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El Documentalista Enredado Entradas

Los medios contratan, ahora, bloguers

Hace ya un tiempo que escribí un texto en el que detallaba la situación en la que se encontraban los blogs respecto a los medios de comunicación. A pesar de que me hubiese gustado haber realizado un seguimiento sobre cómo se han ido desarrollando los acontecimientos año tras año, el tiempo, otras temáticas y  dedicaciones más urgentes me han impedido poder acercarme a este tema como se merece. Desde luego que se ha tratado de una ocasión perdida, ya que la situación ha variado apasionada y terriblemente; siendo apenas reconocible la confrontación que algunos trataron de transmitir en los inicios de la blogosfera con la etapa que nos encontramos hoy, donde se comprueba que el Periodismo 3.0 no ha arrancado tal y como se predijo.

Actualmente, nos hallamos en una situación de sinergias, en la que la prensa está tratando de asimilar el modelo blog a marchas forzadas y con ciertos éxitos. Así, en un primer momento, los medios de comunicación trasladaron los blogs, o al menos lo etiquetaron con esa denominación, a los espacios donde sus columnistas publicaban sus textos en formato digital. Sin embargo, algunos de ellos se cuidaron de abrir esos espacios a la conversación de la blogosfera, por lo que no se podía realizar comentarios dentro de ellos. Este hecho fue criticado desde distintos ámbitos, puesto que el blog es un lugar donde se permite la participación de los lectores, olvidando (u obviando) quizá que algunos de los blogs más importantes y de mayor éxito cerraron sus comentarios, y no por ello fueron desconsiderados con esta denominación.

Posteriormente, los medios de comunicación prosiguieron con su encaje del modelo blog en sus espacios web, tratando de rentabilizar las nanoaudiencias específicas nacidas a partir de ellos. De esta manera, los propios periodistas encontraron acomodo para sus blogs, aunque posteriormente algunos dieron el salto hacia afuera independizándose, dentro de los sitios web de sus medios detallando tanto eventos especiales, como por ejemplo festivales de música, o como un espacio fijo y con nuevas posibilidades, según su especialización, donde lo que se transmitiese no fuese precisamente ni necesariamente una línea editorial de periódico.

El siguiente avance fue abrir la participación dentro del medio a los lectores, ofrecerles su espacio comunicativo y de participación aumentando el sentimiento de pertenencia al producto informativo. Fue el momento en el que los lectores pudieron abrir sus bitácoras en el medio, lo que significó para este rentabilizar el tráfico que estos generaban en forma de audiencia, así como este aprovechar la rémora que sus lectores le ofrecían con su participación y establecimiento de redes sociales.

Pero hoy se está dando un paso más. En la ronda de preguntas de la conferencia El Web de prensa. Estado actual de los medios actuales en España, le lancé el guante a Javier Guallar refiriéndome al hecho que algunos medios de comunicación impresos regionales españoles anduviesen contratando o estableciendo acuerdos de colaboración con algunos blogs o bloguers bien conocidos. El profesor concretó que se estaba produciendo un paso más dentro de las unión que los medios de comunicación estaban relizando dentro de la aceptación del modelo blog y su explotación.

Mi punto de vista es que los medios están tratando de realizar sus propias redes de blogs profesionales, en las que se invita a expertos en determinados temas, a participar y ampliar la temática que cubren los medios de comunicación. Debo de señalar que este movimiento lo he detectado más allá de los medios de comunicación regionales, por ejemplo el acuerdo de colaboración de La Brújula Verde con El Comercio Digital, y digitales como la reciente oferta de Canarias7.es, pero que esto no es de extrañar puesto que los medios han buscado tradicionalmente colaboraciones externas para la ampliación de una temática que les es desconocida o mediante la creación de espacios fijos para tratar temáticas que sus periodistas, por sus conocimientos, no pueden abarcar.

