Saltar al contenido →

El Documentalista Enredado Entradas

Cuando perdemos un suscriptor

Seamos sinceros, lo primero que hace un bloguer cuando enciende su ordenador y abre su navegador es consultar sus estadísticas para empezar el día. Ummm. De acuerdo, puede que me equivoque, puede que lo primero sea mirar el correo, pero entonces estoy seguro que el ego lo deja en un segundo lugar. Sin embargo, las estadísticas de accesos son, en ocasiones, un tanto injustas en cuanto a los seguidores que un sitio web pueda llegar a tener. De hecho, los blogs, que tienen configurados los feeds de una forma correcta (según nuestro punto de vista), disponen de una masa latente de fieles lectores que no caen de forma accidental dentro del saco de resultados que ofrece Google, sino que decidieron en su momento seguir las evoluciones de un sitio y, tal vez, leerlo de vez en cuando.

Feedburner, a la espera de que el futuro lo alcance, nos permite seguir el comportamiento de nuestros lectores y conocer qué textos son los más sugerentes en cada momento. También podemos averiguar cuántos lectores disponemos en cada momento y, al mismo tiempo, cuántos hemos dejado de tener mediante un histórico. En ocasiones, se producen caídas bruscas del número de lectores de feeds y, claro, no podemos achacarlo a las penalizaciones de Google, por lo que encogiéndonos de hombros debemos aceptar la realidad de que hemos dejado de ser interesantes (Esto si es que la caída no se debe a que uno de los agregadores de feeds se encuentra en mantenimiento o inaccesible o ha dejado de mostrar el número de suscriptores durante unas horas). De vez en cuando, Feedburner también hace limpieza ante cifras de acumulados un poco abultados y después de esto te encuentras con que “donde dije digo, dije Diego” y no tienes a tantas personas siguiéndote, sino un número inferior, por lo que una vez más sufres una punzada en el ego al descubrir que en realidad no interesas a mucha gente.

Pero, al fin y al cabo, los bailes de suscriptores son sólo números. Un servicio agregador mediante web informa a Feedburner que dispone de tantos lectores apuntado a nuestro feed y debemos creérnoslo. Sin embargo, al disponer de la opción de la suscripción por correo electrónico, sentimos que los lectores se nos hacen un poco más cercanos, como si un suscriptor por email fuese una persona decidida que nos ofrece una oportunidad cuando publicamos contenidos y no debemos defraudarle.

La pregunta es si lo hacemos. Como das la opción de darte de alta, también debes ofrecerla para darse de baja. Y el hecho es que las bajas se producen con cierta frecuencia. Cuando descubres que un suscriptor por correo se desinscribe piensas que le has fallado a alguien, que realmente lo que escribes, lo que publicas no tiene mayor relevancia para esa persona y huye de la infoxicación como de la peste. Así que andas preguntándote qué es lo que hiciste mal para que esa persona, que te había ofrecido su voto de confianza, se marche para no volver más.

Puede ser que el suscriptor por correo haya, simplemente, descubierto el maravilloso mundo de los feeds y que se dé de baja para no recibir información redundante. Sinceramente puede que esto sea lo mejor que puedas llegar pensar. Pero también puede ser que simplemente ya no esté interesado en los vaivenes normales que sufre un blog, que tu evolución personal e inquietudes ya no le atraigan lo más mínimo, que tu prosa caiga en la reiteración más absoluta o que simplemente le aburras.

Cuando los lectores se marchan, ¿deberíamos volver sobre nuestros pasos? ¿Deberíamos ser los de antes, aunque ya no lo seamos? En definitiva, a final de cuentas, ¿escribimos para nosotros o para vosotros?

Comentarios cerrados

¿Realmente hemos aprendido lo que es la Biblioteca 2.0?

