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El Documentalista Enredado Entradas

Biblioblogosfera – Comunidad virtual distribuida de bibliotecarios y documentalistas

Durante estas últimas semanas, se ha estado celebrando en Valencia el 6º Curso de Edición – Sociología en la Literatura en la sede de la UNED de Valencia donde personalmente he presentado dos ponencias. La primera llevaba por título, Evolución y estado de las Fuentes de Información de Biblioteconomía y Documentación, mientras que la segunda, mucho más interesante desde mi punto de vista, se titulaba Biblioblogosfera – Comunidad virtual distribuida de bibliotecarios y documentalistas.

En la presentación, que os dejo para que consultéis, explico un poco el concepto de blog y su importancia, así como adentrarme en la terminología propia de la Biblioblogosfera. También hago referencia a los artículos que se han venido publicando sobre la misma, por lo que considero que os puede resultar de interés.

Un comentario

¿Quién puede controlar la blogosfera?

La BlogosferaParece ser que las últimas semanas están resultando un tanto movidas en todo lo relacionado con la Blogosfera. Si, por un lado, un bloguer español está siendo juzgado por actuar como un medio de comunicación, sin serlo puesto que actúa a modo individual, mientras que el hecho punible, según el denunciante, es haber recogido un hecho noticioso, mientras que el bloguer ofrecía la posibilidad de corregir y ampliar la información al demandante, sin que ésta haya sido tomada en consideración; la Unión Europea lanza una propuesta para tratar de establecer cierto orden dentro del caos imperante dentro de la Blogosfera, queriendo establecer una regulación para los blogs.

Mientras tanto, al otro lado del charco, descubrimos con cierta estupefacción que una extraña asocación, Media Bloggers Association, se reúne con Associated Press (AP) para tratar el derecho de cita de los blogs hacia sus informaciones, puesto que AP quería cobrar a los blogs que utilizasen sus contenidos. Si nos detenemos un momento para reflexionar, parece que, de repente, todo lo referente a la Blogosfera parece haberse vuelto loca.

En su historia, han sido diverso los intentos de normalizar la Blogosfera para tratar de alejarla de la imagen de totum revolutum que la caracteriza. En un primer momento, fueron los propios bloguers los que trataron de obtener un ISSN (International Standard Serial Number / Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas), que se asigna a las revistas, sin éxito en España. Sin embargo, algunos blogs latinoamericanos sí que disponen de él y no se trata, en ningún caso, de un movimiento aislado en la comunidad hispanohablante. Como reacción a la negativa de los responsables españoles del registro del ISSN, los bloguers se dispusieron a crear su propio número identificativo único y universal para cada blog, el denominado IBSN (Internet Blog Serial Number), una iniciativa que tuvo cierto éxito en su momento, pero que actualmente es cada vez menos popular.

En otro orden de cosas, en un intento de formalizar las relaciones dentro de los blogs, dos pesos pesados de la Web 2.0, Tim O’Reilly (Acuñador del término Web 2.0) y Jimmy Wales (Cabeza visible de la Wikipedia), se lanzaron a establecer un código de conducta de la blogosfera que fue, sencillamente, criticado por la mayoría de bloguers, sino ignorado. Ya que, al fin y al cabo, cada blog establece los límites en su conducta, es decir, hay que primar la libertad de expresión y de opinión de cada cual.

El hecho de que la Unión Europea establezca la necesidad de regulación en la blogosfera dentro de un texto con título Informe sobre la concentración y el pluralismo de los medios de comunicación en la Unión Europea, debería ser contemplado más como un paso más dentro de la madurez de los blogs y del periodismo ciudadano como fuentes válidas de información más que como un ataque directo a la libertad de expresión. Obviamente, hay que tener presente que los weblogs no son medios de comunicación, pero las redes de blogs comerciales están alcanzando unas audiencias que superan o igualan a muchos medios de comunicación de importancia regional. Además, los propios medios de comunicación tratan de adaptarse al ritmo y establecer puentes con la blogosfera, incluyendo la posibilidad de contratar bloguers, pero obviamente lo que trata de establecer la Comisión Europea es la marca que separa un blog comercial de lo que no lo es. Algo terriblemente complicado y que será estudiado, debatido, analizado, rechazado, diseccionado y criticado, pero, desde mi punto de vista y aunque no comparto la posición del organismo europeo, un avance para que a la Blogosfera se la tenga muy presente en ámbitos políticos. Como dije antes, un paso muy interesante en su madurez.