Una señal más de que los blogs están para quedarse y que los medios los han aceptado como modelos comunicativos aprovechando los beneficios de la Larga Cola. ¿Cuál será el siguiente paso?

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Los medios de comunicación impresos en la Red: Antecedentes y situación actual

El pasado 30 de abril tuvimos el privilegio de poder asistir a la clase magistral del documentalista de El Periódico de Catalunya y profesor de la Universitat de Barcelona Javier Guallar organizada por la Universitat Politècnica de València en la Facultad de Informática. Allí nos encontramos con caras conocidas como Tomàs Baiget, Fernanda Peset, José Antonio Ontalba y Dídac Margaix, con los que tuvimos la ocasión de charlar brevemente. Durante la conferencia, Guallar realizó un repaso extenso del comportamiento que han tenido los medios de comunicación impresos dentro de la Web desde la popularización de Internet hasta hoy en día cuando el concepto de Web 2.0 parece impregnarlo todo.

Bajo el título de El Web de prensa. Estado actual de los medios actuales en España, el profesor se detuvo un instante en tratar de mostrar las distintas denominaciones que tienen los medios de comunicación digitales a través de la literatura. De este modo, indicó que en un principio se utilizó la denominación de medios electrónicos para pasar después al más aceptado medios digitales, aunque también se aceptan los términos medios on-line en los países anglosajones, además de medios en Internet o web de prensa de una forma más genérica, o portales periodísticos y cibermedios en ámbitos académicos.

El documentalista de El Periódico también presentó una pequeña cronología de la historia de los medios de comunicación impresos en la Red. De este modo, recalcó que la andadura de los medios en la Web se inició en Estados Unidos en 1992 con la inauguración de los sitios web del Chicago Tribune y del San José Mercury Center. En España, la presencia se inicia dos años más tarde con la aparición del sitio web de la revista valenciana El Temps y de El Periódico después dentro de una red privada gestionada a través de Servicom. En 1995, el lanzamiento de sitios web prosigue con los medios Avui, El Periódico ya instalado en la Web, La Vanguardia, el diario Sport y El Mundo. Finalmente, en 1996, la generalización de los medios impresos en la Red ya es patente con la incorporación de El País y el ABC, mientras que en 1998 aparecería el primer diario nativo de la web bajo la cabecera La Estrella Digital.

La evolución de los medios digitales en la Red también merece el interés de Guallar y destaca que en un primer momento se da un modelo facsimilar donde tan sólo se cuelgan en la web páginas sueltas en formato PDF – que posteriormente se convertiría en un estándar en la distribución de contenidos bajo este modelo-, posteriormente se trata de adaptar el contenido de los medios impresos al formato HTML de una forma sencilla mediante enlaces, imágenes y textos; para decididamente comenzar a adecuar la Web yendo más allá de un mero soporte hacia un canal de distribución de contenidos ajustándose a él sin que el diseño tenga que parecerse a un medio de comunicación en papel. Finalmente, en la actualidad nos hallamos inmersos en un modelo digital multimedia donde se da una evolución de los contenidos y los formatos que los medios ofrecen a sus lectores apareciendo el audio, el vídeo y las animaciones gráficas en Flash. Este desarrollo nos lleva a considerar que en un primer momento los medios de comunicación simplemente trataron de llevar el modelo que conocían en formato papel a la Red, aunque los medios han sabido aclimatar sus modelos hacia la web aprovechando todas las posibilidades que esta tecnología les puede ofrecer.

Guallar también nos ofreció lo que él personalmente considera como las características de la información periodística digital, a saber:

  1. Hipertextualidad que consiste en la capacidad de interconectar textos.
  2. Actualización que es la posibilidad de incorporar nuevos hechos noticiosos lo que ataca la periodicidad que define la publicación de los medios impresos.
  3. Interactividad, ofrece la facultad al usuario de interactuar con el contenido publicado.
  4. Personalización, posibilidad de adaptar el contenido a los usuarios.
  5. Multimedialidad, la combinación del texto, imagen y sonido.
  6. Memoria o documentación. La posibilidad de depositar información en un archivo que puede ser constantemente accesible a través del web.

