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Twitter, la barra del bar 24/7

Me cuenta una amiga periodista que el día de la dimisión de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, estaba en casa frente al ordenador con Twitter, la Web y las televisiones y la radio puestas sintiendo cierta impotencia puesto que no podía acudir a aquel acto (Desde luego, si eso no es multitarea, no sé exactamente qué es). Eran sobre las 5,30 de la tarde y yo sin estar todavía advertido de los hechos que se iban a producir, estaba delante de la TV.

En mi caso, la televisión falló clamorosamente a la hora de realizar su tarea informativa. Aquel día no hubo una conexión en directo ni a través de la televisión pública valenciana, ni en la televisión pública nacional. Los servicios de la Generalitat Valenciana lo impidieron. Eso sí, pude escuchar en la radio al presidente dimisionario, mientras lanzaba mi indignación en Twitter inquieriendo el porqué las televisiones públicas no estaban retransmitiendo ese momento y dando el parte meteorológico. Inmediatamente después, tras advertirme mi amiga que al Molt Honorable se le podía escuchar en la radio, Twitter retransmitía que una suerte de proceso de censura se había producido en el caso de las televisiones con el criterio de que o retransmitían todas o ninguna.

En aquella tarde, constanté que los periodistas descubren Twitter como la barra del bar donde antaño acudían a recuperar historias e intercambiar impresiones. Es bastante curioso comprobar cómo se cruzan conversaciones y, hasta en ocasiones, acusaciones de diversa índole en la que el resto de los mortales asistimos como sujetos pasivos. No es de extrañar que mi amiga anduviese conectada con Twitter como fuente informativa porque fue en esta plataforma donde los periodistas que asistían al anuncio lanzaban sus apuestas y últimas informaciones sobre la comparecencia que iba a realizar el Presidente.

Los periodistas trasladaban la primicia a Twitter obviando otros medios, puede ser por la falta de un medio instantáneo de transmisión de la noticia (El País dispone de Eskup). El tiempo real del hecho periodístico se convierte en simultáneo y telegráfico, donde al sujeto se le puede interrogar e intercambiar opiniones con él enriqueciendo la transmisión del mensaje con concreciones y con una estructura lineal e instantánea del suceso. Podría considerarse como una suerte de libro de notas desde el que posteriormente se puede recomponer el hecho informativo para la publicación de una noticia mucho más detallada y coherente en el medio de comunicación (Este modo de proceder ya se ha propuesto en el mundo anglosajón). ¿Cambiará Twitter también la manera de trabajar de los periodistas?

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La eterna batalla entre la información “pull” y la información “push”

Me quieren enterrar otra vez el formato RSS. El formato deseado por muchos documentalistas y que cruzan los dedos porque una página disponga de él. Muchos todavía no hemos aprendido a configurarlo correctamente y ya lo quieren jubilar esos grandes gurús que lo consideran como un objeto del pasado, glorioso, puede ser, pero pasado. En Internet al contrario que la vida real aquello de “cualquier tiempo del pasado fue mejor” no aplica.

En esta ocasión, el debate lo iniciaron ya hace un par de meses Facebook y Twitter al jubilarlo dentro de sus sistemas de difusión de contenidos. Las cuentas de usuario ya no distribuyen RSS como lo venían haciendo y ha sido a raíz de que  estas dos grandes empresas, tan populares actualmente, deciden finiquitar el RSS, el debate se instaura de nuevo. ¿Son los RSS necesarios?

Personalmente considero que, más allá de los formatos que tan rápido pasan por ser sustituidos por otros – De hecho, al RSS se le acusa de no haber evolucionado mucho desde que está entre nosotros -, la batalla se debería centrar entre la difusión de la información de una forma pull o push. Actualmente se considera, y creo que de una forma errónea y soy bastante excéptico sobre ello,  que la información debe de hallarnos. Es decir, que si una noticia es realmente relevante debe de aparecer en nuestras pantallas o dispositivos móviles de forma machacona y existente fruto de un filtrado informativo social (¿Alguien sabe dónde está Digg ahora?). Una información debe de ser Trending Topic impuesto de forma social. Por ejemplo, en Twitter una historia debe encontrarnos gracias a que las personas que seguimos la “promueven”, la difunden y la retuitean hasta que nos alcanza o llama la atención.