Ya se cumple un año desde que se presentó en sociedad un término un tanto difuso que alguien osó en denominar como Biblioteca 2.0. Hace un año que desde el Sedic se organizó la mesa redonda dentro del congreso del Fesabid, Los blogs en la biblioteca 2.0, y desde la misma organización nos urgen, a aquellos que formamos parte de aquella mesa, para que dediquemos unas líneas a los nuevos avances que hemos hecho, o hemos detectado, en torno a este y poder de este modo hacer balance.

Como es habitual en mí, me veo incapacitado para reducir a unas pocas líneas lo que he vivido y lo que considero sobre este tema. Por lo que saltándome la invitación del Sedic, les sugiero que, si así lo consideran oportuno, que extracten aquello que merece la pena de este texto, porque es imposible que esta reflexión pueda quedarse en unas meras líneas.

Fue Paul Miller el que propuso una definición simplista, a la vez que muy gráfica, de la Biblioteca 2.0 que se reduciría a la fórmula "Web 2.0 + Biblioteca = Biblioteca 2.0". En muchos aspectos, esto es tremendamente reduccionista sobre todo lo que se ha escrito, hablado y opinado sobre este tema, como si se dejase a la Biblioteca 2.0 reposar sobre los aspectos tecnológicos, o más bien en las herramientas informáticas –Claro que esto no es siempre así-.

Los términos blogs, wikis, sindicación de contenidos, folksonomías o redes sociales parecen estar cosidas a la Biblioteca 2.0 como si ésta fuese un conglomerado de todas ellas y que no hubiese nada más detrás,. Aventurándose a definirla sobre estos soportes. Craso error.

Leyendo el libro de Michael E. Casey y Laura C. Savastinuk, Library 2.0 – A Guide to Participatory Library Service, del que realizaré una reseña en breve, tengo la sensación que algo se ha ido perdiendo lentamente en el camino. Ya lo advertía Álvaro Cabezas en su definición Qué es la biblioteca 2.0, si el usuario es el centro sobre el que la biblioteca ha de moverse, qué hemos estado haciendo durante el último siglo. Si la Biblioteconomía moderna se cimenta sobre el servicio al usuario, qué es lo que ha sucedido.

Ha pasado que a la biblioteca le ha salido un magnífico competidor, ante el cual no dispone de armas y ante el que debe considerar: "Si no puedes vencerle, únete a él". Si las Bibliotecas garantizaban el acceso a la cultura y a la información de forma gratuita o con un coste muy bajo para sus usuarios gracias a la Red y Google, dónde se colocan cuando la información es percibida de forma ubicua, cómo moverse cuando los usuarios consideran que no son necesarias para acceder a la información -Un razonamiento reduccionista, lo sé, pero quiero ir un poco más allá-.

Dídac Margaix en su artículo introductorio, Conceptos de web 2.0 y biblioteca 2.0: origen, definiciones y retos para las bibliotecas actuales, y fundamentalmente desarrollado en la explicación de servicios y conceptos de la Web 2.0, señalaba las distintas conceptualizaciones sobre la que distintos autores han incidido a lo largo del tiempo. Algunos han subrayado la tecnología, mientras que otros buscan la innovación como puente seguro en el camino 2.0 que deben adoptar las tecnologías. Margaix nos ofrece un artículo destinado a descubrir conceptos y tecnologías y apenas le queda un resquicio para el carácter no tecnológico de la Biblioteca 2.0 y sobre el que se fundamenta el libro de Casey:

¿Y los servicios no virtuales? Se podría habilitar un espacio en la biblioteca para el bookcrossing entre los usuarios o realizar alfabetización informacional en herramientas de la web 2.0.