Una de las características reseñables que ofrecieron los medios de comunicación impresos fue su tendencia ha convertirse en portales, mientras que los portales de Internet trataron de convertirse en medios de comunicación. De este modo, los medios ofrecían, y ofrecen, una serie de servicios (Chats, correos, servicios variados…) que eran propios de los portales, mientras que los otros además de los servicios que eran propios de ellos ofrecían noticias de actualidad. Hoy en día, este modelo ha ido evolucionando y los portales han apostado por los servicios, mientras los medios lo han hecho por las informaciones que elaboran.

Para terminar, Guallar realiza una reflexión de la situación actual en la que se encuentran los medios de comunicación impresos en la Red definiendo siete características principales:

  1. Actualización continua. Las portadas van variando en cuanto a peso y extensión de las noticias según estas se van produciendo, preponderancia a ofrecer servicios o secciones de Últimas noticias, así como realizar retransmisiones en directo fundamentalmente deportivas aunque también de otra índole.
  2. Modelo de negocio. Guallar incide en los modelos probados hasta ahora por los medios de comunicación. Así señala que el modelo de pago se encuentra actualmente totalmente descartado, mientras que el mixto (algunos contenidos en abierto otros en cerrado) todavía se mantiene, a pesar de que en general se apuesta por el gratuito.
  3. Consulta de información retrospectiva. A pesar de que no todos los diarios ofrecen sus hemerotecas completas en la Red, la inmensa mayoría ofrecen servicios de búsqueda avanzada (searching) de información en sus hemerotecas, además de permitir la navegación mediante la utilización de calendarios (browsing) que el ponente señala como interesante pero no necesariamente vital. Por otro lado, Guallar indica que las hemerotecas digitales siguen sin cumplir los requisitos necesarios para los profesionales de la información puesto que son, todavía, poco precisas en sus resultados.
  4. Posibilidades de personalización. Destaca que todavía es escaso o muy básico el grado de personalización que ofrecen los medios de comunicación a sus lectores y que se sitúan a la cola de otros negocios que ofrecen una personalización mucho más rica y detallada.
  5. Servicios referenciales que recalca como numerosos, heterogéneos y que nacen de la enraigambre propia de los medios. Se trataría de servicios como diccionarios, servicios de traducción, callejeros, información meteorológica, agendas, carteleras, etc.
  6. Servicios de comunicación y participación. Nacido de la Web 2.0, aunque ya presente por los chats y foros, Guallar señala la apuesta decidida por parte de los medios por el formato Blog tanto para sus columnistas de opinión o periodistas, como la oferta a sus lectores para poder abrir y mantener uno dentro de la web del propio medio en una sección específica. Otros elementos derivados, son los sistemas de valoración y envío de noticias a servicios de filtrado colectivo de noticias, así como la posibilidad de comentar las noticias. Finalmente, señalar que los medios están experimentando con otros servicios 2.0 como el microblogging, las redes sociales y la utilización de widgets.
  7. Información multimedia. El último punto destacado es que los medios se han decantado de forma clara por la información multimedia, donde se conjugan los textos y las fotografías tradicionales, con los vídeos y las animaciones infográficas. De hecho, algunos medios ya han lanzado sus propios espacios con sus programaciones de vídeos o portales televisivos dentro de ellos.
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Google, el medio de comunicación del siglo XXI (1) – Formas de visitar una web

