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Daniel Boorstin, ganador de un premio Pulitzer e historiador social que fuera bibliotecario de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos durante 12 años, murió en el hospital Sibley Memorial de Washington DC en abril de 2004 a la edad de 89 años.
Boorstin, que era también abogado y fue profesor durante 23 años en la Universidad de Chicago, escribió más de una veintena de libros, entre ellos dos importantes trilogías. La primera sobre la experiencia estadounidense y la otra sobre la historia intelectual del mundo vista a través de los prismas de los descubrimientos científicos y geográficos, la obra de los artistas creativos y las ideas de profetas y filósofos. Como bibliotecario de la Biblioteca del Congreso entre 1975 y 1987, Boorstin aportó literalmente ráfagas de aire fresco a una institución pesada e intimidante cuyos 241 kilómetros de estantes y 19 salas de lectura eran tierra incógnita para la gente de apie e incluso para muchos eruditos. Suya fue la orden de que las majestuosas puertas de bronce de la biblioteca más grande del mundo permanecieran abiertas, instalando a la entrada mesas de pic-nic y bancos. En ella, fundó un centro para estimular la lectura y organizó conciertos y acontecimientos multimedia para el público en general. Rememorando su orden de mantener las puertas abiertas, en cierta ocasión comentó: «Decían que eso podía producir corrientes de aire, y yo contesté: ‘Estupendo, eso es justamente lo que necesitamos».
Hablando sobre la Gestión del Conocimiento, Andrea en Véase Además nos planteaba como colofón en La necesidad del caos que:
Bibliotecarios y documentalistas del mundo: Deteneos! Vuestro valioso orden no puede ser impuesto a todo sistema existente, el caos es tambien un principio ordenador.
Sin embargo, pecamos de cierto ombliguismo si consideramos que los Documentalistas son los únicos que deben abordar la Gestión del Conocimiento (GEC). La GEC no es un invento de una única disciplina y, de hecho, ha sido abordada por distintas Ciencias. Los distintos puntos de vista pueden ser englobados principalmente en cuatro: Basados en la tecnología, en las ciencias de la información, en las personas y en la economía.
El pasado 15 de enero, se publicaron en el BOE las nuevas normas de acceso de la Biblioteca Nacional.
Siguiendo las intenciones que proclamó su actual directora, Rosa Regás, en sucesivas entrevistas, la nueva normativa permite el acceso de la Biblioteca Nacional al público general y, además, la consulta con el carné de lector de los libros editados a partir de 1931 y no sólo desde el 57, como regía la normativa anterior.
Se establece diferentes condiciones de acceso a sus fondos, dependiendo de que se trate de: el usuario general, con carné de lector, con carné de investigador, para trabajos de investigación o con carné de documentación bibliotecaria.
Pero, en lo que nos atañe como bibliotecarios y documentalistas, o aspirantes a serlo, resulta de especial interés destacar los dos tipos de acceso que especifica dicha normativa:
- Los bibliotecarios, documentalistas, archiveros y conservadores de museos podrán obtener el carné de investigador, con una validez de cinco años, que les permitirá el acceso a todos los fondos y servicios de la Biblioteca Nacional, excepto a aquellos cuya consulta o utilización se halle restringida por razones de seguridad o conservación.
- Los profesionales del libro y bibliotecas y quienes cursen estudios en dichas áreas podrán obtener el carné de documentación bibliotecaria, con una validez de tres años, que les permita el uso del préstamo personal de los fondos del Servicio de Documentación Bibliotecaria.
Permitidme que esta vez transmita aquí unas palabras que no son mías, pero que recogen perfectamente lo que pienso, además de dar algunos buenos consejos. Se dejaron en Iwetel en una (enésima) discusión sobre el trabajo y los salarios de los bibliotecarios – documentalistas. El auto de esta pizca de sabiduría fue Alexis Meyners y desde aquí le agradezco su diligencia a la hora de permitirme transmitirlas. Aunque podéis consultar el documento en pdf para entender la discusión, la quinta esencia la tenéis aquí:
- La Documentación está en muchas partes. En un principio, puedes ejercer de documentalista o por lo menos hacer funciones de documentalista en muchos otros trabajos.
