Saltar al contenido →

El Documentalista Enredado Entradas

Una aplicación de la licencia Creative Commons

La idea subyacente de las licencias Creative Commons (CC) consiste en ofrecer la posibilidad de establecer un modelo para facilitar la distribución y el uso de contenidos para el dominio público ofreciendo un forma más laxa en los derechos de los autores sin necesariamente restringirlos y acudir al Copyright. Cada una de las distintas licencias CC posee diferentes configuraciones, o principios, como el derecho del autor original a dar libertad para citar su obra, reproducirla, crear obras derivadas, ofrecerlo públicamente y / o con diferentes restricciones como no permitir el uso comercial o respetar la autoría original. Algunos podrían opinar que las CC no llegarán a funcionar, pero la realidad es otra ya que se están comenzando a tener en cuenta.

Por ejemplo, aquí en El Documentalista Enredado disponemos una licencia Creative Commons según la cual permitimos:

  • Copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra.
  • Hacer obras derivadas.

Aunque también ponemos una serie de restricciones como:

  • Reconocimiento. Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador. 
  • No comercial. No puede utilizar esta obra para fines comerciales. 
  • Compartir bajo la misma licencia. Si altera o transforma esta obra, o genera una obra derivada, sólo puede distribuir la obra generada bajo una licencia idéntica a ésta.
  • Al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los términos de la licencia de esta obra.
  • Alguna de estas condiciones puede no aplicarse si se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor.
7 comentarios

El archivo como castigo

Las bibliotecas y los archivos, en gran medida si se trata de pequeños municipios, han sido utilizados recurrentemente como lugares para apartar a gente que era molesta en otros sitios de la Administración Pública. Ya se tratara de personas descuidadas o simplemente vagas o incluso en un intento para hacer mobbing, estos lugares de la memoria pueden llegar a ser considerados como el último sitio donde cualquier persona quisiera llegar a trabajar. 

Podríamos haber caído en el error de considerar estas prácticas como erradicadas tras la aparición de los estudios superiores en Biblioteconomía, sin embargo no podríamos equivocarnos tanto. La Diputación de Valencia parece dispuesta a seguir con esta peculiar tradición y en la edición de hoy del Diario Levante podemos encontrarnos con suculento titular: [Fernando] Giner [Presidente de la Diputación] destituye al jefe de Publicaciones de la diputación y lo manda al archivo. El texto no tiene ningún desperdicio al detallar las razones de esta reubicación:

[…] [Carles] Recio se encargará de clasificar y ordenar el patrimonio bibliográfico para facilitar las consultas tras la restauración, según ha podido saber este diario. La destitución de Recio se produce ocho meses después de que se conociera que el escritor había instalado un prostíbulo masculino en su casa. Recio, que gestionaba también la publicidad de Abanderadoschicos, una casa de citas en el barrio de Russafa, alegó en aquella ocasión que sólo trató de ayudar a cuatro jóvenes que se habían quedado en la calle tras abandonar las instalaciones en las que trabajaban y en las que ejercían la prostitución masculina.

Sin embargo, a raíz de la polémica suscitada por la publicación de aquella información, Recio causó baja laboral en la diputación. Ha sido a su regreso cuando se ha producido su reubicación laboral y ha dejado de ser jefe de publicaciones. Preguntado ayer por la aparente atenuación de sus funciones, Recio afirmó que no se siente «degradado» y que, al contrario, ahora tiene más competencias de las que ostentaba anteriormente, señaló. [..]

En ocasiones, es completamente imposible comprender nada.

10 comentarios

Citas al libro /7

“Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta que no los he leído, porque sólo entonces puedo decir que son míos”
Carlo Dossi

“Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente”
Jaime Luciano Balmes

“La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee”
Ernest Hemingway

“Los libros son amigos que nunca decepcionan”
Thomas Carlyle

“Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga”
Francisco de Quevedo

“El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo”
Gustavo Adolfo Bécquer

“Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros”
Marco Tulio Cicerón

7 comentarios

Una bibliotecaria desenmadeja «El código Da Vinci»

El Código Da Vinci lo leí, jugada del Destino, en inglés y tras descubrir la aparición de una bibliotecaria en su trama, tuve que buscar rápidamente un ejemplar en castellano. Afortunadamente, Susana C. fue muy amable al prestarme el libro para que hoy pudiese transcribir el texto, por ello, gracias.

En inglés o en castellano, mi impresión no cambia en exceso, sigue siendo un libro bastante deficiente y decepcionante en su desenlace. Como sabréis se está preparando una película, cuyo estreno se espera en mayo de este año, en la que aparecen Tom Hanks y Audrey Toutou encarnando a los principales protagonistas de la novela. Creo que en la película no aparece nuestra bibliotecaria y heroína particular, Pamela Gettum, así que rindamos nuestro particular homenaje a esta profesional de la información que facilitó la búsqueda del Santo Grial en la ficción. Debo de señalar que sólo recojo parte de un capítulo, pero que Gettum aparece en uno más aportando la pista final.