Una de las cosas que más nos gustan a los editores de páginas web, imagino que para eso nos pagan -aunque aquí eso está mal visto-, es comprobar cuántas visitas conseguimos generar a lo largo del día. Nos gusta conocer de dónde provienen nuestros lectores, por dónde se entretienen dentro de nuestras webs, cuánto tiempo permanecen, las rutas que siguen, etc. Esto, a un nivel profesional, se le denomina Web Analytics y, a pesar de que en nuestro caso sólo sirve para hinchar el orgullo, es un asunto muy serio que se tiene en cuenta dentro de la mayoría de las organizaciones que se dedican a la generación de contenidos para la Web. Fundamentalmente, las visitas hacia un sitio web se generan a través de cinco fuentes:

  • Introduciendo la dirección web de memoria en la barra de direcciones de un navegador web. Respecto a esto un apunte breve, últimamente se está detectando que los internautas utilizan cada vez los cuadros de texto de los buscadores como meras barras de direcciones, es decir, que introducen las URL en ellas para hacer dos veces clic o simplemente escriben la denominación del sitio web que quieren visitar. Es decir, la barra de direcciones de los navegadores parece estar cayendo en desuso.
  • Mediante un marcador (o bookmark) a través de las opciones para la gestión de estos que ofrecen los propios navegadores o, recientemente, sitios web que tienen este fin como del.icio.us.
  • Mediante un enlace. Sencillamente, un editor de un sitio web, sea el que sea, considera relevante lo que hemos señalado en cierto momento o, mejor, nos recomienda la visita por los contenidos que albergamos. Es decir, nos da un voto recomendándonos como fuente de información sobre cualquier temática y deriva la atención de sus lectores hacia nuestra web.
  • La sindicación de contenidos. La última en llegar y tal vez la más interesante puesto que aporta un valor añadido respecto a los marcadores para los editores web. Gracias a ellos, podemos llegar a saber qué audiencia tenemos y detectar qué contenidos son los más interesantes para nuestros lectores, así como poder seguir las tendencias de interés que despierta nuestro sitio web.
  • Un buscador. Obviamente, la búsqueda es una de las actividades preferidas de los internautas y, por lo tanto, una de las fuentes de tráfico más importantes de las que disponemos, aunque uno de los objetivos de todo webmaster es depender cada vez menos de los buscadores por razones de dependencia.

La más poderosa, en cuanto a tráfico e influencia, sin duda alguna la última; las que crean marca las cuatro primeras. Obviamente, todas se encuentran interrelacionadas y son dependientes. Las cuatro primeras buscan la fidelización del usuario, es decir, que nos busquen como generadores de contenidos y sitios web de referencia, mientras que la última, a pesar de que pueda parecer residual, es la que nos obliga a hacer algo más en la Red, a ir un paso más allá a la hora de crear los contenidos y preocuparnos por posicionarnos para que los buscadores sean los que nos coloquen más arriba, que nos promocionen y nos hagan publicidad. En definitiva que nos envíen el tráfico, porque no todo es hacer marca en la Web.

Los medios de comunicación descubrieron tarde que la cabecera, su marca, no es vital en la Red, que sus modelos de suscripción, sus modelos cerrados fracasaban estrepitosamente dentro de ella. Teniendo presente que la distancia de la competencia más inmediata se encuentra a tan sólo un clic, en Internet, se da la competencia pura y perfecta y los medios deben doblegarse precisamente ante alguien que no era productor de contenidos sino conductor de audiencias: Google.

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La indigencia informativa

Entre los logros más relevantes de la sociedad de la información se halla la facilidad con que el individuo se puede documentar, mantenerse informado e intercambiar conocimientos. Sin embargo, […] el problema actual es la voluntad real de comprensión entre las personas, la carencia de una cultura común de respeto y la manipulación por sobreabundancia informativa. Una noticia dicha por múltiples canales se reconoce como verdad, aunque esos medios respondan a intereses comerciales similares e ilegitimen el punto de vista del emisor de la información.

Si bien se disfruta de una disponibilidad de información que era impensable unos años atrás, se requiere de una alfabetización digital profunda (es decir; nuevamente acceder, administrar, integrar, evaluar y crear información), para no resultar confundidos en un entorno de gran escasez de atención. Existen múltiples fuentes de información, aunque pocas voces son independientes. Leer o ver una decena de veces el mismo abordaje de una noticia no es estar más y mejor informado.

