Saltar al contenido →

El Documentalista Enredado Entradas

La Blogosfera ante la crisis económica (3) – Google siempre defenderá su buscador

El sistema actual sobre el que se fundamenta Internet, y más aún tras la adquisición de DoubleClick por parte de Google, podría definirse más bien como maquiavélico. Por un lado, tenemos una empresa que otorga ratios de tráfico muy elevados a distintas tipologías de sitios web, es el mejor en su campo hoy por hoy desde luego, mientras que, por otro, obtiene su financiación mediante la generación de otro tipo de tráfico mediante la compraventa de enlaces y palabras clave. En términos de medios de comunicación, Google otorgaría dos tipos de publicidad, la pagada (Adwords, adsense y otros modelos) y la blanca (cuando un medio habla de ti sin haberle pagado por ello) mediante las búsquedas que realizan los internautas dentro o a través de él. El sistema es perfecto para Google, pero a la vez obliga a los dueños de los sitios web a subyugarse a él y a su modelo de negocio, puesto que Google hará todo lo que esté en su mano para defender su producto estrella: Su buscador.

No debemos olvidar que la empresa Google nació como un buscador y, a pesar de que durante los últimos años se haya comportado más como un metamedio, comprando y desarrollando servicios y aplicaciones, sus fundadores Larry Page y Sergei Brin son plenamente conscientes de que su principal producto y valor son sus orígenes y, por ello, una de sus mayores preocupaciones es que los resultados de éste no se degraden. Teniendo en cuenta la cuota de mercado que dispone Google en las búsquedas globales en Internet, no es de extrañar que sea uno de los mayores proveedores de tráfico a las webs que la conforman.

De hecho, la famosa barrita verde, el indicador que sirve para otorgar una serie de pesos a las páginas web dentro de la Red, el Pagerank, es una de las mayores preocupaciones de los webmasters y el incremento de su valor, aplicando una serie de estrategias, una de los objetivos de los SEOs. En el mismo momento que el buscador otorga pesos a los distintos sitios web, los está valoralizando, estableciendo una suerte de oferta y demanda dependiendo de su utilidad, contenido y popularidad. El PageRank se fundamenta (Además de otras variables) por el número de enlaces que una web recibe, pero también de dónde provienen y su Pagerank. Es decir, el Pagerank es transmitible o conectivo de unos sitios web a otros, por lo que no es lo mismo recibir un enlace de una web que tiene un PageRank 3 que 6.

Los modelos publicitarios que comentábamos en los textos anteriores buscan, más allá de la recomendación del bloguer, el enlace a una página web. De hecho, las empresas están dispuestas a pagar cierto monto económico para que las enlaces, por lo que el modelo sobre el que se fundamenta Google, supuestamente democrático, se desvirtúa completamente cuando se ofrece la posibilidad de comprar enlaces dentro de textos otorgando valor económico a las webs dependiendo del valor del Pagerank y no en forma de publicidad contextual como éste ofrece. Google advirtió severamente que los enlaces comprados debían utilizar el valor nofollow, es decir, que el enlace pagado indicase a los bots del buscador (Agentes informáticos que indexan la web) que no debían seguirlo o tenerlo en cuenta. Obviamente, las empresas de pago de enlaces indicaron que esto no debía hacerse, pero no dispusieron de margen de maniobra cuando el buscador movió ficha.

El pasado mes de octubre, Google penalizó a las webs y blogs que utilizaban el modelo de pago por enlaces y Payperpost. La sangría derivada de esto fue un momento duro para la blogosfera y sitios webs muy influyentes descubrieron que habían perdido hasta dos puntos en el valor del PageRank. No hace falta recordar que la disminución de este valor tiene un impacto muy significativo en el tráfico de los sitios webs, por lo que el número que asigna a las páginas web, tiene una importancia muy significativa a la hora de generar ingresos en éstas. El desconcierto era tan profundo que algún bloguer se planteaba la eterna cuestión del pago por contenidos, cuando todos nos felicitamos en el momento que los medios de comunicación se percataron que el cierre de contenidos no era el camino a seguir que el futuro de la prensa es libre y gratis.

