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Uno de los aspectos que más me gusta desarrollar dentro de El Documentalista Enredado es la tarea de ir recopilando poco a poco algunos retazos de cómo se abordan las tareas de los profesionales de la información través de los distintos medios de comunicación y la cultura de masas. Así, por ejemplo, tenemos nuestra sección de Bibliohumor en la que vamos recogiendo lentamente algunos chistes gráficos relacionados con el mundo del libro y las bibliotecas, pero es que además, al no tener suficiente con eso, en nuestras secciones de Literatura y Cine, vamos agregando algunos textos o secuencias en las que los bibliotecarios/archiveros y/o sus respectivos centros de información tienen un papel relevante. Sí, obviamente sería como mantener una pequeña sección de la Imagen Social del Bibliotecario, pero sin llegar a convertir a esta bitácora en monotemática, puesto que este sitio web trata de abarcar además otros muchos aspectos que nos tocan de cerca como profesionales.
Hoy, quiero hacer referencia al libro que nos sirve de baluarte a la hora de mantener vivas estas secciones y que nos sirvió (sirve) de inspiración para seguir añadiendo contenidos. Se trata del libro La información y las bibliotecas en la cultura de masas [ISBN: 84-482-2952-5], editado por la Biblioteca Valenciana, en la que comparten textos José A. Gómez Hernández, Plácido Guardiola Jiménez, Manuel Hernández Pedreño y Tomás Saorín Pérez. Por supuesto que este libro va más allá de la tarea que hemos podido desarrollar dentro de esta bitácora, ya que nosotros tan sólo contamos los encuentros accidentales con este tipo de materiales, sino que también abarca el tratamiento que las bibliotecas han tenido en otros medios de comunicación como la publicidad o la prensa impresa y la digital. Por otro lado, hay que señalar que este documento llega a terrenos donde nosotros no nos atrevemos ni a cruzar que es recopilar estos tratamientos, realizar su análisis y tratar de ofrecer conclusiones.
Diari Oficial de la Generalitat Valenciana núm. 5280. Miércoles, 14 de junio de 2006
LEY 6/2006, de 9 de junio, de la Generalitat, de creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunitat Valenciana. [2006/7120]
Sea notorio y manifiesto a todos los ciudadanos, que Les Corts han aprobado, y yo, de acuerdo con lo establecido por la Constitución y el Estatuto de Autonomía, en nombre del Rey, promulgo la siguiente ley:
La realidad puede superar a la ficción, por supuesto, pero Los Cazafantasmas (Ghostbusters) que todos conocemos aparecen en una película homónima de 1984 que tuvo una secuela mucho más floja en 1989 e incluso una serie infantil de dibujos animados. En esta primera película, los actores Dan Aykroyd y Harold Ramis fueron los artífices del guión a la vez que se encargaron de dar vida a dos de los tres componentes del grupo de científicos: El Dr. Raymond Stantz y el Dr. Egon Spengler respectivamente. En un principio, estos científicos trabajaban en la universidad, aunque una vez expulsados de ella, deciden dedicarse profesionalmente al tratamiento y captura de los fantasmas que van apareciendo en la ciudad de Nueva York.
La película tiene un inicio bastante ingenioso y descreído. Al incluir dentro de los investigadores de lo paranormal al personaje del Dr. Peter Venkman, interpretado por Bill Murray, se otorga un punto cínico y sarcástico a los asuntos de lo paranormal. Sin embargo, la película en su final tiende al pasteleo y a la estridencia, lo que le hace perder interés y fuerza, aunque en su conjunto se trata de una cinta bastante correcta.
