El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

Una de las características de los blogs, una de las razones por las que tienen que agradecer su popularización durante los últimos años, es su fácil eidición y publicación, ya que el usuario sólo tiene que darle al botón de PUBLICAR para que sus ideas y opiniones se vean reflejadas en las otrora denominadas Autopistas de la información sin tener la necesidad de saber de HTML. Es cierto, los blogs son terriblemente sencillos de actualizar, si obviamos ciertos fallas psicológicas que pueden acechar al bloguer, sin embargo esto es completamente falso cuando hablamos de gestionar un blog.

Y es que no sólo debemos enfrentarnos a trolls y spammers, es que también debemos lidiar con otros aspectos inherentes al tipo de alojamiento que hemos escogido para nuestro sitio web. Puesto que no es lo mismo utilizar una plataforma de publicación como Blogger o el sistema de alojamiento de WordPress, que uno mismo deba de gestionarse el servidor y los ficheros, así como tener que actualizar a las nuevas versiones del CMS escogido con los riesgos que esto conlleva.

Porque si bien, en general, los desarrolladores de WordPress tratan que la actualización e instalación del sistema sea lo más sencilla posible; esto no quiere decir que en ocasiones no resulte traumática. De hecho, nos sucedió que de un salto de una versión a otra de WordPress, la actualización de la base de datos para el sistema de categorías y de gestión del blogroll no funcionó correctamente y el sistema daba error produciendo un fallo en la base de datos (Nuestro blog dejó de funcionar literalmente). Esto nos obligó a retornar a las copias de seguridad de las que disponíamos, perdón, las copias de seguridad que el servicio de alojamiento automáticamente producía. Este hecho que, más o menos los experimentados solventamos con mayor o menor dificultad, se me antoja imposible para aquellos que simplemente le dan al botón de PUBLICAR y se olvidan del resto, aunque tampoco ellos se aventurarán a autogestionarse sus sitios de publicación web, ni mucho menos a cambiar de plantilla.

Dicho esto, aquellos que nos aventuramos a tener un dominio propio en un servicio de alojamiento web nos enfrentamos frecuentemente a la inseguridad de si todo funcionará como se espera, ya que obviamente no tiene porqué siempre suceder así. Las actualizaciones de versiones del CMS son completamente necesarias, no podemos pasarlo por alto, ya que en las versiones antiguas suelen aparecer agujeros de seguridad que no sólo afectan al blog, sino que incluso pueden llegar a afectar otros sistemas anejos. Así, por ejemplo, Technorati anunciaba recientemente que iba a dejar de actualizar blogs que no hubiesen actualizado a versiones recientes de WordPress, su razón principal eran cuestiones de seguridad por lo que no es algo que deba dejarse aparcado durante mucho tiempo. Otras de las cuestiones que nos obligan a actualizarnos es el desarrollo de nuevos plugins, pequeñas funcionalidades que añadimos a nuestros weblogs según vamos descubriendo nuestras nuevas necesidades, y es que los plugins no se suelen diseñar pensando en versiones antiguas de WordPress.

Por supuesto que hay algunos que defienden a ultranza la no-actualización de los CMS aduciendo la depuración de las nuevas versiones – hasta que no salga la X.X.1 de la versión X.X no actualizo – o simplemente porque WordPress va creciendo y haciéndose más pesado, consumiendo recursos de los servidores, por lo que la decisión de actualizarse se aplaza. Pero, siempre llega, para fortuna o desgracia de los bloguers.

Pero, ¿qué tiene que ver lo anteriormente afirmado con la plantilla de un blog? Fundamentalmente que, al evolucionar el CMS, aparecen nuevas formas de hacer las cosas, nuevos comandos y obviamente una etiqueta que anteriormente nos servía para mostrar el blogroll puede caer en desuso y desaparecer. Por supuesto que esto también es aplicable a otros aspectos del blog como las etiquetas o los códigos en PHP que insertamos cada vez que instalamos un plugin y que dejan de funcionar porque la base de datos interna ha cambiado en su estructura. Sobre esto último señalar que, cuando se va a producir una actualización importante de WordPress, aparecen en distintas webs listas de plugins populares que funcionan y que no funcionan con la nueva versión del sistema. Por un lado, esto sirve para que los autores de los plugins actualicen sus creaciones, pero por otro nos ponen sobreaviso de que una funcionalidad específica que teníamos disponible en nuestro blog va a dejar de funcionar o puede dejar de hacerlo.

Así pues, el cambio de plantilla nos ofrece la posibilidad de limpiar los códigos de nuestros themes y, de esta manera, poder añadirles nuevas funcionalidades que antes no ofrecíamos. Por ejemplo, buscar un plugin que haga mejor las cosas (Esto nos sucedió con el plugin para la muestra de los últimos comentarios), así como rebuscar dentro de nuestro servidor y borrar antiguos plugins que utilizábamos, pero que por distintas circunstancias están obsoletos y ya hemos dejado de usar. En nuestro caso, uno que realizaba un conteo de las visitas que había recibido un post determinado.

Pero, aquí llega la puntualización, al igual que limpiamos nuestro código debemos tener presente que una nueva plantilla puede ensuciar nuestro blog si no somos cautos. Por ejemplo, una plantilla que consideramos gratuita puede llegar a salirnos cara, puesto que puede incluir enlaces que el diseñador ha introducido deliveradamente para mejorar el posicionamiento de otras webs que no tienen ninguna relación con nosotros. Estas son las plantillas denominadas Sponsored Themes que provocaron una honda controversia dentro de la blogosfera cuando Matt Mullenweg decidió eliminarlas del sitio WordPress Theme Viewer. Obviamente, estas plantillas tenían como objetivo que fuesen instaladas en el mayor número de blogs posibles para que, de esta forma, los enlaces incluidos dentro de ellas, señalasen a distintas webs que habían pagado al diseñador por su inclusión y mejorar su posicionamiento dentro de Google. Obviamente, esto puede convertirse en un arma de doble filo porque los buscadores pueden llegar a penalizarnos por ello.

Y es que el blogging nunca fue sencillo en ninguno de sus aspectos.

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