El Documentalista Enredado

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No nos extraña que el Infierno sea una biblioteca

Parafraseando una vez más a Véase Además, descubro un artículo publicado hoy en el diario El País que refleja la situación cercana al caos y la guerra civil que sufre Irak hoy día. Ya contaba Fernando Báez en su libro Historia universal de la destrucción de libros el saqueo que había sufrido la Biblioteca Nacional de Bagdad, el texto que sigue es sólo una triste continuación de aquello sin visos de mejora.

Bibliotecario: oficio de alto riesgo en Bagdad

Por fin Saad Eskander, director de la Biblioteca y el Archivo Nacionales de Irak, en Bagdad, sacó tiempo para poner al día su ciberdiario tras un par de semanas muy ajetreadas. Cuando escribía la última entrada, tuvo problemas para reparar la conexión a la Red: el Laboratorio de Restauración "fue alcanzado por cinco balas"; y "otro bibliotecario, que trabajaba en la hemeroteca, fue amenazado de muerte. Tiene que abandonar su casa y buscar otra cuanto antes; si no, le asesinarán".

Hace ahora un mes que las entradas de Eskander en el diario aparecen en la ciberpágina de la Biblioteca Británica Diary of Saad Eskander y en ellas se detallan los obstáculos a los que se enfrenta para mantener abierta la biblioteca central de Irak, conservar los archivos y libros supervivientes y, cómo no, para seguir con vida.

"Pensamos que era una buena oportunidad para poner de relieve las condiciones a las que Eskander y su plantilla se enfrentan y el hecho de que arriesgan su vida por ello", explica Catriona Finlayson, portavoz de la Biblioteca Británica.

Escrito con un estilo plano y desprovisto de emoción, el diario relata los bombardeos, tiroteos, amenazas, carencias y pequeñas frustraciones de los funcionarios del principal almacén cultural y literario iraquí. A la queja de que el precio del combustibles para la calefacción es 40 veces mayor que en otoño le sigue un informe sobre el asesinato de uno de los jóvenes diseñadores de ciberpáginas más brillante de la biblioteca.

Eskander cuenta que un amigo trabaja en los Archivos Nacionales de Reino Unido le sugirió que escribiera un diario para la web de un archivero. Accedió a participar en el proyecto porque "estaba en deuda con sus bibliotecarios y archiveros, que han estado trabajando mucho y haciendo todo tipo de sacrificios para satisfacer las necesidades culturales de la clase intelectual del país".

La Biblioteca Británica comenzó a publicar su diario el 30 de diciembre, día de la ejecución de Saddam Hussein . Incluye material que empieza a mediados de noviembre, justo antes de que Eskander decidiera cerrar su biblioteca durante tres semanas, tras una terrorífica serie de bombardeos, tiroteos y amenazas. Las entradas, la mayoría sin editar, conservan las erratas, palabras que faltan y errores en inglés, dando una sensación de inmediatez e intimidad.

El martes 23 de enero comenzaba bien; Eskander escribía: "La plantilla ha recibido su sueldo con dos días de retraso". Pero hacia las 11.30: "Se ha roto una ventana como consecuencia de las explosiones. El mismo día me informaron de que dos de nuestros técnicos habían sido secuestrados por unos desconocidos armados". Ambos fueron liberados más tarde ilesos, pero Eskander se enteró de que "C., el director del Laboratorio de Restauración, había recibido una amenaza de muerte. Él y su familia han abandonado su hogar".

Tras visitar el laboratorio, Eskander escribió: "Uno de los restauradores me ha contado que su hermano fue asesinado hace 10 días por motivos sectarios. Otro restaurador me dijo que un primo suyo, que vivía en Mosul, al norte de Irak, también fue asesinado por motivos sectarios. No sabía nada de estos dos incidentes. Descubrí que varias personas de mi plantilla no informaban a la Administración de sus terribles experiencias por temor a las represalias".

