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El Documentalista Enredado Entradas

Google se descubre en la guerra de los navegadores presentando ‘Chrome’

Es posible que uno de los mayores errores estratégicos de Microsoft durante la década de los años 90 fuese no percatarse de las posibilidades que podía ofrecer Internet como canal comunicativo, de negocios y de distribución de contenidos y productos que llegaría a ser a finales del siglo XX. Fruto de esa falta de perspectiva inicial, se desarrolló lo que se ha denominado como primera batalla dentro de la guerra de navegadores que dispuso de dos contendientes: Netscape, cuyo navegador era casi un estándar de facto en 1995, y la compañía de Redmond que no dudó en utilizar todas sus herramientas y sus posibilidades para acabar hundiendo el modelo de negocio de su competidora, ofreciendo su navegador Internet Explorer de forma gratuita y configurando su página inicio para que señalase a Microsoft, lo que derivó en que el Netscape Navigator fuese barrido y que languideciese durante algunos años.

De aquella primera batalla, Microsoft salió relativamente airosa. Su navegador Internet Explorer 6 disponía de una cuota de mercado superior al 80%, mientras que el Navigator, junto a Netscape, era adquirido por AOL, para finalmente desaparecer el pasado 1 de marzo de 2008. Sin embargo, el trabajo realizado por Netscape no acabó abandonado en su totalidad puesto que el motor del navegador de Netscape renacería para acabar presentando batalla al Explorer que, por otro lado, durante un lustro permaneció estanco y sin mejoras importantes. Estamos hablando de Mozilla Firefox.

Firefox, basándose en la filosofía Software Libre, tomó el testigo para intentar hacerle sombra al dominio aplastante del Explorer bajo la tutela de la Fundación Mozilla encargada de desarrollarlo, mientras que paralelamente surgían otros navegadores – Opera desarrollado por Opera Software y Safari desarrollado por Apple Inc.- que estarían dispuestos a presentar armas en lo que se ha considerado como la segunda batalla de la guerra de los navegadores. Sin embargo, no podemos olvidar que dentro de esta pugna tras el deceso de Netscape falta señalar puede que el actor más importante de todos los citados hasta el momento: Google.

La Fundacion Mozilla, cuyo navegador ha conseguido arañar cuota hasta alcanzar el 20% del mercado, reconocía hace pocas semanas que su dependencia respecto a los ingresos que le aportaba el acuerdo de colaboración con Google era excesivo. De hecho, los aportes de Google se acercan al 85% del total de los ingresos de la Fundación y, aunque los tienen asegurados hasta el año 2011, desde la propia Fundación reconocen que es completamente necesario diversificar sus ingresos para evitar suspicacias entre usuarios y desarrolladores, además de evitar que Google tome cartas sobre lo que se debe y lo que no se debe desarrollar para el producto estrella de la Fundación, Firefox.

Desgraciadamente, los recelos hacia la estrecha relación entre el gigante de Mountain View y Firefox ya se han producido en la utilización del ‘Google Safe Browsing’ que se trata de un sistema anti-phising desarrollado por Google que necesita de algunos datos privados de los internautas para ser efectivos comprometiendo la privacidad de los usuarios del navegador.

Pero, ¿por qué necesita Google de un producto como Firefox? En primer lugar, para evitar que los usuarios del buscador tengan que pasar por un producto desarrollado por la competencia directa de Google -Microsoft y su navegador Explorer- que podría comprometer la experiencia de usuario de los productos de Google en caso de que Microsoft lo desease. Así, por ejemplo, es conocido que Hotmail, uno de los servicios de correo electrónico más populares y propiedad de Microsoft, no funcionaba demasiado bien en las primeras versiones de Firefox, y además en la nueva versión del Explorer, la octava, está planteado que el internauta disponga de modo de navegación, denominado InPrivate, cuyo objetivo es la navegación anónima. En segundo lugar, teniendo presente que cada vez más tareas se realizan a través de los navegadores, en mayor medida los internautas comienzan a trabajar de forma completamente distribuida, en la Web, alejándose cada vez más del escritorio de su ordenador y de su disco duro, por lo que es el propio navegador una de las herramientas que más se utilizarán y con mayores fines en un futuro.

