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El Documentalista Enredado Entradas

Repensando el diseño del blog

Uno de los aspectos que más cuidamos los bloguers, a pesar de que en ocasiones no lo parezca, es el diseño que van a presentar nuestros sitios web. Obviamente, no todos tenemos grandes conocimientos de diseño gráfico o maquetación, ni disponemos del tiempo suficiente para poder detenernos en aprender a manejar hojas de estilo, ni el dinero para poder adquirir una plantilla diseñada ex-professo que posteriormente querremos cambiar, por lo que nos conformamos con zambullirnos en las múltiples páginas web que sirven de repositorios de plantillas y escogemos una. Si tenemos destreza, la transformaremos hasta hacerla de nuestro gusto, si no nos conformaremos con lo que hayamos elegido.

En un blog grupal, la cuestión de la elección de una plantilla es, en ocasiones, una cuestión de estado. Todos disponemos de gustos dispares y queremos trasladar una cierta imagen a nuestros visitantes, lo que no debe traducirse necesariamente en mensajes semejantes. Unos deseamos dar una impresión más seria, otros más desenfadada (por apuntar sólo dos aspectos), pero la cuestión de fondo siempre es la misma: Alguien tiene que imponer el criterio y salirse con la suya para mayor o menor fortuna de la bitácora. Por nuestra parte, ya hemos utilizado varios diseños, el último, Ars Nigra, es un pequeño conglomerado de los anteriores y de algunas cosas que hemos tomado prestadas; sin embargo la necesidad de empezar de cero, es decir, de escoger y cambiar una plantilla sin arrastrar códigos anteriores ya es algo que nos seduce y nos parece necesario.

Esencialmente, el principal problema de los bloguers es que deseamos ofrecer toda la información condensada en una sola página, archivos, categorías, recomendaciones y otras opciones condensadas; llegando a sobrecargar y sobrepasar al incauto que llega hasta nuestras páginas por vez primera. Esto es algo que me ha empezado a preocupar últimamente, llevándome a la conclusión que los blogs deberían primar el contenido, algo que a veces, olvidamos respecto a otras consideraciones.

Uno de los diseños pensados para esto son los que se basan en una sola columna. Blogpocket fue uno de los primeros en trasladar esta idea a su web, otorgando mayor peso a los textos, dejando para el principio y para el final de la página el resto de opciones. Esta solución me atrae enormemente, sin embargo creo que es demasiado transgresora y hace que perdamos algunos elementos de valor. MiniD también utiliza el diseño de una sola columna, sin embargo su diseño no me convence del todo, puesto que prima en exceso el contenido dejando las cuestiones de navegabilidad y otras opciones un tanto aparcadas. Pero esto es algo que nosotros no podríamos realizar debido, fundamentalmente, a las citas y los últimos comentarios dejados en nuestro blog. Hay que señalar que otros bloguers han ido un poco más allá y han dejado el estilo de su blog a la mínima expresión, una columna y con mínimas opciones de archivo a simple vista. El ejemplo lo tenemos en anieto2k, donde se prima el contenido reciente sobre otras consideraciones.

Uno de los blogs que más me gustan en cuanto a diseño, no voy a negarlo, es Microsiervos. Mantiene la disposición tradicional de los blogs (dos columnas), pero con soluciones muy simples y un diseño atractivo han solucionado la farragosidad de los archivos y los enlaces, además de otras opciones que tienen disponibles como los wikis. Sin embargo, debido a la ingente cantidad de enlaces que nosotros tenemos, no podemos condensar toda esa información en dos columnas tan sólo, aunque somos conscientes de que se trata de una corriente que está retornando. Así, debemos señalar dos de los blogs que se han decidido por esta configuración tradicional en sus rediseños, los cuales me han gustado, son eCuaderno y Escolar.net. Lo curioso es que ambos se han decantado por colores   (Rojo, blanco y negro) y con disposiciones de texto muy similares.

Pero, en cualquier caso, parece que la opción que se está imponiendo es la de situar cierta información en el pie de la página, añadiendo algunas opciones de navegación en la cabecera, mientras se deja una segunda columna más pequeña que la principal que contendrá la parte más importante del contenido para otras opciones, dejando la anterior disposición de tres columnas que es la que utilizamos actualmente aquí un tanto demodé. Esta última es la configuración que podemos ver en Yukei, Aunque, por supuesto, hay otros que reinventan los diseños como ha hecho La Brújula Verde con un diseño atractivo aunque un tanto abigarrado para mi gusto.

En fin, que, de momento, seguiremos pensando.