De hecho, leyendo el monográfico del mes pasado de la revista El Profesional de la Información dedicado a la Innovación en las Bibliotecas Públicas, encuentro infinidad de elementos que bien podrían estar inspirados en la Biblioteca 2.0. Sin ir muy lejos, y abriendo fuego, el estupendo artículo de Roser Lozano-Díaz, Innovación en bibliotecas públicas: algo nuevo, algo útil, algo de calidad, donde se nos ofrece una muy interesante reflexión que todo Bibliotecario 2.0 ha de tener presente antes de lanzarse a adoptar herramientas 2.0:

La innovación exige en primer lugar tener la conciencia de que aquello que pretendemos llevar a cabo va a ser útil realmente para la biblioteca pública, y en segundo lugar significa poseer la capacidad de saber transportar las ideas del campo imaginario o ficticio al de las realizaciones e implementaciones.

Por tanto, no se trata de tener que "inventar por inventar", elaborar teorías, ni tan sólo significa que tenga que ser proyectos asociados a un proceso de I+D o que impliquen una amplia base tecnológica. Incluso podemos hablar de innovación cuando aplicamos un nuevo método organizativo, transformamos las prácticas internas, la cultura organizacional, el sistema de trabajo, iniciamos el trabajo con calidad, etc.

En definitiva, en la biblioteca pública como en cualquier otra institución de servicios, la innovación debe ser siempre una actitud organizacional, una capacidad que debe impregnar al personal y estar presente en su cultura, en su estructura y forma de trabajar y todas las interacciones ya sean internas o externas.

Es decir, no debemos de caer en la terminología de marketing condenado a extinguirse. Durante estos años de evolución, de blogs hemos pasado a hablar de wikis, de wikis a redes sociales, de las redes sociales pasamos al microblogging, ¿cuál va a ser el próximo paso? ¿Debe una biblioteca adoptar cada una de las herramientas que surgen para, pasado un año, estar demodé?

¿Es posible la Biblioteca 2.0? Por supuesto, no me cabe la menor duda, y encontramos nuestro máximo exponente en Musquiz donde Fernando Juárez nos invita a reflexionar sobre las aplicaciones disponibles en la Web y su aplicación a una pequeña biblioteca municipal. Fernando, con el cual estamos pasando una semana tremendamente divertida en la Comunidad de Prácticas, es el máximo referente de que desde una relación de abajo-abajo, biblioteca a biblioteca, se pueden obtener grandes resultados, creando redes interrelacionadas con bibliotecas cercanas. Por supuesto que Fernando no lo suele transmitir así, él es un funcionario y según su razonamiento tiene que trabajar lo menos posible, pero esto es completamente falso puesto que siempre le está buscando aplicaciones prácticas a su centro de información en cuanto descubre un nuevo juguete 2.0. Por ejemplo, aún recuerdo cuando me envió un correo electrónico inquiriéndome sobre la utilidad de las Redes Sociales, algo que muchos documentalistas todavía no se han acercado siquiera debido al muy bajo porcentaje de ellos dados de alta. En cualquier caso, leed su artículo Tecnología, innovación y web social: el valor de la dimensión en la biblioteca pública. El caso de la biblioteca de Muskiz y descubriréis cuánto nos queda por aprender.

A modo de resumen, indicaros que la Biblioteca 2.0 no es tecnología, nunca lo fue. La tecnología ha de servirnos para innovar, pero no debemos subyugarnos a ella. Cada centro de información tiene una población a la que atender, con sus propias características que evoluciona muy rápido. Lejana queda la figura del bibliotecario sentado en su mostrador esperando despachar libros sin mayor oficio que éste. Hoy en día, el bibliotecario debe estar al día, leyendo y aprendiendo, hablando con sus colegas, tratando de construir cosas juntos. Aquel que no ha leído en el último año un libro, un artículo (¿un blog?) sobre la gestión de la información, la biblioteconomía o cualquier temática relacionada está cayendo en la obsolescencia de una forma completamente acelerada.