Por lo tanto, a lo que estamos asistiendo no es a una batalla sobre software, sino a una guerra sobre cómo en el futuro se accederá a la Web, cómo se procesará la información y qué características técnicas dispondremos para ello. Los pasos de Google ya no se encaminan hacia organizar la información del mundo como nos anunciaba cuando daba sus primeros pasos, sino que está dispuesto a avanzar un poco más su propia herramienta para acceder a la Web y a toda la información que ésta contiene: El navegador Google Chrome. De esta manera, Google está dando un golpe sobre la mesa, presentando su candidatura formal en el desarrollo de software, preparando al usuario a utilizar su interfaz, dispuesto a crear una comunidad en torno a él, además de dar el salto a otros terminales más allá del ordenador sobremesa, puesto que el futuro de Internet es la ubicuidad y la movilidad.

De momento, el navegador no ha decepcionado a los early adopters y más allá de los fallos de programación y de seguridad que se detecten en esta versión 0.6 (Beta), la compañía está dispuesta a apostar fuerte por crear un producto que favorezca completamente a sus intereses corporativos y de sus productos desde cualquier plataforma, permitiendo a sus usuarios que Google Gears, una aplicación que nos permite trabajar off-line con los servicios de Google, se encuentre implementada en nuestro navegador y que los fallos a la hora de la utilización de los servicios de Google sean los menores posibles.

No, esto no va a ser una guerra contra un software, esto es una guerra total por el futuro del acceso a la información, donde podríamos estar vendiendo nuestra alma al diablo pervirtiendo nuestra privacidad si no andamos con tiento. No, esto no es guerra por un software para situarse en un rincón de nuestros escritorios, es una guerra por la Web como Sistema Operativo donde el mejor posicionado se llevará el gato al agua y donde no dejaremos de ver zancadillas e incomodidades entre las empresas desarrolladoras. Desde luego que esto es sólo es el principio.

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Para evitar la infoxicación… ¡Impuestos!

Sobrecarga informativaTraspuesto me he quedado tras la lectura del texto de Dusty Horwitt dentro del Washington Post en su edición del pasado 24 de agosto. Bajo el título If Everyone’s Talking, Who Will Listen?, el abogado muestra su más sincera preocupación por lo que él denomina TMI (Too much information), aunque lo correcto hubiese sido utilizar el término Information Overload que fue trasladado al castellano por Alfons Cornella como Infoxicación.

En el artículo, del que me voy a ahorrar las valoraciones, Horwitt nos relata su desazón frente a la saturación que le provoca la cantidad de información que recibe cada día a través de distintos terminales electrónicos. Su forma de exponer su preocupación pasa por la realización de un comentario sobre las audiencias de los medios de comunicación en Estados Unidos que se encuentran estacionarios respecto a los años 80, aunque con tendencia a la contracción respecto al público que disponían hacía sólo unos años. Mientras tanto pasa analizar las audiencias de los blogs y de distintos sitios web, lamentándose de la fragmentación de contenidos y de las audiencias que estos están provocando dentro de la sociedad americana. Así, según su criterio, el impacto de los anuncios políticos o de otra índole que se realizan en los medios actualmente alcanzan a menos personas y se deben realizar con mayor intensidad que en épocas precedentes, ante lo que el autor declara que su interés pasa por el fortalecimiento de la democracia en la era de la infoxicación.

De este modo, realizando una crítica al consumo energético que se realiza por culpa de los ordenadores, considera adecuado que se promulgue un impuesto que grave la generación de información por parte de blogs, sitios webs, ordenadores y algunas televisiones por cable. De este modo, el coste para la generación de información sería mayor, ahuyentando de esta manera a aquellos que inundan a la sociedad con ella, mientras que se fortalecería a los medios de comunicación tradicionales como vehículos de la información de calidad.