Claro que entraríamos en el debate de los verdaderos intereses que tienen las personas que seguimos en Twitter y sus finalidades. Recuerdo perfectamente un correo electrónico dentro de una lista de distribución – sí, todavía existen y son muy activas -, de un usuario que pedía a los profesionales que no mezclasen los mensajes personales con los profesionales en Twitter. Desgraciadamente, y personalmente, yo busco información personal en Twitter, a saber, intereses, hechos, filtrado de noticias… No es recomendable que una persona se centre demasiado en lo profesional, publicando todo lo que encuentra en la Web como se se tratase de un  weblog, porque simplemente no le seguiría nadie.

No me interesa seguir a, por ejemplo, a El País o al Levante-EMV en Twitter. No quiero información excesiva en mi Time Line en el sitio de microblogging, simplemente porque la atención es el verdadero valor que tenemos cuando nos encontramos en Internet y prefiero seguir a personas en Twitter a las marcas ya las dejo para la web o para el RSS. En Twitter, encontramos información Push, muy candente, que es extremadamente relevante para muchos, pero existe otra tipo de información que es relevante para nosotros y para pocas personas más.

Porque uno de los aspectos muy positivos del RSS es la capacidad de seguir una publicación que nos interesa de forma constante. Extraemos (Pull) esa información porque en general nos interesa casi todo lo que se publica allí, no tenemos que esperar que alguien la promocione. Es una decisión personal, una fuente de información valiosa a la que atendemos cuando realmente tenemos un momento y donde no es necesario estar atento 24/7 para encontrarla.

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La revolución digital llega al ágora, ¿del ágora al Parlamento?

Me imagino como tertuliano un tanto desconcertado frente al movimiento social que se está produciendo actualmente en las principales plazas de las ciudades españolas, o del 15M. De hecho, lo soy un poco. He acudido a la Plaza del Ayuntamiento de Valencia dos veces y he animado a todos mis conocidos a acudir. Para todos es algo nuevo, los más mayores (aunque yo ya no soy tan joven) tuvieron su movimiento de inconformismo frente a una Dictadura, pero frente a la Transición o el siempre accesible Mayo del 68 no se percatan que algo se perdió en el camino y eso es lo que aparentemente se reclama. Recuerdan a ese Mayo del 68, a su representante Daniel Cohn-Bendit, ya integrado en el sistema y con cargo en el Parlamento Europeo, y consideran que este movimiento se diluirá como un terrón de azúcar en el paso del tiempo. Habrá que verlo.

Es curioso que no hace tanto, nos sugerían que nos indignásemos, que nos lanzásemos a la calle. Pero cuando lo hacemos, justo en un momento electoral, nos dicen que así no, que no es nuestro momento, que el momento es suyo, el momento de los partidos, para sugerirnos sus ideas, que su mensaje nos empape, que nos sentemos frente a la tele, que nos olvidemos del frío adoquín y las noches al raso, que no pensemos que nos ofrecieron ideas, pero nos dieron gato por liebre. Nos mintieron. El domingo lo llamarán la “fiesta de la democracia”, pero el fin de semana se comprobará, tal vez, si la democracia se convirtió sin querer en represora de sí misma.

Lo reconozco. He vagado por medios de comunicación, he escuchado tertulias, he leído análisis políticos intentando diseccionar un movimiento que no tiene líder, que se demuestra cívico y sensato, y que actualmente trata de definirse en sus reivindicaciones. He estado a su lado, codo con codo, escuchándoles, es gente indignada, pero no cabreada. La violencia es inexistente. Como los tertulianos, no sé qué es esto, es un movimiento que está por definir, pero gana adeptos día a día. La sociedad está cansada de la impostura. Tienen razón los tertulianos, no vivimos en los países árabes del Mediterráneo inmersos en dictaduras, pero la sociedad se siente estafada, sin un futuro y cansados de mantener un sistema que no sabe sostenerse a sí mismo.

He tuiteado, retuiteado, compartido fotos, pero curiosamente me he mantenido fuera de los blogs. No he leído blogs para entender esto. He acudido a los medios de comunicación, los he seguido, los he censurado y he compartido su incertidumbre y sorpresa. La revolución será tuiteada, es cierto, pero no nos explicará porqué. Twitter se presenta como centro neurálgico de qué está pasando pero no el porqué. Nadie convoca a nadie, pero siguen acudiendo unidos por un hilo digital que es casi imposible de seguir. Las multitudes se muestran inteligentes y se autoorganizan.