En definitiva, la Biblioteca 2.0 no es tener un blog, es hacer blogging, no es estar dado de alta en una Red Social, es trabajarla, no es tener una cuenta en la Wikipedia, es ser un Wikipedista… No permitáis que los árboles no os permitan ver el bosque. Sentaos al lado de un árbol, tomad aire y mirad el paisaje. Pensad qué os gustaría llevaros con vosotros para adornar vuestra casa pero no lo arranquéis. Entendedlo, plantadlo y regadlo y no os asustéis si descubrís una especie nueva que no estaba allí la última vez que paseásteis en él. Seguramente, descubriréis la mejor manera de poder llevárosla a casa.

Suerte durante este año.

6 comentarios

La obsolescencia de los medios impresos cuando hablan de la Web

Qué injusta la tiranía de la Web que a nadie espera, cuando te quieres dar cuenta eres un producto en extinción, tú que fuiste en su momento adalid de la innovación, admirado y conocido por todos, eres rápidamente sustituido, sin remilgos, condenado por el paso del tiempo o en este caso de los bits. Es bien conocido aquello de que publica o muere, la espada de Damocles de todo científico y, porqué no, bloguer. Pero, esa rápida obsolescencia, trae consigo algunos efectos colaterales, indeseados en la mayoría de los casos. Aquellos que te consideran referente, dan un traspiés, condenados por el ritmo de publicación del papel, un ejemplo lo sufrimos en la Biblioblogosfera y otro lo descubrí este mes.

El presente número de la revista PC Actual nos ofrecía un enésimo especial sobre la Web 2.0, ese conjunto cada vez más difuso de aplicaciones y plataformas con varios fines, aunque siempre de bordes redondeados. Este mes nos invitaba a visitar distintas webs innovadoras, a descubrir con los ojos maravillados proyectos que se fundamentaban en la Web Social, otorgándole nuevas perspectivas y potencialidades.

Sin embargo, esta vez lo rompedor se convirtió en obsoleto justo cuando la publicación entraba en máquinas, ya que la página dedicada al proyecto de Fernando Plaza, Compareblogs, ofrece actualmente el resultado de un proyecto que ha pasado a mejor vida, y cuidado que se asemeja a un link-farm, esperando quizá una segunda oportunidad.

Sí, las publicaciones impresas parecen buenos vehículos para el asentamiento de conocimientos y hechos demostrados, como las monografías lo fueron respecto a las revistas en su momento. La cuestión es si actualmente las revistas deberían correr esa misma suerte frente a elementos mucho más dinámicos presentes en la Red hoy en día.

Comentarios cerrados

¿El ocaso de la Biblioblogosfera?

Debo reconocer que hace ya un tiempo que perdí las buenas costumbres respecto a lo que es la Biblioblogosfera. Por ejemplo, mi iniciativa de publicar una entrada anual para publicitar las bitácoras que a mi juicio habían sido los mejores biblioblogs (nuevos dicho sea de paso) de cierto año. Me lancé a la tarea en 2005 y 2006 como homenaje y ánimo a aquellos que empezaban en esto de la blogosfera, pero este año, aunque tenía mis elecciones como Documéntame, Documentación Granada o Docu¿qué?; no me lancé a ello tal vez más consciente que nunca que las posibilidades de desarrollo de un blog en nuestro ámbito cada vez son más escasas.

Mi experiencia como observador es que los nuevos blogs comienzan con mucha fuerza, pero en general entran en una larga letanía y cuando uno de ellos se atreve a publicar una entrada anunciando Tengo abandonado el blog pero no os preocupéis… Ya soy consciente de lo que viene después. Otra de las críticas achacables, aunque esto es una tendencia generalizada en la blogosfera, es el abandono de la utilización del blogroll como un elemento de promoción de los demás como de uno mismo. Esto se debe que aun siendo blogs temáticos, muy especializados, en general solemos citarnos los unos a los otros. El abandono de esta práctica deriva en el hecho de que encuentro dificultades para encontrar a nuevos bloguers, aunque de vez en cuando lo haga, además de la tendencia a no comentar. Otra de las buenas costumbres que han caído en el olvido.