En enero publicó un gráfico sobre el impacto de la violencia sectaria sobre sus trabajadores sólo en diciembre. Incluía cuatro asesinatos y dos secuestros de empleados, 66 muertes de familiares de empleados, 58 amenazas de muerte y 51 sustituciones.

"Para mí, la razón de que resulte tan intenso es que se trata de gente que hace le mismo trabajo que nosotros, y nos sentimos identificados con ellos". En un intercambio de correos electrónicos, Eskander escribía: "Yo solía ser muy optimista. Pero el tema de la seguridad empeora día a día". Aunque todos los recursos disponibles se han empleado en mantener a salvo las colecciones, "los atentados terroristas, especialmente los bombardeos de mortero, representan una amenaza importante", escribía.

"Es extremadamente difícil para mi equipo, yo incluido, trabajar con normalidad. A menudo se bloquean muchas carreteras y puentes. Cientos de controles son responsables del tráfico denso a diario. Siempre existe la posibilidad de atentados con coches bomba, asesinatos, secuestros y demás. A veces nuestros conductores se niegan a ir a los distritos más peligrosos. Todas estas pequeñeces afectan a nuestro trabajo cotidiano".

COHEN, Patricia. Bibliotecario: oficio de alto riesgo en Bagdad. En: Diario El País, selección de textos de ‘The New York Times’. Jueves, 22 de febrero de 2007. Pág. 11, Madrid

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  • Oscar

    Viernes, 23 de febrero de 2007 at 04:29 |

    Un trabajo admirable el de Saad Eskander y todos los trabajadores de la biblioteca. Poco se habla de estos asuntos pero sin la labor de estos guardianes, el acervo cultural de un país entero quedaría mutilado para siempre.

  • Orti

    Viernes, 23 de febrero de 2007 at 09:14 |

    He incluido una referencia a tú artículo (y claro al blog de S. Eskander) en nuestro Weblog :
    http://log.netbib.de/archives/2007/02/23/bibliothekarsuberleben-in-bagdad/
    Saludos desde Alemania

  • Marcos Ros

    Viernes, 23 de febrero de 2007 at 16:57 |

    Bufff, no me lo quiero ni imaginar lo que están sufriendo en Irak. Al menos, nos mantienen informados de la Realidad del día a día de aquel país.

  • Javi Alarcón

    Lunes, 5 de marzo de 2007 at 17:23 |

    Saludos, Marcos, ya hacía tiempo:
    Es increible la labor de Eskander. Debe creer mucho en su labor para trabajar en condiciones así. Desgraciadamente siento contradecir a Oscar: el acervo cultural de este país ya está más que mutilado (al igual que el social, el económico…) o incluso más. Esto es solo un símbolo, pero las pérdidas a nivel cultural (y no hablemos de las personales) son enormes, y el 90 % jamás se recuperará. El mundo (también el Bibliotecario) está de luto con esta injusta guerra.

  • Marcos Ros

    Jueves, 8 de marzo de 2007 at 08:43 |

    Titánica, con un amor por la profesión y por la sociedad que muchos ya querrían para sí. En fin, esperemos que las cosas se vayan solucionando poco a poco, aunque por la pinta que lleva no va a ser nada fácil.

  • Diario bibliotecario desde Irak » El Documentalista Enredado

    Lunes, 12 de marzo de 2007 at 16:24 |

    […] Tengo que señalar que, hace menos de un mes, este mismo periódico publicaba en su suplemento de selección de textos de The New York Times un artículo que hacía referencia a la experiencia del bibliotecario y su blog como un medio para transmitir el día a día de la situación de la biblioteca. Pero es que se trata, además, de una muestra de cómo se vive en la sociedad iraquí hoy en día. Posteriormente, el propio diario realizaría un artículo sobre el blog que abriría la sección impresa de Internacional hasta que finalmente hoy han lanzado Diario desde Irak, una bitácora donde se irán traduciendo los textos originales del blog de Eskander. […]

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