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Incapaz de usar Windows Vista

Incapaz de usar Windows VistaHace ya unos meses, os comentaba que, ante la compra de un nuevo ordenador portátil, había abandonado Microsoft Office para darle una oportunidad a la iniciativa de código abierto OpenOffice. Sinceramente, mi conclusión después de haberla estado utilizando durante un tiempo es que tengo que admitir que a la suite ofimática abierta todavía le queda un buen camino por recorrer antes de poder hacerle sombra al Office que todos conocemos. Pero, desde luego, es una iniciativa muy interesante y que seguiré apoyando porque dispone de algunas funcionalidades que me parecen muy interesantes.

Mas hoy quería relataros mi experiencia con Windows Vista que no ha podido ser más decepcionante. Tampoco es de extrañar que yo haya encontrado dificultades a la hora de utilizarlo de forma más o menos intensiva, los propios ejecutivos de Microsoft se desesperaban a la hora de configurar una simple impresora y el propio Steve Baller (Chief Executive Officer de Microsoft Corporation) reconocía que Windows Vista no era un producto acabado. Por mi parte, empecé con Vista en febrero de este año, casi un año después de su lanzamiento, y no me podía creer que un ordenador nuevo, no uno de esos testeados que decían que eran capaces de ejecutar Vista aunque después se demostrara que eso era un engaño, tardase hasta 5 segundos en tirar un icono del escritorio a la Papelera del sistema.

Que sí, que Aero, una de las funcionalidades más destacadas del nuevo sistema operativo, era muy atractivo, pero un ordenador no se compra para admirarlo por su belleza, sino para usarlo sin problemas, enchufarlo y ponerse a trabajar. Y precisamente eso de ponerse a trabajar es otro cantar, porque el inicio era deseperadamente lento, muchísimo, y ejecutar un programa era una sarta de preguntas de si estabas seguro que querías hacer precisamente lo que querías hacer. La UAC (User Control Acces) fue lo primero que desactivé porque era exasperante, de hecho, no me permitía ni organizar el menú Inicio. De esta manera, habiendo creado un único usuario, no me permitía organizar las carpetas de los programas porque no disponía de los «suficientes privilegios». Obviamente, yo conozco que hay un super-usuario creado por el sistema, o root, pero un usuario medio que ejecuta por primera vez el sistema operativo y se instala, otra espera interminable, desconoce que el usuario que primero crea aunque sea administrador no es super-usuario.

Lo cierto es que me arrepentí de haber comprado el ordenador a la semana de estar utilizándolo. Lento, aparatoso, ocupaba un espacio en el disco duro excesivo (50 gigabytes sólo con los programas básicos y sistema operativo y aumentando), y andaba harto esperando que el círculo de Espere, anduviese girando. Asimismo, aparecían problemas de incompatibilidades de programas que habían funcionando estupendamente en Windows XP y que Vista simplemente no quería instalar. Pero no sólo eso, el programa a medio instalar no había forma de desinstalarlo y debías estar pegándole vueltas hasta que mediante un software externo (Revo Uninstaller) lo conseguías.

Por otro lado, teniendo en cuenta que las aplicaciones están trasladándose del escritorio a la Web, el uso que puedo hacer en local de software ofimático es bastante reducido en comparación con el uso que podía darle antes, por lo que me planteé seriamente el hecho de si debería haberme comprado un MacBook Pro antes que aquello que funcionaba «a pedales». Sí, es cierto que Apple es una plataforma demasiado cerrada para mi gusto, pero sé que si compro un producto Mac funcionará perfectamente nada más sacarlo de la caja y sin tantos quebraderos de cabeza.