Pero hay más, la semana pasada estuve actualizando nuestro listado de biblioblogs que todavía no reflejaban bajas ilustres, así como otros cambios de denominación y alojamiento. Tengo que aclarar que el objetivo de nuestra lista es la recomendación de lecturas, por lo que no podemos mantener dentro de ella blogs cerrados o abandonados, aunque dispongamos un pequeño espacio de blogs que fueron importantes dentro de la biblioblogosfera pero que se encuentran cerrados. ¿Cuál es el criterio para considerar que un blog está abandonado? Está aceptado en la blogosfera que sean tres meses desde la última publicación de una entrada, pero nosotros somos un poco más laxos por lo que consideramos que un blog está abandonado si no se ha actualizado en seis meses.

Pues bien, en el momento de la última actualización, nosotros teníamos activos en la sección Biblioblogosfera a 93 biblioblogs, cantidad que se ha quedado reducida tras la revisión a 65 bitácoras (Una reducción del 30% de bitácoras activas). ¿Cómo se ha llegado a este extremo?

Un análisis simplista podría llegar a concluir que nos encontramos en el momento valle tras la euforia social que se vivió tras la explosión y popularización de la blogosfera. Sin embargo, es bastante probable que la realidad no se encamine hacia esto. Tomemos el ejemplo de uno de los blogs más importantes en el pasado de la Biblioblogosfera: Véase Además.

Dentro de este blog, confluyeron tres personas que se consideraban bibliobloguers y que partían de una experiencia propia previa, hasta que decidieron abandonar el barco y volver a retomar proyectos antiguos o incluso empezar nuevos. Uno de estos blogs, Bárbol, se dedica hoy a la temática SEO, mientras que HCNET se dedica a la Usabilidad. Es decir, se da el caso de superespecialización de temáticas.

Por otro lado, se da la circunstancia que las Bibliotecas están lanzando innumerables blogs. ¿Pueden ser considerados estos como biblioblogs? ¿Deberían serlo? Tal vez debería ser ampliada la definición de esta comunidad, aunque lo que se está produciendo actualmente es la desintegración del sentido de comunidad que se dio en sus inicios cuando los blogs eran pocos y ser bibliotecario o documentalista, era suficiente para acabar integrado dentro de ella.

Este análisis somero de la situación no significa que nos encontremos ante ella. Disponemos de blogs bibliotecarios, de bibliotecas, profesionales, de estudiantes, de investigadores, etcétera, simplemente el sentido de comunidad se diluye ante un aluvión de nuevos proyectos y apuestas. Desde este instante, sólo los análisis webmétricos, o blogométricos si se quiere, serán capaces de realizar un mapa de una biblioblogosfera que ha madurado y diversificado encaminándose hacia la superespecialización de algunos de sus miembros. Tiempo habrá para comprobar si tenemos los días contados.

8 comentarios

La publicidad en los feeds, el turno de Feedburner & Adsense

Un rumor recorre la Web estos días, la blogosfera todavía no se ha teñido de preocupación, puesto que la amenaza no se ha cumplido. Algunos consideran que la controversia está apunto de inundar los foros, se cruzarán enlaces, se rellenarán cajas de comentarios y se alzarán voces en contra y pro del próximo movimiento de Google. Personalmente, todavía estoy a la espera porque no me lo acabo de creer, pero todo parece indicar que Feedburner incluirá enlaces publicitarios vía Adsense le guste al editor del medio o no.

Los feeds son considerados por los románticos de la blogosfera como el último reducto donde no deberían aparecer mensajes publicitarios. Dentro de la controversia de hace unos años, estéril todo sea dicho, de si los blogs debían desarrollar modelos para su rentabilización, se consideró que la sindicación de contenidos era exclusiva de los suscriptores y, la limpieza de contenidos publicitarios. un premio hacia los lectores más fieles. Sí, los feeds eran el último lugar donde la información podía evitar la intoxicación informativa de las campañas de marketing. Huelga decir que los feeds se vieron inundados también por la publicidad al cabo del tiempo. Los post patrocinados, la polémica del mes, son el caso extremo de la contaminación publicitaria, pero también la colocación de publicidad contextual e incluso banners dentro de cada post.

