El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

El sistema actual sobre el que se fundamenta Internet, y más aún tras la adquisición de DoubleClick por parte de Google, podría definirse más bien como maquiavélico. Por un lado, tenemos una empresa que otorga ratios de tráfico muy elevados a distintas tipologías de sitios web, es el mejor en su campo hoy por hoy desde luego, mientras que, por otro, obtiene su financiación mediante la generación de otro tipo de tráfico mediante la compraventa de enlaces y palabras clave. En términos de medios de comunicación, Google otorgaría dos tipos de publicidad, la pagada (Adwords, adsense y otros modelos) y la blanca (cuando un medio habla de ti sin haberle pagado por ello) mediante las búsquedas que realizan los internautas dentro o a través de él. El sistema es perfecto para Google, pero a la vez obliga a los dueños de los sitios web a subyugarse a él y a su modelo de negocio, puesto que Google hará todo lo que esté en su mano para defender su producto estrella: Su buscador.

No debemos olvidar que la empresa Google nació como un buscador y, a pesar de que durante los últimos años se haya comportado más como un metamedio, comprando y desarrollando servicios y aplicaciones, sus fundadores Larry Page y Sergei Brin son plenamente conscientes de que su principal producto y valor son sus orígenes y, por ello, una de sus mayores preocupaciones es que los resultados de éste no se degraden. Teniendo en cuenta la cuota de mercado que dispone Google en las búsquedas globales en Internet, no es de extrañar que sea uno de los mayores proveedores de tráfico a las webs que la conforman.

De hecho, la famosa barrita verde, el indicador que sirve para otorgar una serie de pesos a las páginas web dentro de la Red, el Pagerank, es una de las mayores preocupaciones de los webmasters y el incremento de su valor, aplicando una serie de estrategias, una de los objetivos de los SEOs. En el mismo momento que el buscador otorga pesos a los distintos sitios web, los está valoralizando, estableciendo una suerte de oferta y demanda dependiendo de su utilidad, contenido y popularidad. El PageRank se fundamenta (Además de otras variables) por el número de enlaces que una web recibe, pero también de dónde provienen y su Pagerank. Es decir, el Pagerank es transmitible o conectivo de unos sitios web a otros, por lo que no es lo mismo recibir un enlace de una web que tiene un PageRank 3 que 6.

Los modelos publicitarios que comentábamos en los textos anteriores buscan, más allá de la recomendación del bloguer, el enlace a una página web. De hecho, las empresas están dispuestas a pagar cierto monto económico para que las enlaces, por lo que el modelo sobre el que se fundamenta Google, supuestamente democrático, se desvirtúa completamente cuando se ofrece la posibilidad de comprar enlaces dentro de textos otorgando valor económico a las webs dependiendo del valor del Pagerank y no en forma de publicidad contextual como éste ofrece. Google advirtió severamente que los enlaces comprados debían utilizar el valor nofollow, es decir, que el enlace pagado indicase a los bots del buscador (Agentes informáticos que indexan la web) que no debían seguirlo o tenerlo en cuenta. Obviamente, las empresas de pago de enlaces indicaron que esto no debía hacerse, pero no dispusieron de margen de maniobra cuando el buscador movió ficha.

El pasado mes de octubre, Google penalizó a las webs y blogs que utilizaban el modelo de pago por enlaces y Payperpost. La sangría derivada de esto fue un momento duro para la blogosfera y sitios webs muy influyentes descubrieron que habían perdido hasta dos puntos en el valor del PageRank. No hace falta recordar que la disminución de este valor tiene un impacto muy significativo en el tráfico de los sitios webs, por lo que el número que asigna a las páginas web, tiene una importancia muy significativa a la hora de generar ingresos en éstas. El desconcierto era tan profundo que algún bloguer se planteaba la eterna cuestión del pago por contenidos, cuando todos nos felicitamos en el momento que los medios de comunicación se percataron que el cierre de contenidos no era el camino a seguir que el futuro de la prensa es libre y gratis.

Hay quien considera que la acción de Google fue positiva, puesto que servía para limpiar la Red puesto que las acciones publicitarias se habían convertido abiertamente en spamming, aunque otros podrán considerar que el poder del buscador es tan grande y su influencia sobre lo que sucede en la Red tan intensa que se le debería empezar a poner cota. Sin embargo, ¿es demasiado tarde para frenarle los pies a Google cuando se ha convertido en juez y parte?

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