¿Habremos encontrado a un detractor de la Web 2.0?

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La teoría de la ansiedad en la biblioteca

La experiencia de la ansiedad en la biblioteca ha sido un área activa de investigación desde la década de los años 80. La teoría de la ansiedad en la biblioteca describe cómo los estudiantes se sienten de manera incómoda durante el uso de una biblioteca académica y cómo este malestar perjudica a su capacidad en el desempeño de tareas de búsqueda de información. Los estudiantes que sufren ansiedad en la biblioteca tienden a pensar que carecen de habilidades que otros tienen, pero, en lugar de buscar ayuda, tratan de ocultar su falta de habilidad a sus profesores y a sus compañeros.

Bostick identificó cinco obstáculos en la utilización de una biblioteca para aclarar la naturaleza de este tipo de ansiedad. Estas barreras incluyen el temor al personal de la biblioteca, un sentido afectivo de incompetencia, una sensación incómoda en la biblioteca, la falta de conocimientos sobre la unidad de información, y el malestar utilizando los equipos disponibles dentro de ella (Fotocopiadoras, ordenadores, etc.)

Los estudios de la ansiedad en la biblioteca han profundizado en las variables que pueden estar asociados con nivel de destreza de los usuarios, como el número de tipos de bibliotecas a las que un estudiante ha acudido o la frecuencia con que utiliza la biblioteca. Sin embargo, en ninguno de estos estudios se ha medido directamente la habilidad de alfabetización informacional, por lo que no es posible realizar observaciones sobre la relación entre los niveles de cualificación y experiencia de incertidumbre durante la búsqueda de información o el nivel de respuesta ante la ansiedad en la biblioteca. ¿Son las personas que experimentan la ansiedad en la biblioteca las que disponen de un alto nivel de alfabetización informacional?

GROSS, Melissa Gross; LATHAM, Don. Attaining information literacy: An investigation of the relationship between skill level, self-estimates of skill, and library anxiety. En: Library & Information Science Research, 29 (2007). P. 337

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¿La Web 2.0 se torna clasista?

Portada de la revista Time sobre la Web 2.0

No cabe la menor duda de que los nuevos proyectos de Internet, amparados bajo la etiqueta Web 2.0 y fundamentalmente dispuestos para la participación de sus usuarios, se han convertido en motores del cambio de la filosofía y del reverdecimiento de la Red tras la caída en desgracia de las «Empresas.com» que fracasaron a principio de esta década.  De este modo, de los blogs, pequeños diarios digitales publicados en la Red, se evolucionó hacia las redes de blogs comerciales e incluso los medios de comunicación ven con buenos ojos la implantación de estas plataformas de comunicación dentro de sus sitios webs como un servicio de valor añadido a sus lectores. Además, de los wikis -unas herramientas muy interesantes que todavía no han despertado todo su potencial- han surgido proyectos cumbre como la Wikipedia, además de otras enciclopedias participativas como Knol o Citizendium; también los servicios de publicación y alojamiento de elementos audiovisuales – YouTube o Flickr- son intensamente usados por los internautas y asaltados continuamente por los medios de comunicación como modelo de futuro, búsqueda de rarezas, así como denuncia ante la supuesta ilegalidad de difusión de contenidos. Así pues, parece que tras la «Burbuja.com» Internet está comenzando a ser diseñada  pensando en las necesidades comunicativas y de ocio de sus usuarios, y tras esa fiebre 2.0 comienza a ser necesaria una reflexión alrededor de la importancia de los proyectos desarrollados, el alcance de su autoridad y su explotabilidad comercial.

El concepto de la Web 2.0, aquel donde las personas de forma individual generaban los contenidos -que se encontraba perfectamente ilustrado en la portada de la revista Time en la que el usuario se convertía en el Personaje del Año para esta publicación- en la que eran los ciudadanos los que realmente controlaban la Sociedad de la Información, parece desvanecerse lentamente. Mientras algunos proyectos comienzan a crecer y obtener cierta relevancia, se confirma que algunas ideas son viables y rentables desde un punto de vista comercial, alejándose del romanticismo inicial de que cualquier persona tiene algo que decir y puede compartir sus conocimientos de tú a tú con el resto de la comunidad que lo conforman.

