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Etiqueta: Medios de Comunicación

La Prensa decide ir a Google rogando y con el mazo dando

Vaya por delante que el caso de Google News, si yo fuese un editor de un diario, me parecería obsceno. Si acudimos a una de sus secciones genéricas, por ejemplo a la de Economía, descubriremos, para mayor escarnio de los medios, que éstas aparecen agrupadas por hecho noticiable en un espacio terriblemente reducido. Es decir, ahora mismo cuando estoy escribiendo este texto, podemos encontrar hasta 484 artículos que se refieren a una misma noticia que se agrupan en escasas cuatro líneas de la página de resultados. Ante esto, podríamos considerar que ¿dónde queda el valor, el prestigio, el peso específico que una cabecera luce ante la sociedad? ¿Por qué Google, o mejor su algoritmo, dispone que un medio de comunicación aparezca sobre otro? ¿Y qué decir de las noticias trabajadas, esas que requieren un poco de documentación, contraste de fuentes y reflexión, y que quedan relegadas rápidamente por el propio dinamismo de la actualidad informativa?

A los medios de comunicación nunca les ha llegado a agradar ese invento, ese gran distribuidor de tráfico que se supone que es Google News (GN). De hecho, en este producto del gigante de Mountain View, todos los medios son iguales, sin distinción. Yo mismo me he sorprendido durante su uso que el producto de Google situase a webs desconocidas por encima de las cabeceras tradicionales. Sin embargo, ahí radica la magia de Google, que de su chistera no se sabe a ciencia cierta cómo funciona. Durante su fase de expansión geográfica, los medios han cargado las tintas y de qué manera hacia GN adoptando distintas posiciones. Así, los belgas consiguieron que el servicio desapareciera, los franceses obtuvieron que no les indizase aunque después llegasen a un acuerdo con él para que alojase sus noticias. Ahora, tras la decisión del gigante de rentabilizar al máximo sus productos e incluir publicidad contextual en Google News, los medios de comunicación intentan que Google comience a repartir el pastel. No obstante, puede que deberíamos comenzar a preguntarnos si realmente están apuntando más alto.

Porque, no estoy del todo seguro que el tráfico del producto de GN sea excesivo en comparación con otros. Si realizamos una consulta a Google Trends y comprobamos el tráfico que dispone el dominio news.google.com junto a tres de los principales diarios estadounidenses en los últimos doce meses, comprobamos que en el ámbito local los diarios le vencen por varias cabezas. Es decir, los internautas siguen acudiendo a las cabeceras de sus medios de comunicación preferidos antes que al servicio de Google. Entonces, ¿a qué se debe este movimiento entonces? Sí, es probable que quieran una pequeña parte del pastel de GN, aunque seguramente en la distribución se les quedará en un pedazo relativamente pequeño, pero si el gigante cede comenzarán a apuntar más alto, hacia el producto principal: El buscador genérico.

Como hemos señalado anteriormente, desde sus inicios, los medios de comunicación no estaban del todo conformes con el comportamiento del algoritmo de GN y deseaban que Google lo modificase para que no desapareciesen de la página principal los reportajes de forma tan acelerada. Google contestó en su momento que estudiaría sus peticiones, pero no ha demostrado urgencia a la hora de actualizarlo. En este momento, la prensa presiona al buscador para que la noticia original consiga el mejor posicionamiento frente a las otras webs que la recogen o comentan (fundamentalmente los blogs) o hacen derivaciones de ella. En realidad, están entrando en la consideración que la cabecera debería disponer de mayor peso a la hora de posicionar los resultados, algo que Google todo sea dicho ya había contemplado.

Pero, aunque los medios de comunicación presionen al buscador, éste ya se ha movido de forma estratégica. De hecho, los acuerdos que recientemente ha firmado con las agencias de prensa más importantes de distintos países nos señala que Google está tratando de convertir a GN en un medio de comunicación más y que, de forma lógica, posicionará los resultados de las noticias que aloje por encima de lo que recojan los medios de comunicación en sus webs. De esta manera, los medios de comunicación tendrán que preocuparse por la creación de contenidos originales y de cierta calidad antes de centrarse en la redistribución de los textos servidos por agencias.