El caso es que sorprendiéndome de la poca usabilidad y prestaciones que daba Vista, confié en el lanzamiento cercano del Service Pack 1 del producto (Más o menos un mes después de la compra del portátil). El hecho es que Microsoft fue lanzando parches que aceleraron el rendimiento del ordenador, ¡un año después de su lanzamiento!, pero desde luego que el resultado final a la hora de instalar el Service Pack, y éste tampoco estuvo libre de problemas, me convencieron muy poco de la necesidad y utilidad de trabajar con Vista.

Así pues, mi recomendación es que, tras mi decepcionante experiencia, huyáis de él, no merece la pena y acabaréis hartos por muy bonito que os pueda resultar. Si con el nuevo Windows 7, con el que Microsoft quiere pasar página rápidamente tras el gran fiasco que ha supuesto Vista (los desarrolladores de software también lo obvian), no se realiza un salto cualitativo en cuanto a fiabilidad y compatibilidad, la compañia de Redmond va a tener serios problemas de canibalización de productos, o peor, podríamos contemplar otras posibilidades además de los lanzamientos de Microsoft. En mi caso, fundamentalmente, Linux.

Un futuro oscuro para la compañía de Redmond que encuentra dificultades allí donde triunfó en el pasado: El escritorio.

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Citas al libro /25

“Es casi imposible leer algo bello sin sentir deseos de hacer algo bello”
John Steinbeck

“El leer hace completo al hombre, el hablar lo hace expeditivo, el escribir exacto”
Francis Bacon

“El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer”
Frank Zappa

“Cuando un pueblo ya no lee a sus escritores, los festeja”
Alec Guinness

“Escribir y publicar son cosas imprescindiblemente unidas: o uno escribe, y por tanto, publica, o gusta tan sólo de las bellas letras y, por tanto, le basta con leer”
Fernando Savater

“Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.”
Jorge Luis Borges

“Lo malo de la pintura abstracta es que hay que molestarse en leer el título de los cuadros”
Oscar Pin

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La fragmentación de la conversación

La conversación entre amigos de Alfonso Vázquez MedinaÚltimamente, la blogosfera anda un tanto revuelta con la difusión de Friendfeed, un lugar donde aquellos que crean contenidos -Ya se trate de imágenes, texto (Blogs o microblogging), vídeos, marcadores sociales, etc.-, puedan concentrarlos y ofrecerlos a sus amigos en una suerte de Red Social donde más allá de lo que se ha hecho, estudios, trabajos lugares visitados, etc.; se prime lo que una persona está haciendo dentro de la Web 2.0. De esta forma, descubrimos que la idea principal de este nuevo servicio es la centralización de nuestro yo digital o la concentración de nuestros distintas personalidades digitales, para aquellos que puedan mantener varias (Por riqueza personal y disponibilidad de tiempo para poder gestionarlas).

Es cierto que hace tiempo que a la Blogosfera se le quitó el baluarte de principal exponente de la conversación en Internet, heredera del Manifiesto Cluetrain, mientras se desarrollaban y difundían muchas otras aplicaciones y lugares donde poder expresarse de mejor manera, mucho más directa y con menos caracteres. Sin embargo, esa fragmentación de la conversación y de identidades que ahora Friendfeed trata de galvanizar dentro de su campaña de marketing son sentimientos que ya se produjeron mucho antes dentro de los bloguers¹ y que afrontaron con mayor o menor suerte.

Porque tal vez los nuevos nativos digitales que se acojan a Friendfeed desconozcan la iniciativa OpenID. Fundamentalmente, lo que se busca con esta iniciativa es disponer de la posibilidad de no tener que crearse una nueva cuenta de usuario para obtener acceso a un sitio web. En su lugar, solo necesitan disponer de un identificador creado en un servidor que verifique OpenID, llamado proveedor de identidad o IdP si el sitio web lo soporta. De una forma sencilla, es como si se tratase de IraLIS, proponiéndose la identificación única dentro de la Web pudiendo compartir datos entre distintos servicios, mientras se va construyendo una identidad digital, de tal manera que sea posible rastrear los contenidos publicados por una persona. De esta manera, se permite por un lado identificarnos frente a los demás como nosotros mismos, utilizar la Red de una forma mucho más cómoda y, por otro, evitar esa segregación de contenidos propios que nacen por la utilización de la Web 2.0, donde cualquier aportación nos identifica dentro de una comunidad heterogénea y dispar.