El ejemplo de los modelos de desarrollo de contenidos dentro de la Web 2.0 como se realiza dentro de la Wikipedia o de Knol, la enciclopedia desarrollada por Google, podrían parecer contrapuestos en un principio, aunque es posible que se vayan acercando a lo largo del tiempo en su filosofía. De esta manera, si la Wikipedia se fundamenta primordialmente en la contribución anónima, los usuarios que modifican el contenido nunca pueden reclamar la autoría de éste, así como no deben esperar una remuneración por el trabajo desarrollado; Knol confía su desarrollo precisamente de la forma contraria, permitiendo que los contenidos vengan firmados por el autor y éste obtiene ingresos a través de la publicidad insertada dentro de los textos.

Mucho más prematura, la Wikipedia ya sea convertido en una de las enciclopedias on-line más utilizadas y fiables por todo tipo de usuarios, tanto por estudiantes de cualquier nivel como por los medios de comunicación generalistas a la hora de elaborar sus informaciones. Su influencia es tal que, en general, sus textos suelen situarse en los primeros puestos de los resultados en los buscadores de Internet y los bloguers suelen gustar de enlazar sus entradas como referencia en sus textos por su continua evolución y modificación. Sin embargo, el avance de un proyecto de estas características no ha podido salvarse de ni de las críticas ni de las polémicas en cuanto gestión y desarrollo, tanto es así que incluso su co-fundador, Larry Sanger, decidió lanzar otra enciclopedia colaborativa de nombre Citizendium donde no se pudiesen editar los artículos de forma anónima y en la que se estableciese una serie de jerarquías dependiendo de los méritos intelectuales de los usuarios.

Jimmy Wales y el cambio en la Wikipedia

Existen estudios que afirman, apoyándose en la regla del 1%, que la Web 2.0 es menos democrática de lo que se considera, puesto que la creación y moderación de contenidos se fundamenta en las aportaciones de una parte muy pequeña de su comunidad, que se establecerían dentro de una jerarquía orgánica dentro de la Wikipedia o incluso de forma  caótica como en Digg. Trasladado al extremo, Knol ya no representaría fundamentalmente el contenido, sino más bien en el continente, puesto que podríamos encontrarnos con distintos artículos de una misma temática, abordados de forma completamente distinta y por distintos autores. Más allá de una enciclopedia al uso, nos encontraríamos con un contenedor de informaciones que funcionaría a través de la promoción personal estableciendo expertos dentro de ella y fomentándolos en detrimento de otros.

Esto mismo es lo que está comenzando a suceder dentro de la Wikipedia. Dentro de la enciclopedia en su versión alemana, sus administradores se están planteando la creación de una jerarquía de usuarios que aprobarían las modificaciones y las adiciones de contenido antes de su publicación. Esto contraviene el funcionamiento original de la misma Wikipedia, puesto que hasta ahora los cambios se tornaban en visibles de forma instantánea y transparente pudiendo ser en cualquier momento revertidos si la publicación sufría sabotaje. Sin embargo, esto es un paso más hacia el cambio filosófico de la Wikipedia puesto que un grupo designado de usuarios serían los que dispusiesen de la potestad de publicar los contenidos, por lo que la cultura participativa completamente abierta de la misma se vería comprometida.

¿Estaremos vislumbrando el fin de la Web 2.0 tal y como la hemos conocido?

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Como fuente en «Documentación Empresarial» de la Universidad de Murcia

Comienzo a convencerme que los balances anuales de las actividades, ya sea en la empresa, como profesionales o dentro de las instituciones; no deberían realizarse a finales de año, sino cuando se supera el mes vacacional por excelencia: Agosto. Es durante este periodo de tiempo cuando una gran cantidad de nosotros desconectamos en mayor o menor grado -los que podemos disfrutar de ello, claro- tomándonos un descanso o relajándonos, huyendo de los ordenadores y sus escritorios, de Internet y sus velocidades de vértigo. Es a la vuelta cuando nos detenemos para mirar con la distancia que se merece el camino recorrido y el que queda por recorrer, hacer balance de lo obtenido, disponernos a aprender de los errores y fijarnos nuevas metas.