Nota: Todos los pantallazos se han generado con Thumbalizr.

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Inteligencia Competitiva & Gestión del Conocimiento

La Inteligencia (Competitiva) se ocupa de captar la información estratégica del exterior de la empresa, con un propósito anticipativo. La Gestión del Conocimiento se orienta, sobre todo, a inventariar y organizar los conocimientos acumulados en el pasado de forma que puedan ser compartidos. Ambos enfoques son complementarios por lo que su fusión es inminente.

ESCORSA, Pere; MASPONS, Ramón. De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva. Madrid: Prentice Hall, 2001.

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Las Power Laws de la Bibliometría

En este blog, no vamos a negarlo, no somos expertos en Bibliometría (parte de la cienciometría que aplica métodos matemáticos y estadísticos a toda la literatura de carácter científico y a los autores que la producen, con el objetivo de estudiar y analizar la actividad científica), para eso ya está la troupe de Álvaro Roldán, sin embargo queremos señalaros, como curiosidad nada más, las leyes bibliométricas que reflejan, de nuevo, la existencia de leyes de potencia dentro de esta área de conocimiento. Las leyes de las que vamos a hablar son las leyes de Bradford y la de Lotka, bien conocidas por los bibliómetras pero que pueden pasar desapercibidas para el resto de los bibliotecarios e incluso para los documentalistas.

La ley de Lotka o de la productividad de los autores (1926) afirma que en una determinada especialidad unos pocos autores publican un gran número de artículos mientras que el gran número de autores restantes publica muy poco. Lotka comprobó que el 50% de los trabajos de un área sean publicados por cerca del 10% de los autores totales, un 25% por un 15% de autores y el restante 25% de textos por un 75% de autores.

Mientras que la Ley de Bradford o de dispersión de la literatura científica (1934) exponía que un pequeño número de revista sobre una determinada disciplina reunía la mayor parte de los artículos. De esta manera, una pequeña parte de las publicaciones aunarían la mayor parte del prestigio, concentrando una gran parte de los trabajos más interesantes, mientras que el resto de textos se encontrarían dispersos en publicaciones de diversa índole.

Finalmente, como apunte y cerrar este texto, señalaros  la tercera ley sobre la que se fundamenta la bibliometría es la Ley de Price o del crecimiento exponencial. Según esta ley, el número de publicaciones científicas que hay en el mundo crece de manera exponencial. Dicho crecimiento es tal, que cada 10-15 años la información existente se duplica con un crecimiento exponencial, aunque esto depende en gran medida del área de conocimiento de la que se trate.  Sin embargo, no sólo la literatura científica crece de forma exponencial, sino también lo hace el número de investigadores, por lo que la primera conclusión que obtuvo Price del crecimiento exponencial fue la contemporaneidad de la ciencia. Esto es un porcentaje que nos dice cómo se encuentra la ciencia actual respecto del conjunto de las demás épocas.

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Sobre la convergencia

El término [Convergencia] se sigue utilizando principalmente en Estados Unidos, donde adquirió una amplitud inaudita: cubre cinco aspiraciones, desde lo financiero hasta lo humano. La convergencia de capital expresa que los grupos de comunicación tienen la vocación de situar a todos los medios en su campo de actividad. La convergencia tecnológica señala la tendencia que siguen los instrumentos digitales de acercarse hasta coincidir dentro de una pantalla única. La convergencia de contenidos destaca que existe una versión por cada medio de una misma información y que exclusivamente su reagrupación ofrece un tratamiento global. La convergencia editorial desea agrupar las redacciones dentro de una entidad única que alimente a los distintos medios. Y, por fin, la convergencia periodística reclama unos profesionales adaptados a todos los medios, capaces de pasar de un soporte a otro haciendo gala del mismo talento.

FOGEL, Jean-François; PATIÑO, Bruno. La prensa sin Gutenberg. El Periodismo en la era digital. Barcelona: Punto de lectura, 2007

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Tecnófilos y tecnófobos en Biblioteconomía

Cada vez más frecuentemente, me encuentro con personas que o bien estudian la carrera de Biblioteconomía y Documentación, o bien conocen a alguien, un hermano/a, un amigo/a; que se está formando en ella. Mi sugerencia durante la conversación, o más bien una de mis preguntas, es si conocen este blog (Sí, el orgullo del bloguer me temo), aunque para ser sincero la mayoría de las ocasiones me contestan negativamente. No me decepciona, me parece sugerente que descubran éste y otros espacios similares si tienen curiosidad, pero lo que me parece grave es que asiduamente, con una frecuencia más de la deseable, se me contesta: "Es que no me/le gustan los ordenadores". A lo que yo respondo: "Ah, tú eres de esos".

