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Categoría: Cine

El bibliotecario de “Los ríos de color púrpura”

En la prestigiosa Universidad de Guernon, en Francia, se ha cometido un crimen atroz. El bibliotecario ha sido asesinado tras largas horas de tortura y terribles mutilaciones. Pero, ¿quién querría matar a un bibliotecario? Su trabajo consistía básicamente en gestionar los libros y las plazas de estudio en la biblioteca. Así que, ¿cuál podría ser la motivación del criminal? ¿un sacrificio ritual? ¿qué las lecturas de los alumnos le llevaron a descubrir algún oscuro secreto de estos y lo hicieran callar? ¿qué no les prestara el libro adecuado?

En la película “Los ríos de color púrpura”, que Mathieu Kassovitz dirigió en el año 2000, apenas podemos ver un par de escenas que se desarrollan en la biblioteca. Ésta aparece ante nosotros como las tradicionales bibliotecas de antiguas universidades: espacios descomunales, auténticas murallas de estanterías de madera repletas de libros, un aspecto algo lúgubre y silencioso que sin embargo invita al estudio con sus numerosos puestos de lectura iluminados con una lámpara de mesa de tulipa verde…

Y aunque eso es casi todo lo que podemos ver de la biblioteca en la película, en la novela homónima de Jean-Christophe Grangé en la que se basa la biblioteca tiene un peso significativo en la trama de la obra y en el origen del crimen. Y el papel del bibliotecario es mucho más importante de lo que pudiera parecer a primera vista.

En el pasado o en el trabajo de este bibliotecario, que siguiendo la tradición paterna ocupa su misma plaza, parece estar la clave. O al menos eso cree el famoso detective Niémans, experto criminólogo encargado de resolver el caso. A su llegada a la Universidad de Guernon (al igual que en la película Seven) pone a su equipo a trabajar en la búsqueda de los libros que pudieran haber inspirado al asesino y los alumnos que los tomaron prestados, buscando en su catálogo términos como “mal”, “violencia”, “tortura”, “sacrificios rituales”, “mutilaciones”… Realizando una exhaustiva búsqueda de información que pueda dar alguna luz sobre el porqué del asesinato del bibliotecario, que sólo es el primero.

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El Archivo Hospitalario de «American Splendor»

La película American Splendor plasma en formato fílmico la obra autobiográfica que Harvey Pekar había reflejado previamente en una serie de cómics homónima. Este contador de historias -ya que los dibujos eran realizados por diversos autores del cómic underground-, como realmente se ganaba la vida era como archivero en un hospital de veteranos de Cleveland. Harvey Pekar trabajó en dicho archivo hasta su jubilación, incluso una vez alcanzado el éxito con su obra, y en American Splendor queda recogido el poco interés y el tedio que su rutinario trabajo como archivero le producía.

En diferentes escenas de la película, que transcurren en los años 70 y 80, se muestra el archivo clínico en el que trabajaba, con sus estanterías sin fin llenas a rebosar de carpetas clasificadas por colores, o el aún más tétrico depósito, con viejos archivadores de madera y cajas de cartón, donde iban a parar las historias clínicas de los fallecidos.

Ya empezado el siglo XXI, y con la irrupción de la informática y la digitalización de documentos, podríamos esperar que esas imágenes de un archivo de hace más de 20 años no pudieran identificarse con los archivos actuales, pero teniendo en cuenta algunas noticias que os hemos hecho llegar y otras muchas que se oyen quizá las cosas no hayan cambiado tanto.

Harvey Pekar, interpretado por el actor Paul Giamatti, en su mesa entre las asfixiantes estanterías del archivo de historias clínicas activas.
Harvey Pekar, interpretado por el actor Paul Giamatti, en su mesa entre las asfixiantes estanterías del archivo de historias clínicas activas.
Las historias clínicas y su clasificación de colores.
Las historias clínicas y su clasificación de colores.
Guardando historias clínicas de fallecidos en el sombrío depósito.
Guardando historias clínicas de fallecidos en el sombrío depósito.
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«Todos los hombres del presidente» de Alan J. Pakula

Todos los hombres del Presidente (All the President’s Men) es una película basada en las tareas de investigación que los periodistas de The Washington Post, Bob Woodward (Robert Redford) y Carl Bernstein (Dustin Hoffman), llevaron a cabo durante el escándalo del Watergate (1972-1974) que finalizaría meses después con la dimisión del presidente de los Estados Unidos Richard Nixon. En un trabajo de investigación profundo y en el que nadie creía – de hecho Woodward llevaba apenas unos meses en el periódico cuando inició su investigación, es decir era un novato, y trataron de pasar el tema a un redactor más experimentado cuando la dimensión del caso fue ampliándose – las tareas de recuperación de información y entrevistas con testigos y con implicados fueron determinantes para esclarecer lo que realmente había sucedido dentro del Hotel Watergate.

