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El Documentalista Enredado Entradas

A vueltas con «La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa»

Me solicita Jorge Franganillo que refunda y ordene mis aportaciones a su texto La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa a lo que me he lanzado gustosamente descubriendo que mi estilo a través del correo electrónico no es ni lo suficientemente organizado ni lo expositivo que me hubiese deseado. En cualquier caso, os dejo aquí mis reflexiones para vuestro disfrute, ahora sí, un poco más ordenadas.

El debate que nos propone Jorge Franganillo es sempiterno y reverdece cada vez que a la Blogosfera se le propone un nuevo intento de regulación. Pero, aunque aparentemente esta regulación tenga nombre y apellidos (los blogs), no es difícil imaginar que los tentáculos reguladores se extenderán a otros ámbitos de la Web Colaborativa una vez que la Blogosfera haya sido normalizada. Imagino que el profesor ha estado al tanto de la propuesta de la Unión Europea de crear un registro de blogs que levantó la liebre para la generación de una nueva polémica más con sus réplicas y contrarréplicas sobre la regularización blogosférica en las que no vamos a entrar en detalle.

Sin embargo, lo que no debe obviarse es que la crítica a un ente informe, que no atiende a una organización lógica, ni a unas reglas establecidas, que no puede atribuirse a un único colectivo, que es infinito y cuya definición es difícil de establecer; desconcierta tanto a los poderes políticos, empresariales y mediáticos que se ven impotentes a la hora de conseguir meterlo en cintura. Pero que nos recuerda que la generación de contenidos dentro del Web es uno de los temas más apasionantes y más interesantes que se vienen desarrollando actualmente.

Por ejemplo, que una persona, sea cuales sean sus características, pueda considerarse como una fuente de información fiable y fidedigna sobre un tema en la Web, ¿recordamos el reciente premio Ortega y Gasset a una bloguer cubana?, se encuentra al orden del día y son los propios medios de comunicación los que ensalzan y defienden esas voces en aras de la libertad de expresión. Sí, es cierto que podríamos partir en nuestra crítica considerando que el 80% de lo que se publica en Internet es basura o poco relevante, pero atendiendo a los mismos criterios editoriales, mucho de lo que se publica en papel bien pudiera ser considerado (Sin ánimo de ofender) de poco interés o relevante.

Siguiendo el razonamiento anterior, profundizando en nuestra crítica, podríamos aseverar que Internet está lleno de Geeks, que en Digg, una web colaborativa ideada para la publicación y votación de noticias, sólo se promocionan noticias Techies, pero sólo nos quedaríamos con una visión residual de lo que está sucediendo realmente dentro de la Red. De hecho, existen estudios que demuestran que mientras Digg estuvo consolidando y aumentando su audiencia, sí que se enviaban una gran mayoría de contenidos informáticos o relacionados con las nuevas tecnologías, pero también es cierto que esa tendencia ha cambiando hoy en día y que esta web de promoción social de noticias se encuentra ampliando el espectro de las informaciones que se votan dentro de ella.

Así pues, nos hallamos en un escenario en la que los blogs se han erigido en algunos casos como medios de comunicación realmente capaces de llegar allí donde los media tradicionales no llegan por intereses económicos, comerciales o ideológicos. Sobre este hecho, es paradigmático el caso de la blogosfera política americana, considerada influyente, apasionada y un referente a la hora de informarse en aquel país sobre su política y su situación actual.

También hay que tener presente que la mayoría de los blogs no tienen el objetivo de alcanzar grandes audiencias, que se conforman con el público que puedan llegar a obtener. En el caso que nos toca, la biblioblogosfera, ese público sería muy restringido, pero al mismo tiempo se convierten en lugares que son capaces de generar información a su público objetivo que es considerada relevante y que no podría ser distribuida de otra forma. Como podéis suponer, en el caso del resto de blogs, cuál sea ese público y la forma en que se realice el mensaje ya es otra historia.

En cualquier caso, retomando el tema desde el que nace este texto, el del control de contenidos ofensivos, insultos y denuncias infundadas; desgraciadamente, como en la vida analógica, se parece obviar que dentro de Internet existen buenas y malas iniciativas, buenos y malos comportamientos, y que se conjuga la censura y libertad de expresión al mismo tiempo sin que exista necesariamente un órgano regulador.