- Lo que sabes hacer vale mucho y es que muchas empresas no saben que les haces falta. Si tienes un trabajo en otro campo en el cual realizas pequeñas tareas de documentación, habla con tus compañer@s, jefes, etcétera para que se enteren de lo que haces. Si tú sabes organizar, investigar o catalogar de una forma más eficiente, díselo. Nadie te da lo que no pides.
A los políticos de este país últimamente se les llena la boca hablando de la I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) de la urgencia del cambio de la mentalidad de un país que hasta hace poco recibía importantes inversiones de multinacionales debido a su mano de obra barata respecto a otros países europeos con mayor desarrollo económico. Estos mismos políticos no dudan en sugerir e incluso invitar a las empresas, no sé si llegarán al extremo de subvencionar, a que se deslocalicen hacia otros mercados gracias a las distintas liberalizaciones de comercio que se han sucedido en pocos años. Así pues, los habitantes de España miran con cierta sorpresa cómo las multinacionales aparentemente se ponen de acuerdo a la vez y comienzan a cerrar fábricas, no necesariamente insolventes, además de descubrir con escarnio cómo empresas nacionales de cierta importancia comienzan apresuradamente sus traslados de producción.
Sintiéndolo, para comprender lo que está sucediendo en España, debemos de realizar una explicación macroeconómica de forma introductoria. España a mediados de los años 70 del siglo XX era una sociedad industrial que concentraba esfuerzos en la transformación de la materia prima y de otros elementos, como la energía, para la obtención de un producto acabado que no necesitaba de trabajo altamente especializado en la mayoría de los casos. La situación actual deriva de que España ha desarrollado un esfuerzo económico y educativo a lo largo de los últimos 30 años tratando de obtener mano de obra altamente cualificada, además de realizar un salto económico gracias a su ingreso en la Comunidad Económica Europea, hoy re-denominada Unión Europea, a mediados de los años 80.
Lo cierto es que esta leyenda urbana me la encontré buscando temas para el blog, aunque ya hace 8 meses de esto. Mi sorpresa ha sido encontrármela reflejada en uno de esos libros que tratan de recoger las mejores de la imaginería popular, sean de este país o pertenezcan a otro. Así que me he dispuesto a buscarla por la Red, pero como no la he encontrado traducida, me he dispuesto a traducir un extracto para que la disfrutéis si queréis.
La biblioteca no se está hundiendo
¿Cómo es posible visualizar 3’7 millones de libros?
Quizás un camino para hacerlo sería el de imaginarse el peso incontenible de todos aquellos libros que causan sobre la estructura de un edificio un lento hundimiento en la tierra.
Ésta es una interpretación que realiza Moira Smith, bibliógrafa de antropología, de sociología, y de folklore de la Universidad de Indiana, sobre la leyenda urbana de la biblioteca que se hunde. Según este relato, la biblioteca central de la Universidad de Indiana se hunde a una velocidad de una pulgada por año debido a que el arquitecto no tuvo presente el peso de los libros cuando la diseñó. Obviamente, esta aseveración es completamente falsa.
Antes incluso de lanzar Google, soñábamos con que fuera posible la consulta en Internet de la increíble cantidad de información que los bibliotecarios clasifican con tanto amor.
Larry Page
El País, 15 de diciembre de 2004
Ayer, recogíamos en el Documentalista Enredado la noticia que ha sorprendido a propios y a extraños, aplaudida por todos en cualquier caso, y que los gurús de la información en Internet, los analistas de los buscadores, los analistas informáticos y, por qué no, los documentalistas y bibliotecarios deberían comenzar a analizar. El titular ya es de por sí curioso, Google pondrá en la Red millones de libros de las bibliotecas académicas de EEUU, y ante este titular debemos de tener en la mente dos cosas:
- Google no es el primero que digitaliza fondos
- Marca un cambio en la estrategia mercantil y de ser de Google