Hay quien considera que la acción de Google fue positiva, puesto que servía para limpiar la Red puesto que las acciones publicitarias se habían convertido abiertamente en spamming, aunque otros podrán considerar que el poder del buscador es tan grande y su influencia sobre lo que sucede en la Red tan intensa que se le debería empezar a poner cota. Sin embargo, ¿es demasiado tarde para frenarle los pies a Google cuando se ha convertido en juez y parte?

2 comentarios

El servicio de documentación de «El Mundo» de mudanza

Los centros de documentación de los medios impresos suelen ser uno de los grandes olvidados dentro de la gestión de un periódico (mucho más si se trata de periódicos regionales o pequeños), de hecho, suele tratarse de secciones un tanto deficitarias en cuanto a personal y medios en el trabajo diario. Además, es difícil que estas secciones aparezcan reflejadas en los distintos suplementos especiales que los medios publican en ocasiones especiales como aniversarios, cambios de diseño, actualización de rotativas o se produce un cambio de sede, que es nuestro caso. No es infrecuente que la dedicación diaria, al igual que en muchos otros centros de estas características, pase completamente desapercibida dentro de la vida de un medio, convirtiéndose, en ocasiones, en un lugar donde sólo se oyen gritos cuando algo no se encuentra y pocas felicitaciones cuando algo terriblemente complicado de obtener es hallado con mucha paciencia y tesón.

Como trabajo en un medio de comunicación, siempre ando con ojo avizor por si aparece en prensa alguna descripción del trabajo que se hace en estos lugares. De esta manera, recogimos el trabajo diario que se realiza dentro del diario Levante-El Mercantil Valenciano y en el diario El País en dos textos; hoy es el turno del diario El Mundo.

Aprovechando su mudanza de su antigua sede a la nueva, la edición digital nos ofrece algunas curiosidades y fotografías sobre el traslado y dentro de este suplemento especial podemos encontrarnos con el departamento de documentación trasladando materiales junto a la superficie que éste ocupa tanto en su nuevo edificio como en el antiguo.

El equipo recoge los bártulos

Situación del departamento de documentación antiguo edificio El Mundo

Situación del departamento de documentación en la nueva sede de El Mundo

Comentarios cerrados

Una biblioteca en «Goodbye, Columbus»

Philip Roth nos ofrece en su obra "Goodbye, Columbus" (1959) una novela corta, homónima al título del libro, junto a cinco cuentos con los que ganó el premio National Book Award estadounidense.  La novela corta está narrada en primera persona por Neil Klugman, un graduado de la Rutgers University, que trabaja en una escala inferior de una biblioteca. La descripción del ambiente de la biblioteca y las aspiraciones del universitario dentro de ella quedan muy pronto descritas en la historia y no son precisamente positivas.

Los pálidos leones de cemento montaban guardia, poco convincentes, en la escalinata de la biblioteca, padeciendo su habitual combinación de elefantiasis y arteriosclerosis, y yo iba dispuesto a prestarles tan poca atención como les llevaba prestando durante los últimos ocho meses, pero me lo impidió un muchachito de color plantado ante uno de ellos. El león había perdido sus garras el verano pasado ante un safari de delincuentes juveniles, y ahora se alzaba ante él un nuevo torturador, con las rodillas ligeramente flexionadas, y rugiendo. Lanzó un rugido largo, en tono bajo, retrocedió, esperó un poco, volvió a rugir. Luego enderezó la postura y, meneando la cabeza, le dijo al león: "Tío, eres un cobarde", con mucho acento. Y se puso a rugir de nuevo.