No negaremos que Internet dispone de zonas hostiles y reprochables, mas acusar a la Blogosfera de Infoxicación, siguiendo el criterio de la UE para controlarla, se antoja ridículo. Estoy de acuerdo en que los blogs deben de autorregularse, y aunque no lo parezca lo hacen, siguiendo unas normas que se dicta cada uno atendiendo a las buenas maneras, que precisamente se ajustan a los usos sociales establecidos, por lo que intentar reglamentar la forma en la que se publican contenidos desde una instancia superior no lo considero como lo más idóneo. Sin ir muy lejos, un ejemplo de la regulación que llevan a cabo los bloguers la puedo aportar yo mismo, cuando hace un tiempo exponía algunos problemas surgidos dentro de mi blog respecto a algunos comentarios que me había obligado a retirar.

Por otro lado, algo que considero capital en este debate, es el hecho de que no podemos obviar que la autoridad en Internet, y fuera de ella, no es un valor que cada uno se otorga así mismo, sino que dan los demás. Es decir, la autoridad la dan los lectores y seguidores de cada sitio web, así como la consideración de si un sitio web puede ser confiable o no. Por ejemplo, tratar de asignar el mismo valor informativo al blog de Enrique Dans (O el de José Luis Orihuela) que al mío (El Documentalista Enredado), por poner un ejemplo, es una desfachatez puesto que las escalas de autoridad dentro y fuera de la red son simplemente ridículas.

Otro ejemplo de Web 2.0 que otorga cierto margen a la autorregulación es la propia Wikipedia. Esta enciclopedia colaborativa dispone de sus propios mecanismos para evitar su sabotaje y moderación, a través de la figura de los famosos bibliotecarios que, como no podría ser de otra manera, tampoco pueden escapar de la polémica ante la ejecución de criterios distintos a la hora de aprobar, editar o restringir contenidos o simplemente reciben críticas ante la falta de ellos. Sin embargo, tampoco es de recibo atacar la Web 2.0 considerando que se trata de una dictadura de los idiotas o que Google nos vuelve estúpidos, en mi opinión son planteamientos que tratan de censurar un movimiento que no puede detenerse.

Por todo ello, considero que el vandalismo y las malas maneras dentro de la web deben mejorarse, sí, pero a través de la educación y la enseñanza del buen uso de las herramientas disponibles en Internet y sus infinitas posibilidades. La Educación 2.0 trataría precisamente de alfabetizar digitalmente, enseñando a aquellos que no pueden acceder a la Web por los recursos de sus familias, pero también enseñando educación dentro de Internet, qué es lo que se puede hacer y qué no, pero a través de la formación jamás de la censura.

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Las raíces de la lectura

A colación de lo dicho anteriormente en este mismo lugar, sobre lo sano o lo insano de la lectura, no podríamos perder esta oportunidad y dejar de publicar esta viñeta de Ramón, humorista gráfico que viene publicando en el diario El País, sobre los libros y las lecturas dentro de su tira Hipo, Popo, Pota y T@mo.

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¡Qué sano es usted, ni fuma ni lee!

Extraída la anécdota del título de este texto del artículo “Comunicación saludable, silencio tóxico” de Enrique Sueiro, que apenas tiene que ver con lo que se desarrollaría posteriormente, ando preocupado porque si bien es cierto que ni se puede ni merece la pena leer todo, festejar el analfabetismo deliberado con semejante frase venga de quien venga, no admitiría justificación.

Pero, qué voy a decir nuevo que no haya dicho, ya hace dos siglos, Mariano José Larra que no demuestren las estadísticas y que no refrenden nuestras administraciones públicas, medios de comunicación y profesionales del sector que deben echar mano de la psicología inversa para animar a leer. Porque no es, ni será, costumbre de este país el de la lectura, tal y como, desde el humor que nos caracteriza, contemplamos con sorna, aunque también es de justicia, con disgusto.

Pero, ¿qué es leer saludablemente? ¿Hay que leer por leer? ¿Qué se debe leer? ¿Evasión o erudición? Infinitas opciones ante las que se bate tanto el lector ocasional como el profesional, mientras nos conducen ante cierta desazón si la elección no es de nuestra completa satisfacción. Puesto que leer bajo el Sol de agosto agota y nos deja sedientos en búsqueda de otras actividades mucho más diluidas y posiblemente más ligeras como, por ejemplo, encararnos a la vacua televisión estival que no requiere de ningún esfuerzo intelectual salvo el de apretar el botón Cambio de canal con cierta intermitencia.

Pero que no quepa duda que la no-lectura no llega a ser saludable. Ya se trate de un diario, un libro o este mismo panfleto (que no merece vuestro tiempo) no os dejéis captar por la inopia porque esto, que os halléis en ella, es el deseo de muchos para llevaros a su terreno, confundiros con palabras grandilocuentes pero vacías en contenido. No os consideréis sabios por lecturas añejas y conocimientos adquiridos hace tanto, puesto que la vanidad os hará caer en vuestro propio desconocimiento y, atrapados en él, os abandonaréis en la dulce pendiente de la espiral que finalmente os arrastrará hasta un pozo del que os costará emerger de nuevo.