Sin embargo, la aparición de publicidad era una elección soberana del editor del blog. Hace ya unos años se debatió mucho sobre el modelo de negocio de los agregadores de feeds por Web. Algunos de ellos cerraron al no poder capitalizar los esfuerzos técnicos que este esfuerzo merecía y muchos bloguers consideraron que no era procedente que los agregadores utilizasen publicidad contextual para monetizar las visitas de sus usuarios, al fin y al cabo, los contenidos eran suyos, así que se creían con derecho a decidir si colocar publicidad en ellos o no. Ahora Feedburner decide sacar provecho a los feeds que controla, una cifra que no puede dejar indiferente 1,570,012 feeds de 882,989 editores a fecha de hoy, situando publicidad en ellos. Por supuesto que Google deja la puerta abierta a todos aquellos que se quieran marchar, simplemente tienen que dejar de utilizar el servicio.

Don’t be evil pregona la compañía de Mountain View, pero reflexiona sobre el hecho de realizar un movimiento monopolístico, mueve una palanca para comenzar a sacar provecho de un servicio que no dispone de competencia que pueda hacerle sombra y que la inmensa mayoría de aquellos que lo prueban se quedan. No hace falta decir que Feedburner ofrece desde hace tiempo la posibilidad a los editores de situar los códigos javascript publicitarios dentro de los feeds que gestiona para que estos puedan obtener ingresos por su esfuerzo, pero además dispone de una ingente cantidad de servicios, además de posibilidades, muy interesantes para los bloguers:

  • Estadísticas de los feeds. Número de suscriptores, número de lecturas, evolución en el tiempo de éstas, que nos permiten ajustar los contenidos porque nos ofrecen datos de aquellos que tienen mayor impacto en nuestros lectores.
  • Estadísticas de los suscriptores por mail. Para aquellos tradicionalistas, o simplemente desconocedores de las ventajas de los feeds, ofrece un servicio de suscripción a los contenidos de un sitio por correo electrónico, enviando servicios de alertas.
  • Estadísticas para un sitio web. Al igual que Google Analytics o servicios similares, podemos conocer cuántos visitantes tienen nuestros sitios web al día y datos bien conocidos por todos.
  • Centralización. Podemos concentrar todos los feeds que genera automáticamente WordPress hacia un único feed, el que gestiona Feedburner, para evitar la dispersión de nuestros lectores.
  • Control sobre el estado del feed. Si se encuentra caído, tiene errores de codificación.
  • Servicio de Ping a los sitios encargados de seguir la actualización de las bitácoras como Technorati.
  • Servicio de optimización como que el feed sea lo más compatible posible para los distintos navegadores, que añada distintas opciones de interactividad para nuestros lectores o que facilite la suscripción a los distintos agregadores de feeds.
  • Además, permite que el feed no sea indexado por los bots de los buscadores evitando las duplicidades de contenido que posteriormente nos podrían penalizar o la opción de incluir una cláusula de licencia sobre uso de contenidos Creative Commons.

Así pues, el panorama futuro pasa porque todas las cuentas Feedburner sean trasladadas a Google Acounts, un movimiento con vista a aumentar el control de la información que se publica en la Red, para ir localizando a los editores de contenido -¿No les parecía suficiente Analytics?- y a sus lectores. Google tiene muchos tentáculos y la competencia que puede hacerle sombra sólo se dedica a pelearse por sus sobras.