El día empezaba lo mismo que cualquier otro. Atrincherado tras mi mostrador de la planta principal, me puse a mirar a las chicas de pechos erguidos subir con agitación la amplia escalera de mármol que conducía a la sala de lectura principal. La escalinata era imitación de una que había en Versalles, vaya usted a saber dónde, pero estas chicas, hijas de curtidores italianos, obreros polacos de la cerveza o peleteros judíos, no eran precisamente marquesas, con sus taleguillas de torero y sus jerséis. Tampoco eran Brenda: cualquier impulso sexual que ellas me provocaran había de considerarse meramente académico, para pasar el espantoso día. De vez en cuando miraba el reloj, pensando en Brenda, y aguardaba la hora de comer, y luego la de después de comer, cuando me tocaba ocuparme de la Oficina de Información, en el piso de arriba, y John McKee, que sólo tenía veintiún años pero que ya llevaba tiras elásticas en las mangas de la camisa, bajaría ceremoniosamente las escaleras para dedicar toda su asidua atención a ponerles a los libros sus correspondientes sellos de entrada y salida. John MacTiraselásticas era alumno de último curso en el Newark State Teacher’s College, donde estudiaba la clasificación decimal de Dewey en que consistiría todo su futuro profesional. A mi me constaba, en cambio, que mi futuro profesional no estaba en la biblioteca. Y, sin embargo, algo se había hablado -me había enterado por el señor Scapello, un viejo eunuco que, sepa Dios cómo, había aprendido a disfrazar la voz, de modo que pareciese un hombre- de que a mi regreso de las vacaciones de verano me pensaban poner al frente de la Sala de Libros de Referencia, un puesto que llevaba vacante desde la mañana en que Martha Winney se cayó de un taburete muy alto, en la Sección de Enciclopedias, y se hizo polvo el conjunto de frágiles huesos que en una persona que no hubiera cumplido la mitad de sus años habría conformado las caderas.

Eran muy raros, mis compañeros de la biblioteca; y, en realidad, había muchas horas en que no acababa de entender muy bien cómo había ido a parar a ese sitio, ni porqué seguía aquí. Pero el caso era que seguía en él y, transcurrido un tiempo, empecé a esperar pacientemente el día en que fuera al servicio de caballeros a fumar un cigarrillo y, mientras expelía el humo contra el espejo, me fuera dado comprobar que en algún momento de la mañana me había puesto pálido y que, bajo mi piel, igual que McKee y Scapello y la señorita Winney, había una fina capa de aire que separaba la sangre de la carne. Alguien me la había metido ahí mientras yo le ponía el sello a un libro, y, de ahora en adelante, mi vida ya no consistiría en tirar cosas, como la de la tía Gladys, ni juntar cosas, como le pasaba a Brenda, sino en dejarme ir, en amodorrarme. […]

ROTH, Philip. Goodbye, Columbus. Barcelona: Seix Barral, 2007. P. 46-48

Comentarios cerrados

Citas al libro /22

“La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren”
Francis de Croisset

“La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere”
Jaime Luciano Balmes

“Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme «Guerra y paz» en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia”
Woody Allen

“La lectura nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más”
Pedro Laín Entralgo

“La lectura es la gran proveedora de argumentos, la clave para que los demás te escuchen”
José Miguel Monzón “Gran Wyoming”

La lectura es a veces una estratagema para eludir pensar”
Arthur Helps

“La lectura es para mí algo así como la barandilla en los balcones”
Nuria Espert

Comentarios cerrados

El mundo digital del libro

Hace ya unos meses, el suplemento cultural del diario El País, Babelia, realizaba una reflexión sobre el futuro del libro cuya lectura os recomendamos, pues bien, parece que el debate no se agota y ante las novedades, como la aparición de Kindle, y otras evoluciones, el mismo medio de comunicación nos ofrece, de nuevo, un puñado de artículos sobre los nuevos hábitos y posibles futuros del libro.

Comentarios cerrados

INVENES: el «contradiseño» de una bases de datos

La dependencia de la profesión bibliotecaria/documentalista de la informática es un hecho, desde los primeros catálogos informatizados, individualizados para cada biblioteca, a los catálogos en línea y los colectivos; y desde las bases de datos bibliográficas en CD-ROM, a las ahora también en línea. De esta forma, la eficiencia y eficacia de nuestro trabajo se ven condicionadas en gran medida por el diseño de estos instrumentos imprescindibles para cualquier profesional; desde luego, no quito, ni la responsabilidad de cada cuál, ni su mérito, a la hora de lidiar con semejantes instrumentos.

Sin embargo, tal parece que la importancia de esta herramienta y su incuestionable interacción con sus usuarios -sin entrar en detalles de si se trata de un usuario "profesional", un bibliotecario o documentalista, o un "consultor", lector o investigador-, han pasado totalmente desapercibidas para la gran mayoría de diseñadores. Al menos, a esa conclusión he llegado tras intentar consultar la nueva base de datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas sobre invenciones y diseños en español: INVENES.