Cuando comencé mi carrera universitaria, y por lo visto hoy también podríamos hacerlo, podíamos distinguir dos tipos de estudiantes: Los tecnófobos y los tecnófilos. Si eres del segundo grupo te desvives por el mundo de la tecnología y, por lo visto, esto es cierto ahora y lo era entonces. Para poneros un ejemplo os contaré que por entonces no se ofrecían correos electrónicos desde las universidades  todos los alumnos, al menos en la Universitat de València no lo hacían así, y tenías que solicitar el alta de un correo a través de un departamento. Es decir, tenías que obtener la firma de un responsable para poder disfrutar de una cuenta de correo. Obviamente, algunos llegaban a hacerlo, otros sin embargo nos conformábamos con seguir fuera de Internet (Aunque hoy tenemos hasta 5 cuentas de email) cuando todavía existían servidores Gopher y estos eran moneda corriente en las Universidades.

Se daba la paradoja que mientras unos se dedicaban a rellenar papeles para obtener una cuenta de correo electrónico, otros preferían no acercarse a un ordenador mientras trataban con cabezonería seguir entregando sus trabajos escritos a máquina, considerando que los ordenadores eran para élites, y es que lo eran. En aquella época, los ordenadores eran muy caros. La propia Facultad de Historia, que era donde se nos impartían clases, disponía de una sala de ordenadores muy justa con antiguos Macintosh que fueron a lo largo de tres años cambiados por PCs, aunque el control sobre horarios y usos siempre brilló por su ausencia.

No voy a negar que hubieron siempre los tecnófobos en esta carrera. Singularmente se trata de gente de letras que acudía a la Biblioteconomía como último baluarte del mundo seguro del libro, allí donde la tecnología podía ser prescindible, donde el papel no sería jamás maltratado ni minusvalorado frente a las nuevas corrientes tecnológicas de comunicación. Allí podrían encontrarse seguros, imaginando un mundo cerrado y hermético donde la impermeabilidad y la introspección constituirían un máximo exponente, pero obviamente todos nos equivocábamos.

En 1997, la informática asomaba con fuerza en el mundo bibliotecario. Eran las asignaturas más duras y los profesores que trataban de impartir sus clases a personas que apenas podían concebir lo que era un bit o un baudio. La simple visión de las fórmulas matemáticas les aterrorizaban cuando aparecían en el encerado, provocando suspiros y quejidos que obligaban a los profesores, todos santos por su paciencia, a sonreír a invitar a no asustarse. La fórmula matemática era necesaria para la explicación, pero, se aseveraba, sería la única que aparecería y no saldría en el examen. Alivio en la sala.

Sin embargo, las fórmulas siguen apareciendo año tras año, aumentando su complejidad y cuerpo. Porque la base matemática sigue siendo fundamental para el desarrollo de muchas de las áreas que abarcan el mundo de la Documentación y la Biblioteconomía y han llegado para quedarse. La estadística es la base de la Bibliometría y la Cienciometría, pero también de los estudios de usuarios, las auditorías informativas y de cómo cuadrar las cuentas de un departamento o una biblioteca. La Ciencia debe asomarse constantemente en los planes de estudios en las asignaturas de la Biblioteconomía y los alumnos cargar con ello, puesto que las Matemáticas también rigen su área de conocimiento y son completamente necesarias.

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Once pecados en la Gestión del Conocimiento

  1. No definir suficentemente lo que se entiende por conocimiento o no explicar de forma clara el propósito de la empresa.
  2. Poner énfasis en el almacenamiento de conocimientos en detrimento de su flujo.
  3. Considerar el conocimiento como algo externo a las mentes de los miembros de la organización.
  4. No comprender que el propósito de la Gestión del Conocimiento es conseguir que éste sea compartido.
  5. Prestar poca atención al conocimiento tácito
  6. Separar los conocimientos de su uso.
  7. Menospreciar el pensamiento.
  8. Dar más importancia al pasado y al presente que al futuro.
  9. No dar la suficiente importancia a la experimentación.
  10. Sustituir el contacto humano por el contacto tecnológico.
  11. Intentar desarrollar medidas directas del conocimiento.

FAHEY, L. PRUSAK, L. The eleven deadliest sins of Knowledge Management. California Management Review, Vol.40, Nº 3 1996.

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El libro en extinción

Aprovechando la celebración de la Feria Liber, os dejamos lo publicado por el humorista gráfico Romeu el año pasado sobre el futuro del libro.

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