Para percatarnos de el enorme trabajo que supuso desvelar el verdadero trasfondo de lo que se convertiría en un escándalo de enormes proporciones, en la película se nos ofrece una simple muestra. Las pesquisas de los dos reporteros les llevan hasta Howard Hunt y su secretaría que había solicitado una serie de libros sobre el asesinato de John F. Kennedy a la Biblioteca del Congreso (Library of Congress). Woodward consulta a una de las bibliotecarias si ese extremo era cierto y durante un momento de duda la bibliotecaria lo afirma para posteriormente negarlo todo. Sorprendido por la reacción de la bibliotecaria, Bernstein vuelve a llamar y se produce de nuevo la negación de la bibliotecaria. El hecho de que la Casa Blanca pida material sobre Kennedy a una biblioteca podría parecer poco relevante, hay que recordar que Nixon se enfrentó a JFK en las elecciones presidenciales y perdió, pero las formas y el aparente temor que parece demostrar la bibliotecaria ante una cuestión tan trivial invita a los dos investigadores a desplazarse hasta la Biblioteca del Congreso.

Finalmente, ante la imposibilidad de poder contrastar el interés de la Casa Blanca sobre el asesinato de Kennedy vía telefónica, los dos periodistas solicitan revisar las fichas de préstamo de todo un año (1971) ante lo que uno de los bibliotecarios accede no sin antes decirles: “Se les van a caer los ojos”.

En la película, se nos ofrece un plano cenital de una de las salas de consultas de la Library of Congress que es lo que recogemos aquí.

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Las bibliotecas en el cine

Una de las secciones que lamentablemente hemos tenido más olvidadas durante el 2008 que termina dentro de esta bitácora ha correspondido la sección dedicada a las las bibliotecas en el cine. Me sorprende mucho que esto haya sido así teniendo presente que era una de mis preferidas, aunque imagino que el esfuerzo que supone el mantenimiento de esta sección -el visionado de una película completa, más la extracción de un fotograma significativo (si es posible), más la redacción de un texto apropiado- constituya uno de los mayores obstáculos a la hora de su actualización a lo largo del tiempo (Además de otros problemas inherentes al ritmo de publicación de un blog). Sin embargo, los hechos nos indican que durante un año y medio no hemos publicado ninguna anotación, por lo que es de suponer que nuestro interés en la publicación de contenidos específicos ha decaído mucho.

Flaco favor nos hacemos, cuando consideramos presentar, dentro de esta publicación digital, cómo se nos contemplaba dentro de los medios de comunicación de masas a los bibliotecarios y documentalistas, así como al libro, y después nos olvidamos completamente de ello. Sin embargo, y de momento, dentro de nuestra filmoteca particular disponemos de 15 obras que confiamos ir ampliando a partir de 2009. En cualquier caso, hasta este momento, hemos hecho referencia a los títulos:

  1. El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein – 1974)
  2. Carrie (Carrie – 1976)
  3. El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring – 2001)
  4. Tesis (1996)
  5. El día de mañana (The Day After Tomorrow – 2004)
  6. El Nombre de la Rosa (Der Name der Rose – 1996)
  7. Los Cazafantasmas (Ghost Busters – 1984)
  8. Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany’s – 1961)
  9. Blade (1998)
  10. Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Sorcerer’s Stone – 2001)
  11. Hannibal (2001)
  12. Seven (Se7en – 1995)
  13. Un Día en las Carreras (A Day at the Races – 1937)
  14. Star wars: Episodio II – El Ataque de los clones (Star Wars: Episode II – Attack of the Clones – 2002)
  15. Miranda (2002)
  16. Indiana Jones y la Última Cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade – 1989)
  17. El tren de Zhou Yu (Zhou Yu de huo che – 2002)
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En la biblioteca secreta del Dr. Victor Frankenstein