Pero aquí viene el dilema: Si uno de los modelos de negocio de las agencias de prensa es servir noticias a los medios de comunicación para que los publiquen (Y los medios tradicionales pagan por ellas), pero en la Web los medios no pueden rentabilizar el esfuerzo de pagar ese servicio, ¿lo seguirán manteniendo? ¿O han sido las propias agencias las que se han disparado en el pie ofreciendo sus contenidos a Google a cambio de los réditos de Adsense?

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Crisis, autoridad y confianza en la Web 2.0

Sucede que, en ocasiones, vas encontrándote a cada paso, actitudes que creías desterradas, que no te volverías a encontrar, que eran salvas al aire para comprobar qué sucedía; sin embargo puede suceder que no se trate de algo que se deja caer para ver hacia dónde conduce, que en realidad es una tendencia y que, desgraciadamente, a pesar de lo dicho, donde dije digo, digo Diego.

Esta semana me sorprendía al leer que The New York Times se encontraba estudiando volver a los contenidos de pago. Curiosamente, al mismo medio que aplaudimos cuando decidió aprovechar aquello de la Larga Cola y abrió su archivo para aprovechar para la rentabilización de todo aquel tráfico. Este jueves también se publica en la revista Time un artículo cuyo título era muy esclarecedor sobre sus intenciones: How to Save Your Newspaper, y donde se urgía el establecimiento de un modelo de negocio en los medios de comunicación que debería basarse en el pago de ciertos contenidos para que estas empresas puedan sobrevivir a la crisis económica en las que nos encontramos inmersos.

Podríamos caer en la tentación al considerar que esto es algo que nos es ajeno, que los medios de comunicación ya tuvieron que vérselas con una crisis -La burbuja tecnológica también tuvo que ver con ellos puesto que los ingresos publicitarios se resintieron-, ensayaron modelos nuevos en las que el pago constituía cierta bandera y algunos tuvieron que volver sobre sus pasos cuando la situación amainó. Sin embargo, a pesar de aquellos que negaron la evidencia, la crisis en la Web 2.0 es ya un hecho y el debate sobre la búsqueda de nuevos modelos de financiación ya se encontraba sobre la mesa antes de entrar en ella con toda su crudeza. Porque actualmente Adsense y la publicidad on-line ya no es la panacea, los ingresos mediante este sistema han caído un 40% de media, y hay que agudizar el ingenio y tratar de ensayar otros medios para obtener ingresos aunque no pasen por Mountain View.

Porque el debate sobre si los blogs deben o no deben tratar de buscar ingresos por sus audiencias, hace tiempo que cayeron en saco roto y mientras algunos contemplan cómo aquellos que trataron de encontrar su nicho en las nanoaudiencias comienzan erosionar su crédito tropezando en las mismas piedras que sus hermanos mayores de papel, ya plantean lo que los medios no dudaron en contemplar: El pago por contenidos de calidad.

Por supuesto que, en nuestra andadura, podemos realizar el camino inverso, que otros nos inciten a publicar sobre un producto o a publicar sobre una temática específica (El famoso post pagado). En realidad, una suerte de publirreportaje que los medios de comunicación aceptan pero que bien se preocupan de destacar para no empañar la información con la promoción, porque no hay peor pecado que publicitar algo en lo que no se cree. No olvidemos que la autoridad se gana en el día a día y es muy difícil recuperarla.