Actualmente, asistimos al mayor experimento social digital, lo estamos viviendo y somos partícipes de él. En una sociedad moderna y occidental, las movilizaciones en Twitter asustaron a los políticos a la hora de aprobar la famosa Ley Sinde, sin embargo en aquel momento, del salón, el internauta no se movió. No se prendió la mecha, pero hoy lo hace y se multiplica exponencialmente. Algunos creen que 60,000 personas manifestándose no son suficientes para promover un cambio, que no alcanzarían para un diputado en el Congreso de Diputados, por lo tanto no hay que escucharles. Sin embargo, la Democracia muta hacia espacios más abiertos, donde las ideas no tardan semanas en propagarse, si no horas. La clase política tardará en hacer la digestión de lo que estamos asistiendo, pero reconocerán que aquellos que los eligen, pueden mostrar su disconformidad de las formas más variadas. En los 60 o en los 70, no existía Twitter, ni teléfonos móviles, las protestas fueron buscando la arena de playa bajo el asfalto y los adoquines. Hoy, la tecnología abre puertas a una economía globalizada e interconectada, pero también hacia una sociedad más participativa y abierta, ¿debemos aprobar una y censurar la otra?

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Cuando el modo de empleo no es tan importante, el caso de Twitter

La aventura de comprar un mueble barato que uno mismo tiene que ensamblar en su casa no acaba con intentar encajarlo en la parte trasera del coche, sino cuando lo desembalamos y nos damos cuenta de la cantidad de tornillos, vielas y tuercas que lleva incluidas. Una media hora de mucha paciencia podemos llegar a dedicarle al arte de tratar de identificar una a una de esas pequeñas piezas que nos conducirán a ensamblar el conjunto, pero al menos alguien se preocupó de que llegásemos a tener un objetivo ofreciéndonos una hoja con sus instrucciones y gráficos del paso a paso.

El Social Media es una herramienta, una idea, sin embargo nadie sabe cómo acabarán de usarla sus usuarios. Se encaja en el maletero del coche, pero cuando se desembale ya veremos cómo acaba en forma. Twitter es un buen ejemplo de ello. Podría decirse que 140 caracteres son insuficientes, aunque en este momento puede que sean los justos. Ya no hablamos de revoluciones, olas virales, protestas o conversaciones más o menos afortunadas, sino de una herramienta que puede que llegue a desplazar la popularidad de Facebook durante este año.

Personalmente, no entiendo porqué algunas personas protegen sus “tuits”, aunque puedo entender a algunas de ellas (Es mejor que el jefe no lo sepa). Entiendo Twitter como un ambiente abierto, en lo que no importa demasiado lo que se expresa, porque no tiene que ser sincero, ni íntimo, abierto a los ojos de todos porque es precisamente eso lo que interesa. No hay mejor filtro social, enlaces que se comparten, frases trasladadas no necesariamente por su rigor, un ambiente vírico de información, imposible de seguir por cualquier persona, pero que en múltiples ocasiones llega hasta donde yo no podría como individuo que quiere permanecer informado.

Hay quien considera que Twitter acabaría con la sindicación de contenidos (RSS), pero no lo creo. La marca o la cabecera de una publicación todavía es importante y seguir un medio de comunicación a través de este sistema es perfectamente justificable (Sobre todo si dispone de feeds completos) en este mundo telegráfico que estamos creando.

Por otro lado, he visto cómo alguno de sus usuarios lanzaba peticiones de que se intentase mantener el rigor de Twitter, que no se llenase de basura, informativa se entiende. Sin embargo, el valor de esta herramienta es precisamente ése, el salto del rigor a la banalidad y si quieres lo consumes y si no lo obvias. Por supuesto que entiendo que algunas personas no gusten de perder el tiempo – procastrinar lo llaman ahora –, aunque ese ruido es tan sencillo de silenciar como dejar de seguir a algunos de esos usuarios molestos. Puede que los consejos para la utilización de una herramienta que se mueve en un ambiente abierto, no sean de mucha ayuda y que cada uno deba hacer lo que le apetezca, pero haberlos haylos.

Finalmente, existe una clasificación de los siete usuarios de Twitter que se deberían seguir. Personalmente, no siendo ni “activista” ni “académico”, me quedo con el rol de “enlazador” que es lo que realmente me gusta hacer y lo que prefiero que hagan las personas que sigo… Siempre caigo en algún enlace recortado.

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En el IV Horchata & Twitts, ¡desvirtualízate ya!

Ahora dicen que las redes sociales son muy malas, que fomentan la depresión, pero los alarmistas sólo podrán engañar a los incautos. Yo ayer me encontré con gente que las frecuentan, rara avis si quieren, pero el encuentro me levantó el ánimo plúmbeo que sobrellevo últimamente. No hace falta describir aquí el porqué, aunque se acerca más a la empatía que a la falta de ella. Creo que ustedes me entenderán.