Ya lo dijimos antes, pero repetimos: ¡Leed siempre malditos!

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Ego de bloguer, «touché»

Ego de Bloguer

La teoría de la pirámide de Maslow formula una jerarquía de las necesidades humanas y defiende que, conforme se satisfacen las necesidades básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. De este modo, tras la satisfacción de las necesidades fisiológicas, de salud y seguridad; las personas necesitarían cubrir otras como las necesidades de pertenencia, de estima y reputación y, finalmente, de autorrealización. Por lo tanto, la vanidad o el ego estarían relacionados con los tres últimos niveles. Y para más inri, no habría sólo una vanidad de ostentación hacia los demás, sino que también habría una vanidad de ostentación hacia uno mismo.

En el artículo, La gestión de la vanidad de Albert Ribas publicado en la Revista If -Una revista que todo documentalista debería conocer-, se lanzan consideraciones muy interesantes respecto a la vanidad y la búsqueda del reconocimiento hacia los demás dentro del mundo de la comunicación y de la cultura. De este modo, su autor considera que hay poca disposición a reconocer (pagar) las ideas de los demás, y en cambio se puede estar dispuesto a pagar para alcanzar el reconocimiento (la difusión) de las propias ideas. Para ello, el autor pone los ejemplos de las descargas a través del P2P, donde los usuarios consideran que el producto tiene un valor residual, o el de la autoedición de los libros, donde los usuarios pagan por ver el producto en circulación.

Esto me retrotrae a la eterna discusión del reconocimiento de los bloguers más influyentes (Los conocidos como A-List) junto al hecho de que muchos estamos condenados a pertenecer a la Larga Cola del tráfico que estos generan. Por cierto, una de las iniciativas más divertidas respecto a este hecho es la edición de camisetas con la leyenda «Yo no leo a» en la que los bloguers tratan de demostrar que es posible vivir sin leer a los más influyentes.

Sin embargo, dentro de la blogosfera, sin alzar en exceso la voz, existen personas que tratan de devolver el golpe mordaz a los blogs y tratar de bajarles del pedestal en el que aparentar estar, no se me confunda, ofreciendo un pequeño baño de humildad. Uno de los ejemplos más populares de la blogosfera lo constituyó el blog Borjamari, actualmente y desgraciadamente inactivo, que llegó a ser un blog temido y, al mismo tiempo, seguido por los lectores y editores de los weblogs ante la esperanza y/o temor de aparecer reseñados en él. Su popularidad alcanzó su cénit cuando el propio diario El País consiguió entrevistar a su autor que, en el anonimato y tras distintos rumores sobre su identidad, lanzó la frase: «Los ‘blogs’ son uno de los ecosistemas con menos sentido del humor del planeta». Puede ser.

No, no creo que los ojos de Borjamari llegasen a posarse jamás sobre este sitio web, no querría aburrir a su audiencia, aunque sí lo hicieron otros que tratan seguir el mismo patrón que podrían considerarse herederos. Me refiero a El Critica Blogs. Y es que publicar en Internet nos sitúa siempre en el disparadero como muy pronto aprendemos. A veces somos crucificados sin saber exactamente qué hemos hecho para merecer aquello, mientras que otras somos felicitados sin saber muy bien a qué se deben los honores.

En este nuestro caso, según su autor, esta bitácora no entra ni por los ojos ni por los oídos y eso que anduvimos cavilando cómo denominar nuestro blog para que fuese lo más representativo posible de nuestra actividad y nuestro sino. En fin, que somos carne de cañón para no ser leídos, ni siquiera invitamos a ello, de lo cual no sabemos si sentirnos orgullosos por ser un ser un blog serio y ordenado fruto de una hormiguita documental. En fin, la culpa la tiene Maslow, me temo.

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Argumentos a favor de Documenea

Permitidme que rompa una lanza a favor de uno de los proyectos 2.0 lanzados para los profesionales de la información y que hasta este momento no le había dedicado ni el tiempo ni la reflexión que se merece. Concretamente, me refiero al sitio web para la promoción de noticias de Biblioteconomía y Documentación, Documenea, del que ya hablé más detalladamente dentro de la actividad Comunidad de Prácticas Comunidad 2.0 y que me da la impresión que está pasando completamente desapercibido dentro de nuestro colectivo.

