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Etiqueta: Archiveros

El archivero del «Daily Mail»

Cuando hace unos días leí el post de Marcos, sobre la importancia de un archivo periodístico, no sólo como memoria del diario, sino como memoria colectiva de la sociedad, me vino a la mente el cómic La marca amarilla, una de las aventuras de Blake y Mortimer (y por cierto, una de las mejores), creada por el dibujante belga Edgar P. Jacobs en 1956.

En esta historia, el típico archicriminal, tras avisar de su futura fechoría mediante una marca amarilla, comete crímenes asombrosos (como el robo de la Corona de Inglaterra) de manera totalmente impune, valiéndose de una fuerza formidable y unas habilidades no menos extraordinarias.

Uno de estos crímenes es el secuestro de cuatro hombres influyentes, sin más relación entre sí que el hecho de conocerse. Pero, la perspicacia del profesor Mortimer (uno de los dos protagonistas de esta serie de aventuras), le lleva a pensar que quizá algún hecho del pasado pueda ser el punto de conexión de estos secuestros, por lo que decide investigar en el archivo del periódico Daily Mail; periódico británico de larga tradición, ya que su publicación se inició en 1896, y actualmente accesible en formato electrónico.

La búsqueda por parte del profesor Mortimer entre las viejas colecciones del periódico, y la organización y eficacia del archivero del mismo, Mr. Stone, es la que consigue llevar a la resolución final del misterio.

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Archivo Secreto Vaticano en Internet

El Archivo Secreto del Vaticano, el centro de investigación histórica más importante del mundo, puede visitarse ahora en Internet. El archivo del Vaticano conserva más de 630 fondos de archivos diferentes, en una extensión de unos 85 kilómetros lineares de estanterías, cubriendo continuamente más de ochocientos años de historia. [+ info]
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Un archivero de historias clínicas en «El Psicoanalista»

En las novelas, se suele retratar a los bibliotecarios y a los archiveros como seres solitarios, uraños y esquivos, pero puede que tras la lectura de la novela El Psicoanalista debamos añadir algunos más como, por ejemplo, corruptos y oportunistas. Aunque debería advertir que leyendo esta novela, pocas cosas serias podemos extraer de ella. Desde el comienzo, el libro me parece un completo despropósito, muy al gusto norteamericano a la hora de buscarle tres pies al gato, que sin embargo no supera una lectura rigurosa desde mi punto de vista (Por supuesto que para gustos los colores).

Así el arranque de la novela sucede cuando el Doctor Ricky Starks recibe una carta de un tal Rumplestilskin que dice:

Feliz 53 cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte. Pertenezco a algún momento de su pasado. Usted arruinó mi vida. Quizá no sepa cómo, por qué, pero lo hizo. Llenó todos mis instantes de desastre y tristeza. Arruinó mi vida. Y ahora estoy decidido a arruinar la suya. Al principio pensé que debería matarlo para ajustarle las cuentas. Pero me di cuenta de que eso era demasiado sencillo. Es un objetivo patéticamente fácil, doctor. Acecharlo y matarlo no habría supuesto ningún desafío. Y, dada la facilidad de ese asesinato, no estaba seguro de que me proporcionara la satisfacción necesaria. He decidido que prefiero que se suicide.

Tras la carta, la vida rigurosa y tediosa del Doctor comienza a cambiar encaminándose hacia una pesadilla que se convierte rápidamente en infierno, pero que para librarse de ella tan sólo debe de adivinar el nombre de su acosador. Así pues el Dr. Starks deberá comenzar sus pesquisas y finalizarlas en el plazo de 15 días para evitar librarse de su acosos y de su suicidio. Sus investigaciones le conducen hasta el archivo de historias clínicas de una Clínica Psiquiátrica en la que había trabajado durante su juventud en la que se desarrolla el encuentro con el archivero de nuestro interés.

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Ramón Fita, director del Archivo del Arzobispado de Valencia

– ¿Qué hace el director del Archivo del arzobispado?

– Tratar de mantener la documentación generada por la curia de la diócesis y las instituciones eclesiásticas. Es un esclavo de los papeles, porque cualquiera de ellos, por insignificante que parezca, es importante. Este archivo tiene material fechado sobre todo a partir de 1939, porque lo anterior desapareció en 1936, cuando se lo llevaron a las fábricas de Buñol para convertirlo en pasta de papel. Aquí había 13.000 fardos con documentación a partir de 1238 y lo que queda es lo traspapelado y una serie bastante completa de ordenaciones a partir del siglo XIX.