COBO ROMANÍ, Cristóbal; PARDO KUKLINSKI, Hugo. Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food. Barcelona: Universitat de Vic, 2007. p. 91

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La labor documentalista en el ámbito cientí­fico

Dentro de las diferentes salidas profesionales a las que podemos optar los titulados en Biblioteconomía y Documentación, la opción de documentalista es quizá la más desconocida. Aunque existen tareas comunes y paralelismos con el trabajo de un bibliotecario o de un archivero, gracias a nuestra formación, conocimientos y competencias, como documentalistas podemos llegar a realizar tareas completamente alejadas de las atribuidas tradicionalmente a nuestra profesión.

Este desconocimiento ha ocasionado que los profesionales de la información que hemos ido forjando nuestro camino como documentalistas tengamos que demostrar constantemente cuáles son nuestras capacidades, qué tareas somos capaces de desempeñar, cuál es nuestro valor en una empresa o institución pública. Pero no es fácil justificar nuestro puesto de una manera tangible y valorarla de forma cuantitativa, por lo que el departamento de documentación suele ofrecer una imagen de "saco sin fondo" a la hora de sopesar gastos y beneficios en la empresa: el resultado siempre es deficitario.

Es cierto que en determinados sectores los documentalistas llevan ya mucho tiempo desarrollando su labor, como en el caso de la documentación en los medios de comunicación; aunque la facilidad de acceso a la información que ofrece Internet y las nuevas tecnologías puede llevar a cuestionar su futuro. En otros ámbitos empresariales, en cambio, apenas estamos empezando a mostrar nuestro valor en el desempeño de trabajos tan variados como la gestión del conocimiento y la vigilancia tecnológica, o la participación en la creación y configuración de la intranet o la web corporativa, por poner unos pocos ejemplos.

En mi caso, mi trabajo como documentalista se ha venido desarrollado mayormente en el sector público, en el ámbito de la ciencia y la investigación, por lo que he podido comprobar motu propio -o al menos he alcanzado a vislumbrar-, las múltiples posibilidades laborales que este campo nos puede llegar a ofrecer.

Como en este blog nos gusta llamar la atención sobre nuestras oportunidades laborales como profesionales de la información, he querido aprovechar mi experiencia para facilitaros una pequeña muestra de las tareas que podemos realizar en el ámbito científico:

  • Vigilancia tecnológica (al igual que en el sector empresarial) del entorno competitivo de nuestro centro o grupo de investigación, para conocer los avances y proyectos que se están realizando en el mismo área, poder servirse de estos para impulsar los propios y no desperdiciar tiempo y esfuerzo en una replicación inútil.
  • Informar de las ayudas financieras que los organismos europeos, nacionales y autonómicos ofrecen a los grupos de investigación para la elaboración de proyectos o la contratación de personal científico o de apoyo.

  • Detectar (en parte, gracias a la vigilancia tecnológica) los posibles colaboradores para la elaboración de dichos proyectos de investigación.
  • Localizar y suministrar a los investigadores toda la información necesaria para el desarrollo de su trabajo investigador.
  • Realizar informes tecnológicos de patentes que puedan guardar relación con los resultados obtenidos por los investigadores de nuestro centro, como apoyo al servicio de transferencia de tecnología, y así poder determinar si los resultados son o no susceptibles de patentar.
  • Colaborar en el tratamiento de la información obtenida en la investigación para su publicación, en medios tanto científicos como divulgativos.
  • Identificar las revistas científicas más adecuadas para dicha publicación, por su gran visibilidad o su alto reconocimiento en la evaluación científica.
  • Hallar los socios necesarios para la comercialización del resultado de dichos proyectos.
  • Y finalmente -no relacionada directamente con el proceso investigador, pero sí en cierta medida con la concesión o no de ayudas a proyectos de investigación-, la evaluación científica mediante estudios bibliométricos.