El hecho es que en el anterior Horchata & Twitts me escaqueé, vayamos a ser honestos, pero en éste no podría haberlo evitado, aunque esta vez fue @juliatortosai la que no pudo acudir. Te pusieron falta, ya lo sabes. Pero me alegré sobremanera al encontrarme allí a @rockfucktory, ocupado en las tareas de técnico sonido del encuentro, y a que @marga_ferrer me desvirtualizase de una vez, aunque se cruza conmigo casi todas las semanas, sin saberlo aunque su fotoblog me gusta.

Aunque he de confesar que mi aliciente fue reencontrarme casi ocho años después con @jlluesma, que compartió muchos sábados conmigo en la redacción del Levante-EMV y que provó suerte con un proyecto europeo y que ahora desempeña sus labores profesionales en la Televisión Local de Teruel como director. He de decir que me sorprendió que no levantase la nariz de su teléfono móvil, contestando correos y tuiteando, pero como diría alguien allí mismo: “Horchata&Twitts el acto donde a los ponentes nadie les mira porque están escribiendo frenéticamente en sus smartphones”.

Como en todas las jornadas, lo más interesante se suele dar en los pasillos, aunque en este caso se daba en sitios angostos puesto que los asistentes abarrotaron Suc de Lluna o en el interior del Mercado de Colón, mientras algunos transeúntes apresurados nos miraban extrañados. Los ponentes invitados compartían sus experiencias, aunque era bastante frecuente que perdieses el hilo mientras te reencontrabas o te cruzabas con otros tuiteros como @PLGPOMETA o @calbiach, todavía estudiantes de periodismo, que aterrizaban de las IV Jornadas de Periodismo Digital celebradas en Valencia y me contaban las “disputas por los enchufes” de las que últimamente oigo muchas historias, incluso que alguno se lleva regletas de casa para compartir.

Escuché a @byuste y a @espiritusanto, compartir impresiones sobre el futuro del periodismo y de las nuevas hornadas de jóvenes que para su disgusto parecen encontrarse dormidos en los laureles, esperando en convertirse en Gabilondos y del Olmos, sin percartarse de que todo aquello ha cambiado radicalmente. El periodismo ciudadano también se paseó por allí, mientras los asistentes recriminaban la actitud de los grandes medios y @asaltodemata ponía el punto reidinvicativo y su experiencia en la Web Social. Después ya me despisté y anduve por el extrarradio del acto, hablando y compartiendo experiencias hasta la hora de cerrar.

Networking puro en el hashtag #horchatatwitts.

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¿El Social Media ha matado al blog?

No creo que sea menester recordar aquí que no fui un early-adopter de Twitter, ni tampoco de Facebook. No soy de aquellos que ansían que le ofrezcan una invitación o recibir una cuando un servicio se encuentra en fase Beta -Excepto en la honrosa ocasión de Gmail cuando era un coto de unos pocos y lo cierto es que es el único servicio que adopté más rápidamente con los brazos abierto -. En el caso del microblogging, mi excepticismo era total.

Puede que en aquellos principios hubiese podido pronunciar las palabras: “¿140 carácteres? ¿Dónde nos conduce eso?” Por supuesto que se trataba de un error, ya que obviaba que muchos de los posts de aquel entonces, los años 2006-2008, bien se podrían haber solventado con un miserable tweet. De hecho, la propia terminología del blog proviene de aquellas anotaciones cortas fruto de la navegación de los internautas por la Red.

Desde entonces Twitter ha tenido tiempo de crecer exponencialmente, mientras que la red social Facebook la mira de reojo intentando introducir cambios dentro de su interfaz y de su configuración para asemejarse cada día más a ella. Twitter se ha erigido la bandera de una revolución descentralizada y mientras el mundo de la comunicación trata de digerir ese nuevo canal inesperado que redirige tráfico y puntúa el interés de ciertas informaciones. Aunque la pregunta está en el aire: ¿El Social Media ha matado al blog?