Cada cierto tiempo, las instituciones públicas (principalmente, en el caso de catálogos de bibliotecas) y las privadas, dan un lavado de cara a su imagen y, por ende, a su catálogo, implementando lo que todos esperaríamos fueran mejoras. Estas "mejoras", en la mayoría de las ocasiones, no suelen ser tales, o al menos no suelen ser demasiado aceptadas y la nueva versión tiene muchas veces más detractores que la precedente. Aquí tengo que reconocer que a nuestros profesionales no suele gustarles demasiado los cambios.

En el caso de la Oficina Española de Patentes y Marcas, el cambio no ha sido de imagen, sino exclusivamente de su base de datos de patentes españolas; pero para el cambio que han hecho ¡que me quedo como estoy!

La nueva base de datos INVENES, viene a sustituir a la anterior, OEPMPAT, que tampoco brillaba por la usabilidad de su diseño. Aquella presentaba una imagen bastante anticuada y una búsqueda en la que la consulta continua de la ayuda era casi imprescindible, pero, claro, para eso está la ayuda. A pesar de ésta, que nos aleccionaba sobre qué buscar y cómo, la vieja OEPMPAT respondía el 50% de las veces con incomprensibles mensajes de error en la estrategia de búsqueda, que ninguna ayuda podía solucionar. O, tal vez, torpe que es una.

Pero ahora la nueva base de datos de patentes INVENES -que muy amablemente nos invita la Oficina de Patentes a "consultar por nosotros mismos"-, ha hecho que añore la anterior, con sus errores de búsqueda y sus deficiencias. Desde el primer momento en que hay que intuir que la manera de entrar en la base de datos es pinchar en la "V" del final de la página, en vez de en el enlace que hay justo al lado, ya podemos deducir que la usabilidad no era una de las prioridades de su diseñador. A partir de aquí, la odisea se prolonga durante todo el proceso de búsqueda: qué pasos hay que dar para realizar la búsqueda, qué quiere decir cada icono (¡gracias por los textos que los acompañan!), cómo obtener los documentos en pdf, cómo obtener un listado de documentos con su referencia y su resumen… Y claro, en esta ocasión la ayuda te descubre funcionalidades e iconos que, al menos en mi pantalla, jamás se ven reflejados.

Resultado de búsqueda en la web de Invenes

Es posible que el rechazo en mis primeros contactos con esta base de datos se deba a que, siguiendo la tónica profesional, tampoco me gusten los cambios. O que mi conocida actitud crítica me predisponga contra este nuevo diseño. Pero creo que los problemas que plantea su uso para cualquiera que no sea experto en la consulta de bases de datos y sus intríngulis, hará que más de uno decida desistir del intento y patentar lo patentado.

Mi lucha con esta base de datos, me ha recordado un artículo de Carina Farreras, publicado en el diario La Vanguardia en 1994, titulado "Las empresas europeas pierden unos 3,4 billones en investigar innovaciones ya patentadas". Farreras llamaba la atención en su artículo sobre las pérdidas en tiempo, dinero y recursos humanos que se producían por investigaciones que no eran novedosas, y cómo la Oficina Europea de Patentes intentaba minimizar estas pérdidas con su entonces nueva base de datos de patentes en CD-ROM, entre otros servicios. Este artículo citado por P. Escorsa y R. Maspons en su libro De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva, dejaba muy claro el concepto de Vigilancia Tecnológica y su importancia en el desarrollo tecnológico de una empresa, de una industria o incluso de un país.

Evidentemente, estas cuestiones nimias no se tienen en cuenta en ciertos ambientes. Pero no voy a echar más leña al fuego, que cada cual vea y opine. Lo que está claro, es que esta situación nos beneficia a los documentalistas: si hacen el proceso de búsqueda incomprensible, los profesionales tendremos campo para desplegar nuestras habilidades y no nos quedaremos sin trabajo.

También podría hablar largo y tendido sobre el diseño de las Intranets, pero ¿para qué deprimirnos?

17 comentarios