Categoría: Biblioteconomía
Ayer, los principales medios de comunicación impresos de la Comunidad Valenciana (Levante, Las Provincias o El País) se hacían eco de la presentación dentro del marco del V Saló Valencià del Llibre del informe de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez sobre el estado de las bibliotecas públicas en España durante el periodo 2000-2003. Aunque en septiembre de este mismo año, el informe ya fue presentado en Salamanca, no creo que esté de más recordar los datos que el documento desprende.
Así este documento pone de relieve que la red de bibliotecas valencianas, compuesta por medio millar de centros, se encuentra entre las más atrasadas de España de promedio en fondos, inversión y préstamos. El gasto público en la Comunidad Valenciana en la materia de bibliotecas es de 4,38 euros por habitante al año, dos euros inferior a la media española, que se sitúa enlos 6,36 euros y muy por debajo de la media europea que se sitúa en 17,54 euros. Esto trasladado porcentualmente se traduce en un 42% menos de inversion que destinan las administraciones públicas valencianas en materia de bibliotecas sobre el resto comunidades autónomas de España.
Sobre los indicadores referentes a dos factores que determinan la calidad del servicio de éstas, el nivel de diversificación de soportes y la capacidad de renovación de fondos, los datos no son mejores. Mientras que en España la incorporación de nuevas creaciones a los centros es de 67 libros por cada 100 habitantes, en la autonomía es de 53, mientras que en Valencia ciudad la cifra baja a 36. En cuanto a los índices de préstamo, la media valenciana (0,7 libros por habitante) se sitúa por debajo de la española (1,05), siete veces menos,que a su vez mantiene casi cuatro puntos de diferencia respecto a la europea (4,8). De nuevo el dato más negativo corresponde a la ciudad de Valencia (0,6), mientras que los indicadores de las ciudades de Alacant (0,68) y Castelló(0,75) son mejores.
La Comunidad Valenciana, con 1,11, supera ligeramente la media de libros en bibliotecas públicas por habitante, situada en 1,08 (la ciudad de Valencia tiene 0,6 libros por habitante); pero diversifica menos su oferta: dispone de 52 documentos sonoros, audiovisuales y electrónicos por cada 1.000 habitantes frente al promedio de 76 documentos. Su índice de renovación anual es del 6 %, frente a una media del 8,3 %. Mientras que dispone de1,5 ordenadores conectados a Internet en las bibliotecas frente a los 1,8 del conjunto de España.
A pesar de todo ello, el porcentaje de valencianos inscritos en bibliotecas (el 19,1%) es parecido a la media (20%), aunque ésta venga influida por comunidades como la gallega, donde sólo lo está el 8,4%.
Abstract
Representa, más ordenada y explícitamente que el resumen descriptivo, el contenido del documento mediante una relación lógica y lineal de los asuntos y puntos de vista allí argumentados.
AMAT NOGUERA, N. Técnicas documentales y fuentes de información. Barcelona: Bibliograf, 1978. p. 146
Análisis documental
Conjunto de operaciones necesarias para extraer la información contenida en las fuentes primarias y prepararla para su posterior recuperación y utilización
PÉREZ ÁLVAREZ-OSSORIO, J.R. Introducción a la información y documentación científica. Madrid: Alambra, 1988. p.10
Es el conjunto de operaciones que tienden a representar el contenido de un documento de una forma distinta a la original. Provoca la elaboración de documentos secundarios.
AMAT NOGUERA, N. Técnicas documentales y fuentes de información. Barcelona: Bibliograf, 1978. p. 36
La publicidad de la Generalitat Valenciana podría afirmar (¿No lo hace ya?) que Valencia se encamina a ser un referente en el mundo de la cultura con la inauguración el próximo día 8 de octubre del Palau de les Arts Reina Sofía que completará la Ciudad de las Artes y de las Ciencias diseñada y ejecutada por Santiago Calatrava. Pero, el precio ha sido grande, así únicamente las obras para este palacio no han carecido de polémica con retrasos y sobrecostes que algunos afirman que ascienden a 216 millones de euros -Lo escribiré con números 216.000.000 €-. Por otro lado, la Generalitat Valenciana, dentro de su política de cultura bajo grandes obras, baraja la realización de otros proyectos como la Ciudad de la Luz en Alicante o la ampliación del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) con expropiaciones de viviendas colindantes incluidas.
Desde luego que no vamos analizar desde aquí la política que está desarrollando la Generalitat a lo largo de más de diez años, sin embargo sí que debemos señalar que justo una semana antes de la inauguración con grandes fastos del Palau de les Arts, los medios de comunicación nos informan que «La Academia de San Carlos cierra su archivo y la biblioteca por falta de personal y dinero«. Poco podemos añadir a lo que ya se dice en este texto, pero nos parece completamente lamentable que una institución bicentenaria como la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos deba esperar las migas que le ofrece la Generalitat, mientras que recibe ayudas menores de otras instituciones como el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación de Valencia.
Como recientemente se pudo comprobar en la última edición de premios Bitácoras, en la que dos blogs bibliotecarios o biblioblogs eran finalistas en la categoría de mejor bitácora temática, la Biblioblogosfera se está convirtiendo un fenómeno a tener en cuenta.
Quizá la explicación sea que, sin incluir a los informáticos, las nuevas generaciones de bibliotecarios y documentalistas somos de los pocos profesionales que cuentan con una formación tecnológica suficiente y, por esto, los bibliobloggers formamos ya un colectivo muy amplio. Pero no nos engañemos: los biblioblogs están hechos en su mayoría por estudiantes o profesionales con grandes inquietudes por el tema, pero no por instituciones bibliotecarias que utilicen éstos como un servicio más para sus usuarios. Yo al menos no conozco ningún blog “de biblioteca” en España.
Teniendo en cuenta que España no es precisamente el país más tecnológicamente avanzado del mundo, y que aquí las bibliotecas arrastran una tradición humanística que en ocasiones parece ir en contra de todo avance tecnológico; no es de extrañar que un fenómeno tan recientemente introducido en nuestro país como es el de los blogs, no haya calado suficientemente en el mundo bibliotecario.
Pero en esta ocasión, la carencia de blogs “de bibliotecas” no es algo exclusivo de España. En el mundo anglosajón, que siempre por delante de nosotros se ha convertido en nuestro único referente (¡a saber que ocurre en la biblioblogosfera francófona! y ya no digo en otros idiomas), también se produce el hecho de que los biblioblogs estén ligados mayoritariamente a personas, y no a instituciones. Ésta es al menos una de las conclusiones que pueden extraerse de la lectura del libro Weblogs and libraries, de Laurel A. Clyde.