8 comentarios

Cuatro años en la carretera

La primera meta de alguien que no puede vivir sin escribir no es lo que escribe;
su verdadera necesidad es escribir.
Joaquín Estefanía

Mi idolatrado Bob Dylan inauguró su denominada Never Ending Tour (La gira sin fin) con la idea de que no estuviese fijada su fecha de finalización. Si el comportamiento tradicional de los músicos es realizar una gira por cada nuevo disco que editan, Dylan parece que se obcecó en no querer detenerse nunca. Por supuesto que esto es un decir, ya que entre concierto y concierto busca espacios en su agenda para grabar, publicar discos, promocionarlos e incluso ir redactando su autobiografía bajo el título de Crónicas. Huelga decir que no entra en mi cabeza, ni dispongo de la osadía de comparar mi genio creativo con el cantante de Duluth, pero la tarea de bloguer es comparable a la concepción de Dylan respecto a su vida, puesto que el blogging es un nunca acabar que bien podría asemejarse al nunca darse por vencido.

Hoy se cumplen cuatro años de la primera entrada de aquel blog de "El Documentalista Enredado" y muchas cosas quedan atrás. Podría tratar de hacer balance de cada uno de estos cuatro años, pero qué puedo decir que no os haya susurrado ya. Desde luego que si el primer objetivo del blog de aquel portal fue ser transparentes ante nuestros visitantes y seguidores, creo que es una herencia que hemos tratado de enarbolar hasta sus últimas consecuencias tras su despedida.

Así que informar, a aquellos que no lo habéis probado ya, que lo de ser bloguer es completamente agotador. Y no sólo por la tarea de buscar contenidos o ideas para mantenernos actualizados, sino a la hora de plasmarlos (sentarse y redactarlos, sí), pelearnos con el servidor, la base de datos, las nuevas actualizaciones de WordPress  y, sobre todo, con los plugins que dejan de funcionar.

Tras tanto tiempo podría recopilar tantas anécdotas que esto parecería un parte de guerra más que una celebración y es que, según avanzo en la redacción de este texto, me percato de que podría enlazar a numerosas entradas que quedaron atrás, más o menos sepultadas, por las posteriores, mucho más frescas pero no necesariamente importantes. Pero al final sólo me atrevería a hacer referencia a una. Aquella que escribí en el tercer aniversario de esta bitácora, que resume mi sentir general y que utilicé en mi presentación en la mesa de blogs del Fesabid: Estamos aquí porque os lo debemos.

Así que señalaros cuatro años no son nada y confío que nos queden unos cuantos más si es en vuestra compañía. Aprendiendo, polemizando y siempre divirtiéndonos.

14 comentarios

Las publicaciones científicas y el reto 2.0

Hace unos días tuvimos la ocasión de acudir a una ilustrativa charla del documentalista Javier Guallar, que nos habló sobre la evolución de la prensa digital desde sus orígenes hasta nuestros días, en el que las características de la Web 2.0 están siendo adoptadas plenamente por ésta. Como Guallar recalcó, es precisamente esta simbiosis entre medios digitales y las herramientas 2.0 la que los convierte en un nuevo medio, con un espacio y un público propio en la Sociedad de la Información actual.

Durante el turno de preguntas, surgió la duda sobre la posibilidad de que las revistas científicas digitales adoptaran el modelo de la prensa generalista (tal y como Guallar comenta en el post de nuestro compañero Dídac). Y aunque las revistas científicas presentan características editoriales y comerciales muy diferentes a las de los diarios, Guallar señaló lo interesante que podría resultar adoptar los modelos de participación de la Web 2.0 en medios científicos. Él apuntó la posible inclusión de blogs, en los que los científicos podrían exponer la evolución de sus investigaciones o su proceso creativo; y yo pensé, a mi vez, en la creación de redes sociales en torno a los principales grupos editoriales en el ámbito científico (por poner sólo otro ejemplo).