Después de la enumeración precedente de quehaceres -que en ningún momento pretende ser exhaustiva-, podríamos tener la falsa impresión de que la participación de documentalistas en el ámbito de la investigación se considera casi imprescindible; pero, ¿cuántas ofertas laborales para documentalistas en el ámbito científico podemos encontrar? ¿Cuántas en centros tecnológicos? ¿Cuántas en proyectos de investigación?

La realidad nos muestra una vez más, que nuestro país vive un cierto desfase respecto a los países más avanzados en el uso de nuevas tecnologías de información y comunicación (y con los cuales nos queremos equiparar); y por ello, tal vez, nuestro modelo de investigación todavía no ha sido capaz de adaptarse al proceso informativo actual, en él que los documentalistas podemos ser una pieza más para la resolución de los rompecabezas de la Ciencia.

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Tipologías de auditorías basadas en la información

Basándonos en las distintas metodologías desarrolladas para la gestión de la información en las organizaciones, podemos clasificar cada una de ellas en distintos niveles dependiendo de la profundidad en la que se entra para la gestión de los datos, información y conocimiento dentro de las organizaciones. De esta forma, podemos resumir las distintas auditorias basadas en la información en las siguientes tipologías:

  • La auditoria de sistemas de información investiga la manera en que las herramientas tecnológicas son usadas para gestionar los recursos de información.
  • La auditoria de la comunicación porque se centra en los flujos de información organizacionales.
  • El mapeo de la información (Information Mapping) se centra en la identificación y uso de los recursos informativos de la organización.
  • La auditoria de la información que consiste en el análisis sistemático de los recursos de la información, su uso, los flujos y su gestión dentro de la organización.
  • La auditoria del conocimiento, la gestión del conocimiento es el más alto nivel de gestión de la información y lógicamente es el siguiente paso tras la realización de una auditoría de información y el desarrollo de la gestión de la información dentro de una organización.
  • La auditoria de la inteligencia por su relación entre la gestión de la información y el conocimiento.

BOTHA, H.; BOON, J.A. The information audit.: Principles and guidelines. En Libri 2003 (53) pp. 23-38

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El infierno de los libros

Ya hemos recogido aquí El Cementerio de los Libros, los libros prohibidos en el siglo XX o el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, así que en esta ocasión os invitamos a descubrir lo que se considera por los bibliotecarios como el Infierno de los Libros que se encuentra en consonacia con todo lo anterior. Hoy es el día del libro, así que nos unimos a la celebración y os invitamos a descubrir algún libro o hacer descubrir a alguien que apreciamos alguno que tenemos en estima. ¡Leed malditos!

Si J. L. Borges identificaba el Paraíso como una gran biblioteca, el infierno supone para un bibliotecario el lugar donde yacen penitentes aquellas publicaciones a las que el público no debe acceder, las ideas editadas para divulgar pensamientos y posiciones que el orden establecido considera impropias, contrarias o inmorales, es decir censurables o prohibidas, aunque preservadas, rescatadas de los hornos descritos por Ray Bradbury en Fahrenheit 451 y Orwell en 1984 o de las piras callejeras organizadas por la histeria de las hordas nazis otrora y del fanatismo talibán no hace mucho. Que la palabra escrita sea considerada un peligro público y un arma multiplicada en manos del enemigo, lo da cuenta la historia de diversas sociedades en tiempos de crisis y la imposición de unas ideas sobre otras, ya fueran estas políticas, religiosas, ideológicas, sexuales o de usos y costumbres, sirviéndose del memoricidio que supone la destrucción u ocultamiento del testimonio escrito. […]

Extraído: PARRA-DUHALDE, Christian El Infierno de los Libros. En Levante-El Mercantil Valenciano [En-línea] 16 de marzo de 2008

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