A todo esto, en un brainstorming de marketing muy Web 2.0 ya se ha tenido tiempo de elucubrar el servicio de pago 2.0, el Freemium, que funciona sobre la base de la oferta de servicios básicos gratuitos junto con otros más avanzados de pago. Vamos, los bien definidos servicios Premium, pero buscando darle una vuelta de tuerca más al lenguaje y sus neologismos cruzados, aunque esta vez sí desde el otro lado del Atlántico. Así pues, muchos proyectos Web 2.0 se reenfocan hacia esta nueva terminología, buscando la financiación para poder sobrevivir hasta la nueva reactivación de la economía confiando en la creación o la rentabilización de su base de usuarios. Sin embargo, está por ver que los internautas bien acostumbrados a obtenerlo todo casi de forma gratuita se encuentren cómodos pagando por algo que casi consideran un derecho, donde la picaresca está muy asentada y donde casi todo se puede hacer sin pagar un euro.

Es difícil poder apuntar hacia dónde nos va a conducir la situación que vivimos hoy en día, pero me da la impresión que después de este bache muchas cosas van a cambiar en la Web y nuestra relación con ella.

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La Prensa todavía se sigue haciendo un lío con la Red

A perro flaco, todo son pulgas. Los medios de comunicación se encuentran frente a una crisis de su modelo de negocio de la que de momento desconocen cómo pueden salir. Tal vez se deba a que la transición de un modelo a otro se haya venido postergando con experimentos más o menos exitosos en los que algunas de ellas tuvieron que recular por no ser sostenible a lo largo del tiempo. Por otro lado, la necesidad urgente de organización interna todavía no se encuentra perfectamente definida, por lo que algunos de ellos apuestan por la convergencia de sus redacciones hacia una sola (Digital e impresa), mientras que otros apuestan por mantener las dos separadas. Pero lo que queda claro es que todavía no tienen muy claro cómo deberían actuar dentro de la Red. Por supuesto que no vamos a ser nosotros los que les aportemos consejos para comportarse puesto que no les faltan, sin embargo algunos parecen obcecados en acabar con la quinta esencia de la misma, esto es, los enlaces.

Lo más interesante es que por una vez, los ataques no se han producido hacia el Gran Leviatán, es decir Google, sino que en esta ocasión son dos grandes empresas periodísticas las que se han mostrado en desacuerdo sobre el modo de actuar la una con la otra. El hecho es que a principios de año se iba a librar una batalla judicial que se ha iniciado entre New York Times y la empresa GateHouse Media, que engloba a 125 cabeceras, referente al derecho de cita o violación de los derechos de autor.

Concretamente, la empresa GateHouse sostenía que The Boston Globe, perteneciente al grupo New York Times, había violado sus derechos de autor por la utilización de enlaces y la copia literal de los titulares y la primera frase de los artículos de varios periódicos de su grupo. Además les acusaban de competencia desleal y publicidad engañosa, solicitando una orden judicial que impidiese a la empresa New York Times el acceso a sus informaciones y una elevada indemnización por daños y perjuicios.

No hace falta señalar que si la demanda hubiese prosperado y New York Times hubiese sido condenada por servir enlaces de la empresa periodística competidora (!), el efecto sobre la Red hubiese sido de proporciones insospechadas porque todo el ecosistema de la información dentro de ella se fundamenta sobre los mismos. Así, por ejemplo, además de afectar a servicios de filtrado social de noticias como Digg, Google y el resto de buscadores hubiesen comprobado cómo sus negocios se hubiesen encontrado afectados de forma significativa puesto que deberían aportar una parte de sus ingresos a todos los sitios que publican información dentro de la Red.

A pesar de todo, el hecho es que el debate se cerró antes de abrirse, aunque desde el diario El Mundo publicaban una nota, La delgada línea entre el uso y el abuso, en la que se afirmaba que la misma situación, aunque difícil, podría darse en España. Finalmente, las dos compañías informativas llegaron a un acuerdo mediante el cual New York Times dejaría de servir enlaces hacia los sitios de GateHouse.

En cualquier caso, las polémicas sobre la distribución de contenidos mediante enlaces no son nuevas. De forma similar al caso anterior, el servicio de Google News en Bélgica tuvo que enfrentarse a los editores del país, porque estos consideraban que violaba sus derechos de propiedad intelectual. La justicia belga dio la razón a los editores. Además, previamente, la agencia de noticias de AFP también consiguió que sus textos fuesen eliminados de las bases de datos del buscador por la misma razón. Finalmente, cabe recordar el caso que se dio con la Biblioteca Cervantes y sus normas para la cita de sus contenidos que fueron fuertemente contestadas por la Blogosfera.

