El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

El mundo ha cambiado. Lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire…
Mucho de lo que era, se ha perdido… Pero nadie vive que lo recuerde.

De estas frases, ninguna de ellas, son mías. El titular lo he extraído del último artículo de opinión del director de El Boletín, un semanario económico regional de la Comunidad Valenciana, Cruz Sierra; mientras que las otras frases citadas más de uno podrá recordarlas.

El mundo de la información está cambiando de forma completamente dramática, el modo en el cual la consumimos también y los profesionales de la información nos enfrentamos a la encrucijada de si realmente estamos preparados para los cambios que se avecinan. En España, el colectivo de los profesionales de la información lo constituyen dos grupos diferentes pero que no se han puesto de acuerdo a la hora de apropiarse de cierto término, pero que contemplan cómo el mundo se les está transformando.

Si bien los documentalistas, han tratado de adaptarse a los nuevos tiempos mediante las fórmulas de denominación como infonomistas o vigilantes tecnológicos; lo cierto es que estas fórmulas han resultado, más que integradoras, excluyentes; distanciando colectivos que bien podrían haberse dado la mano. Por su lado, los periodistas han tratado de encontrar sus sinónimos en los profesionales de la comunicación, primero, mientras que posteriormente han tratado de englobar todo el hecho comunicativo mediante la fórmula profesionales de la información. Además, el término Ciencias de la Información se consideran en España patrimonio de los periodistas (Algunas facultades universitarias se acogen a esta denominación), mientras que los documentalistas consideran su disciplina, la Documentación, como la Ciencia de las Ciencias, es decir, la Ciencia de la Información Científica.

Este aparente choque entre disciplinas tan radicalmente distintas no es sorprendente. El proceso de la información puede ser reducido ha tres conceptos básicos, a saber, Información – Comunicación – Documentación, una tríada que puede ser ampliada agregando todos los elementos que se deseen pero que puede ser perfectamente entendida con estos componentes. Sin embargo, documentalistas y periodistas se enfrentan a un nuevo mundo dominado por la Web en el que el soporte es fagocitado por los bits y el distribuidor principal de usuarios casi se centra en un único actor.

Del lado de los periodistas, David Simon lo resumía estupendamente en el reportaje que le dedicaba El País a su estupenda serie The Wire en el que atacaba a la blogosfera. De esta manera, el periodista acusaba a los bloggers de dedicarse en la mayoría de los casos “a amontonar informaciones que encuentran en otros lugares sin hacer ellos mismos ningún ejercicio de periodismo. Y acuso a los bloggers de escribir mucho sobre corrupciones sin haberse dedicado nunca a conocer por dentro las instituciones que critican”. Simon no cree en el periodismo ciudadano ni en su viabilidad dentro de una sociedad que necesita del tutelaje del cuarto poder y críticas no le han faltado.

Los periodistas han descubierto cómo las fuentes primarias vuelcan sus informaciones en la Red reclamando el protagonismo que sólo ellos deberían otorgarles después de un trabajo de filtrado, contextualización y análisis. Sin embargo, los blogs – y el Social Media resultante de su evolución – se saltan ese proceso. En muchos casos, la falta de contextualización sólo sirven para que los blogs, muchos de ellos comerciales, se centren en la réplica de las notas de prensa de empresas e instituciones sin querer entrar en la validez de esas informaciones. Ése es el principal error y lo que la sociedad está perdiendo lentamente. Puede que el producto final de la Web Social no sea de calidad, pero dentro de Internet es popular y por ello rentable y, como bien sabemos de otros medios de comunicación, lo popular se enfrenta con la calidad del producto final, aunque interesadamente nos gusta obviarlo.

Por su parte, los documentalistas han intentado realizar un proceso de reflexión propio. De este modo, José López Yepes presentaba al Homo Documentalis (un ciudadano intelectual capaz de crear y consumir responsablemente ciencia y cultura) y el Homo Documentator (un nuevo perfil de documentalista a la altura de la sociedad de la información). Sin embargo, las nuevas competencias del documentalista propuestas por el catedrático parecen ser fagocitadas por el Homo Documentalis, que se conforma con los instrumentos que la Web le pone a su alcance.

Los documentalistas más veteranos, a los que hacíamos referencia en un texto anterior, contemplan cómo los flujos de información dentro de la sociedad están cambiando de forma acelerada, mientras aquellos encargados de analizarlos parecen estancados en un pasado mejor. El Homo Documentator debe de dar un paso más hacia la comprensión de la información como un bien económico, entender sus características y su ecología. Debemos comenzar a abandonar los libros como elementos principales del transmisión del conocimiento y comenzar a detenernos a comprender e integrar el proceso informativo como un todo que debemos estudiar, hasta los editores comienzan a considerar a Google como lo peor que les ha sucedido, y los libros electrónicos como el futuro inevitable.

El futuro es completamente apasionante y debemos comenzar a incorporarnos a él. Los flujos de información, lo que verdaderamente nos debería preocupar, todavía se encuentran ahí, no han sido destruidos; debemos de localizarlos, estudiarlos y sacarles partido en la medida que sea posible para nuestras organizaciones.

