas gratuitas frente a otras de pago. Las restricciones de las cuentas gratuitas pasan por la limitación del número de contactos a agregar, la profundidad en la búsqueda de las redes sociales de nuestros contactos u otras funcionalidades disponibles en este tipo de servicios como, por ejemplo, la descripción de los proyectos que el usuario lleva en marcha, su inclusión dentro de grupos de interés específicos, la difusión de información como los eventos a los que se piensa asistir, etc.

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El Social Media no es para el trabajo

Algunos iconos del Social Media

Contaba Nic el pasado 8 de octubre, administrador del blog Dona i mar, su experiencia después de que un amigo suyo enviase la dirección de su bitácora a la redacción de “El País” y acabase reseñada en el suplemento Ciberpaís. El autor contaba que el día de la publicación de la nota, el aumento del tráfico fue tan notable que el autor quedó un tanto hipnotizado por el volumen de las visitas que su sitio web sufría. Lo más curioso de su texto es el desgranamiento de los lugares de procedencia de sus visitantes, reseñando fundamentalmente las instituciones públicas que dirigían buena parte del tráfico hasta después del almuerzo cuando las visitas ya pasaron a pertenecer a IPs privadas hasta la última puntilla a las 10 de la noche en la que los internautas volvían a la actividad.

La discusión sobre los usos (y abusos) de Internet en los puestos de trabajo es eterna, con sus detractores que acusan a la red de redes de provocar un descenso de la productividad de los trabajadores hasta los estudios que señalan justo lo contrario. El chat y el uso del correo electrónico profesional para uso personal son dos de las herramientas que se encuentra de forma tradicional dentro del punto de mira de los jefes, preocupados de que sus subalternos trabajen, y de los administradores de sistemas, peleándose porque el malware no campe a sus anchas dentro del parque informático de las organizaciones que vigilan. Sin embargo, parece ser que los nuevos desarrollos y el surgimiento de nuevos conceptos, otro tipo de servicios de Internet se aprestan a ser prohibidos dentro del horario laboral.

El Social Media ha traído consigo nuevos hábitos en los internautas más allá de la navegación y el chateo y estos no pierden ocasión para utilizar este tipo de herramientas durante el tiempo que pasan en la oficina. Unos de los primeros trabajadores que han sido castigados en sufrir los rigores de la prohibición de utilización de este tipo de servicios han sido los funcionarios de Suiza e Indonesia, aunque es probable que la lista se vaya ampliando lentamente sin tanto ruido. El caso de los empleados públicos de Suiza es ejemplar, porque si bien no se les impidió del todo utilizar los servicios de redes sociales, sí que se les advirtió de su abuso. Finalmente, los avisos fueron insuficientes para evitar que los funcionarios disminuyeran su uso, por lo que la prohibición total (excepto en casos puntuales de trabajadores que razonasen para qué querían utilizar este tipo de servicios) fue un paso necesaria considerando que la productividad no cayese en picado.

Dentro del ámbito empresarial, el uso de estas herramientas también se está viendo limitado desde dos frentes. Por un lado, para evitar que los empleados no se entretegan durante las horas que pasan en la oficina, (un estudio de Estados Unidos indica que el 77% de los trabajadores que disponen de una cuenta en Facebook la usan en su puesto de trabajo), mientras que por otro para evitar que se desvelen demasiados secretos profesionales. Este hecho no es baladí y se encuentra más extendida de lo que creemos, ya que algunas organizaciones deportivas están prohibiendo a los deportistas de élite que se abstengan en utilizar Twitter durante los partidos o de forma previa a ellos para evitar que la información que puedan llegar a publicar pueda ser utilizada en contra de la limpieza de la competición.

Si el Social Media es prohibido sistemáticamente en las oficinas, ¿dónde quedará la efectividad del word of mouth en la Web? Puede que (todavía) en el Searching.

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