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Nos integramos en la ‘Red de Blogs de levante-emv.com’

Aún recuerdo la primera vez que crucé las puertas del diario Levante-EMV para encararme a una de mis primeras entrevistas de trabajo. Bien podría relataros aquí lo que en aquel despacho se dijo y mis impresiones de entonces, qué sucedió tras la entrevista, cómo acabaría mi carrera profesional desarrollándose dentro del periódico y algunas de mis anécdotas como trabajador. Tal vez lo que más os pueda interesar es que aquel día sufría una otitis que arrastraría durante dos semanas y que a día de hoy todavía me pregunto cómo acabé tan bien parado. Aunque puede ser que en realidad puede que ya lo haya hecho.

Hoy el diario Levante es como una segunda universidad para mí, me he formado y he crecido en muchos aspectos, personal y profesionalmente, guardo gratos recuerdos y muchas amistades en él y, de alguna extraña manera, todavía me tiene enganchado. Así que no es de extrañar que, al final, nuestros caminos se hayan vuelto a cruzar, esta vez en la Red, y confío que se trate de una experiencia muy provechosa para ambos.

Hace ya un tiempo que me percaté de la oferta que el diario realizaba en su búsqueda de bloguers para comenzar a crear su propia red de blogs al igual que otros medios habían comenzado a hacer. Huelga decir que, en aquel momento, nos auto-excluimos, puede ser que conscientes de que el ámbito temático que desarrollamos en esta bitácora no fuese de especial interés para el periódico. Sin embargo, la entrevista a Lluís Cucarella, el director de su edición digital, aparecida en el blog 233Grados me invitó a replantearme el hecho de ofrecernos para colaborar con el diario.

Siendo conscientes de que un título como El Documentalista Enredado puede llegar a no invitar a sus lecturas a los neófitos en nuestro ámbito temático, lo hicimos con un poco de escepticismo. De hecho, Lluís me confesaba que no sabía cómo íbamos a cuadrar dentro de los contenidos de un diario regional como Levante-EMV; pero lo cierto es que una vez repasados algunos de nuestros textos, descubrió que nuestra amplitud temática era suficientemente para poder atraer a sus lectores y que nuestra colaboración fuese satisfactoria.

Hay que señalar que este acuerdo no supone ninguna cortapisa sobre lo que debamos a publicar, por lo que nuestra línea editorial va a seguir siendo la misma. Como venimos haciendo hasta ahora ,os ofreceremos un poco de nuestras lecturas, nuestras experiencias, nuestras reflexiones, nuestras actividades y lo que se nos vaya ocurriendo, por lo que nuestros lectores habituales apenas se percatarán de ningún cambio de relevancia salvo la presencia de un nuevo pequeño logotipo en nuestra cabecera.

Actualización (2/2/2009): El diario Levante-EMV recoge nuestra incorporación e historia en su edición de hoy.

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¿Será el 2009 el año que nos rebelamos contra Google?

Nos disponemos a cerrar el año 2008, confiando que el venidero no sea tan mal año como algunos agoreros aseguran debido a la crisis económica. En la Red, a pesar de las buenas intenciones de algunos, los apretones y los ajustes presupuestarios están ya al orden del día. Aquellos proyectos a los que se les asignaba un valor, descubrirán que en realidad valen la mitad, simplemente porque a día de hoy el panorama es completamente distinto al que nos habíamos acostumbrado en estos últimos cuatro. Es curioso el argumentario que se ofrece para el ajuste a la baja de innumerables proyectos, sea tan similar al del crack de la Burbuja.com de principios de siglo, que fue y es: «No te puedes centrar en generar tráfico tan sólo, también tienes que desarrollar un proyecto económico viable».