Recientemente, dentro de la Biblioblogosfera, me he encontrado con dos ejemplos muy interesantes de ese sentimiento de desagregación que los bloguers tratan de evitar. Por un lado, Catuxa Seoane en su texto La deficiencia consentida y de nuevo el marketing bibliotecario realizaba distintas consideraciones sobre un correo electrónico que Roser Lozano había enviado a la lista de distribución de Iwetel. Dentro de los comentarios en su post, Catuxa recibía distintas puntualizaciones sobre si realmente debía contestar a Roser utilizando su blog y la conveniencia de no utilizar el correo electrónico que era el medio de comunicación que Roser había elegido para difundir sus puntos de vista.

Siguiendo un procedimiento similar, Álvaro Cabezas contestaba un texto de Javier Guallar también publicado dentro de la lista de distribución de Iwetel. En este caso, Álvaro publicaba el mismo texto sirviéndose tanto del correo electrónico como su blog, haciendo notar en ambos casos el origen y las posibilidades que se disponían para comentarlo o puntualizarlo. Para más señas, el texto de Álvaro llevaba como título Sobre el Thinkepi dedicado a los blogs científicos.

El hecho es que me parece curioso ese sentimiento de pérdida, de selección del medio para la difusión del mensaje y su dualidad. Los bloguers consideran que el correo electrónico es un medio de comunicación correcto, aunque parecen considerarlo insuficiente, ya que no le hacen ascos el publicar un artículo fuera del contexto o el ámbito donde nació. Es posible que se trate de una forma de reforzar la autoría de sus consideraciones, o puede que traten de recoger en un único lugar los textos que quieran destacar, o simplemente buscar la ampliación del feedback que para ellos es deseable, o puede ser que ante un contexto de interacción no se encuentren cómodos puesto que no reciben los estímulos a los que están acostumbrados. Sin embargo, lo que parece cierto es que esa desfragmentación supone para ellos una pérdida y tratan de encuadrarla dentro de un ámbito controlado que refuerce su voz y sus puntos de vista profesionales, algo que consideran que el correo electrónico les sustrae.


1. Señalaros que la idea citada de Friendfeed ya fue testeada por Javier Leiva, tal vez el más experimental de todos los bibliobloguers, puesto que desde su blog ofrecía un único canal de sindicación a todos los frentes de la Web 2.0 dentro de los que él se movía. Así, por ejemplo, podíamos tener los vídeos de YouTube producidos y subidos por Javier, así como sus fotografías de Flickr o sus textos de su blog.

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El empleo en Biblioteconomía y Documentación: Mucho y malo

Buscando trabajoRecuerdo que, hace unos años, la Universitat de València me llamó para realizarme una encuesta sobre el nivel de satisfacción que como alumno tenía tras mi finalización de los estudios de la Diplomatura en Biblioteconomía. Se trataba de una encuesta telefónica, así que armándome de paciencia, no me gusta rellenar encuestas, decidí contestar con toda la amabilidad que me fuese posible. De las preguntas que me realizaron, me acuerdo fundamentalmente de dos (La formulación es completamente inexacta aunque es su esencia): Cuál era mi grado de satisfacción respecto a lo estudiado y mi desempeño profesional, y si la Universitat me había ayudado para obtener mi primer empleo como titulado.

Teniendo en cuenta que cuando empecé mi andadura como documentalista los servicios que ofrecía la Universitat de València a través del ADEIT eran bastante escasos, mi respuesta fue que la Universitat no me había ayudado en nada a la hora de obtener mi trabajo. Y, respecto a la primera, teniendo presente que por entonces trabajaba en un periódico y los contenidos que se impartían en la Diplomatura de Biblioteconomía respecto a los medios de comunicación social eran ninguno, no me quedó otra que señalar que tampoco en nada.

