Tim Berners-Lee, el creador de la Red

Publicado por: Marcos Ros-Martín — Miércoles, 5 de Abril de 2006
Guardado en: Personajes Versión Imprimible

Un documentalista, y además enredado, no debería dejar de escribir unas líneas como humilde homenaje al creador de la Web: Tim Berners-Lee. Fue suya la primera página web creada y disponible en un servidor web, a la que lentamente se irían añadiendo otras de científicos, claro está, que marcarían la incipencia de la creación de una red que adquirió, y tiene, un crecimiento vertiginoso. Pero, si vamos a hablar de la Web, tampoco podemos dejar de recordar, al igual que se hace en la mayoría de los artículos escritos sobre su invención, la distinción de lo que es Internet de lo que es la Web. Por ello recordaremos que Internet es el soporte físico de la Web (Servidores, cables, enrutadores, DNS, etc.) mientras que la Web sería los ficheros informáticos que la constituyen y que deben ser interpretados por el software que tenemos instalado en nuestros ordenadores, en general, los navegadores. Pero entremos en materia y analicemos brevemente, la creación y concepción de la Web y su rápida evolución.

Tim Berners-Lee, considerado como uno de los 100 personajes del siglo XX por la revista Time, nació en 1955 en Londres (Reino Unido) licenciándose en Física en 1976 en la Universidad de Oxford. La creación de la Red surgió a partir de la idea de crear un sistema de gestión de la información mediante el uso del hipertexto. Su finalidad era  facilitar la transmisión de la información y favorecer así la actualización informativa de los científicos, además de tratar de prevenir la pérdida de información. La propuesta (Information Management: A Proposal) de creación de este sistema lo realizó al Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) de Ginebra donde trabajaba en aquel momento, aunque su idea no tuvo el éxito esperado.

Primera página del documento presentado por Berners-LeeBerners-Lee desarrolló la esencia de las especificaciones para las URL (Uniform Resource Locator), el HTTP (HyperText Transfer Protocol) y el HTML (HyperText Markup Language) que son las principales tecnologías sobre las que se sustenta la Red. Un primer programa fue presentado en el CERN a finales de 1990 y, en 1992, empezaron las primeras presentaciones públicas. A pesar de las primeras reticiencias, gracias a que el programa estaba siendo distribuido libremente desde los servidores del CERN, por aquel entonces el corazón del Internet europeo, su difusión fue muy rápida. De hecho, gracias a ello, el número de servidores Web pasó de veintiséis de 1992 a doscientos en octubre de 1995.

En 1994, Berners-Lee se trasladó a Estados Unidos y puso en marcha el World Wide Web Consortium (W3C) que dirige actualmente. Éste es un organismo dependiente del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que trata de crear estandares y realizar recomendaciones para la mejora de la calidad de la Web.

Según este investigador, el próximo paso que debe realizar la Web para su mejora y eficiencia como sistema de información sería la conversión de ésta en lo que se denomina la Web Semántica cuya definición os dejamos extraída de una reciente entrevista:

Tengo un sueño en dos partes para la Red. Primero veo que se convierte en un medio muy poderoso de comunicación entre los hombres. Luego, en la segunda parte, las computadoras cooperan. Las máquinas pasan a ser capaces de analizar todos los datos que circulan en la red: contenidos, enlaces y transacciones entre personas y computadoras.

La Red semántica irá a buscar la información a diversas bases de datos, tanto en catálogos en línea como en los sitios meteorológicos o bursátiles, y permitirá que toda esa información sea tratada por las computadoras. Hoy no es posible porque los datos en línea no son compatibles ni tienen el formato necesario para ser analizados directamente por las máquinas. Las páginas de la Red sólo están pensadas para la lectura humana.

La Red semántica responderá también a las aspiraciones de quienes desean contar con un programa de búsqueda que dé sólidos resultados. Los actuales entregan miles de páginas en respuesta a una sola pregunta. Ahora bien, es imposible estudiar el contenido de todas esas páginas. Con la Red semántica, el robot buscador te dirá: He ahí un objeto que responde al criterio deseado, cosa que puedo garantizar matemáticamente. En resumen, los robots de investigación se tornarán más fiables y más eficaces. Cuando mi sueño sea una realidad, la Red será un universo en el que la fantasía del ser humano y la lógica de la máquina podrán coexistir para formar una combinación ideal y poderosa.

La idea de esta web semántica, tal vez la verdadera Web 2.0, crea muchas expectativas, y tal vez las conclusiones sean un tanto precipitadas. Como ejemplo, deberíamos rescatar el artículo publicado en la Revista Forbes, The Evolution Of Web Search, en el que David M. Ewalt escribía fervientemente ilusionado sobre el futuro de la Web, iniciando su texto con un párrafo sin desperdicio:

As we’ve become completely immersed in the Internet era, Google has become a verb, librarians are increasingly lonely, and most of us have mastered the basics of Boolean logic–without even knowing exactly what it is. We’ve become a society of information managers, navigating huge amounts of data with ease and expertly tracking down obscure facts and figures.

En el blog Infoesfera ya se comentó este artículo en su momento, así que no creemos necesario volverlo a debatir, además de superar los objetivos de este texto. Pero sí diremos que frente a cada nueva innovación de cualquier sistema informativo, siempre se espera la eliminación de la intermediación humana para la clasificación y evaluación de ésta (Sería un avance sin duda hacia la Inteligencia Artificial), pero hasta ahora ha resultado un camino no demasiado lleno de frutos. Como ejemplo, os remitimos a la reciente discusión surgida en la Biblioblogosfera en la que se debatió sobre la verdadera utilidad de la Web como fuente de información frente a otras herramientas más tradicionales.



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