Sin embargo, a diferencia del año 2000, la situación es bien distinta, con una crisis económica estructural, atacando a todos los sectores económicos sin distinción, contrayendo el consumo y afectando directamente al crecimiento económico de casi todos los países. Si bien, en aquella ocasión, se resumió la crisis tecnológica en que las prisas por ser los primeros en posicionarse dentro de un nuevo mercado, las malas gestiones y la mala previsión fue lo que derivó en aquel pinchazo bursátil y tecnológico, en esta ocasión, durante 2009, el chivo expiatorio va a ser otro: Google.

La economía en la Web, la generación de valor, ha cambiado completamente. Si en 2000 Google era un buscador entre el amplio abanico que se nos ofrecía en la Red, actualmente su cuota de mercado en campo de las búsquedas ha barrido completamente a su competencia. Por otro lado, Google ha sido capaz de desarrollar un modelo de negocio estableciendo todo un ecosistema económico para sí y para el resto de la Web mediante su sistema publicitario: Adwords para los anunciantes y Adsense para los editores. De este modo, Google ha desarrollado su principal fuente de ingresos a través de la publicidad en la Web y su gestión, pero a la vez ha alimentado al resto de webs ofreciéndoles participar de su tarta con una porción de la misma, aunque las webs nunca han sido conscientes qué porción era para Google y cual era el tamaño que les correspondía.

Sin embargo, durante 2008, la situación ha ido evolucionando. La imagen de Google y sus acciones están siendo son cada vez más contestadas y discutidas, llegando a enfrentarse con toda una industria. No nos referimos tan sólo a las suspicacias que levantan las actividades del buscador sobre la privacidad en sus usuarios, sino que se está yendo un paso más allá. De este modo, por un lado, tenemos a los pequeños editores, aquellos que contemplaron a Adsense como un sistema práctico y cómodo para rentabilizar sus esfuerzos a la hora de actualizar sus webs, pero que ahora contemplan con preocupación y frustación cómo los ingresos se ajustan cada vez más a su tráfico, descendiendo en algunos casos, mientras que en otros son baneados sin explicación ni razones suficientes, lo que les está conduciendo a plantearse otras alternativas publicitarias como el patrocinio. Es interesante señalar que los números sobre el dominio de Google en la publicidad dentro de las pequeñas webs son demoledores y, según la compañía Attributor, éste alcanzaría el 98% de las webs que actualmente disponen de algún tipo de publicidad.

Pero no sólo los editores están preocupados por el cambio en la tendencia de Google, desde el lado de los anunciantes, los que alimentan al buscador, las cosas tampoco se encuentran mejor. La crisis ha tocado al gigante de Mountain View y, necesitado de ingresos, ha aplicado una serie de políticas que se han considerado penalizadoras respecto a los usuarios de Adwords. Se ha llegado a un extremo que los anunciantes consideran que estas nuevas políticas están diseñadas para aumentar su gasto en publicidad, a pesar de que el retorno que preven respecto a esta nueva política del buscador va en contra de sus intereses con un tráfico de peor calidad. La situación ha generado tal malestar que se ha llegado al extremo de que los SEM, responsables de ajustar las campañas publicitarias en la Web, se han planteado un boicot a Google y aunque se contempla con cierto excepticismo desde el gremio sobre su éxito, lo cierto es que plantear una protesta contra el gigante es sintomático de que algo está cambiando.

Pero hay más, Google controla actualmente el 57% del mercado mundial de la publicidad en la Web y los grandes productores de información -Esto es editores y medios de comunicación- están acusando a la compañía californiana de canibalizar el ecosistema de la información dentro de ella. Según sus argumentos, por un lado, les provee de tráfico, mediante su buscador y su servicio de Google News, mientras que por otro les propone la gestión publicitaria a través de Adsense y Ad Manager, con estas dos premisas los grandes grupos multimedia consideran que el margen de ingresos publicitarios es tan ajustado que va en detrimento de sus intereses. Tanto es así que en Francia, pero no hay que olvidar Bélgica, los ánimos están tan revueltos que el responsable de Google News, Josh Cohen, tuvo que desplazarse hasta el país europeo para tratar de calmar los ánimos. Sin embargo, a corto plazo, es bastante probable que las aguas se embravezcan mientras la crisis económica se va endureciendo.