Por nuestra parte, retomamos la actividad tras el periodo estival, afirmando que no somos dignos, tras descubrir que aparecemos dentro de la Bibliografía Básica en una asignatura impartida por la Universidad de Murcia bajo el título de Documentación Empresarial. Aunque agradecemos que el profesor/a nos haya tenido en cuenta a la hora de recomendar los contenidos para sus asignatura, comenzamos a sentir la Espada de Damocles de la responsabilidad bajo nuestras cabezas. Esperemos que durante este curso no decepcionemos y eso que no siempre gustamos ni interesamos o seamos contemplados con cierta reticencia.

En cualquier caso, como siempre, a todos, gracias por seguir ahí.

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Citas al libro /26

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”
Santa Teresa de Jesús

“Jamás viajo sin mi diario. siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren”
Oscar Wilde

“La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer”
George Travelyan

“Lo mejor de mi educación me ha llegado de la biblioteca pública”
Lesley Conger

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”
Jorge Luis Borges

“Desde la infancia considera los libros como contraseña de una hermandad secreta. Un hombre que tiene en casa esta biblioteca, no puede hacerle daño”
Milan Kundera

“Cercano está el día en que sacaremos de una biblioteca el mismo provecho que el eunuco de un harén”
Gustavo Villapalos

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Mis relecturas imposibles

Cuenta Gabriel García Márquez que, yendo a visitar a un amigo, se detuvo en una librería del aeropuerto para comprarle como regalo Cien años de soledad. El hecho es que durante el viaje, Gabo se entretuvo releyendo su obra hasta descubrirse corrigiéndola sistemáticamente a lápiz. Finalmente, decidió que aquel galimatías de letras apretujadas ya no podía ser entregado como presente por la cantidad de anotaciones confusas que contenía y se disculpó ante su amigo por ello.

En nuestro más que humilde caso, dicen aquellos blogs centrados en dar consejos a los que mantenemos uno, como Blogmundi, que una de las actividades que todos los escritores digitales accidentales deberíamos realizar es precisamente eso, la relectura de nuestros textos. Sin embargo, en mi lugar, esa actividad constituye una tarea imposible de acometer y no precisamente por pereza, sino más bien por el pudor más absoluto.

Y es que me he percatado que releerme representa un acto de redescubrimiento, tender un puente hacia un yo que dejé atrás, ¿mucho más sabio? ¿más ingenuo?, que escribía creyendo lo que aseveraba sin tenerlas todas consigo. En ocasiones, de forma accidental puesto que como ya he dicho no es una actividad que me resulte agradable, releo esos viejos textos, percatándome que entonces sabía más – ¿En serio escribí sobre esto?- y que aquel conocimiento parece haberme abandonado como un fardo latoso e innecesario. Qué gran error.

Pero, lo peor de todo, es el pudor. Encontrar mi anterior yo más audaz y descarado, posiblemente inocente y apasionado, que, necio, se atrevía a justificar algunas ideas sobre las que lo desconocía todo esperando que la Espada de Damocles cercenase sus argumentos (Algo que siempre espero) y que sin duda aquellas palabras merecían. Y, por supuesto, darse de cuenta de los textos mal redactados, los giros imposibles, las comas mal situadas, los enlaces no resueltos, las palabras huérfanas de significados abandonadas en frase inconexas, los más que sinsentidos, las ideas mal expuestas, y las equivocadas, la agresividad no taimada, el desconocimiento impúdico, las locuras irreflexivas, la sagacidad desmañada, la escritura desmedida…

En definitiva, mis relecturas imposibles por mi más absoluta, y santa, inconsciencia.

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