Pero, obviamente, no estamos aquí para realizar una crítica de lo que es esta película, si no más bien reseñar el hecho de que aparece una biblioteca en ella, incluyendo a su bibliotecaria. Y es que la película se inicia con un hecho paranormal que se sitúa dentro de la Biblioteca Pública de la Quinta Avenida de Nueva York. Allí, una empleada sufrirá la primera aparición del fantasma cuando baja al depósito a guardar los libros que ha ido recogiendo. En un primer momento, ella no se percata de lo que está sucediendo, libros que sigilosamente cambian de estantería por ejemplo, sin embargo cuando llega a los cajones de las fichas bibliográficas y éstas comienzan a volar por toda la habitación, se asusta y comienza a correr hasta que se encuentra de frente con él.
Celia nos envía una presentación en Power Point de esas que se suelen reenviar masivamente a los conocidos. Su título es Bibliotecaria para el ego femenino, pero como no somos muy amigos de ejecutar las presentaciones, os transcribimos el chiste por si no queréis descargarla. No es espectacular, pero tiene su gracia.
Un señor entra en una biblioteca y pide a la empleada:
– ¿Puede ayudarme a encontrar un libro?
– Dígame el título, por favor.
– Creo que se llama: "Hombres, el sexo fuerte".
– ¡Ahh! Pero la Ciencia Ficción está en el piso de abajo, señor.
Les Corts Valencianes aprobaron hoy, por 75 votos a favor y 6 en contra, el proyecto de ley de creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunitat Valenciana, al que deberán adscribirse los diplomados en Biblioteconomía y Documentación y los licenciados en Documentación. […]
La norma también permite que se incorporen al Colegio aquellos profesionales, que sin estar en posesión de las titulaciones citadas, acrediten una experiencia profesional de dos años como bibliotecarios, documentalistas o profesionales de la documentación en bibliotecas, sistemas bibliotecarios o centros de documentación, así como los profesores de biblioteconomía y documentación. […]
[+ Info]
El autor Philip K. Dick es uno de mis últimos descubrimientos y lentamente me estoy haciendo con su biblioteca a la par que se está convirtiendo en uno de mis autores favoritos. Este hecho es curioso, ya que este autor siempre ha estado presente en distintos frentes aunque me había pasado completamente desapercibido hasta ahora. Al igual que yo, seguramente conoceréis una de las obras más famosas de K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? que fue llevada al cine por Ridley Scott a principios de los años 80 con el título de Blade Runner y que, por otro lado, es apasionante. Sin embargo, mi primera adquisición de este autor fue la novela Ubik que me sorprendió gratamente al tratar algunos aspectos que se han retomado en el cine de ciencia-ficción actual como Matrix.
No soy especialmente amigo de los cuentos, por lo visto no me es sencillo llegar a tolerar esas historias cortas apenas pinceladas, que sin embargo pueden llegar a poseer más contenido que un libro de un género mayor como la novela. Cuentos Completos I (ISBN:84-450-7538-1) fue mi segunda adquisición de K. Dick y tras avanzar en su lectura os lo recomiendo sin reservas si realmente os gusta el género de la ciencia-ficción. De este libro, extraigo un breve fragmento de texto del cuento La Calavera en la que aparece una bibliotecaria, con las gafas de rigor, pero que por una vez parece dispuesta a brindar ayuda a un usuario.
[Texto completo en: Wikipedia: entre la buena fe y el caos en Kriptópolis]
[…]
En Wikipedia existen los bibliotecarios, que tienen poderes de los que carecen los usuarios recién llegados. Entre los bibliotecarios aún es mayor la proporción de personas con vida académica, por lo que usan su autoridad para mantener un orden elemental y expulsar a la gente que no respeta las normas. Sin embargo, estos bibliotecarios van más allá, porque tienen en su cabeza unos ciertos valores sobre lo que es y "no es" una enciclopedia. Por ello, favorecen que el punto de vista "académico" esté privilegiado y que las cosas que serían consideradas disparates en una universidad tengan una existencia difícil y azarosa.
Un creyente en los ovnis verá como al principio se discute con simpatía con él, aunque sin dejarle poner sus ideas como verdad. Si insiste, verá como la situación se crispa, y si aún así continúa, es probable que acabe "bloqueado" (baneado un tiempo).