Para tratar de mejorar la situación, la discográfica Warner ha decidido retirar todos los vídeos de sus artistas desde el portal multimedia YouTube (Propiedad de Google). La razón principal para su abandono de esta Web es que el modelo de publicidad incrustrada dentro los vídeos aparentemente no funciona y los ingresos que la discográfica recibía de YouTube son considerados insuficientes e insostenibles a largo plazo para desarrollar un modelo empresarial viable. Además, tras este anuncio, se cree que el resto de discográficas secundarán la decisión de la Warner lo que podría inducir tanto a discográficas como a artistas y televisiones a comenzar a retirar contenidos, lo que dejaría a YouTube sin una parte importante de sus contenidos.

Como se puede comprobar, la situación en estos dos últimos meses de 2008 se ha complicado tremendamente para la multinacional de Mountain View, con innumerables frentes, que no parecen tener camino a solucionarse en un corto plazo. Aún habrá que esperar un poco para comprobar si la crisis sigue ampliándose o se mantiene estable, pero no cabe duda que nos adentramos a una nueva etapa en la que posición de Google va a ser cada vez más contestada y su imagen cada vez más en entredicho, ¿será el 2009 cuando cambiemos la visión que tenemos de Google?

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Cómo pasar por 2.0, cuando no se llega a 1.0

Es de todo bien sabido que los medios de comunicación muestran verdadero pánico a que sus visitantes se marchen con los bártulos a otro lugar. Cuando la competencia está a un clic, aparentemente lo menos deseable es ofrecerle una ventanasa un mundo lleno de oportunidades y curiosidades. Un mundo que tal vez pueda reflejar la realidad, o una parte de ella, mucho mejor que el tratamiento que los medios de comunicación tradicionales pudiesen otorgar. Desde mi punto de vista, se asemejaría a la situación de aquel que, dado de alta al servicio de acceso a Internet por tarifa plana de Ya.com, se quiso dar de baja porque ya había visto todo Internet. En realidad, el internauta novato no había salido del portal de contenidos de Ya.com,  no había encontrado el camino, y llamando al servicio de atención al cliente, el teleoperador le sugirió que probase una dirección nueva: http://www.google.es. Después de esto, creo que todos podremos concluir que el internauta novato no volvió a llamar asegurando que se quería dar de baja porque ya había visto toda la Web.

Los medios de comunicación se han afanado últimamente en ser más 2.0, ofrecen servicios de sindicación de contenidos, un cierto movimiento aperturista mediante la realización de comentarios a las noticias e incluso hacia el periodismo ciudadano; han incluido enlaces para añadir sus páginas hacia servicios de marcado social o promoción social de noticias, foros o incluso la oportunidad a sus lectores para gestionen sus propios blogs. Todo lo anterior constituyen servicios que persiguen que los lectores se mantengan fieles a su URL aumentando su tráfico, así como el tiempo de permanencia medio en sus webs que, al fin y al cabo, es lo que les va a aportar publicidad e ingresos.

Podríamos entrar a discutir la evolución de los medios de comunicación hacia la etiqueta 2.0, incluso el desarrollo de contenidos más avanzados como canales de televisión propios dentro de ellos o la utilización del microblogging como Twitter, sin embargo no han conseguido quitarse de encima su tradición de convertirse en lo que se denomina Black Hole SEO, agujeros negros de enlaces que sólo aspiran a recibirlos desde fuentes externas e internas pero nunca a citar hacia el exterior.

