El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

“Biblioficciones” de Andrés Trapiello

El siguiente texto se publicó en la revista Magazine en el número correspondiente al 15 de octubre de 2006. Su autor, Andrés Trapiello, reflexiona sobre el futuro del libro y del cambio tecnológico al que se va a ver sometido.

Suceden con los libros cosas extrañísimas y paradójicas. Según las estadísticas, cada día se editan y se compran más libros y cada día se lee menos, porque los jóvenes prefieren las imágenes, pero al mismo tiempo todo el mundo está fascinado con que desde nuestros ordenadores pueda accederse a las grandes bibliotecas del planeta. Para unos el libro dejará de existir tarde o temprano tal como lo conocemos, o sea, en papel, y acabaremos leyendo en las pantallas de nuestros portátiles cualquier página que se haya escrito no importa por quién ni en qué siglo o país, mientras que otros se empeñan en lo contrario, hasta que llegue ese día, editando millones de libros que nadie leerá. La síntesis de ambas posturas la han encontrado quienes sueñan en implantar en el cerebro humano microchips con todos esos libros, que llegarían así a saberse como por ciencia infusa, sin haberlo leído, decorándonos mucho.

Cuando en los años sesenta el hombre empezó a viajar por el espacio, llegó a vaticinarse que en el año 2000 nos alimentaríamos todos como los cosmonautas, con píldoras y nutrientes liofilizados. De manera que todas esas biblioficciones a lo Julio Verne, a uno, que no tiene la menor intención de vivir ciento ochenta años, le dejan indiferente. De todos los grandes libros que se han escrito existen ejemplares en papel. La mayor parte incluso puede tenerlos cualquiera en su casa por muy poco dinero. Como decía un amigo en frase que gusta uno repetir: los libros que han cambiado nuestra vida se compran en los quioscos, si acaso no los regalan con el periódico del día. Por otro lado es cosa probadísima que ninguno de nosotros, ni siquiera los que lleguen a ciento ochenta años, vivirá lo suficiente para leer ni siquiera la mitad de lo que querría leer o releer. Amigo Mallarmé, ni la carne es triste ni ha leído uno todos los libros. Por tanto, en lo que se refiere al caso que nos ocupa, por uno pueden irse al infierno todos los ordenadores en un apagón informático universal. A la gran literatura, de la que el 99% se escribió cuando ni siquiera se había inventado la bombilla, o le sucedería absolutamente nada. Si nos privaran de las bombillas sería, en cambio, una catástrofe; ahora, sin electrónica, la biblioteca de una seguiría teniendo ese aspecto medieval y romántico de monasterio que en absoluto es incompatible con la modernidad. No podríamos decir otro tanto de los ordenadores. En veinte años ha tenido uno seis, y la información que guardaba en los primeros ya no puede trasegarla a los últimos, por haberse quedad aquéllos antiguos y obsoletos.

No sabemos si dentro de unos años inventarán el libro informático, ese que en sus bodegas podrá almacenar veinte mil volúmenes. Eso son veinte veces más de los que necesita nadie para ser culto. Decía JRJ: “Para leer mucho comprar poco”. Qué duda cabe que el ordenador nos ha facilitado a todos mucho las cosas, permitiéndonos consultar cómodamente desde casa millones de datos que antes nos llevaba días, incluso semanas, pesquisar. Ahora bien, leer, lo que se dice leer, seguirá haciéndolo uno con un libro en la mano, un viejo libro de viejo, uno de ese 99%, alguno de los que encierran en sus páginas amarillentas “el dolorido sentir” que nos importa, uno de esos libros que ni siquiera entran en las estadísticas.

Library Tower de Los Ángeles arrow-right
Next post

arrow-left Dilbert, el peligro de los libros
Previous post

  • leo

    Jueves, 26 de octubre de 2006 at 22:12 |

    muy buen comentario respecto al futuro del libro y todo lo que se a dicho sobre él , yo comparto la opinion de que el libro seguira por mucho tiempo en el formanto papel.
    respecto al tema de la edicion de libros y cuanto se lee te recomiendo “Los demasiados libros”, del escritor Gabriel Zaid.

    • Anónimo

      Martes, 12 de mayo de 2009 at 14:44 |

      pienso que ´de la misma forma que le funcion clorofilica es indispensablem para la vida o seguimos necesitando el aire para respirar, hay cosas que necesitan su aderezo parea

  • corsaria

    Domingo, 29 de octubre de 2006 at 10:06 |

    Creo que el miedo a internet como enterrador del libro en papel es infundado. Al contrario, hace que se vendan más libros, haya más facilidades para adquirirlos, y sobre todo se hable de libros. El texto muy acertado. 🙂

  • Marcos Ros

    Domingo, 29 de octubre de 2006 at 14:22 |

    Completamente de acuerdo con vosotros dos. Internet no va a matar al libro de papel, sin embargo cambiará ciertos hábitos a la hora de consumirlos y editarlos. Sino comprobad la iniciativa de lulu.com – http://www.lulu.com/es

    La iniciativa explicada en el diario El Mundo:

    http://elmundo.es/navegante/2006/10/06/tecnologia/1160128006.html

  • Sucel Higueros

    Martes, 31 de octubre de 2006 at 17:53 |

    Me parece muy bueno lo que se dice acerca de libros y su futuro, pero creo que el placer de tener contacto físico con el libro… nunca lo dará la tecnología.

  • “Derecho a tanteo” de Andrés Trapiello » El Documentalista Enredado

    Viernes, 6 de julio de 2007 at 08:10 |

    […] escritor Andrés Trapiello, del que ya recogimos otro texto, nos cuenta en distintos números de la revista Magazine, la historia de unos pergaminos que […]

Usamos Cookies - Utilizando este sitio o cerrando este mensaje aceptas nuestra política de Cookies.
Aceptar Cookies
x