La acción se sitúa en la actualidad. El historiador Robert Langdom y la criptóloga Sophie Neveu tratan de descifrar la clave de un poema que les conducirá hasta la próxima pista en su búsqueda del Santo Grial. Para ello, acuden a la biblioteca de una institución que sirve como campo base a los historiadores en sus investigaciones de tan magnífico orbe…

Un comentario

El libro más pequeño… y el más grande

Este fin de semana documenté una fotografía de un libro que se consideraba como el más pequeño del mundo y que como podréis imaginar apenas se podía entreabrir con las uñas. Aquel libro se trataba de una Biblia y mientras archivaba la fotografía, creía que en sus hojas tan sólo se podrían albergar algunas letras o acaso palabras. Sin embargo, andaba muy equivocado y, contemplando detenidamente aquella imagen, comprobé que en aquel libro se podrían entrever párrafos enteros de texto de, por supuesto, imposible lectura a simple vista. En aquel momento, podría haber pensado que aquel era todo un hallazgo, casual eso sí, digno de un texto para esta bitácora, pero pequé de completo ingenuo. Por lo visto, el asunto de los libros en miniaturas sucede como en el caso de las reliquias religiosas, todas dicen ser lo que tal vez ninguna llegue a ser.

Por ejemplo, con una simple búsqueda en Internet, aparece el bibliotecario Mark Palkovic de la Universidad de Cincinnati afirmando poseer el libro más pequeño del mundo. El documento tiene unas dimensiones de 9 x 9 mm con un total de 30 páginas y con tres ilustraciones a color, obviamente, sus textos no pueden ser leídos a simple vista y además tenemos un problema de definición he ahí el principal problema de todo libro pequeño. Si nos atenemos a la definición de la UNESCO de libro, Mark no poseería uno, ya que debería tener al menos 49 páginas, por lo que se trataría más bien de un folleto. Es decir, que porque algo posea forma de libro no deberíamos aceptarlo como tal ¿o tal vez sí?

Por otro lado, si existiese el libro más pequeño del mundo, no sería probablemente único ya que los libros disponen de tiradas de X ejemplares. Así sucede con este ejemplar número 16 del Chamaleon de Chekhov que tuvo una tirada de 100 ejemplares, 50 en inglés y 50 en ruso, por lo que la búsqueda del libro más pequeño se quedaría en la búsqueda de los libros más pequeños del mundo.

24 comentarios

El lado oscuro de la Blogosfera (II) — La creación de cibertrincheras: Los blogs políticos

En la Comunidad Valenciana es bien conocida la pasión que posee el Conseller Portavoz de la Generalitat, Esteban González Pons, por las nuevas tecnologías. Como ejemplo, bastante gráfico por cierto, diré que durante su breve paso por la Conselleria de Educación, fue el principal impulsor del sistema operativo, basado en Linux, Lliurex cuyo fin es convertirse en el software a instalar en todos los colegios e institutos públicos de esta comunidad autónoma. Además como todo buen amante de las tecnologías e Internet, González Pons también mantiene su propio blog en el medio de comunicación, Periodista Digital. Este extremo no deja de ser un tanto extraño teniendo presente que siendo él mismo la cabeza visible de un ejecutivo, prosiga con su labor política dentro de un medio de comunicación privado. Pero no demos una impresión errónea del objetivo último de este texto, ya que no pasa por la crítica de un político que dispone de un blog propio, sino que deseo ir un poco más allá.  

Durante la Convención Nacional del Partido Popular que se celebró en Madrid el fin de semana pasado, se realizó una mesa redonda en la que se abordó el papel de las bitácoras como nuevas herramientas para la difusión de ideas políticas. La mesa llevaba el título de Nuevas formas de acción política: el fenómeno blog y además del citado González Pons, que ejerció de moderador y que realiza una breve reseña del encuentro en su weblog, también estuvieron invitados entre otros Enrique Dans y Juan Freire. Las conclusiones que se han vertido en la blogosfera sobre este acto son un tanto dispares. Así hay algunos que consideran esta iniciativa como una campaña de marketing y para la transmisión de imagen de modernidad, mientras que otros van un poco más allá y tratan de trasladar este pequeño acto como una apuesta definitiva por el PP por la blogosfera. La conclusión de estos últimos pasa por considerar que la situación que se busca es similar a la que sucedió en la última campaña electoral estadounidense entre George W. Bush y John Kerry en la que la blogosfera americana tuvo un papel importante a la hora de debatir ideas y fue muy activa en la decantación de votos.

2 comentarios

Sobre la obsolescencia de los formatos

Antonio y Julia grabaron las travesuras de su bebé, hace dos décadas, con una Betamax. Hace años que este tipo de vídeos no está en el mercado y el suyo acabó muriéndose. Fueron a un establecimiento especializado para que les copiasen aquellas escenas hogareñas en un DVD. En Videoinstan, en Barcelona, lo hacen, como en tantos otros lugares. Trasladar dos horas de cinta a un soporte digital vigente que los rescate de su sepultura tecnológica cuesta 18 euros. Aurora Depares, responsable del local, recuerda que en 2001 apenas había tres estanterías con DVD. Hoy, cerca del 80% de la oferta está sobre DVD. "Los cambios de formatos son un engorro para el consumidor, pero mejoran la calidad de la imagen y permiten a la industria abrir otro mercado sobre los mismos títulos".

Éste es un ejemplo doméstico de obsolescencia tecnológica. Un fenómeno maliciosamente programado por la industria, dicen unos. Una consecuencia de la marcha de los tiempos, argumentan otros.

3 comentarios