Twitter es una forma muy efectiva de entrar en una comunidad ya establecida. 140 caracteres no ocupan excesivo tiempo, a pesar de que el seguimiento de las conversaciones cruzadas puede llegar a ser agotador, y puede ser actualizado desde cualquier momento. En el mundo Twitter, sólo tienes que encontrar a alguien al que seguir que comparta ciertos intereses contigo, comprobar sus listas y comenzar a seguir a personas. En el caso de los blogs, era mucho más costoso. La redacción de textos de 350 palabras de media supone un esfuerzo importante de tiempo y no siempre se puede estar seguro de que el retorno sea suficiente para justificarlo (Aunque sea mentalmente). 140 caracteres y listo, conversaciones, recomendaciones… Todo un mundo se abre en Twitter y seguir a personajes ficticios o reales, ser accesible a ellos, se encuentra extendiendo sólo una mano.

Pero ¿y los blogs? Antaño eran considerados como un portfolio para los profesionales (y todavía lo son), una manera de demostrar la valía de cada uno, sus conocimientos, sin embargo que la tendencia actualmente se centra en la capacidad de cada uno de conseguir seguidores dentro de su cuenta Twitter. Pero no debemos equivocarnos, los blogs, evolucionados hacia medios de comunicación de bajo costo y enfocados hacia las microaudiencias, no dejan de crecer apareciendo nuevos, mejores junto con nuevas ideas y enfoques. Ya no como proyectos aislados, esfuerzos personales; sino con un sino y una razón de ser que se centralizada en al menos una decena de personas dispuestas a actualizarlos.

Mientras tanto la generación de contenidos desde las plataformas sociales (Blogs, Wikis, etc.) ha disminuido lo que ha conducido a considerar que las ideas y el debate generado anteriormente dentro de este medio se está debilitando. Pero ¿se ha trasladado a Twitter? Recientemente, se publicó un estudio que analizaba 1200 millones de tweets (publicaciones en Twitter) producidos en dos meses. Los resultados eran un tanto decepcionantes puesto que el 71% no provocaban ninguna reacción, mientras que sólo el 6% era retuiteado (Redistribuido por otros usuarios) y el 23% restante obtenía una contestación. Unos resultados un tanto escasos, que en cualquier caso, dentro de nuestra experiencia, Twitter constituye una nueva forma y bastante poderosa de obtener tráfico, es decir obtener visitantes nuevos, por lo que ante esta falta de reacción deberían incluirse otras métricas como los clics producidos ante la distribución de un enlace o los hashtags utilizados.

El debate se sigue produciendo aunque se descentraliza y se esparce por toda la Web, de hecho el consumo de la Red ha aumentado un 62% desde principios de año. Twitter y Facebook permiten que estos contenidos lleguen a un mayor número de personas, con la audiencia más segmentada y por lo tanto más proclive de acceder a consumir cierto contenido. Las plataformas abiertas conducen a un aumento de la viralidad de los mensajes lanzados en ella, que permiten a las multitudes autoorganizarse de una forma mucho más efectiva y productiva ante un objetivo común.

¿El Social Media ha matado al blog? No, simplemente, la Conversación se ha transformado.

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Desnudos en las Redes Sociales

Los tiempos están cambiando. En España, fue una conquista democrática la erradicación de ficheros que guardaban información considerada sensible (Orientación sexual, raza o religión) que se utilizaron durante la represión franquista. La privacidad conquistada durante las décadas pasadas se ha resuelto con cierta regresión, mientras los gobiernos enarbolaban la bandera de la seguridad tras los distintos atentados terroristas que sacudieron algunas de las principales ciudades occidentales. Nuestra sociedad vigilada. Mientras tanto nuestra vida se entrelaza cada vez más con la Red y todas las aplicaciones que nos permiten estar conectados con nuestros conocidos y amigos, así como en aquellos sitios web que resultan de nuestro interés; somos diseccionados hasta algunos estratos que consideraríamos inadmisibles. Los ficheros de datos se multiplican, a la vez que las leyes que sirvieron regularlos buscando proteger nuestra intimidad se demuestran insuficientes en un mundo globalizado.

Pero las mentalidades también cambian, cualquiera puede disponer de sus minutos de gloria quieriéndolo o sin quererlo, y nuevos términos como el sexting o actitudes como mostrarse desnudo en la falsa intimidad de un cuarto de baño que algunos adolescentes realizan pueden pasar a ser algo más que una moda. Actos que no se encuentran generalizados, pero que invitan a que personas con mayor o menor influencia consideren que la intimidad ha muerto. Claro que Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, autor de la aseveración:

“Las personas se sienten muy cómodas no sólo compartiendo más información y de diferentes tipos, sino que también siendo más abiertos y con más personas. Esta norma social es algo que ha evolucionado en el tiempo, y nosotros la seguimos.”