Lo cierto es que en ocasiones, leyendo informaciones en la Web, las situaciones se me antojan ridículas y fuera de lugar teniendo presente el desarrollo actual de la Web. Así, por ejemplo, los medios de comunicación son capaces de publicar un texto sobre una página web ¡sin enlazarla! Concretamente, recientemente en La Vanguardia abordaban la experiencia de BuzzMetrics, desarrollado por la empresa de medición de audiencias Nielsen Online, bajo el titular Lanzan un sistema para medir las opiniones de los usuarios en blogs y redes sociales y no se encontraban capaces de enlazar al web, ni siquiera con el atributo «nofollow», no sea que les mejore el posicionamiento para más inri.

Afortunadamente, los medios de comunicación están quitándose las antiguas ataduras impuestas desde las redacciones impresas en un momento de convergencia. De hecho, es frecuente que las informaciones  publicadas en la web que se editan para las ediciones impresas de los diarios no provean enlaces para el enriquecimiento de la noticia, sin embargo en noticias elaboradas por las redacciones digitales sí que comienzan a disponer de ellos. Me refiero, por ejemplo, a la estupenda Revista de Webs de El País, donde la redacción trata de conformar una nota sobre qué se cuece en ese momento en la Red y, más concretamente, en la Blogosfera.

Pero podríamos profundizar un poco más. Fijándonos en artículos de economía, porque no sólo de tecnología vive el hombre, en la pieza informativa Las fortalezas de la banca española no hallaremos ni un solo enlace dentro del texto, mientras que en el artículo Las «lecciones» que enseña la economía española, según Financial Times sí que se nos ofrecen una buena cantidad de ellos que sirven para acotar, aclarar y contextualizar la noticia. Es decir, en el primer artículo, el medio de comunicación no ofrecía ningún tipo de apoyo para relacionar la noticia dentro de su contexto, a pesar de que exista un epígrafe «Si te ha interesado esta información, te recomendamos:» que sirve de apoyo al marco de la noticia, aunque imperceptible para los lectores; mientras que en el segundo se nos da una buena cantidad de ellos (internos, de acuerdo, pero enlaces). Tengo que aclarar que me he cerciorado de que el primer documento se publicó en la edición impresa del diario, mientras que el segundo, seguramente por el marco temporal, se realizó para la digital. Esto nos puede llevar a la conclusión que al tratarse de una noticia volcada desde el papel no disponga de los elementos enriquecedores que dan los enlaces, en cambio la segunda se realizó contando con posibilidades para añadir estos elementos.

Nos hallamos, por lo tanto, ante la transición definitiva de los medios que irán aceptando y empapándose del entorno en el que desarrollan sus actividades económicas. Son muchos los que se comienzan a revolver contra estas prácticas, la de no-enlazar, que no favorecen el feedback, pero que los medios aprovechan bajo el entorno 2.0 para posicionarse dentro de los buscadores. Los medios deberán aprender a adaptarse rompiendo otra barrera, la del miedo a lo ajeno, porque al final de cuentas ellos son los grandes generadores de contenidos de la Web y ante eso no van a encontrar rival. Y eso Google también lo sabe…

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Google, el medio de comunicación del siglo XXI (2) – Google es Internet

Hace ya unas semanas, que me aventuraba a reflexionar sobre las formas mediante las cuales nuestros visitantes llegan a nuestros sitios web. Os refresco la memoria u os pongo al día si no llegasteis a leer el texto:

  • A través de la barra de dirección del navegador web.
  • Mediante un marcador (Bookmark)
  • Mediante un enlace
  • Sindicación de contenidos
  • Un buscador

Hoy me quiero centrar sobre el rol que están jugando los buscadores respecto a la utilización de Internet, puesto que más allá de toda duda o consideración, son los actores que más echaríamos en falta en caso de que desapareciesen. De hecho, los buscadores son, no podemos negarlo a pesar de que depende de cada sitio web, una de nuestras principales fuentes de tráfico a la hora de recibir visitantes. Tanto es así, que hoy en día no podemos imaginarnos una Red sin ellos, negándonos a utilizar la Web por la inutilidad de la misma. Tal es la cantidad de información que Internet contiene, que confiamos que sean ellos los que se dediquen a organizar, clasificar y realizar una valoración previa de aquello que, ante cualquier dificultad, necesitemos encontrar.