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  • Lino

    Viernes, 31 de julio de 2009 at 03:31 |

    Me ha parecido muy interesante esa triada información – comunicación – documentación

    Pero ¿de que sirve una información si no se comunica? me falta algo. ¿Que son los datos? La información está compuesta de datos. Es una determinada disposición de estos la que puede ser considerada información por contener una diferencia cualitativa. Se puede tener una maraña de datos, pero no disponer de nada de información. Por lo tanto, yo diría lo siguiente:

    información = datos + comunicación

    Entendiendo la comunicación como la existencia de un receptor que interpreta esos datos y para el que le son de utilidad. La información no sirve si no hay alguien que la pueda utilizar. La información son aquellos datos que son útiles para alguien, y para acceder a esos datos, han de ser comunicados e interpretados.

    Documentación sería, según este esquema, lo que gestionaría esa información, adaptándola a las necesidades del receptor tanto en la forma como en el contenido: el usuario final.

    El periodismo quedaría como profesionales de la estética de la información o estética informativa, menos preocupados por el usuario y más por la apariencia de la información.

    Saludos

  • Lino

    Viernes, 31 de julio de 2009 at 04:23 |

    Creo que he entendido el juego de palabras del título:

    Veamos, los datos en si no aportan nada útil, pueden ser listas de elementos que no impliquen nada de valor en principio. La información sería aquello que puede ser utilizado para lograr otras cosas, ser empleado para un fin determinado.

    En este sentido, los datos son como en la física la fuerza, y la información la energía, como la capacidad de producir trabajo. Se puede estar empujando una mesa con toda la fuerza del mundo, que hasta que no empiece a moverse no se producirá trabajo, empleándose una energía proporcional al trabajo producido.

    Y de la misma forma, la entropía sería, de forma similar también a la física, el nivel de desorganización de ese conjunto de datos, de forma que a mayor entropía, menor información. En física, cuanta mayor entropía en un sistema, menos energía se puede extraer del mismo.

    Creo que de todo esto trata la Teoría de la Información y de ahí el giño del título a la famosa ley de la termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma

    Interesante

    Saludos

    • Marcos Ros-Martín

      Viernes, 31 de julio de 2009 at 08:23 |

      Gracias Lino por tus amplios comentarios.

      Te trato de explicar, el proceso informativo puede simplificarse en tres conceptos: Datos – Información – Conocimiento.

      Los datos sería información desestructurada, mientras que información que ha sido fijada de alguna forma en un documento, finalmente el conocimiento sería un paso más allá a la hora de interpretar la información dentro de un marco de saberes previos y cognitivos.

      Hablamos un poco más de esto en el texto:
      http://www.documentalistaenredado.net/99/defincin-de-capta/

      Y sí, se está intentando acercar a la Información a algunos conceptos de la física, como el de la entropía que señalabas (y muy bien explicado por cierto) y el de la termodinámica (Aunque no acabase de gustarnos).

      http://www.documentalistaenredado.net/448/ley-de-la-termodinamica-informacional/

      Nuestra intención era señalar que existen ámbitos de la Ciencia como las matemáticas y la economía que estudian la Información de una manera completamente diferente a la que se nos acerca en las universidades y deberíamos comenzar a acercarnos a ella. Sólo entonces llegaremos a comprender hacia dónde vamos y cómo enfrentarnos a los cambios que sufren las organizaciones y la sociedad en general.

  • Lino

    Domingo, 2 de agosto de 2009 at 13:09 |

    Gracias por la aclaración y por los enlaces. Enhorabuena a las personas que participan en este sitio de referencia del mundo de la documentación.

    En relación con el último párrafo en el que se comenta cómo existen otros ámbitos en los que se trata también de la información, encuentro importante también la necesidad de romper con el esquema que creo obsoleto de las «ciencias» y las «letras», y como mínimo, habrían que crear una tercera en la que se fusionaran ambos ámbitos.

    Saludos

  • Lara Rey

    Martes, 4 de agosto de 2009 at 12:30 |

    Hola Marcos…Como siempre…soberbio!!! Pero, y sin ánimo de crear polemica…yo en parte estoy de acuerdo en que el periodismo ha perdido mucha calidad de contenidos. Por muchos factores. Hace tiempo que arrastra un mal endémico para el que el mundo 2.0. no ha hecho más que agudizar su crisis. Creo que la frase (y no quiero parecer carca)…Los periodistas han descubierto cómo las fuentes primarias vuelcan sus informaciones en la Red reclamando el protagonismo que sólo ellos deberían otorgarles después de un trabajo de filtrado, contextualización y análisis. Sin embargo, los blogs – y el Social Media resultante de su evolución – se saltan ese proceso aunque dura,tiene su parte de razón. Y eso lo sentimos los documentalistas en parte. Ya que las grades BD se empeñan en dar (cobrar) una información carente de todo tratamiento….cuando lo que cuesta es darle en valor añadido del análisis y el cruce de fuentes.
    Tambien es cierto que los blogs tienen un período de consolidación, maduración y que pasan por unas fases de “credibilidad” frente al gran publico que sirve para medir quien vale y quien no. Por otro lado, la afirmación “que lo popular se enfrenta con la calidad del producto final” es un problema cada vez mayor en Internet. Esto merece una reflexión y me ha iniciado en el camino. Gracias otra vez Marcos, por amenizarme este mes con un post tan interesante…

  • Edgar Valencia

    Martes, 18 de agosto de 2009 at 02:54 |

    El periodismo nos da tantas alternativas de lectura sin embargo las frases que nos das expuestas aca son muy interesantes, en particular me gusto mucho la primera. Los periodistas muchas veces son lo bastante creativos para llevarnos al punto exacto de encuentro entre su historia y nuestra imaginación.

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