Aquel que considera el fin de la privacidad como norma social, es la misma persona que considera que los usuarios de Facebook son “idiotas” o que reclama para sí esa privacidad que quiere sustraer a otros. Al final, parece que el dueño de Facebook puede llegar a encontrarle la utilidad a esa privacidad, algo que nosotros también deberíamos comenzar a plantearnos seriamente antes de que resulte demasiado tarde.

Pero es hipócrita acusar a otros de utilizar con mala fe nuestros datos personales, aunque nos declaren “idiotas”, cuando somos nosotros los primeros que no sabemos cuidar de lo que hacemos y lo que ofrecemos en la Web. Recientemente, los medios de comunicación publicaron alarmados que unos ladrones habían asaltado una casa haciéndose valer de la red social Facebook. El propio Jeff Jarvis, consultor y gurú de los medios de comunicación en Internet, tomó cartas en el asunto y trató de indagar sobre este hecho. Sus conclusiones, además de lanzar la estupenda frase “No os creáis todo lo que leáis”, fueron que se había sobredimensionado la noticia, que el ladrón no era un desconocido para la víctima, sino que estaba agregado como “Amigo” en la popular red social y que el hecho en sí se podría haber evitado siguiendo unas sencillas reglas para salvaguardar la privacidad ante personas que pueden llegar a no ser tan de fiar como creeríamos.

Sin embargo, muchos hechos aislados deberían llevarnos a la conclusión de que lo que publicamos es susceptible de ser usado en contra nuestra por desaprensivos. La web PleaseRobMe trata de alertarnos sobre ello recogiendo todas las actualizaciones de estado de los usuarios de Twitter que declaran voluntariamente encontrarse fuera de casa. Sin embargo, esa súplica de ser robados a través de Twitter no se trata de una exageración si nos atenemos a tan sólo dos ejemplos que se han recogido recientemente en distintos blogs.

En el primero de ellos, una chica que está en un restaurante cenando con unas amigas recibe una llamada de un extraño que llega a asustarla. En el segundo, un hombre recibe una broma muy pesada estando durmiendo en un hotel, cuando unos desconocidos que se hacen pasar por la dirección del mismo tratan de echarlo. El nexo en común de estas dos historias es que ambas personas utilizan un servicio de geolocalización (una aplicación que sirve para situarte geográficamente en un lugar en general utilizando un teléfono móvil) que les sitúa en un punto y publicándolo en Twitter, permitiendo a ciertos desaprensivos hacerles pasar por unos de los peores momentos de sus vidas.

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Gran error 2.0, prohibir el Social Media en la redacción

Twitter Media Huelga decir que la situación de los medios de comunicación no es la mejor de su historia. Si nos referimos a los medios de comunicación impresos, que luchan en su traslación hacia el mundo digital en ocasiones a contracorriente, la situación podría ser definida como dramática. Sin embargo, ya se trate de periodistas de uno u otro soporte, existen herramientas comunes que no se deberían evitar aprender usar y, actualmente, no se deberían obviar ni Facebook ni Twitter.

La primera de ellas, si bien debe ser entendida como un coto cerrado de privacidad, está cambiando radicalmente la manera que estamos utilizando la web y en un futuro no tan lejano puede que su protagonismo sea mayor que el de Google. La segunda porque Twitter se ha convertido en un medio de comunicación por sí mismo, donde políticos y deportistas, organizaciones e instituciones comentan sus últimas actividades e incluso tratan de gestionar crisis. E incluso, en ocasiones, Twitter es noticia por sí mismo al ser uno de los medios de comunicación utilizados por sus propios protagonistas. No, no es baladí, que un comunicador aprenda a utilizar estas herramientas, que sea consciente de su funcionamiento y de sus posibilidades, que sea partícipe de ellas no sólo como mero espectador.

Por supuesto que todavía hay periodistas que colocan a estas dos herramientas en los mismos planos, como si una excluyese a la otra o como si se tratasen de la misma. Alguno se acercará a algún compañero, probablemente más joven y más avezado en el vertiginoso mundo de la Web, para que le explique qué es exactamente eso de Twitter (Más complicado de usar que Facebook por su propia idiosincrasia). Los propios medios de comunicación lo utilizan como canal sin mayores problemas, el propio Twitter abrió un blog para ayudar a los periodistas más despistados, por lo que no me esperaba es lo que me comentó una amiga periodista hace no mucho.