En un mundo académico, y porqué no, en un mundo utópico, las distintas especificaciones a la hora de describir el contenido mediante la utilización de metadatos, ya sean siguiendo las especificaciones del W3C (World Wide Web Consortium) o las Dubin Core, hubiese funcionado bastante bien, llegando a permitir que la recuperación de información no fuese tan tediosa dependiendo de ciertas temáticas. Sin embargo, la Web es hoy en día un lugar marcado por los intereses comerciales, por lo que el engaño y la redirección de tráfico dentro de ella se produce tanto en los resultados de los buscadores como dentro de la publicidad contextual que los mismos tratan de gestionar.

No, no es suficiente una descripción de buena fe desde la posición del webmaster para que nuestra página sea considerada pertinente a ojos de los buscadores, hay que ir un paso más allá desarrollando otras técnicas y saber qué es lo que realmente se valora dentro de los buscadores para obtener resultados que sean realmente interesantes.

Así pues, los buscadores, y en España fundamentalmente Google, se convierten en juez y parte -parte porque gestiona mucha información sobre los gustos y necesidades de sus usuarios y busca la rentabilización de ello- entre las necesidades de información y los contenidos propiamente dichos. No podemos olvidar que la Web fue concebida como un sistema de información y, como todos sabemos, un sistema de información es relevante, pertinente y útil si es capaz de satisfacer nuestras necesidades informativas. Por escala, la propia implementación de la Web hace imposible este objetivo sin un intermediario, al menos hasta la siempre deseada llegada de la Web Semántica, los buscadores que son los que dictaminan y sopesan qué información nos puede interesar y cuál no. Por lo tanto, son los buscadores los que se erigen como controladores del tráfico de la web, hubs en su acepción inglesa, concentradores, y son ellos, o al menos el mejor de ellos, el que se está convirtiendo en la viva imagen de la web y fagocitando la Red misma.

Porque Google, no nos llevemos a engaño, hoy por hoy es mucho más que un buscador, con el número de servicios que ha desplegado, además de su increíble aceptación por parte de los internautas. Deberíamos maravillarnos por la capacidad que la empresa de Mountain View ha adquirido en su objetivo de organizar la información del mundo, puesto que esto ya no parece un sueño romántico ni una quimera. Por ende, ha sabido desarrollar su modelo empresarial sin, aparentemente, agredir a sus clientes ni que se sientan incómodos con sus actividades, desarrollando un modelo de amabilidad y fraternidad que muchas organizaciones hubiesen querido para ellas. Hay que añadir que otro de los puntos fuertes de Google es su otro eslogan, aquel No seas malo, que muchos tienen presente y creen en él, a pesar de que la empresa ofrece comportamientos censurables desde el punto de vista occidental.

En definitiva, Google se convertiría en el sueño de cualquier magnate de la información del siglo XX. Todos aquellos que quieren mantenerse informados mediante un medio determinado pasan por él, o bien, acuden a él. Y lo mejor de todo es que él les provee de la información de forma indirecta y lo mejor de todo es que no dispone de manchas en su expediente, ni se encuentra próximo a un partido político o es proclive a una condición religiosa. Es como si el mando de la televisión lo tuviese la televisión dictándonos lo que debemos ver, y no nosotros, y ni siquiera nos percatásemos de ello. Además, Google dispone de un aura etérea, no se sabe bien qué es ni quién está detrás – hay personas sí – pero las desconocemos completamente. Los periodistas, por ejemplo, o yo mismo cuando me meto en algún malentendido, tenemos que dar la cara en algunas ocasiones, pero en general Google no tiene necesidad de ello.

Además, los propios medios caen en su trampa y le echan una mano cada vez que pueden. Ahora, los descubro utilizando su logo para ilustrar temas genéricos sobre Internet, ilustrando el complejo mundo de documentos digitales interconectados mediante enlaces, englobándolos bajo un mismo concepto, una misma idea. El sinónimo de Internet en los medios de comunicación es Google.

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