La idea de "revistas científicas 2.0", entroncaría con el concepto de Ciencia 2.0, que hace apenas dos meses, Ben Shneiderman utilizaba para expresar un nuevo estado de la investigación científica, en la que se combinaría la investigación convencional con las posibilidades de interconexión a nivel global que se producen gracias a las redes sociales. Esta idea, ya la recogía hace más de un año Antonio Lafuente en un muy interesante artículo, entendiendo el concepto Ciencia 2.0 como un estado de la ciencia en que estuvieran implicadas "todas las tecnologías que favorecen la cultura de lo abierto y de la participación".

Pero aunque el tema está sobre la mesa desde hace tiempo, ¿están preparados los científicos para cambiar su forma de publicación a un medio más abierto y participativo? Creo que, de momento, es pedir demasiado. A pesar de mi limitado conocimiento del ámbito científico, creo no equivocarme al pensar que los investigadores no tienen precisamente una mentalidad divulgativa. Su prioridad es, claro está, la investigación en sí misma y, como un mal menor -pero necesario para su reconocimiento en el ámbito científico y su evaluación curricular-, la publicación en revistas científicas de reconocido prestigio, es decir, las recogidas en la plataforma ISI Web of Knowledge.

En cualquier caso, los primeros pasos en el camino de "la cultura de lo abierto" se están produciendo ya desde hace algunos años con la creación de repositorios institucionales, como pudimos ver en Fesabid 2005. Pero tanto  la declaración de Berlín sobre el acceso abierto al conocimiento en ciencias y humanidades (2003), como la reciente campaña para garantizar el acceso público a los resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos (dar al pueblo lo que paga el pueblo), todavía no ha calado con suficiente fuerza en el ámbito científico y académico español -si no, comprobad en el reciente ranking mundial de repositorios académicos que apenas podemos encontrar tres repositorios españoles entre los 200 primeros-. Y es que estas iniciativas, apoyadas cada vez más por las instituciones públicas, chocan contra dos muros infranqueables: las restricciones en cuanto a propiedad intelectual de los artículos previamente publicados en revistas científicas; y el yugo de la evaluación científica institucional que, paradójicamente, utiliza indicadores que benefician a los autores que publican en revistas ISI, frente al propio repositorio institucional.

Llegado a este punto, si los investigadores se muestran reticentes a publicar en un repositorio libre y abierto, ¿cuál creéis que puede ser su postura respecto a la publicación en blogs? Antonio Lafuente señala que "alrededor del 80% de los datos de alta calidad que se producen en el laboratorio nunca se hacen públicos", y que los que se publican en revistas científicas son representaciones de una pequeña parte de éstos. Pero, ya que se ha invertido tiempo, esfuerzo y recursos para obtenerlos, ¿por qué no ofrecerlos al público o a la comunidad científica de forma libre? Sería sin duda una buena medida, tanto para favorecer la verificación de un experimento (ya que el rigor de los artículos publicados en revistas científicas es discutible), para evitar duplicaciones en las investigaciones, como para abrir la posibilidad a una verdadera participación entre la comunidad científica a nivel global. Y, ¿qué mejor medio que un blog o un wiki para presentarlos?

Está claro que muchas disciplinas científicas se ven coartadas por el beneficio económico que supone comercializar los resultados de su investigación y también por el secreto de patente, que les impide ofrecer más información sobre sus investigaciones; pero no todas las áreas científicas tienen las mismas limitaciones. Es un hecho que las ciencias sociales y las humanidades presentan características muy diferentes a las de las ciencias aplicadas a la hora de publicar sus resultados; y, quizá por esto, podrían ser las mejores candidatas a la integración de un blog en su "mentalidad" editora. Desconozco la incidencia de los blogs en el ámbito científico, pero quizá Álvaro Cabezas pueda resolvernos esta duda.  

Para finalizar, lo que sí considero una más que posible vinculación entre las publicaciones científicas y la Web 2.0 es la creacción de redes sociales en torno a sus principales grupos editoriales. Y esta idea la considero mucho menos utópica (y no porque se me haya ocurrido a mí), porque es una evolución lógica de la comunicación informal que los científicos han mantenido siempre con sus colegas.

10 comentarios