A vueltas con la productividad de los trabajadores, me comentaba que, desde su empresa, se estaba empezando a considerar la posibilidad de capar la utilización de ciertos sitios web y me destacó dos: Facebook y Twitter. Teniendo presentes los últimos movimientos que se están produciendo dentro de las cabeceras más importantes en España, con la integración de las redacciones digitales e impresas, con lecciones de técnicas básicas SEO (Se acabó la escritura para humanos) y la búsqueda de audiencias por todo tipo de soportes; me pareció completamente extraño aquello, si no suicida, minando el futuro del trabajo de los periodistas.

A partir de ahora, nada de ir más allá de la búsqueda de información que puedan dar los organismos oficiales mediante notas y ruedas de prensa, editar los despachos de agencia, toda la información filtrada por otros, replicadores de contenidos tradicionales incapaces de ver por dónde salta la noticia… La innovación de la información capada por una decisión puede que un tanto arbitraria.

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Medios de comunicación frente al Social Media, ¿dónde puede haber más impacto?

Este mes cumplíamos un año desde que comenzamos a colaborar con la edición digital del diario Levante-EMV incorporándonos a su red de blogs. Para los que nos seguís desde hace un tiempo, huelga recordar que he trabajado dentro de este medio de comunicación y que aún sigo colaborando con él de diversas formas más allá de esta digital; pero, llegados a este punto, nos gustaría realizar un pequeño balance de lo que ha supuesto para este modesto blog esta colaboración.

Lo primero es señalaros que el peso de la cabecera es mucho. Aparecer dentro de la portada de un medio de comunicación serio supone una barrera ante los temas que deseas abordar e intentas sortear algunos temas polémicos, mientras consideras que otros puede que no lleguen a disponer el atractivo para los lectores del medio. Es decir, sientes como si perdieses el control sobre qué es lo que quieres decir, basculando hacia lo que es correcto decir. Éste podría considerarse como el punto negativo, sin embargo la cabecera, al menos dentro de la comunidad valenciana donde este medio de comunicación impreso es líder en difusión, también otorga cierto lustre.

En un principio esta colaboración genera sorpresa entre el colectivo de profesionales de la información, que me han consultado cómo lo conseguí y qué me da el diario. Las respuestas son sencillas, la primera es que no fue difícil, consideraron que los contenidos eran interesantes, y a lo segundo, de momento, nada tangible. De hecho, ésta es una suerte de relación simbiótica en la que ambos quedamos favorecidos y que podemos romper en cualquier momento, sin presiones de ninguna clase. Lo cierto es que nunca he recibido ninguna amonestación ni correo de reproche, así que si me he censurado ha sido más por sentido de la responsabilidad que por otra cosa.

Nuestro interés, obviamente, pasa por el tráfico de usuarios desde el sitio web del diario y éste se produce mediante tres vías fundamentalmente. La primera de ellas mediante la página principal de la edición digital donde existe una pequeña caja con las últimas actualizaciones de la red de blogs, la segunda mediante la página destinada a recoger las direcciones web y últimas actualizaciones de la red de blogs del Levante-EMV y, finalmente, si el contenido es relevante los editores de la edición digital pueden llegar a publicar una pequeña noticia como contenido destacado. En ninguna de las dos intervenimos directamente, así que intentando realizar una comparativa de posible impacto, he considerado que sería interesante realizarla con dos de los sitios web más importantes del Social Media actual: Facebook y Twitter.

He de confesar que siempre he estado más interesado en aprender que en dedicarme a promocionar este blog a través de cualquiera de las dos vías del Social Media, mi perfil siempre ha sido bastante bajo. De hecho, no me he preocupado en exceso de ello hasta hace bien poco cuando Feedburner permitió realizar un tweet automáticamente a cualquier cuenta de Twitter que deseásemos cuando publicásemos un post. No puedo negar que también he jugado un poco, enchufando mi cuenta twitter con mi cuenta en Facebook, pero al final he desistido de seguir haciéndolo puesto que generaba demasiado ruido y son dos ecosistemas completamente distintos. Por lo que actualmente, en Twitter sí que publico las actualizaciones de este blog, pero en Facebook no.

Los resultados han sido bastante curiosos y no demasiado concluyentes este primer año. Como podéis ver, la página principal del Levante-EMV dispone de un gran poder de difusión. Los picos son muy pronunciados siempre que se trate de contenido destacado. El primer dato corresponde al mes de febrero de 2009 donde se hizo una más que correcta difusión de nuestra incorporación a la red de blogs, mientras que el resto corresponden a contenidos muy puntuales que se destacaron en forma de noticia.