Me resulta singular que durante este año tan 2.0, en el que se está abordando desde mesas redondas, congresos, cursos y actividades varias relacionadas con el mundo de la Web Social, no parece que el mensaje «Sé participativo» esté calando realmente dentro de nuestro colectivo. Es posible que el caso de Documenea tenga que ser cocinado más lentamente, por su idea y concepción, sin embargo considero que este sitio web es un entorno válido para abordar temas relacionados con la actualidad no sólo para profesionales de la información, sino también para otros colectivos interesados, así como dar a conocer la realidad bibliotecaria hispana a través de la promoción social de noticias.

Recuerdo perfectamente que, cuando lanzamos el portal El Documentalista Enredado (sitio web del que es deudor este blog), disponíamos de una sección denominada Noticias donde nos encargábamos de publicar lo más interesante que se publicaba en los medios de comunicación social respecto a las Bibliotecas y la Documentación. Obviamente, se trataba de una actividad de Corta & Pega que, aunque permitía realizar comentarios, nunca nos satisfizo porque el retorno por parte de nuestros usuarios era prácticamente inexistente.

Teniendo presente que nuestro portal era puramente 1.0 (si queréis), ya que un editor decidía qué noticias eran interesantes y cuales no lo eran a la hora de publicarlas en la web, esto se alejaba mucho de la idea de actividad colaborativa que pregona la Web 2.0 y que la concepción del filtrado social de noticias puede cubrir perfectamente. De este modo, es en Documenea donde la comunidad decide qué noticias son relevantes o no, a la vez que las enriquece con sus propias aportaciones. Lo cierto es que hubiese sido deseable que los profesionales de la información se hubiesen lanzado a apoyar un proyecto de estas características, pero imagino que la impresión de sus administradores es un tanto agridulce ya que, a pesar de tener una buena cantidad de usuarios dados de alta, son muy pocos los que participan activamente.

También es una lástima que Documenea no se haya convertido aún en un lugar de promoción de noticias en el que la actualidad burbujee por los cuatros costados. Por ejemplo, la situación de los bibliotecarios de Oviedo la descubrí a través de un blog afectado y no a través de esta web, mientras que la noticia que denunciábamos la semana pasada sobre la situación de las bibliotecas valencianas la descubrí de forma azarosa realizando una consulta a una base de datos en el lugar donde trabajo. Curiosamente, la noticia sobre la falta de fondos para las bibliotecas valencianas sí que fue enviada para su publicación en Documenea, sin embargo la comunidad no la consideró relevante y ni siquiera llegaron a la portada(!) puesto que los usuarios no la votaron suficientemente.

Debemos tener presente que Documenea no es sólo un lugar para promocionar noticias (o para realizar actividades SEO), también debe de seguir de hilo conductor para el establecimiento de debates completamente necesarios para una profesión madura y asentada, que no huye de sus problemáticas y que ve en las dificultades del otro las suyas propias porque a todos, al fin y al cabo, alcanzan. Es ahí donde deberían realizarse los debates encendidos que se producen en Iwetel sobre noticias de actualidad y que muchos no alcanzamos a percatarnos por nuestros ya abigarrados correos electrónicos.

En cualquier caso, Documenea también debe de demostrar cierta progresión y considero que ya va siendo necesaria la actualización del CMS, si está disponible, al menos para aprovechar las mejoras desarrolladas por el equipo de Menéame sobre el que esta plataforma se asienta. Por otro lado, también me parecen un tanto sangrantes algunos problemas de configuración del sistema, porque donde debería decir Documenea señala Menéame (Por ejemplo en los feeds) lo que puede llegar a producir confusión a sus usuarios menos avanzados.

En definitiva, que mucho trabajo queda por hacer tanto desde el punto de vista de los administradores como de su comunidad, pero no deberíamos permitirnos el lujo de dejar languidecer una iniciativa muy interesante y necesaria. Puesto que si un proyecto de este calibre fracasa, otras como, por ejemplo, una wikipedia bibliotecaria podrían correr la misma suerte a lo largo del tiempo. Personalmente, me muestro dispuesto a aumentar mi actividad dentro de esta web siempre que mis otras preocupaciones me lo permitan, esperando que la actividad que desarrollamos y apoyamos evolucione en el tiempo, al mismo tiempo que nos damos a conocer dentro de la sociedad a la que servimos y desarrollamos nuestra actividad.

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En Valencia, la Conselleria de Cultura da a bibliotecas la mitad de lo previsto porque muchos libros «quedarían en cajas»

Cajas de librosRecientemente, descubro que el diario Levante – El Mercantil Valenciano recogía una serie de informaciones denunciando la disminución de los fondos públicos para la adquisición de fondos para las bibliotecas públicas valencianas por parte de la Generalitat Valenciana. Este modo de proceder no se entiende si atendemos a lo denunciado por el Consell Valencià de Cultura (CVC) en un informe donde se afirmaba que sería conveniente replantear y repartir los escasos fondos para dotar eficazmente los centros con demanda social más amplia.