La obtención de empleo es una de las máximas aspiraciones de todo universitario. De hecho, dentro de una carrera te encaminas hacia la especialización, aunque ya lo haces a la hora de escogerla, por tus preferencias pero también por la esperanza, así que la obtención de trabajo dentro de nuestro campo siempre nos ha resultado de interés y desgraciadamente un terreno abonado para la denuncia. Así, ya evidenciamos el hecho de que cuando llega la Navidad muchos becarios se ven abocados al paro ante el cese de sus contratos, mientras que los becarios también sufren retrasos en los pagos de sus nóminas por parte de las administraciones, además de que los contratados no aspiran a ganar más de mil euros pasando a engrosar las listas de los denominados mileuristas.

Pero estas percepciones se confirman cuando algún investigador se decida a realizar estudios sobre los estudiantes y los profesionales de la información. Recientemente, en el artículo, Desarrollo profesional y opinión sobre la formación recibida de los titulados universitarios en información y documentación de las universidades públicas de Madrid (2000-2005) se nos aportan elementos de valor sobre la situación del mercado laboral dentro del sector de la Biblioteconomía y Documentación a partir de una serie de encuestas (118) realizadas mediante correo electrónico a diplomados y licenciados en información y documentación de las universidades públicas de Madrid de las promociones egresadas
2000 y 2005.

El estudio es mucho más profundo que lo aquí se refleja y dispone de muchos más indicadores, sin embargo, escogemos estos porque nos parecen de interés siguiendo el criterio de publicación que hemos llevado desde un principio. En cualquier caso, los resultados de los estudiantes madrileños encuestados son descorazonadores:

  • Trabajan en el sector de la Biblioteconomía y Documentación. Es muy alto el porcentaje de personas que trabajan en este campo, el 79,5% (93) frente a un 20,3% (24) que no lo hacen.
  • Tiempo transcurrido hasta encontrar el primer empleo en biblioteconomía y documentación. Un 58,6% (68) lo encontró antes de terminar la titulación, un 12,9% (15) en menos de seis meses y un 9,5% (11) entre 6 meses y un año.
  • Nivel de responsabilidad. Los datos obtenidos señalan que un preocupante 44,4% (146) de los empleos obtenidos por los titulados que trabajan en información y documentación son de un nivel de auxiliar, inferior al que debe ocupar un titulado universitario. Como técnico encontramos un 35,6% (117), nivel que se asemejaría con una diplomatura, mientras que tan sólo hay un 13,7% (45) de nivel de técnico superior y un 6,4% (empleos) de nivel experto que se corresponderían con la licenciatura.
  • Tipo de relación contractual. La mala calidad del empleo obtenido, ya señalado por otras investigaciones6, queda patente: el 41,9% (139) eran becas y sólo un 11,7% (39) se materializó en contratos indefinidos.
  • Remuneración mensual (salario neto). Tendríamos un porcentaje del 73,1% de casos con una remuneración menor a los 900 €.
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Google, el medio de comunicación del siglo XXI (2) – Google es Internet

Hace ya unas semanas, que me aventuraba a reflexionar sobre las formas mediante las cuales nuestros visitantes llegan a nuestros sitios web. Os refresco la memoria u os pongo al día si no llegasteis a leer el texto:

  • A través de la barra de dirección del navegador web.
  • Mediante un marcador (Bookmark)
  • Mediante un enlace
  • Sindicación de contenidos
  • Un buscador

Hoy me quiero centrar sobre el rol que están jugando los buscadores respecto a la utilización de Internet, puesto que más allá de toda duda o consideración, son los actores que más echaríamos en falta en caso de que desapareciesen. De hecho, los buscadores son, no podemos negarlo a pesar de que depende de cada sitio web, una de nuestras principales fuentes de tráfico a la hora de recibir visitantes. Tanto es así, que hoy en día no podemos imaginarnos una Red sin ellos, negándonos a utilizar la Web por la inutilidad de la misma. Tal es la cantidad de información que Internet contiene, que confiamos que sean ellos los que se dediquen a organizar, clasificar y realizar una valoración previa de aquello que, ante cualquier dificultad, necesitemos encontrar.