Usuarios únicos por fuente

Por otra parte, eliminando los dos primeros picos de difusión, podemos comprobar de forma más clara que la página web de la Red de Blogs dispone de unas métricas similares comparadas con la página principal, mientras que si bien Facebook mantiene su poder de difusión muy estable a lo largo del tiempo (Insistimos en que no hemos trabajado mucho con ello), Twitter va ganando peso rápidamente en la segunda parte del año cuando me incorporo activamente en su ecosistema.

Usuarios únicos por fuente (Mayo 2009 - febrero 2010)

Usuarios únicos por fuente (Mayo 2009 - febrero 2010)

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Twitterrific!!!

Definitivamente, no soy un buen gurú. Nunca creí que 140 caracteres dieran para mucho, consideré que si bien el microblogging disponía de cierta utilidad, nunca llegaría a romper definitivamente y ser un instrumento de masas. Puede ser que se trate de una perspectiva demasiado personal, si para enviar un SMS me quedo corto, imaginaos para explicar una idea por la Web. Es posible que nuestra acelerada vida nos empuje invariablemente a ser cortos y concisos, pero dentro de Internet esto se convierte en una necesidad.

El menos es más aplicado a las noticias o al argumentario de las ideas nunca me acabaron de agradar. Si nos quedamos con el teletipo no contemplamos el contexto, perdemos la profundidad del hecho. Es como contemplar el Guernica de Picasso sin comprender porqué se pintó y en qué condiciones se compuso. Nos agradará más o menos, pero perderemos la intención del pintor.

Dicen que tienes que utilizar Twitter para poder criticarlo, que se contempla con cierto escepticismo al principio pero que después te engancha. Lo siento no es mi caso. Ni siquiera algunas de las aplicaciones trasladadas al mundo Twitter son de mi agrado, más bien me parecen cierta involución. Sin embargo, no puedo negar que éste es el año Twitter pese a quien le pese, aunque puede que dentro de dos, el efecto Twit se diluya como un azucarillo como sucedió con la revolucionaria Blogosfera (Aunque quien tuvo retuvo, por supuesto).

El mundo descubrió la potencia de Twitter cuando la oposición iraní se lanzó a las calles coordinada y convocada a través de esta red social/servicio de microblogging. En realidad, su uso fue alentado por el propio gobierno de forma accidental que se apresuró a cortar los servicios de mensajería corta a través del móvil y capando el acceso a otro tipo de páginas web como Facebook. Si el proceder de sus autoridades se hubiese desarrollado de otra manera, puede ser que en vez de libros sobre la revolución Twitter hubiesen llevado otra marca comercial en la portada.

Sin embargo, Twitter también arrastra sus propios problemas a pesar de su popularidad entre las personalidades famosas. El primero de ellos, la competencia feroz de Facebook y los servicios de redes sociales que está tratando de trasladar el modelo de qué estás haciendo hacia sus cotos cerrados con cierto éxito. De hecho el joven becado de Morgan Stanley ya baticinó que Twitter es para viejos reservando el olimpo del sabroso mercado adolescente y juvenil a Facebook. El segundo es su falta de un modelo de negocio que tratará de ser creado mediante el establecimiento de cuentas Premium de pago (Pero, ¿no utilizábamos en la Web 2.0 el término molón Fremium?). Finalmente, el tercero es la falta de actualización de las cuentas, pero bueno esto es una constante en casi cualquier servicio web.

Mientras tanto, las compañías parecen encantadas con el nuevo juguete, mientras según se asevera Twitter y Facebook han trasladado parte de lo que se denominó “La Conversación” hacia su terreno. E incluso amenaza con engullir los agregadores RSS considerados como algo obsoletos y difíciles de entender para cualquier internauta normal; a la vez que los medios e infinitos sitios web se muestran encantados de volcar sus actualizaciones informativas hacia este nuevo servicio que amenaza en convertirse en un nuevo foco de infoxicación para el internauta, a pesar de lo corto de los mensajes a lanzar dentro del mismo.

Por otro lado, los spammers también han puesto su ojo en él, aunque no consigo a vislumbrar su meta y su porcentaje de éxito. Tienes que ser follower o seguidor de alguien para ver sus mensajes, es decir, el usuario tiene que cometer una acción para recibir el spam de Twitter.

Twitter también puede dejar a contrapié a los buscadores de empleo, porque ya se realizan ofertas de trabajo cuyo requisito para los aspirantes es disponer de 250 seguidores. Aunque los followers pueden comprarse con relativa facilidad, porque como no podría ser de otra forma de cualquier asunto podemos establecer un nuevo sistema económico, que el mundo debe seguir girando.

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