– Es una situación paradójica, porque tras las revueltas de 1936 es el propio servicio de archivos de la República el que intenta salvar lo que puede, ¿no cree?

-No, no. Es el cuerpo de archiveros, que en 1937 viene con el Gobierno a Valencia, el que salvó esto. Eran profesionales, no políticos. Y el archivero tiene una vocación especial por respetar los documentos. No todo el mundo vale, sabe, porque es apasionante ayudar al investigador, pero es estar en un zulo. Una de esas personas que vino de Madrid era un valenciano, Mateu i Llopis, que había investigado en este archivo. Él salvó un buen número de archivos que se habían llevado ya a Buñol. Lo que hacía era cambiar los legajos por papel moderno, así que tuvo que eliminar la mayor parte de hemerotecas. En definitiva, los hechos de 1936 fueron una tragedia insuperable para este archivo. Sólo se salvó una pequeña parte (600 cajas de un total de 13.000 fardos).

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El libro en «Las Ciudades Oscuras»

En ocasiones, tengo la impresión de que los bibliotecarios y documentalistas nos sentimos inseguros con nuestra profesión, seguramente por lo menospreciados que han sido siempre los bibliotecarios en nuestra sociedad, y por lo difícil que resulta hacer entender a los demás qué es ser documentalista. Quizá es por eso por lo que nos gusta buscar referentes en el mundo del cine, de la literatura o incluso del cómic, que reflejen cómo somos o, más bien, cómo nos ven.

Catuxa ya nos presentó un interesante artículo sobre "La biblioteca en la narrativa y el cine", y Yavannna insiste en que conozcamos lo último en cuanto a imagen bibliotecaria / documentalista en cómics y juegos de rol. Incluso Marcos no ha podido resistirse a mostrar la visión que Ibáñez tiene de las bibliotecarias: una mujer de mediana edad, desgarbada, con moño y carácter huraño, que espera mucho del nivel cultural de sus usuarios. Y yo no voy a ser menos.

En esta ocasión voy a proponeros la lectura de los cómics que componen la saga "Las ciudades oscuras", ganadora del premio Angoulême a Mejor Serie, y en la que el mundo del libro, de la documentación, y del papel en general, tiene una especial importancia en la trama de muchas de las historias que narra. Esta colección está realizada por el escritor francés Benoît Peeters y por el ilustrador belga François Schuiten, cuyo interés por la literatura, los libros y las bibliotecas puede verse en muchos de sus trabajos.

Peteers, nos relata historias inusuales que transcurren en un universo paralelo tremendamente cercano al nuestro, y fantásticamente ilustrado por Schuiten. En estas ciudades oscuras los avances científicos, que recuerdan al universo de Jules Verne, chocan con una estética modernista, en la que los dirigibles vuelan sobre edificios que podría haber diseñado el arquitecto, también belga, Victor Horta a principios del siglo XX.

En "Brüsel", la primera historia de la serie, podemos ver un archivo administrativo en el que, cuando el sistema informático falla, el último recurso es acudir al viejo archivo en papel, que se muestra caótico y desorganizado, y dónde es imposible encontrar nada. En "La frontera invisible", la última publicada, nos encontramos en esta ocasión frente a un gigantesco complejo cartográfico, en el que también los viejos mapas en papel se convierten en la única fuente fidedigna en un sistema en el que la informatización vuelve a crear el caos.

Pero la obra de esta serie que más puede llamar vuestra atención, ya sólo por el título, es "El archivista", que más que un cómic es un libro de texto donde las ilustraciones sirven para hacer una recapitulación sobre todo el universo de "Las ciudades oscuras". En ella, un archivista destinado a la sección de mitos y leyendas, es el encargado de comprobar la veracidad de la existencia de dichas ciudades, estudiando para ello la numerosa documentación existente, y que poco a poco inunda su pequeño despacho.

Todos estos álbumes, y las ilustraciones que contienen, nos muestran un universo en el que el libro, las bibliotecas y todo lo que esto conlleva, tienen un papel fundamental en una sociedad en la que la tecnología sin control lleva a la destrucción de la sociedad.

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