En un mundo académico, y porqué no, en un mundo utópico, las distintas especificaciones a la hora de describir el contenido mediante la utilización de metadatos, ya sean siguiendo las especificaciones del W3C (World Wide Web Consortium) o las Dubin Core, hubiese funcionado bastante bien, llegando a permitir que la recuperación de información no fuese tan tediosa dependiendo de ciertas temáticas. Sin embargo, la Web es hoy en día un lugar marcado por los intereses comerciales, por lo que el engaño y la redirección de tráfico dentro de ella se produce tanto en los resultados de los buscadores como dentro de la publicidad contextual que los mismos tratan de gestionar.

No, no es suficiente una descripción de buena fe desde la posición del webmaster para que nuestra página sea considerada pertinente a ojos de los buscadores, hay que ir un paso más allá desarrollando otras técnicas y saber qué es lo que realmente se valora dentro de los buscadores para obtener resultados que sean realmente interesantes.

Así pues, los buscadores, y en España fundamentalmente Google, se convierten en juez y parte -parte porque gestiona mucha información sobre los gustos y necesidades de sus usuarios y busca la rentabilización de ello- entre las necesidades de información y los contenidos propiamente dichos. No podemos olvidar que la Web fue concebida como un sistema de información y, como todos sabemos, un sistema de información es relevante, pertinente y útil si es capaz de satisfacer nuestras necesidades informativas. Por escala, la propia implementación de la Web hace imposible este objetivo sin un intermediario, al menos hasta la siempre deseada llegada de la Web Semántica, los buscadores que son los que dictaminan y sopesan qué información nos puede interesar y cuál no. Por lo tanto, son los buscadores los que se erigen como controladores del tráfico de la web, hubs en su acepción inglesa, concentradores, y son ellos, o al menos el mejor de ellos, el que se está convirtiendo en la viva imagen de la web y fagocitando la Red misma.

Porque Google, no nos llevemos a engaño, hoy por hoy es mucho más que un buscador, con el número de servicios que ha desplegado, además de su increíble aceptación por parte de los internautas. Deberíamos maravillarnos por la capacidad que la empresa de Mountain View ha adquirido en su objetivo de organizar la información del mundo, puesto que esto ya no parece un sueño romántico ni una quimera. Por ende, ha sabido desarrollar su modelo empresarial sin, aparentemente, agredir a sus clientes ni que se sientan incómodos con sus actividades, desarrollando un modelo de amabilidad y fraternidad que muchas organizaciones hubiesen querido para ellas. Hay que añadir que otro de los puntos fuertes de Google es su otro eslogan, aquel No seas malo, que muchos tienen presente y creen en él, a pesar de que la empresa ofrece comportamientos censurables desde el punto de vista occidental.

En definitiva, Google se convertiría en el sueño de cualquier magnate de la información del siglo XX. Todos aquellos que quieren mantenerse informados mediante un medio determinado pasan por él, o bien, acuden a él. Y lo mejor de todo es que él les provee de la información de forma indirecta y lo mejor de todo es que no dispone de manchas en su expediente, ni se encuentra próximo a un partido político o es proclive a una condición religiosa. Es como si el mando de la televisión lo tuviese la televisión dictándonos lo que debemos ver, y no nosotros, y ni siquiera nos percatásemos de ello. Además, Google dispone de un aura etérea, no se sabe bien qué es ni quién está detrás – hay personas sí – pero las desconocemos completamente. Los periodistas, por ejemplo, o yo mismo cuando me meto en algún malentendido, tenemos que dar la cara en algunas ocasiones, pero en general Google no tiene necesidad de ello.

Además, los propios medios caen en su trampa y le echan una mano cada vez que pueden. Ahora, los descubro utilizando su logo para ilustrar temas genéricos sobre Internet, ilustrando el complejo mundo de documentos digitales interconectados mediante enlaces, englobándolos bajo un mismo concepto, una misma idea. El sinónimo de Internet en los medios de comunicación es Google.

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