De las películas sobre parodias, o bien ya no se hacen como se hacían antes y las encuentro indigeribles, o es que ésta, además de un guión bastante ingenioso, tenía un reparto que realizó un gran trabajo durante el rodaje. El jovencito Frankenstein (1974) dirigida por Mel Brooks parte de la novela de Mary Shelley de la que se había realizado numerosas versiones cinematográficas. Disponiendo del gran bagaje que se tenía en el imaginario popular sobre esta historia, Gene Wilder desarrolló un guión que satirizaba el género de terror basándose en muchas de las escenas que se rodaron en los estudios de la Universal durante la década de los años 30. De este modo, Wilder y Brooks sitúan la acción en el año 1974 (A pesar de esto, está rodada completamente en blanco y negro), siendo el Dr. Frœderick Frankenstein el nieto de aquel que dió vida a un muerto a partir de distintas partes de su cuerpo.

Frœderick Fronkonsteen (aparentemente había renunciado a su verdadero apellido por vergüenza por la supuesta locura de su abuelo) enseña medicina en Nueva York, pero es reclamado para viajar a Transilvania en un ardid para continuar las investigaciones de Victor Frankenstein. En la estación de tren de llegada, le atiende el sirviente Igor, interpretado de una forma magnífica por Marty Feldman, junto con la que será su ayudante Inga que se convertirán en dos de los personajes sobre los que se basarán los hilarantes acontecimientos posteriores. Por otro lado, la ama de llaves del castillo, Frau Blücher, le irá introduciendo lentamente en los secretos de la antigua mansión, así como invitarle a que indague en las investigaciones de su abuelo.

En los aposentos de Victor, Frœderick revisa la biblioteca percatándose de que debe de haber algo más que esos libros que cualquier estudiante de medicina debe poseer, y así se lo transmite a Blücher. El doctor comienza entonces a creer firmemente en que existe una biblioteca secreta donde está el cuerpo de las investigaciones de su antecesor y será la ama de llaves la que le conducirá sutilmente hacia la biblioteca secreta del investigador, obviamente con una parodia sobre las bibliotecas secretas y su acceso a ellas.

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«Carrie» encuentra su milagro en la biblioteca

El primer libro de Stephen King, que por cierto también fue bibliotecario, nos recuerda un poco a Drácula de Bram Stoker puesto que está escrito como si leyésemos recortes de documentos según avanza la acción, pero si bien en el último son los diarios y las cartas personales los escritos que más encontramos, en Carrie son los recortes de periódicos y los extractos de libros lo que más nos ayuda a comprender la trama del libro. Como escritor de éxito, a King se le ha trasladado en distintas ocasiones a la gran pantalla con distinta fortuna, aunque en este caso la historia de Carrie fue llevada al cine por Brian de Palma con cierto éxito. En cualquier caso, visionada hoy parece desfondarse un poco, a pesara de que aún mantiene el suspense sobre todo durante las escenas del baile y posteriores.

Carrie White es una adolescente que sufre de acoso escolar en el instituto, apartada, ridiculizada y menospreciada por sus compañeras y compañeros, los profesores no son plenamente conscientes del calvario por el que sufre a pesar de que conocen el carácter de su madre – una fundamentalista cristiana -. Tras sufrir su primera menstruación en las duchas del instituto y ser, de nuevo, el objetivo de las burlas de sus compañeras de clase, descubrirá que puede mover objetos con sólo la voluntad de su mente, lo que provocará que su carácter instropectivo e inseguro comience a evolucionar lentamente.

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El archivo real de Gondor

Fernando Siles ya publicó en su antiguo blog Barbol.com un texto sobre el Archivo de Gondor que afortunadamente rescató para Véase Además cuando el primero cerró. Personalmente, soy un tanto desconocedor del mundo de la Tierra Media más allá de los libros publicados por J.R.R. Tolkien o de las películas de Peter Jackson; por lo que si alguien tuviese alguna duda sobre este tema, os recomendaría que acudieseis antes a Fernando dejándome a mí un poco al lado puesto que sé poco más de lo que él escribió sobre este tema.

El objetivo de este texto es reseñar la recreación que se hizo en la primera parte de El Señor de los Anillos, La Comunidad del Anillo, de este archivo que, como se verá, posee el imaginario social que se tiene de los archivos. Es una lástima que en este mundo de fantasía los elfos no tengan archivos, o no se sepa de ellos, seguramente todo estaría bien iluminado y correctamente organizado. En fin, son elfos y es lo que se espera de ellos, ¿no? Entremos en materia.

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