En concreto, las noticias referentes a esta situación, entre otras, son las siguientes:

El hecho de que los libros se queden en cajas, que aparenta ser una excusa un tanto peregrina para no aportar los fondos necesarios para la compra de materiales librarios, se detalla un poco más dentro de la noticia:

[…] De manera más gráfica, añadió [la consellera de Cultura Trinidad Miró] que dedicar a este asunto cuatro millones (la parte de la conselleria más la del ministerio) supondría que los fondos «quedarían en muchos casos almacenados en cajas», debido a que la mayoría de centros de lectura no están preparados para dar salida a un volumen tan elevado de libros nuevos. «Nos lo dicen muchos técnicos», remarcó.

Es decir, o que los bibliotecarios no tienen medios para dar salida a tal volumen de ejemplares en sus tareas de clasificación y catalogación, o puede que sean un tanto holgazanes, o simplemente es que el sistema bibliotecario valenciano no dispone de los profesionales suficientes dentro de las categorías funcionariales destinadas para ello. Es decir, que la situación laboral dentro del sistema no es la adecuada, algo que ya se decía en el informe del CVC anteriormente citado.

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¿Predijo Borges Internet? No, fue Paul Otlet

MundaneumHace ya unos meses que se publicó el libro Borges 2.0: From Text to Virtual Worlds en el que su autora Perla Sassón-Henry trataba de realizar un paralelismo entre los mundos imaginados del libro que tenía Jorge Luis Borges con la concepción actual que se tiene de la Red. De este modo, Sassón-Herny contemplaba una predicción de Internet dentro del relato El libro de arena o la Biblioteca de Babel, mientras que los blogs se encontrarían anticipados en el relato Funes el memorioso. Por supuesto que el estudio no se queda sólo en estos tres relatos y señala, además, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius que conjuntaba las posibles visiones de un futuro digital del texto.

Por supuesto que esta idea se contempla desde cierto escepticismo como algo traído por los pelos o sustentado con alfileres, porque tal como se nos recuerda en Papel en blanco:

Borges sería el espíritu poético de Internet si no fuera por un detalle que Sassón-Henry parece haber pasado por alto: su pesimismo. La biblioteca universal que contiene todo el saber humano es ininteligible, y aquellos que tratan de desencriptarla acaban perdidos y dementes. El Aleph que concentra todos los puntos del universo en uno es falso, una ilusión, un juguete: a la omnisciencia no cabemos aspirar. Borges, el mismo Borges que creía tan poco en el tiempo que de joven ya se conocía de viejo, sabía perfectamente a dónde se dirigía la especie humana. Él ya vivía ahí. Pero lo que nos dejó suena a advertencia, porque es la historia de un fracaso.

Sin embargo, tal y como se nos recuerda recientemente en un artículo publicado en El País, La Red que cayó en el olvido, los historiadores están recuperando como primer visionario de la idea de una Red para la gestión de la información y el conocimiento a Paul Otlet considerado como el padre de la Documentación moderna. De este modo, Otlet en 1934 concibió la idea de un mundo interconectado en el que «cualquier persona desde su sillón será capaz de contemplar el conjunto de la creación».

En 1895, Otlet comenzó su tarea, junto a Henri La Fontaine, de intentar crear una bibliografía maestra (Mundaneum) que recogiera todo el conocimiento publicado del mundo. Los dos hombres se pusieron a coleccionar datos sobre todos los libros que se habían publicado en la historia, junto con una inmensa colección de artículos de revistas y periódicos, fotografías, carteles y todo tipo de objetos impresos coleccionables. De este modo, de una forma completamente analógica y utilizando fichas, empezaron a crear una inmensa base de datos en papel que contuvo en su momento de apogeo unos 12 millones de registros.

Sin embargo, a medida que el proyecto avanzaba, Otlet se percató de que el Mundaneum se comenzaba a ahogar debido al volumen excesivo de papel, por lo que concibió que fuesen las máquinas las que se encargasen de la sobrecarga de información proponiendo la eliminación del papel en sí. Así pues, comenzó a escribir sobre esa posibilidad de almacenamiento electrónico detallando sus ideas en su libro Monde (1934) donde explicaba su visión de un «cerebro mecánico y colectivo» que acogería toda la información del mundo, accesible rápidamente a través de una red global de telecomunicaciones.

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